El drama de los abuelos separados de sus nietos 

Muchas veces quedan en medio de las peleas de sus hijos por la tenencia; qué plantea el nuevo Código Civil para garantizar el vínculo

LA NACION

Foto: Archivo / LA NACION

Luis volverá a pasar una tarde sin su nieta. Otra vez fue hasta la casa de su ex nuera, pero, otra vez, ella encontró una excusa para negar el encuentro.

Como él, muchos abuelos pasan semanas, meses sin poder ver a sus nietos producto de los problemas entre sus hijos y sus parejas. La reforma del Código Civil pretende destrabar estos conflictos y augura la posibilidad de reclamar ellos mismos, directamente y por vía judicial, un régimen de visita que garantice el vínculo de los niños con sus seres queridos más allá de la decisión de los padres.

Luz vivió gran parte de sus tres años en la casa de sus abuelos. Pasó meses enteros con Luis y Graciela, pero desde que sus papás se separaron, hace ocho meses, comenzó una puja que los alejó cada vez más. “La nena se crió en mi casa y la extraño mucho”, cuenta a LA NACION Graciela, que no encuentra consuelo y, con suerte y la presión de algún abogado, consigue ver a su primera nieta una o dos veces por mes en su casa de Córdoba.

Susana es otra abuela que no encuentra respuestas. Luego de seis años compartidos con Fabricio, la separación de su hijo lo alejó también de su nieto, al que no ve hace meses. “Nosotros fuimos siempre muy familieros y esta situación es tremenda, sufrimos muchísimo. Además, imaginate lo que debe estar pasando el chico, que fue operado de su familia paterna”, se lamenta la mujer, que en julio pasó unos breves minutos abrazada a su nieto en los pasillos de un juzgado. Lo había visto por última vez un año antes.

“”¿Cómo les explico a mis otros nietos que Fabri no viene, que no pueden ver a su primo?””

“¿Cómo les explico a mis otros nietos que Fabri no viene, que no pueden ver a su primo?”, se pregunta una y otra vez Susana. Entiende perfectamente lo que pasa por sus cabezas. Es directora de una escuela en Temperley y convive diariamente con cientos de niños.

“Cuando pensamos en los adultos mayores, los abuelos, generalmente lo hacemos con respecto a sus derechos jubilatorios, a la salud, y no pensamos en su rol fundamental de abuelos de sus nietos “; explica a LA NACION la doctora Adriana Martínez Bedini, especialista en familia.

“Los abuelos tienen derechos y obligaciones, y entre esos derechos está tener una cotidiana relación con sus nietos, disfrutar y gratificarse del amor y el cariño mutuo. Los niños se sienten identificados con la presencia en sus vidas de un abuelo y eso hace a la formación integral, a la historia y al arraigo a la familia. El aporte que hacen los abuelos difiere positivamente del que recibirán de sus padres, pero es esencial para el futuro”, define la especialista.

Los niños como “trofeo”

El proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación contempla un avance en este sentido mediante el aliento y la protección de las relaciones entre nietos y abuelos, y un sistema de sanciones para quien se interponga o abuse de su condición de progenitor.

“La norma trata de impedir que los niños se transformen en ‘trofeos’ en la disputa entre los adultos, ya que muchas veces ocurre que el progenitor que tiene la custodia del niño quiere cortar los vínculos del menor con la familia de su otro progenitor, y a veces con la propia, e impide las relaciones entre los abuelos y los descendientes”, señala a LA NACION Graciela Medina, camarista federal civil y comercial, titular de derecho de familia en la UBA y colaboradora en la redacción del nuevo Código.

En el caso de que no se cumpla con el régimen de visitas establecido, el Código establece, en su artículo 557, que “el juez puede imponer al responsable del incumplimiento reiterado del régimen de comunicación establecido por sentencia o convenio homologado medidas razonables para asegurar su eficacia”.

“El proyecto entiende que para el bienestar del menor es conveniente el contacto con sus mayores y por ello obliga al padre que tiene la tenencia a no impedir el contacto entre los abuelos y sus descendientes”, añade Medina.

Por último, la camarista remarca: “No se quiere un código lindo sino un código eficaz, que sea útil al ciudadano y que no sea una mera expresión de deseos, sino que propugne realidades que sirvan a los adultos mayores y a los menores de edad”.

Para contactarse

“Los abuelos viven, gestionan y sufren a la par del progenitor que padece la falta de contacto. Algo que esté legislado cobra mucha más fuerza, pero igualmente el problema no es sólo el otorgamiento, sino el cumplimiento de los regímenes de visita”, señala José María Bouza.Hace 24 años, José María caminaba los juzgados en busca de una solución que le permita ver a su hija. Desesperado, comenzó a contactarse con un puñado padres en situación similar. La primera vez que pisaron un programa de televisión mucha gente se sintió identificada. A la salida de ese programa, 500 padres se habían reunido en una pizzería de Constitución.Así nació la Asociación de Padres Alejados de sus Hijos (Apadeshi),que con los años se amplió y abarcó también las necesidades de mamás, abuelos, tíos y nuevas parejas en defensa del mantenimiento de los vínculos afectivos.Desde la asociación se impulsaron iniciativas que terminaron en leyes provinciales en Santa Cruz, Mendoza y Río Negro e incluso la ley nacional penal 24270, que habla del impedimento de contacto de los hijos menores con sus padres no convivientes.

Origen: El drama de los abuelos separados de sus nietos – 10.09.2012 – LA NACION

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