¿Cómo hablar con los hijos adolescentes? 

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Imponerse u obligarlos a hacer lo que el padre quiere y no lo que ellos desean no es lo mejor

Primero que nada, es importante que los padres recuerden que ellos también fueron adolescentes en algún momento, que estuvieron del lado en el que ellos están ahora.

A su vez, no hay que sobredimensionar algunos episodios: que el joven haya dicho una mentira no tiene porqué convertirlo en un mentiroso toda la vida; o no levantarse temprano para ir a la práctica del fin de semana significa que va a ser un haragán siempre. Recordar y tener memoria son dos cosas muy importantes para no contaminar de manera negativa el vínculo que nos une con ellos.

A la hora de comunicarse con un adolescente es fundamental estar dispuesto a escuchar. Muchas veces los padres se preocupan por cómo hablarles a los hijos y que estos los escuchen, pero primero hay que escucharlos a ellos.

El hijo puede contarle a sus padres qué es lo que está haciendo, cuáles son sus intereses, y los progenitores tienen que escucharlo, demostrarle que como padres no son jueces, que no van a juzgarlo. Los adultos a veces quieren hablarle a los niños de sus intereses y es un error hacerlo, ya que hay que hablar de los de ellos y aconsejarlos.

¿Cuál es la mejor manera de acercarse y hablar con ellos?

Sin importar cuál sea la edad de los hijos, los padres deben saber distinguir lo que es verdaderamente pertinente de lo que no. Por ejemplo, hablarle a una chica de cómo se viste es algo superficial, no es esencial a la persona. De todas formas, no hay que “festejar” cualquier acción del adolescente, pero si hay algo importante de que hablar es necesario dejar de lado la ropa, el pelo teñido, los piercings o tatuajes.

Los limites no son malos, pero a su medida. Si el adolescente va a ir al ámbito de trabajo de los adultos por alguna razón, se le puede pedir y exigir que vaya vestido prolijo. Hacerle comprender que si uno lo respeta a él, él también debe hacerlo. Este punto, tan difícil de alcanzar, no se consigue si uno intenta como padre doblegar al adolescente constantemente.

Imponerse u obligarlos a hacer lo que el padre quiere y no lo que él desea no es lo mejor. Esto se puede ver por ejemplo como cuando el niño de un año se ensucia la ropa, a los adultos no les gusta, pero entienden que es parte de una etapa.

En el tiempo que dura la adolescencia a veces se olvida que hay cosas que pueden no gustar pero que son normales en ese periodo. Son indicadores de que el proceso de madurez y crecimiento está en marcha. Si se siguen comportándose como niños sumisos, que dicen que sí a todo lo que los padres le dicen, hay un problema serio.

Origen: ¿Cómo hablar con los hijos adolescentes? | adolescencia, hijos, niños, Padres, Huggies

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