Educación: PISA 2015: el gran informe educativo desvela el verdadero problema de fondo de España.

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Seguimos formando parte de ese pelotón que mejora poco a poco pero que está muy lejos del liderazgo educativo. Pero quizá el problema sea la visible desigualdad entre regiones

Una de cal y otra de arena: estos son los resultados obtenidos por los estudiantes de 15 años. (Efe/Javier Cebollada)

Si entendiésemos el informe PISA no como una competición sino, más bien, como el Gordo de la Lotería, se podría decir que a España le ha tocado la pedrea. Según el informe de la edición de 2015 que hoy publica la OCDE, y que se centra en la Ciencia (algo que no ocurría desde el año 2006), nuestro país progresa adecuadamente en algunos aspectos (Lectura o Matemáticas), se le resisten otros (la propia Ciencia) y puede hasta ponerse alguna medalla, como ser uno de los países en los que ha aumentado el número de alumnos de primer nivel y han descendido los que no alcanzan el mínimo, al menos en Lectura.

Debido a que el informe se publica cada tres años –muy poco tiempo para reflejar cambios reales en las tendencias educativas–, no es habitual que un país dé un vuelco a su situación de la noche a la mañana. Lo cual quiere decir que España sigue figurando donde estaba, en el pelotón de un grupo secundario en el que se codea con EEUU, Francia o Italia y lejos de las regiones que marcan el ritmo, como Hong Kong o Singapur. La tendencia en estos tres últimos años condicionados por la aplicación de la LOMCE es tímidamente positiva en algunos aspectos para los estudiantes de 15 años.

 

Después de la caída en Lectura en el año 2009, España se ha recuperado para volver a ponerse a la par del resto de países de la OCDE

La puntuación de España en Ciencias es de 493 (en la media exacta del resto de países analizados, pero tres puntos por debajo de la oleada de 2012); en Lectura, de 496 (ocho puntos por encima de 2012, una mejora sustancial que nos sitúa tres sobre la media de la OCDE, recuperando el terreno perdido); y en Matemáticas, de 486 (cuatro puntos por debajo de la OCDE y dos más que en 2012). El Ministerio de Educación ha recibido los datos explicando que “España se sitúa, por primera vez en la historia, al nivel de los países más avanzados del mundo”, en parte ocasionado por el descenso de otros países.

Donde más hemos evolucionado ha sido en los apartados de los alumnos con mejor y peor rendimiento en Lectura, quizá porque había margen para hacerlo mejor: en España hay un porcentaje de 10,9% de los mejores alumnos en una disciplina concreta (la media se encuentra en 15,3%) y un 10,3% de los peores (en una media de 13%). Como hemos explicado previamente, somos uno de los países donde más ha mejorado el rendimiento en lo que se refiere a la lectura.

Indagar en las tablas que presenta el informe nos permite descubrir, una vez más, qué es lo que nos distingue de otras naciones de nuestro entorno, y no es en sí la calidad del sistema educativo, que suele esgrimirse como un arma política cada vez que se publica un nuevo informe: se trata de la espectacular distancia que existe entre unas regiones españolas y otras, síntoma claro de las desigualdades endémicas de nuestro país que provocan que, por ejemplo, comunidades como Navarra, Castilla y León o Madrid se encuentren a menudo entre los primeros puestos absolutos y otras como Andalucía o Extremadura queden tremendamente rezagadas. Esa es la moraleja olvidada que ofrece PISA cada tres años: en nuestro país, los resultados educativos dependen enormemente del origen geográfico y sociocultural del alumno.

Ciencias

La presente edición de PISA se detiene específicamente en la formación científica de los alumnos de los países desarrollados. Como señala la introducción, se trata de una disciplina que juega un papel cada vez más importante en nuestras vidas económicas y sociales: “Desde tomar un analgésico a determinar qué es una dieta ‘equilibrada’, desde beber leche pasteurizada a decidir si comprar o no un coche híbrido, la ciencia es ubicua”. Con nuestros 493 puntos, nos situamos junto a Noruega, EEUU, Austria, Francia, República Checa, Letonia y Rusia, en la media. Eso sí, Portugal nos ha superado, recuerda PISA, no tanto por demérito nuestro como por mérito suyo, que les ha permitido adelantarnos por la izquierda y ponerse a la par de Francia.

(OCDE)
(OCDE)

Es esta disciplina una de aquellas donde la diferencia entre regiones españolas se deja notar de manera más evidente. Castilla y León se encuentra muy por encima de la media con 519 puntos, tan solo un puesto por debajo de Hong Kong, y por encima de Beijing-Shanghái-Jiangsu-Guandong (China). Bien paradas salen Madrid (516), Navarra (512), Galicia (511) o Cataluña (504), superando la media de la OCDE, de 493. Pero al otro lado del espectro se encuentran regiones tradicionalmente más atrasadas como Andalucía (con 473), Extremadura (474) o Canarias (475).

