Los nuevos Robin Hood I

Los hijos que nadie quiso

En una visita a Francia me dijeron que era un pésimo cubano porque soy abstemio, no fumo, no bailo absolutamente nada, ni siquiera tomo café, solo como frutas; desde entonces he supuesto que me debe resultar más complicado entender a los demás.

Hace unos meses escribí un post donde podía entenderse que justificaba a los presos, porque contaba que, según ellos, la vida en libertad era sumamente difícil, pues en los pases, en sus casas, tenían que enfrentar la descarnada realidad, y en algunos comentarios, o quizá en uno solo, comentaba, con todo derecho, que el delito no tiene justificación, lo cual reafirmo, por supuesto. Eso conllevaría a sancionar a Robin Hood, pues cometía fechorías, robaba a los ricos para entregarlo a los pobres.

Casualmente, ninguno de los presos que me acompañan han robado en casas particulares, quizá por el bajo índice de posibilidades en la sociedad, porque la mayoría…

Ver la entrada original 521 palabras más

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.