Sobre parientes y escritores famosos

Victoria Ocampo ha dejado numerosos aportes para el estudio de nuestra historia, dada la vinculación de sus antepasados por serlo o con personajes de primera y segunda fila en la historia nacional. Todo ello en base a recuerdos y comentarios que escuchó de sus mayores y ella registró con fidelidad, los que además se pueden comprobar documentalmente.

En su autobiografía afirma: “La cosa había ocurrido en casa, o en la casa de al lado, o en la casa de enfrente: San Martín, Pueyrredón, Belgrano, Rosas, Urquiza, Sarmiento, Mitre, Roca, López. Todos eran parientes o amigos”. Es muy cierto y también el tema de los parentescos no sólo por casamientos entre algunos miembros de esas familias, sino también por tener en algún caso un antepasado común.

Cuando Victoria se incorporó a la Academia de Letras en su discurso recordó a Virginia Wolf y a Gabriela Mistral y finalmente expresó su satisfacción por “invitar a esta recepción de la Academia a mi antepasada guaraní y sentarla entre la inglesa y la chilena. No porque mereciera como las otras entrar en cualquier Academia de Letras, sino porque a mi vez yo reconozco a Agueda”.

Y esta antepasada era una de las mujeres que tuvo don Domingo Martínez de Irala en el Paraguay. Pero de ella también descendían por el lado materno Manuel Belgrano, como otros muchos personajes de nuestra historia. Hace unas semanas en La Prensa el colega Pablo Adrián Vázquez se refirió a Belgrano y los pueblos originarios.

LA OPINION DE BIOY

También descendía de Agueda lógicamente Silvina Ocampo, por eso resulta interesante recordar aquella opinión que tenía su marido Adolfo Bioy Casares de Manuel Belgrano. En su libro Descanso de Caminantes con magistral pluma lo describe y nos describe: “Cuando me dicen que toda la culpa no la tiene Perón, que cada uno de nosotros tiene algo de culpa, me indigno. ¿Porqué he de cargar con culpas, con responsabilidades, yo que soy un individuo de vida privada, que siempre traté de no hacer mal a nadie? Pero si me dijeran que todos tenemos parte de la culpa que este país no sea el que soñó Belgrano, acepto la acusación, avergonzado y contrito. Belgrano es el paradigma de nuestros próceres: el más puro, el más noble, el más valiente, el más modesto. De algún modo, todos los argentinos somos descendientes de Belgrano. Todos somos sus deudores, todos debiéramos imitar su ejemplo”.

Bioy en su interesante Diario apuntó que el 4 de julio de 1958 comió Jorge Luis Borges en su casa, “se habla de Belgrano, del plan de coronar un Inca”. A lo que el autor de Ficciones contestó: “Cuando uno ve lo que es este país, con tanta gente idiota, esa idea no parece tan mala”.

Borges por otra parte era sobrino bisnieto de Juan Crisóstomo Lafinur, natural de San Luis que fue oficial del ejército del Norte y estudió en la Academia de Matemáticas fundada por el general Belgrano; pero a pesar de su formación abandonó las espada y tomó la pluma con reconocido talento. Fue miembro de la Sociedad para el Fomento del Buen Gusto en el Teatro y escribió entre otras tantas producciones un canto elegíaco a la figura del general Belgrano a poco de su muerte.

EN LA PRENSA

Muchos años después el sábado 17 de junio de 1972 según el mismo libro de Bioy se encontraron en puerta de La Prensa, con Borges y el escritor Manuel Peyrou. Estaba el auto de Ficciones muy enojado con Julio Cortázar por algún comentario sobre la bandera que afirma Bioy a él también le “dio rabia”.

Esa noche como era casi un ritual comieron y buscaron en la biblioteca el Panorama de la literatura española contemporánea de Jean Cassou, en el que pudieron leer el poema de Chassaing: “Página eterna de argentina gloria, / melancólica imagen de la Patria, / núcleo de inmenso amor desconocido / en pos de ti me arrastras / ¿bajo que cielo flameará tu paño / que no te siga sin cesar mi planta? / Cuando el rugido del cañón anuncia / el día de la gloria en la batalla, / tú, como el ángel de la inmensa muerte, te agitas y nos llamas…”

Y por si fuera poco consultaron el diccionario biográfico de don Enrique Udaondo donde se instruyeron en la vida del poeta.

En un interesante artículo sobre las citas históricas del Romance de la muerte del general Lavalle, que con letra de Ernesto Sábato y música de Eduardo Falú, que hace medio siglo se dio a conocer, René Vargas Vera recuerda que pone en boca del héroe de Rio Bamba estas apócrifas palabras: “Manuel Belgrano, frágil como una niña, generalito improvisado, que abrazó la fuerza de su ánimo, su fervor, dispuesto a enfrentar las tropas aguerridas, por una patria que aún no se sabía lo que era, ¡Y todavía! No sabemos lo que es; hasta donde se extiende; a quien pertenece la verdad, si a Rosas, si a nosotros, si a todos juntos…”

El poeta Francisco Luis Bernárdez le cantó de este modo a la Bandera: “Este es el sol y éste es el cielo que en la bandera victoriosa nos hermana, éste es el sol que une los cuerpos y éste es el cielo cuyo amor una las almas. Ambos están sobre nosotros para mostrarnos el camino que no engaña, y levantarnos de la tierra con la energía de las cosas sobre humanas. Su luz nos junta en el recuerdo y al mismo tiempo nos congrega en la esperanza. Mientras su fuego nos domine seremos libres como el vuelo de sus llamas. Esta bandera es la bandera que nos congrega en un solar y en una historia. Esta es el alma de la Patria: su voluntad, su entendimiento y su memoria. Si algo valemos es por ella, que nos agranda con su fuerza generosa, y que, después de agigantarnos, nos da el ejemplo soberano de sus obras. El elemento en que palpita ya no es el aire, sino el viento de la gloria”.

Mujica Láinez en Aquí vivieron recrea un personaje, Gaspar, que leía las obras de Rousseau en el Buenos Aires de 1804, y “que se incorporó a las tropas del general Belgrano: Murió como un héroe en la derrota de Vilcapugio”.

Un 11 de febrero de 1982 Bioy recuerda haberle dicho a Borges: “Es triste pensar que en este país, que en este continente donde hubo lo mejor, la gente de Mayo, Belgrano, el impulso libertador…”. Se valoraban otras vertientes y valores.

Cuando el prócer es olvidado y vale más gastar fondos públicos en festejar carnavales que contribuir al fomento del prócer, en la ciudad que lo viera nacer nos hace esta inquietud: Que más se puede agregar.

  • Historiador y vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias del Periodismo.

 

Origen: LaPrensa

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