20 años de la muerte de Pablo Escobar

Por: Juan Carlos Blanco

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Hoy, 2 de diciembre, se cumplen 20 años desde que Pablo Escobar murió. Fue “abatido por 15 agentes en un barrio situado al oeste de la ciudad colombiana de Medellín. El cuerpo perforado por los proyectiles del legendario rey de la cocaína quedó tendido en el tejado de la casa en donde se había refugiado con su lugarteniente, Álvaro de León Agudelo, El Limón, también muerto en el cerco”. Jefe del cartel de Medellín, amasó una fortuna que le aupó al séptimo puesto de la lista de millonarios de Forbes gracias a los 25.000 millones de dólares que ganó con la producción de 20 toneladas de cocaína mensuales. En el caso del colombiano Escobar, la realidad es excesiva. El 27 de noviembre de 1989 ordenó la colocación de una bomba en un avión de Avianca y provocó la muerte de 107 personas, una masacre que aún ahora, en 2013, mantiene abiertas las heridas en los familiaresde los fallecidos. Se le atribuye la responsabilidad sobre 10.000 asesinatos.

Pablo

En julio de 1992 se fugó de la cárcel. Don Pablo, en Colombia se le llamaba así o se le decía El Patrón, estaba en una cárcel que él se mandó construir en terrenos de su propiedad. La cárcel era de alta seguridad, se llamaba “La Catedral” y los 500 soldados que custodiaban el penal no pudieron evitar que escapara con varios de sus hombres. Estuvo preso 399 noches, pero muchas de ellas no durmió en prisión, sino en una de las 20 casas que tenía dispersas en la zona. En esa cárcel,según el relato que hace Mario Vargas Llosa, “tenía billares, piscina, discoteca, un prestigioso chef, equipos sofisticados de radio y televisión, y el derecho de elegir y vetar a la guardia encargada de vigilar el exterior de la prisión. Escobar se instaló en “La Catedral” con sus armas, sus sicarios, y siguió dirigiendo desde allí su negocio transnacional. Cuando quería, salía a Medellín a divertirse y, otras veces, organizaba orgías en la supuesta cárcel, con músicos y prostitutas que le acarreaban sus esbirros. En la misma cárcel se permitió asesinar a dos destacados socios suyos del cartel de Medellín porque no quisieron dejarse extorsionar. Como el escándalo fue enorme y la opinión pública reaccionó con indignación, el Gobierno intentó trasladarlo a una cárcel de verdad. Entonces, Escobar y sus pistoleros, alertados por los guardias a los que tenían en planilla, huyeron.”

En el año y medio que medió entre el momento en que escapó y su muerte, el cartel de Medellín mató a 3 oficiales, 7 suboficiales, 103 agentes y 6 miembros de la policía secreta, según las estadísticas oficiales. Pero esos asesinatos cometidos antes de huir acrecentó las filas de sus enemigos, nunca escasas, y al final fueron su perdición.

Pasados 20 años desde su muerte, sigue provocando fascinación este personaje que encarna el arquetipo de héroe épico asociado por tantos con el narco: libros,series de televisión, películas, documentales, y un intento, reciente, de registrar la marca “Pablo Emilio Escobar Gaviria” por parte de su viuda e hijos. Las autoridades colombianas denegaron la solicitud por estar ese nombre “asociado con un ciclo de violencia por el cual atravesó Colombia en la década de los ochenta y parte de los noventa que dejó miles de víctimas”. Su tumba recibe visitas diarias y una empresa ha montado El Tour de Pablo Escobar que ofrece un viaje de 4 días por los lugares emblemáticos en la vida del más famoso narcotraficante.

La serie de televisión El patrón del mal, cuyo protagonista es Pablo Escobar, fue objeto de un reciente artículo de Mario Vargas Llosa cuya lectura es muy recomendable. “Lo que produce escalofríos viendo esta serie es la impresión que deja en el espectador de que, si el poder y la fortuna de que disponía no lo hubieran empujado en los años finales de su vida a excesos patológicos y a malquistarse con sus propios socios, a los que extorsionaba y mandaba asesinar, y se hubiera resignado a un papel menos histriónico y exhibicionista, Pablo Escobar podría haber llegado a ser, hoy, presidente de Colombia, o, acaso, el dueño en la sombra de ese país.”

Parte del legado de Pablo Escobar son sus hipopótamos. La rocambolesca historiadel zoológico que se propuso montar en la hacienda de su propiedad, la contó el director colombiano Antonio von Hildebrand en su película Pablo’s hippos, que rememoraba la peripecia iniciada con la pareja de hipopótamos que una vez en Colombia tuvieron nutrida descendencia y que tras la muerte del dueño, se movieron en desbandada por los alrededores. “En Colombia desarrollamos una tolerancia anormal al absurdo”, afirmaba el director del documental. Aún hoy se publicita la visita a la hacienda que fue propiedad de Escobar con el gancho de poder contemplar a los hipopótamos.

Ladrón de lápidas, secuestrador, asesino, narcotraficante, diputado electo. La ficha que la policía colombiana tenía de Pablo Escobar describe así a este hombre a quien, sin embargo, muchos llegaron a considerar el Robin Hood de Latinoamérica. Pablo Escobar estaba convencido de que el consumo de cocaína se legalizaría y de que entonces tendría su propia marca.

Pablo Escobar, poco después de ser tiroteado y morir / AGENCIA EPA

Ficha policial de Pablo Escobar

Fuente:http://blogs.elpais.com/f

 

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