Un refugio de menores del Estado en Guatemala es investigado por prostitución y narcotráfico

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La Fiscalía ha denunciado a Hogar Seguro por el número de menores desaparecidos del centro y ahora investiga una supuesta red de trata de menores. Ayer 60 niñas intentaron escapar del centro y se produjo un incendio en su interior que ha dejado 19 muertos y 25 heridos

Ayer, 60 niñas intentaron escaparse de Hogar Seguro Virgen de la Asunción, en Guatemala, un refugio destinado a la protección de menores víctimas de agresiones, gestionado por el Estado y actualmente investigado por trata de personas. Las niñas, que fueron retenidas durante toda la noche por la Policía,  provocaron un incendio en el interior del refugio, que ha dejado 19 muertas y 25 heridas, en un intento desesperado de escapar de la situación de violencia, malos tratos y abusos sexuales que viven a diario.

Las redes sociales se inundaban de mensajes “Que estas niñas prefieran morir quemadas a vivir dentro de Hogar Seguro debería ser seuficiente para que el Estado tome medidas y lo cierre definitivamente”, twiteaba la periodista Carolina Vázquez. Ya son más de 300 en dos años los que se han arriesgado a saltar el muro de 6 metros porque no puedan seguir aguantando los abusos y los malos tratos. La situación en el centro está fuera de control.

En un país que tiene el récord de desaparecidos, hasta 45.000 según las cifras de la ONG GAM, los niños y niñas menores de edad son el grupo más vulnerable y que menos protección recibe por parte del Estado.La alerta Alba-Kenneth, el ente público creado con urgencia en 2010 para gestionar las desapariciones de menores de edad, alertó en 2015 de hasta 6.000 desapareciones de niños y adolescentes. A día de hoy, más de 2.000 siguen sin encontrarse.

Más de 2.000 niños están desparecidos en Guatemala. Muchos de ellos estaban bajo tutela del Estado

Pese a las denuncias recibidas, hasta 16, y las peticiones de cierre, Hogar Seguro Virgen de la Asunción es el único de su tipo en el país y permanece abierto. La Fiscalía de Derechos Humanos y la Fiscalía General han acusado al centro por desapariciones y ahora investigan una posible red de trata de menores. Los testimonios de las víctimas esclarecerán finamente si Hogar Seguro  utiliza a los niños y niñas para explotarlos con fines sexuales y para el narcotráfico. También se investiga si hay relaciones con redes de la mafia.

 

Un refugio que prostituye a menores

“Mi hija fue violada en ese centro por un hombre americano”. Es el testimonio de una madre coraje que durante meses intentó localizar a su hija Sara (nombre ficticio), de 17 años de edad. Por razones de seguridad y tras las amenazas que ha recibido, prefiere no revelar su nombre verdadero ni el de su hija. Su pesadilla comenzó el pasado mes de agosto. Su hija sufría acoso escolar y, por miedo a que su madre empeorara su estado de salud, aguantó durante meses sin decirle nada.

Su corta edad y el miedo a lo que pudiese pasarle la llevó a escaparse de casa. Una vez localizada fue llevada al Juzgado de la Paz en Guatemala donde se dictaminó el ingreso de la menor en el Hogar Seguro de la Virgen de la Asunción.

 El centro fue creado en 2006 para acoger a menores víctimas de abusos sexuales, violencia de género, bullying, abandono y malos tratos. Hogar Seguro está administrado por el Estado y financiado con fondos públicos sociales. Desde 2015 ha recibido más de 16 denuncias ante la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH). Este hecho ha precipitado que, junto a la Fiscalía General, se inicien las investigaciones por presunta trata de menores.

Las denuncias interpuestas han sido por malos tratos, abusos sexuales, insalubridad, desnutrición y por la nula atención especializada para tratar a los menores. Los internos han denunciado también la comercialización de drogas dentro del centro.

La madre de Sara conocía de estos abusos y se negó a que se llevaran a su hija. De nada sirvió. Durante un mes estuvo intentando ver a a la niña pero no se lo permitían. En septiembre consiguió verla en una de las audiencias. “Tenía la cara amoratada y el cuerpo lleno de tatuajes, la mirada triste y andaba cabizbaja. No me dejaron hablar con ella”, relata la madre.

Pese a las negativas, la madre no cedió en su empeño. Consiguió hablar con una de las menores que habían escapado del centro. “Lo que me contaron fue horrible. Allí se cometen malos tratos continuos, principalmente a los niños con discapacidad mental. A las niñas las clasifican según su físico y a las más agraciadas las ponen en un módulo especial para prostituirlas”, explica. “Yo no podía pensar que mi hija estaba allí dentro, contra su voluntad, y yo sin poder ayudarla. Fueron dos meses horribles”.

