Masters de Augusta: Sergio García rompe todas las maldiciones: primer ‘grande’ español 18 años después | EL MUNDO

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Sergio García, leyenda del golf español tras conquistar el Masters de Augusta

El castellonense conquista Augusta tras vencer a Justin Rose en el desempate y entra en la leyenda del deporte español

Nadal, Gasol, Woods, Casillas… Todos se emocionaron con la victoria de García

  • ALBERTO LAMBEA

10/04/2017 08:25

Y al fin lo consiguió. Imposible hacerlo con más suspense, pero lo logró. Sergio García se puso este domingo la chaqueta verde como campeón del Masters de Augusta gracias a una victoria en la muerte súbita ante el británico Justin Rose. En un mano a mano desde el inicio, García se recuperó de un fallo con un putt de menos de un metro en el hoyo 18, repitiendo exactamente los mismos pasos que le llevaron a caer en el British Open de 2007. La maldición de Sergio es historia. El primer major español en el siglo XXI ya está aquí. 18 años después. Es el quinto Masters de un español tras los dobletes que lograron Ballesteros y Olazábal. Ya es tuyo, Sergio. [Narración y clasificación final]

En 2007, una corbata le privó en el hoyo 18 de levantar el título, superado después en el desempate por el irlandés Pádraig Harrington en Carnoustie. Ahora el rival sería Justin Rose. El británico, campeón olímpico, había protagonizado la mejor tarjeta del sábado. Con 67 golpes en el tercer día, cinco bajo par y una segunda vuelta en el campo con hasta cinco bogeys, apareció por detrás haciendo poco ruido. El camino había sido mucho más diferente para Sergio, que cimentó desde antes del corte la ventaja, en las dos primeras jornadas de jueves y viernes marcadas por el fuerte viento. Con el vuelo de la bola más imprevisible que nunca, se mantuvo siempre firme del tee al green, su mejor baza en un campo de golf. Eso no era novedad para él, pero donde realmente dio un salto de calidad fue con el putter, infalible en todo el torneo. Al final del primer día, se situó ya con -1 y como único jugador de los 93 participantes en Georgia que no había firmado ni un solo bogey. El viernes, el de Borriol asaltó el liderato, que desde entonces no volvió a soltar. Fue un huracán, replicado el sábado en el día en que históricamente García se hundía. Pero este García no.

Jon Rahm, por su parte, finalizó su primera aparición en el Masters en una buena 27ª posición, pero dejando un mal sabor de boca. El domingo fue su peor día, con tres golpes sobre el par y un doble bogey final que empaña una buena actuación, incluso firmó un eagle en el 13. «Qué grande Sergio, si ya eras mi ídolo ahora mucho más», le dedicó al campeón en Twitter.

Hasta el hoyo 10, todo iba sobre ruedas. El castellonense se situó incluso después de la primera vuelta con dos golpes de ventaja sobre el nacido en Johannesburgo, pero después cedió el liderato. Dos bogeys seguidos, bolas que comenzaban a perderse entre los árboles y un Rose enchufadísimo le alejaron de la cabeza. Incluso su rival le dejó vivo en el 13, con un putt sencillo para ampliar la distancia a tres golpes. García recortó con birdie en el 14, un espectacular eagle con un putt de más de cuatro metros en el 15 cambió todo y después de tiras y aflojas llegaron al 18 empatados. Rose se hundió con un putt fácil y García tuvo el torneo con un putt de menos de un metro, que se le fue por la derecha. El sol comenzaba a ponerse en Georgia y quedaban minutos de luz. Lo que faltaba, al playoff.

«Pensaba que lo tenía en el 18, practiqué ese putt y caía hacia la izquierda pero no lo hizo. Sentís hoy la calma que nunca he sentido en un domingo de un grande. Después de hacer un par de bogeys me sentía muy positivo», dijo el ganador justo antes de que el campeón de 2016 Danny Willett, eliminado el viernes, le colocara la chaqueta verde. Sin estadounidenses en la lucha, el público se fue claramente a favor de García, celebrando cada uno de sus grandes golpes, no hubo pocos.

En el inicio de la muerte súbita, bajo la mirada de su prometida Angela -con la que se casará en unos meses-, ya se vio que el de Borriol podía superar la maldición. Llegó mejor al green y después del enésimo fallo con el putter de Rose tuvo dos golpes para vencer. Física y mentalmente en su madurez golfística, con 37 años, superó el peso de haber tenido en su mano la victoria en el 18, se olvidó del British y de todos los fantasmas que le persiguen. Al fin, no sólo lo consiguió, sino que acabó a lo grande en Augusta embocando en el primero de los dos intentos. Sergio ya tiene su chaqueta verde. Va por ti, Seve.

Origen: Masters de Augusta: Sergio García rompe todas las maldiciones: primer ‘grande’ español 18 años después | EL MUNDO

Fue muy emocionante ,en casa vimos todo el torneo !

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