Ricardo Piglia: adiós a un escritor de vanguardia que supo escribir para todos

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Dio clases en universidades de élite y en la televisión pública, escribió novelas fundamentales y leyó con audacia la literatura argentina. Murió hoy, tras una cruel enfermedad.

Raquel Garzon

Si esta fuera una de sus novelas, la palabra “fin” no querría decir mucho: Emilio Renzi, su protagonista fetiche y alter ego, reaparecería puntual en otro libro con Mar del Plata, Nueva Jersey o algún pueblo de la provincia de Buenos Aires por paisaje, listo para trajinar redacciones, deducir el próximo enigma -en búsqueda de sentidos que siempre trascienden el policial- o para enamorarse de la primera pelirroja que se le cruzara en esa nueva ficción. Pero la muerte peca de literal y no admite negociaciones ni siquiera con escritores imprescindibles: ayer a las 4 y media de la tarde murió Ricardo Piglia, uno de los autores decisivos de la literatura contemporánea en español. Tenía 75 años. “No sufrió. Se levantó, se sintió mal y murió de un infarto”, contó Luis, un amigo que lo acompañaba en su casa en ese momento. El narrador padecía desde 2014 esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neuromuscular progresiva que lo privó paulatinamente del control del propio cuerpo. Sus restos serán velados hasta las 13.

Clásico argentino desde la publicación de Respiración artificial (1980), su primera novela (en la que se preguntaba en plena dictadura militar usando el tiempo de Rosas como símbolo, cómo contar el horror), Piglia batalló contra el ELA y trabajó, escribiendo y corrigiendo hasta el final: dejó libros que serán publicados a lo largo de los próximos cuatro años. Entre ellos, Un día en la vida, tercer tomo de sus diarios novelados, que será publicado en setiembre y abordará sus últimos meses como profesor en Princeton y su regreso a la Argentina.

Narrador, editor, crítico literario y ensayista de prestigio internacional, Piglia había nacido en Adrogué en 1940. Estudió Historia en La Plata y enseñó literatura latinoamericana en las universidades de Harvard y Princeton durante 20 años. Recibió, entre otros, los premios Formentor (España, 2015), Rómulo Gallegos (Venezuela, 2011) e Iberoamericano de Letras José Donoso (Chile, 2005) . En 2011, ya jubilado como docente, volvió a Buenos Aires. El diagnóstico de ELA (la misma enfermedad que sufrió Roberto Fontanarrosa), se hizo público en abril de 2015 cuando Editorial De La Flor difundió por Twitter a raíz de su caso una convocatoria para juntar firmas que permitieran acelerar la aprobación en los EE.UU. del uso de Genervon GM604, un medicamento todavía en experimentación. “La enfermedad me ha hecho descubrir la experiencia de la injusticia absoluta. ¿Por qué a mí?, se pregunta uno, y cualquier respuesta es ridícula. La injusticia en estado puro nos hace rebelarnos y persistir en la lucha” , declaró entonces. Su trinchera fue la literatura.

“¿Cómo se convierte alguien en escritor -o es convertido en escritor-? No es una vocación, a quién se le ocurre, no es una decisión tampoco, se parece más bien a una manía, un hábito, una adicción…”, se lee en “Años de formación” (2015), el primer volumen de los tres que integran Los diarios de Emilio Renzi, obra total en la que concretó la fantasía de publicar el diario privado que escribía desde la adolescencia como si fuera de otro, y darle su vida y su memoria al personaje al que Ricardo Emilio Piglia Renzi, ya le había donado un nombre y un apellido.

Origen: Ricardo Piglia: adiós a un escritor de vanguardia que supo escribir para todos

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