A las niñas las clasifican según su físico y a las más agraciadas las ponen en un módulo especial para prostituirlas

La madre comenzó su cruzada particular. Recopiló testimonios de menores y pruebas para que le dejaran ver a su hija. Fue todo en vano. El desenlace terminó con su hija escapando del centro. La encontraron semanas más tarde en el Parque Central, en el centro de Guatemala.

“Tardó mucho en contarme qué había sucedido allí dentro. Tiene mucho miedo. Está traumatizada y tiene ataques de ira. Poco a poco me fue explicando qué le pasó. Me dijo que les daban una especie de líquido por las noches. Estamos convencidos de que las drogaban. Uno de los días ella lo vomitó. Un hombre, que recuerda que tenía acento americano, abusó de ella. Entró acompañado de uno de los Deltas (jefes de seguridad)”, relata la mujer.

Sara se quedó embarazada. En su huída, al saltar el muro de 6 metros, abortó por el impacto del golpe. Actualmente le están practicando pruebas médicas para poder usarlo como prueba.

“Lo que vivió mi hija allí fue un infierno. Cuando enfermaban no las atendían y las palizas eran contínuas. Un día una pequeña fue golpeada hasta que le rompieron las costillas y comenzó a vomitar sangre. Nunca más volvieron a verla. Además enseñan a las niñas de dos años a pelear. No puedo entender cómo esas personas reciben dinero del Estado y como nadie del gobierno hace nada”, concluye.

Violencia entre internos, poca formación y fugas

Además de proteger a niños y adolescentes en situaciones vulnerables, el Hogar Seguro Virgen de la Asunción también tiene la función de acoger a niños con historial delictivo y con discapacidades, un hecho que ha confrontado a la Fiscalía y a las ONG. Desde GAM, la ONG que lucha por esclarecer las desapariciones y que lleva el caso de una de las menores del centro, asegura que, aunque todavía no disponen de pruebas concretas, los testimonios de los menores indican que también se están cometiendo malos tratos y abusos por parte de otros internos. Fue gracias a esta ONG y al trabajo de la periodista Mariela Castañón que empezaron a destaparse las irregularidades que se daban en el interior del centro.

“El pasado año una niña de 14 años fue estrangulada por otra interna con una bufanda”, explica Mario Polanco, director de GAM. “No pueden juntar a menores víctmas de abuso o de bullying con menores que son acosadores o que han abusado de otras personas”, sentencia Polanco. Por su parte, la PDH  asegura que todos los menores deben estar protegidos, sin hacerse distinción entre “buenos y malos” porque los menores con historial delictivo han sufrido la violencia de primera mano y también necesitan atención y cuidados.

Desde 2015 se han escapado del Hogar más de 300 menores. El sistema Alerta Alba-Keneth activó, tan solo el pasado año, 142 desapariciones en el centro. Todavía siguen sin encontrar a 84 niños.

La periodista Castañón denuncia la falta de acciones que toma el Estado para hacer frente a los problemas de este hogar de acogida, que también ha sido denunciado por UNICEF, pidiendo su cierre inmediato. “Está claro que en Guatemala los niños y niñas no le importan al Estado. Es una atrocidad lo que está pasando en ese centro y sigue estando abierto”, sentencia la periodista.

En lo que sí coinciden tanto las ONG como la PDH es en señalar la nula formación de la mayoría de trabajadores del centro y en la inexistencia de atenciones especializadas para los menores. “Los trabajadores no tienen formación. La atención que se les da a los menores es integral y no especializada. No existen terapias para los niños que han sido abusados sexualmente, ni para los que han recibido malos tratos o han sufrido bullying. Tampoco hay programas de desintoxicación de drogas”, asegura Ana Lucía Pelaez, de la PDH.

Desde 2015 se han escapado del Hogar más de 300 menores. El sistema Alerta Alba-Keneth activó, tan solo el pasado año, 142 desapariciones en el centro. Todavía siguen sin encontrar a 84 niños.

Raúl es uno de los muchos menores que ha escapado del centro. En la actualidad vive en la calle esnifando pegamento. “Prefiero esto a volver a ese centro”, explica a un periodista del diario local Crónica. “Las palizas eran diarias, así como vejaciones e insultos. Nos llamaban escoria”, relata el joven. Raúl llegó al centro con 12 años después de que su madre le abriese una brecha en la cabeza fruto de las continuas palizas que le daba. Es uno de muchos niños que viven en las calles de Guatemala, sin recursos ni familia y donde la única terapia que tienen para escapar de su realidad es esnifar pega.

