El hacinamiento fue un presagio del caos, como en Cromagnon – 

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LA NACION

El Indio Solari en Olavarría: cuántas personas siguen internadas y cuántas perdidas
El Indio Solari en Olavarría: cuántas personas siguen internadas y cuántas perdidas. Foto: LA NACION

En la Argentina, más que dejar enseñanzas, las tragedias sólo parecen engrosar tristes estadísticas. Siete años después de que la pirotecnia encendiera el techo de Cromagnon, el penúltimo día de 2004, una bengala segó la vida de un joven en el recital de La Renga en el autódromo de La Plata. Las fiestas electrónicas coleccionaron víctimas aun después de Time Warp. Y como en el local del Once, el exceso de la capacidad permitida y el consecuente hacinamiento fueron el germen del nuevo drama.

No es ociosa la comparación entre el drama de anteanoche en Olavarría y lo que ocurrió en Once. En Cromagnon nunca se le pudo poner nombre a quien disparó el “tres tiros” que encendió los paneles de insonorización del techo del local y desató la intoxicación de gas venenoso que mató a 194 personas.

Será imposible saber quiénes provocaron los apretujamientos, “la avalancha” y, finalmente, las dos muertes en el recital del Indio (cuyas causas aún no se hicieron públicas). Pero eso no significa que no haya responsables. En Cromagnon la Justicia avanzó en la hipótesis de la autoría mediata, de la responsabilidad por falta de deber de cuidado.

Se entendió que los coorganizadores del recital -Omar Chabán y Callejeros- no cumplieron con la normativa vigente en materia de seguridad (protección contra incendios, salidas de emergencia) y excedieron explosivamente la capacidad permitida para el local (era de 1031 concurrentes y el día del show hubo 3500 entradas vendidas y 1000 personas pasaron sin ticket). Se supo, con el avance de la investigación, que el dinero había comprado el silencio de los inspectores y de la policía para que el local estuviese abierto a pesar de las irregularidades administrativas.

Su negligencia encontró campo fértil en la desidia de quienes, desde el Estado porteño, debían evitarlo: los funcionarios del área de fiscalización y control, encargados de verificar que los locales -del rubro que fuere- cumplieran con la norma para habilitarlos y permitirles funcionar.

La Justicia entendió que organizadores y funcionarios públicos tenían distintos grados de responsabilidad y los condenó por estrago culposo seguido de muerte.

No está claro aún que la situación del Indio sea similar a la de los Callejeros. La fiscal del caso, Susana Alonso, le tomó declaración ayer a la tarde. Sí les notificó a los organizadores del show la formación de una causa por “averiguación de causales de muerte”: eso significa, según el procedimiento bonaerense, que pueden considerarse imputados.

Se sabe ya que el predio de Olavarría había sido habilitado para recibir a 155.000 espectadores. Se sabe, también, que hubo al menos el doble -y hasta el triple- de personas. Cromagnon enseñó que el hacinamiento es enemigo de la seguridad de las personas y que, en caso de lesiones o muertes, es un factor causal.

La fiscal también buscará, seguramente, establecer la responsabilidad del municipio, en tanto fue el encargado de fijar los parámetros según los cuales otorgó la habilitación de La Colmena para el show. A la intendencia, además de habilitar, le correspondía controlar que se cumpliera con los términos de la habilitación. No le bastará como excusa ni como defensa sostener que el organizador tenía el compromiso de la seguridad dentro del predio.

Al margen de lo jurídico está la razonabilidad. En una ciudad de 100.000 habitantes como Olavarría el arribo de 300.000 visitantes garantizó la imposibilidad absoluta de control. Ante semejante colapso, la tragedia quedó sólo a un paso.

Las cifras que se investigan

155.000

Personas era la capacidad aprobada en La Colmena

La productora En Vivo SA se comprometió por escrito a no superar esa cantidad de asistentes en el predio. Debía haber 160 socorristas y 1400 personas para controlar los accesos.

350.000

Personas fue la asistencia informada oficialmente

El intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, indicó ayer en una conferencia de prensa que los espectadores superaron en más del 50% la capacidad autorizada.

550.000

Personas es la asistencia que estima la Justicia

La fiscal Susana Alonso, a cargo de la investigación, informó ayer que ésa habría sido la ocupación de La Colmena de acuerdo con las imágenes tomadas por drones y la opinión de peritos consultados.

Origen: El hacinamiento fue un presagio del caos, como en Cromagnon – 13.03.2017 – LA NACION

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