230.000 vidas congeladas sin futuro 

Los centros de reproducción asistida no saben qué hacer con estos embriones, creados químicamente para procesos de fecundación que por alguna razón nunca se llegaron a realizar. Estas “vidas sin valor de vida” esperan en el corredor de la muerte un final todavía incierto.

A. M-B

Alrededor de 230.000 óvulos fecundados permanecen en nuestro país en bancos de criopreservación  a -196 ºC. Los centros de reproducción asistida no saben qué hacer con estos embriones, “creados” químicamente para procesos de fecundación que por alguna razón nunca se llegaron a realizar. Más de 230.000 “vidas sin valor de vida” esperando en el corredor de la muerte un final desolador.

Llegados a este punto se plantean dilemas de diversa índole: moral (si es ético almacenar indefinidamente embriones o dejarlos morir); judicial (por ejemplo, qué hacer con los embriones congelados de una pareja que años después se divorcia); económica (mantenerlos en nitrógeno líquido es muy costoso), e, incluso, espaciales (el volumen de embriones criopreservados aumenta cada día).

Cabe destacar que, dependiendo de dónde se produzca la fecundación, hay que distinguir entre distintas técnicas: la fecundación in vivo, en que se manipulan gametos, pero no embriones, ya que la fecundación tiene lugar en las trompas de falopio. Es el caso de la inseminación artificial, ya sea con esperma del propio cónyuge o de un donante; y la fecundación in vitro (fiv), la cual tiene lugar fuera del claustro ma­terno. En esta, una vez llevada a cabo la fecundación, los embriones producidos en laboratorio se transfieren al útero, por lo que el proceso se conoce como fivet (fecundación in vitro y transferencia embrionaria).

Esta tecnología, que se desarrolla desde 1978, genera embriones que son, según las palabras del catedrático de Genética de la Uni­ver­sidad de Alcalá de Henares, el profesor Nicolás G. Jouve,  “tan humanos como los que vienen por vía natural, pero se convierten en objetos manipulables porque están en manos de quienes los producen, con el consentimiento de leyes y padres”.

Según informa el diario El País, el registro estatal muestra que a día de hoy existen más de 230.000 vidas almacenadas en estos centros y cada año se producen en España alrededor de otros 50.000.

Donarlos, investigarlos o destruirlos

Esta práctica se regula en España bajo la Ley de reproducción humana asistida vigente desde 2003 y modificada por el Partido Popular. Dicha ley, que no diferencia entre donantes de embriones o de gametos (óvulos y espermatozoides) por separado, propone tres opciones para estos embriones: En primer lugar, entregárselos a otras parejas con problemas para tener hijos. Una “solución” que no ha dado los resultados esperados, ya que -según detalla El País- solamente el 10% de los donantes los permite.

Otra alternativa sería que los embriones fueran utilizados para la investigación científica, una opción difícil de poner en práctica, ya que en 16 años ningún proyecto científico los ha solicitado. Por último, se propone destruir el embrión, es decir, acabar con esa vida. Según ha declarado la subdirectora de la Clínica Tambre, Rocío Núñez al diario El País, este proceso “exige que hayan pasado 10 años desde la creación de los embriones y el permiso de los donantes, que pasado ese tiempo puede ser que no se localicen o que lo niegue”.

InfoVaticana

Origen: 230.000 vidas congeladas sin futuro | La Gaceta

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