Cómo perder amigos

Los hijos que nadie quiso

señuelo elisa tabakman

Por estos días estoy inmerso en la culminación de mi próxima novela que debo entregar en febrero para su posible publicación; para ello, he debido dedicar los dos últimos meses, de manera infatigable, al mejoramiento de esa prosa nacida al calor y la emoción de la creación más reciente. Apenas he tenido tiempo para el esparcimiento cultural, reprimiendo –ahora que me es posible– asistir al teatro, cine, ballet, entre otros espacios de mi consumo personal, luego de haberlo añorados por dos años y medio, porque la dictadura, que considera peligroso el pensar diferente, especialmente si se trata de un artista, decidió enviarme a la cárcel.

Es indiscutible –y de eso se trata este post– que no he podido visitar y asumir las exigencias de algunos amigos, hermanos masones y activistas políticos que quisieran verme con más frecuencia.

El rigor con que me aplico a la escritura es de total entrega…

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