Lectura

(iStock)
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El gran motivo de satisfacción para España en la presente edición gracias a su remontada, que nos lleva a igualarnos con Suecia, Dinamarca, Francia, Bélgica, Portugal, Reino Unido, Taipéi, EEUU, Rusia, Beijing-Shanghái-Jiangsu-Guandong o Suiza. Una mejora calificada como “media” por el documento y que nos permite recuperarnos con respecto a la edición de 2009. Como recuerda la OCDE, España arrancó en el año 2000 con una puntuación de 493 puntos, bajó hasta 481 en el año 2009 y ha remontado hasta los 496, otra vez en la media de la OCDE. Eso sí, el gran milagro quizá haya sido Eslovenia, que ha terminado superando a nuestro país a pesar de que estábamos parejos en 2009.

Una vez más, hay grandes diferencias entre regiones: Castilla-León ocupa con 522 puntos el décimo puesto, justo debajo de Finlandia, y Madrid hace lo propio con el 12 (y 520 puntos). Vuelven a destacar Navarra (514), Galicia (509) y Aragón (506). Al otro lado del espectro se encuentran Extremadura (475), Andalucía (479) o Islas Canarias (483), los tres por debajo de la media, lo que los equipara con regiones como Lituania, Hungría o Grecia.

España ha incrementado la cantidad de mejores alumnos y reducido el porcentaje de los que peor rinden

Como hemos recordado, la Lectura es uno de los apartados en los que se cita específicamente a nuestro país, que junto a Albania, Estonia, Georgia, Irlanda, Macao (China), Moldovia, Montenegro, Rusia y Eslovenia han “incrementado la cantidad de mejores alumnos y reducido el porcentaje de los que peor rinden”. Es decir, cada vez hay más estudiantes que obtienen la máxima nota en este apartado y menos que no alcanzan el mínimo exigible.

Matemáticas

(iStock)
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La puntuación de 486 nos permite codearnos con Portugal, Islandia, Luxemburgo, Letonia o Vietnam. Una vez más, la brecha entre regiones es espectacular. Navarra (518) llega casi a alcanzar el nivel de Estonia (520), uno de los países tecnológicamente más desarrollados, mientras que La Rioja (505), Madrid (503) o Aragón (500) figuran en puestos muy altos. Las grandes perjudicadas vuelven a ser Andalucía (466) o Extremadura (473), junto a Murcia, que obtiene una puntuación de 470.

En este campo se encuentra también una de nuestras grandes asignaturas pendientes: la brecha de género sigue siendo muy amplia y una de las más vastas de los países desarrollados. Como asegura el informe, aunque la tendencia en la OCDE es a que los niños superen a las chicas en ocho puntos, en España esta diferencia llega a ampliarse hasta los 15. Si la brecha geográfica y sociocultural no era suficiente, también existe una importante diferencia de género

Equidad

(iStock)
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La edición de 2012 alertó sobre las crecientes desigualdades entre los alumnos de niveles socioeconómicos favorecidos y los de nivel más bajo, que se ensanchó en seis puntos respecto a 10 años antes. España sigue dejando notar estas diferencias entre capas sociales, aunque muy lejos de regiones como Países Bajos, Bulgaria, Hungría o Trinidad y Tobago, donde las disimilitudes entre colegios pueden llegar a suponer el 50%. En España esta divergencia se encuentra entre el 10 y el 15%, como ocurre en Canadá, Dinamarca, Irlandia, Letonia o Polonia.

En España, los estudiantes del cuarto inferior de la población tienen tres veces y media más probabilidades de repetir curso que el resto

Más sustancial es la influencia del origen socioeconómico a la hora de repetir curso. En España, los estudiantes del cuarto inferior de la población tienen tres veces y media más probabilidades de repetir curso que el resto, lo que nos asimila a Portugal, Eslovaquia, Uruguay, Vietnam o zonas de Argentina. Una buena noticia en este sentido es que en regiones como la nuestra con altos índices de inmigración, la diferencia entre el rendimiento de inmigrantes y nacionales ha decrecido significativamente en Ciencias, hasta 23 puntos.

El estudio recuerda también que los directores de los colegios con una gran cantidad de inmigrantes “tienden a percibir que sus colegios tienen peores recursos, tanto en términos de equipamiento como de personal, que los directores de colegios con una baja concentración de quinceañeros inmigrantes”. Otro frente más en la verdadera lucha del sistema educativo español: garantizar a todos una educación de calidad, independientemente de su origen social, geográfico o cultural.

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