Hermann Tertsch: Ver­dad ra­cis­ta y ocul­ta­ción

 

Una jo­ven es­tu­dian­te de Me­di­ci­na, des­apa­re­ce mien­tras ha­ce ejer­ci­cio en un par­que en la ciu­dad ale­ma­na de Fri­bur­go.

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La en­cuen­tran po­co des­pués vio­la­da y aho­ga­da en un arro­yo. El mie­do se ex­tien­de por la ciu­dad cuan­do dos se­ma­nas des­pués es ha­lla­da otra jo­ven mu­jer ase­si­na­da tam­bién con sig­nos de ha­ber si­do for­za­da se­xual­men­te. En cues­tión de días se ge­ne­ra au­tén­ti­ca psi­co­sis en la re­gión de es­ta ciu­dad fron­te­ri­za con Sui­za, de un cuar­to de mi­llón de ha­bi­tan­tes. El sá­ba­do pa­sa­do la Po­li­cía de­tie­ne fi­nal­men­te al sos­pe­cho­so de la pri­me­ra muer­te. Y re­sul­ta ser lo más te­mi­do por Po­li­cía y au­to­ri­da­des: un re­fu­gia­do mu­sul­mán. Un af­gano de 17 años que lle­gó a Ale­ma­nia sin fa­mi­lia, en­tre otros mu­chos va­ro­nes jó­ve­nes, en el alu­vión de cen­te­na­res de mi­les de re­fu­gia­dos.

La te­le­vi­sión pú­bli­ca ale­ma­na ARD no in­for­mó so­bre el ca­so. Con­si­de­ró que el ase­si­na­to y el pá­ni­co en la re­gión no te­nían im­por­tan­cia. Eso no se­ría no­ti­cia. Son cen­te­na­res los ca­sos de de­li­tos gra­ves, en gran par­te vio­la­cio­nes, que son ig­no­ra­dos por los me­dios si tie­nen co­mo au­to­res a re­fu­gia­dos. Por sis­te­ma. Se con­si­de­ra que ofre­cer a la po­bla­ción in­for­ma­ción de es­te ti­po de crí­me­nes fo­men­ta el ra­cis­mo y la is­la­mo­fo­bia. Por es­ta ra­zón se ocul­tan o ma­qui­llan es­ta­dís­ti­cas en mu­chos paí­ses.

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El de­re­cho a la in­for­ma­ción ha su­cum­bi­do por com­ple­to an­te las pre­cau­cio­nes que las au­to­ri­da­des creen te­ner que to­mar pa­ra evi­tar lo que con­si­de­ran ac­ti­tu­des po­lí­ti­ca­men­te in­co­rrec­tas, ba­jas pa­sio­nes o sen­ti­mien­tos hos­ti­les. En cuan­to se pro­du­ce aho­ra un cri­men vio­len­to, los po­lí­ti­cos y de­más res­pon­sa­bles re­zan por que el au­tor no sea lo que ellos te­men que se­rá. Por­que si lo es, un in­mi­gran­te lle­ga­do con so­li­ci­tud de re­fu­gia­do y mu­sul­mán, se im­po­ne una reac­ción mo­ral­men­te di­fí­cil, an­tes in­con­ce­bi­ble y hoy ha­bi­tual: la ocul­ta­ción.

