Celia

Negra cubana tenía que ser

Una tiene diosas que fueron personas de carne y hueso, diosas que bailaron e hicieron gozar, que nos aliviaron la tristeza de tener tanto mar por medio. Por tantas razones, Celia Cruz me pertenece.

Llegar al lugar reposan los restos de Celia no fue difícil. Una amiga de Facebook y otro amigo de la vida se encargaron de indicarnos la manera más sencilla y ágil de llegar al cementerio que la guarda.

Y nunca quise abandonarte,

te llevaba en cada paso;

y quedará mi amor,

para siempre como flor de un regazo –

por si acaso,

por si acaso no regreso.

De ella escuché hablar muy poco durante mi infancia; solo algunas veces, cuando mi madre apuntaba, con cierto pesar y entredientes, que ninguna otra había cantado como ella el tema que surgía entonces del radio de mi casa.

Celia se volvió mía cuando puse un pie más allá de…

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