El momento ideal para correr

Con la llegada del calor un aluvión de corredores sale a la calle. Es la época más agradable para practicar running, pero también es el momento en que es más necesario extremar las precauciones.

Entre 5 y 10 minutos diarios de sol, de tres a cinco veces por semana, aportan grandes beneficios

Casi nadie empieza un plan de entrenamiento en invierno. Los entrenadores siempre aconsejan empezar con un clima más agradable, porque permite dar continuidad al ejercicio. Mientras que el invierno suele convertirse en un obstáculo más, el verano suele ser un tiempo ideal para correr. Las vacaciones no solo incitan al descanso; practicar algún deporte ayuda a cuidar el cuerpo y a darse algún capricho con la comida. Sin duda, la época veraniega es la mejor para empezar a correr.

Sol, buena temperatura, menos ropa y más liviana. Los días son más largos, el ánimo siempre está más alto. Está claro que es el momento para dar los primeros pasos.

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En contrapartida, tenemos que extremar los cuidados al salir a correr: buena hidratación, protección contra los rayos UV o ultravioletas (tanto en cremas como en indumentaria), horarios de temperatura más fresca y humedad más baja… Pero no todo es tan malo. Correr bajo el Sol aporta también muchos beneficios, no solo físicos y fisiológicos, sino también anímicos y mentales.

Beneficios

Cuando la piel se broncea en su justa medida los huesos se fortalecen. Los rayos UV ayudan a producir vitamina D en la piel, importante para la mineralización de los huesos, al favorecer la absorción del calcio y el fósforo en el intestino y evitar su pérdida en el riñón.

Bastan 5 ó 10 minutos de Sol, dos o tres veces por semana, para recargar los depósitos de vitamina D.

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Además, el Sol puede ser una solución parcial contra el acné: media hora al día, tomado siempre a primera hora de la mañana o última de la tarde, mejora el aspecto de la piel, ya que genera una reacción de limpieza. Al cabo de una semana, la piel empieza a recuperar su equilibrio y sana progresivamente. También es útil para dolencias como la psoriasis, pues reduce las áreas enfermas de la piel y estimula la inmunidad, ya que contribuye al aumento de glóbulos blancos o linfocitos, las células encargadas de la primera defensa frente a la infección.

Por otro lado, puede equilibrar el colesterol: los niveles son menores en verano, ya que los rayos UV son necesarios para metabolizarlo. Los cambios alimenticios (comidas más frugales) y de hidratación durante el período estival también sirven para reducir los índices altos.

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El Sol, además, causa la vasodilatación de los vasos sanguíneos superficiales. Esto aumenta la circulación de la sangre en la piel y disminuye la presión arterial, ideal para quienes sufren de hipertensión. También aumentan el metabolismo y la depuración de los tejidos. Sin embargo, es preciso tener cuidado: la caída de tensión puede resultar contraproducente.

Más razones

El corazón también gana: cuando se contrae por su propio funcionamiento, entre otras cosas, utiliza calcio. Cuando la cantidad de este resulta insuficiente, las hormonas paratiroideas lo toman de los huesos. El Sol ayuda a bajar los niveles de dichas hormonas.

Pero además de los beneficios fisiológicos del Sol, hay otros también fundamentales: aleja la depresión (al incentivar la producción de la serotonina), mejora el ánimo y la calidad del descanso (los rayos UV tienen efectos sobre la hormona que regula los ciclos del sueño), e incluso la vida sexual. Con cuidado, el Sol puede ser un gran amigo para entrenar.

La importancia de la protección

Las cremas protectoras están compuestas por sustancias que ayudan a bloquear o absorber los rayos UVB del Sol (una de las dos clases de UV) impidiendo que dañen tejidos y células. El Factor de Protección Solar (FPS) es un indicador del tiempo que se puede estar al Sol sin que los rayos dañen. Para usarlo correctamente, se debe multiplicar el FPS por el tiempo que suele tardar la piel en enrojecerse bajo el Sol. Por ejemplo, si la piel de quien lo utiliza es clara y bastan 5 minutos para enrojecerla, un protector de FPS 15 será útil durante 75 minutos. Transcurrido ese tiempo, deberá volver a aplicarse. Un FPS de 15 ofrece protección moderada. Pero un FPS de 30 ó 40 da alta protección.

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