Mu­chas ve­ces con la im­pu­ni­dad co­mo con­se­cuen­cia. To­do en aras de bie­nes su­pues­ta­men­te su­pe­rio­res a la ver­dad y la se­gu­ri­dad de la ciu­da­da­nía, que se­rían la tran­qui­li­dad mul­ti­cul­tu­ral y la ar­mo­nía in­ter­ra­cial. El ca­so más tre­men­do en Ale­ma­nia de la ma­si­va ocul­ta­ción de de­li­tos de re­fu­gia­dos e in­mi­gran­tes se pro­du­jo du­ran­te la fies­ta de No­che­vie­ja pa­sa­da en Co­lo­nia y en mu­chas otras ciu­da­des ale­ma­nas. Las más de mil agre­sio­nes so­lo en Co­lo­nia fue­ron ocul­ta­das por la Po­li­cía, por los po­lí­ti­cos, por los fis­ca­les y tam­bién por la pren­sa. Na­die que­ría ini­ciar pro­ce­di­mien­tos sus­cep­ti­bles de ser ta­cha­dos de ra­cis­tas. Tan­to que las di­men­sio­nes reales de lo su­ce­di­do tar­da­ron en es­ta­ble­cer­se ca­si una se­ma­na. En los pri­me­ros días hu­bo in­ten­tos de ne­gar la pro­pia exis­ten­cia de la agre­sión ma­si­va y atri­buir­lo to­do a ma­len­ten­di­dos en la juer­ga mul­ti­tu­di­na­ria.

islamistas-agredenDe las 1.205 de­nun­cias pre­sen­ta­das en Co­lo­nia ape­nas hu­bo pro­ce­sa­dos, seis con­de­nas, y un so­lo reo cum­ple pri­sión on­ce me­ses des­pués. Re­cuer­da a la red de pros­ti­tu­ción y mal­tra­to de ni­ñas blan­cas por unos po­de­ro­sos miem­bros de la co­mu­ni­dad pa­quis­ta­ní de Rot­her­ham en Yorks­hi­re. Ayun­ta­mien­to, Po­li­cía y ser­vi­cios so­cia­les es­ta­ban al tan­to de las mons­truo­si­da­des de la red y na­die se atre­vió a sal­var a las ni­ñas de aque­llos des­al­ma­dos por no en­fren­tar­se a acu­sa­cio­nes de ra­cis­mo e is­la­mo­fo­bia. Aho­ra en el ca­so de Fri­bur­go ha su­ce­di­do al­go in­só­li­to.

La pre­sión de la opi­nión pú­bli­ca so­bre la ca­de­na ARD ha si­do tal que es­ta se ha vis­to obli­ga­da a in­for­mar so­bre el ase­sino af­gano de Ma­ria L., a in­for­mar so­bre la reali­dad. Par­tes de la so­cie­dad eu­ro­pea co­mien­zan a to­mar con­cien­cia de que cier­tas prác­ti­cas de sus go­ber­nan­tes que obe­de­cen a man­da­mien­tos ideo­ló­gi­cos im­pues­tos por la iz­quier­da y asu­mi­das por la de­re­cha go­ber­nan­te su­po­nen un pe­li­gro inad­mi­si­ble y una agre­sión in­to­le­ra­ble. Ocul­tos tras la com­pli­ci­dad ideo­ló­gi­ca de po­der y pe­rio­dis­mo. Por eso exi­gen más ver­dad y me­nos ocul­ta­ción. A esa de­man­da tam­bién la lla­man po­pu­lis­mo.


Hermann Tertsch créditos Oc29 2015

Hermann Tertsch
@hermanntertsch
Periodista español. Columnista del ABC de España. Comentarista de Televisión




Origen: Gentiuno » Gente del Siglo XXI » Hermann Tertsch: Ver­dad ra­cis­ta y ocul­ta­ción

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juan Koffler dice:

    Estimada Adri,
    Muy puntual su reproducción de este interesante y dilucidador artículo. Felicitaciones!
    Particularmente, no tenía conocimiento sobre este hecho, de tan ocupado (y preocupadísimo) que estoy con nuestra propia situación delicadísima de los crímenes continuados practicados por nuestros políticos.
    Sinceramente, nunca pensé que sociedades de “primer mundo” fuesen cometer tales absurdos contra la sociedad. Es realmente increíble y monstruoso!
    En razón de su contenido, voy a traducirlo al portugués con el debido crédito para su autor y para tu sitio, y publicarlo en mi Portal Militar.
    Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    1. Adri Bosch dice:

      Gracias ,por seguirme y por sus comentarios que no tienen despedicio!

      Me gusta

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