Los menores también han denunciando la existencia de drogas en el interior de Hogar Seguro. Algunos accedián a tener relaciones sexuales con los funcionarios para poder consumir. Otros han sido utilizados para mover droga fuera del centro.

En el Hogar había hacinamiento. La capacidad es para 400 y han llegado a doblar el número de internos lo que obligaba a los niños a compartir colchonetas para dormir y cepillo de dientes

Por su parte, la PDH explica que “en el Hogar había hacinamiento. La capacidad es para 400 y han llegado a doblar el número de internos lo que obligaba a los niños a compartir colchonetas para dormir y cepillo de dientes”. También se han dado casos de insalubridad. “Actualmente un grupo de médicos especializados está evaluando a los menores. Muchos tienen liendres y piojos”.

Asimismo, también se han dado casos de desnutrición. La madre de Sara asegura que su hija tenía que comer muchas veces yodo y alimentos con gusanos, porque, cuando querían castigar a las niñas, las dejaban sin comer. También se ha denunciado la entrada de personal ajeno al centro.

Corrupción estatal

Esta situación alarmante contrasta con los altos sueldos que reciben los trabajadores y con el dinero público destinado al Hogar. Según las denuncias e investigaciones, los trabajadores son contratados por ser conocidos de quienes gestionan el centro. Los sueldos van desde los 3.000 quetzales mensuales (400 euros) que puede cobrar un conserje hasta los 13.000-18.000 quetzales (desde 1.7000 hasta 2.300 euros) que cobran los subdirectores y directores del centro. El salario mínimo en Guatemala es de de 11 dólares al día y el 60% población vive bajo el umbral de la pobreza.

La Secretaría de Bienestar Social es la encargada de destinar fondos a Hogar Seguro. Este año, el presupuesto de la Secretaría es de 225 millones de quetzales (30 millones de euros). El secretario, Carlos Rodas, aseguró al diario La Hora que la partida para cubrir todas las necesidades debería ser de 305 millones. No hay información sobre cuánto dinero se destina al refugio.

Tras los escándalos y la investigación de la Fiscalía por Trata, dimitieron el pasado noviembre el director de Hogar Seguro y el secretario y el vicesecretario de Bienestar Social. En la actualidad ocupa el puesto Rodas, como secretario, y Anais Keller, como segunda al mando. PlayGround ha intentado comunicarse con la Secretaría pero no ha recibido una respuesta. Los nuevos responsables han asegurado a los medios de comunicación guatemaltecos que han contratado personal especializado (psicólogos, terapeutas y profesional médico) y que también han reforzado la seguridad del centro.

Los sueldos van desde los 3.000 quetzales mensuales (400 euros) que puede cobrar un conserje hasta los 13.000-18.000 quetzales (desde 1.7000 hasta 2.300 euros) que cobran los subdirectores y directores del centro

La Secretaría de Bienestar Social está ligada a la Secretaría Social de la Primera Esposa del Presidente, que cuenta con un presupuesto de 160 millones de quetzales. Fue bajo el mandato de Álvaro Colom cuando adquirió mayor relevancia. La que por aquel entonces era su mujer, Sandra Torres, popularizó enormemente la cartera, destinando grandes cantidades de dinero para la Secretaría. Sus ansias de poder la llevaron a divorciarse del entonces presidente para presentarse a las elecciones como candidata. La actual ley de Guatemala no permite que los cónyuges de los presidentes pueden acceder al cargo. Ella, sin embargo, mantiene que “está casada con el pueblo”.

Su hermana y sus sobrinas cumplen condena por saqueo de cuentas y desviaciones de dinero público. Aseguran que la operadora intelectual del saqueo económico fue Torres, pero esto nunca se ha llegado a demostrar. Torres se presentó a las elecciones de 2015 consiguiendo 32 diputados para su partido, UNE.

Mientras continúan las investigaciones, el Hogar Seguro continúa abierto y la madre de Sara no ha recibido todavía una explicación de nada de lo que pasó. Ella es contundente a la hora de hablar de Hogar Seguro. “Ese lugar es un negocio. Se están lucrando prostituyendo a las menores y nadie hace nada para evitarlo. Me juego la vida denunciándolo, pero prefiero morir y que mi hija esté a salvo”, concluye.

Origen: Un refugio de menores del Estado en Guatemala es investigado por prostitución y narcotráfico

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