Beaux Arts en pleno Buenos Aires: así es por dentro el suntuoso palacio Ortiz Basualdo

 

La fachada del palacio (Nicolás Stulberg)

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Infobae visitó uno de los mayores patrimonios arquitectónicos y culturales de la Ciudad de Buenos Aires, que hoy funciona como la sede de la Embajada de Francia. Historia y secretos del corazón parisino en suelo porteño

La influencia de la arquitectura francesa en la ciudad de Buenos Airesfue determinante en algunos períodos de su historia, en especial a principios del siglo XX, cuando se construyeron las grandes residencias en la zona desde Retiro hasta Recoleta y que culmina en torno a la plaza Carlos Pellegrini. De allí que la ciudad comenzó a conocerse como la “París de Sudamérica”.

En el libro Grandes residencias de Buenos Aires: La influencia francesa(Ediciones Larivière) -con imágenes del fotógrafo Xavier A. Verstraeten y textos del arquitecto Fabio Grementieri, vocal de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y profesor de la Universidad Di Tella- se explica que la capital francesa fue la meta preferida de cierto círculo de la sociedad de Buenos Aires y “en la París de Haussmann, de la belle époque, se ponían en contacto con las más variadas manifestaciones de la tradición y el progreso de Francia”.

Así, entre las múltiples manifestaciones de la influencia francesa en la Argentina, la más tangible y fácilmente apreciable quizá sea aquella tan difundida en el ámbito de la arquitectura y las disciplinas afines, según se relata en esta obra. Con Buenos Aires convertida en capital, se inicia entonces el período en el cual la arquitectura y las Bellas Artes, el diseño urbano y el paisajismo, el mobiliario y la decoración interior, se transforman en patrimonio casi exclusivo de la influencia de Francia.

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones Larivière

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones Larivière

Esta residencia fue diseñada para una de las familias de la aristocracia porteña, los Ortiz Basualdo, y cuenta con detalles de interiorismo que responden al estilo francés y también al inglés. Se trata de uno de los mejores ejemplos de arquitectura académica de origen francés de Buenos Aires.

La familia Ortiz Basualdo encargó la realización de este palacio al arquitecto francés Paul Eugène Pater, quien lo diseñó en 1912. Fueron los mismos Daniel Ortiz Basualdo y Mercedes Zapiola Eastman -cabales representantes de la alta sociedad porteña de la belle époque– quienes escogieron el terreno donde vivirían ellos con sus tres hijos.

El estilo elegido fue el de hôtel particulier francés de cuatro niveles, muy popular en ese momento: un tipo de residencias urbanas de la aristocracia en las que se alojaban las familias y el personal de servicio. Pero la consigna principal de los Ortiz Basualdo para el arquitecto francés fue que la fachada fuera grandiosa y representara a la perfección los ideales de belleza de la época.

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones Larivière

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones Larivière

Así, Pater -quien también proyectó el edificio del Tigre Club, hoy Museo de Arte Tigre- puso manos a la obra, y logró un equilibrio perfecto entre frente e interior. “Más allá de la belleza del edificio, Pater logró articular la residencia con el espacio urbano, con un esquema de cuerpo central y alas laterales a través de la yuxtaposición de volúmenes y aplicación de detalles en su fachada”, explica Grementieri.

En 1939 la propiedad fue adquirida por el gobierno francés, y desde ese momento es la sede de la Embajada de Francia en la Argentina.

Al ingresar al Palacio Ortiz Basualdo, se arriba a un hall de entrada redondo, con paredes de roble, piso de mármol de distintos colores proveniente de diversas regiones del Mediterráneo como Alicante. La elegancia y la elaboración del suelo contrastan con la sobriedad del techo, cuya única ornamentación es una magnífica araña dorada.

Las siguientes plantas se conectan a través de la escalera de honor, uno de los detalles arquitectónicos más majestuosos de la residencia, que cuenta con una baranda barroca protagonizada por curvas, flores y hojas al estilo Chippendale.

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones Larivière

Fotografía perteneciente al libro “Grandes Residencias de Buenos Aires. La influencia francesa” © Xavier Verstraeten. Publicado por Ediciones LarivièreSigue…

Origen:Infobae

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