A los cubanos que lograron escapar, ni la pandemia les hace pensar en el regreso

Muchos de quienes llegaron a Perú tras salir de Cuba, en medio de la inseguridad que genera vivir a la espera de un estatus legal, prefieren enfrentar el peligro del contagio, a repatriarse

Por DARCY BORRERO BATISTA

Un servicio de lavado de autos con el nombre de Los Cubanos marca la presencia de los isleños en Lima

Distintas razones vuelven a poner a dialogar a los gobiernos de Cuba y Perú por crisis migratorias. En abril de 1980 fueron los cubanos que irrumpieron en la sede diplomática en La Habana para pedir asilo; ahora, también en abril, 2020, son ciudadanos de ambos países, varados en uno y otro extremo por una pandemia.

Tres semanas de “ingentes esfuerzos de coordinación” entre autoridades peruanas y cubanas terminaron cuando el Boeing 737 de Star Perú aterrizó en La Habana a medianoche del jueves 2 de abril. Este no es, sin embargo, el punto final para una crisis migratoria que busca repatriar por un lado a más de 90 cubanos y, por otro, a similar cifra de peruanos que habían quedado en un corredor tras el cierre de las fronteras de sus países.

Esos ingentes esfuerzos que describe la Embajada cubana en una nota emitida el 1ro de abril, involucraron a “funcionarios de prácticamente todos los niveles en Lima y La Habana, pero ante todo a las respectivas embajadas y sus cancillerías, ambas partes acordaron el retorno de sus respectivos ciudadanos varados”.

Por la emergencia sanitaria de COVID-19, la movilidad entre los dos extremos había quedado imposibilitada. Casi simultáneamente Vizcarra y Díaz-Canel cerraron puertas. De Perú no se podía salir; a Cuba no se podía entrar. Lo mismo a la inversa.

Annia Valdés Viciedo llegó a Lima cuando en realidad debía irse: a las nueve de la noche del 15 de marzo, acababan de anunciar el estado de emergencia y cierre de fronteras. Contó a medios locales que estuvo las siguientes ocho horas en el aeropuerto intentando gestionar su pasaje de regreso inmediato a través de la aerolínea LATAM, pero no resolvió nada. No sería la única.

“A las diez horas de estar en el aeropuerto de Lima, tratando de esclarecer cómo sería nuestro regreso, nos sacó la policía. A partir de esa noche establecimos contacto vía correo electrónico con la oficina consular de Cuba en Perú. Nos respondieron que ya sabían sobre los cubanos varados aquí, pero no podían hacer nada porque no contaban con medios para garantizar hospedaje, ni alimentos”, le dijo a ese medio de prensa el matancero Exiz Domínguez Bernal, quien llegó a Lima el 16 de marzo.

Pupy, un cubano de 80 años que llegó a Perú en abril de 1980, no ha regresado a su tierra natal.

Pupy, un cubano de 80 años que llegó a Perú en abril de 1980, no ha regresado a su tierra natal.

Los peruanos que en este tiempo observaron a los cubanos en la nación andina, deben haber llegado al recuerdo de cuando no eran unos pocos, sino muchísimos, durmiendo en carpas que armaban un campamento de refugiados a donde no se permitía el ingreso de los locales; vendiendo cocadas a escondidas y asombrados la primera vez que llegaban a un mall. Solo los de más edad rememorarán esos días de la década del 80.

Otra vez, pasados 40 años, toca al Gobierno de Lima trasladar a cubanos, solo que ahora, en vez de llevarlos como refugiados a Perú, los han devuelto a su lugar de origen en un vuelo chárter entre las dos capitales. Lo confirma la usuaria de Facebook Ismay Di Marzo, contactada por TN. En sus redes sociales compartió imágenes del vuelo. En aquella oportunidad, para ser fieles a los hechos, se necesitó más de un vuelo y se hablaba más bien en términos de contingentes. De los últimos en llegar a Lima aún quedan algunos en la localidad de Villa Salvador, específicamente en un barrio bautizado como Los Cubanos.

Ahora que las estadísticas en Cuba muestran más salidas con regreso que salidas definitivas –luego de la Reforma Migratoria de 2014–, los nacionales suelen viajar por unos pocos días a diferentes destinos del mundo. Lo hacen como turistas pero muchos regresan con mercancías para vender en el mercado informal. Quizás por eso fueron a Perú varios de los 92 cubanos que retornaron después de días y días de reclamos al Consulado, donde se llevó un registro.

Todos los que tomaron en el vuelo de repatriación debieron acogerse a un conjunto de normas que incluían el pago de 35 soles –unos 10 dólares– por el traslado en guagua hasta el Grupo Aéreo No. 8, al costado Norte del aeropuerto Jorge Chávez; una tasa por pasajero entre 52 y 60 USD; y no más de 33kg de peso conjunto entre el equipaje en bodega y el de mano. Quien no tuviera el dinero no podría volar según el consulado. Quien tuviera kilogramos de más, debía dejarlos. Las razones: balance peso/combustible y determinaciones de la Aduana General de la República de Cuba.

Conocido por todos como el Chino Durruty, este cubano llegó a PERÚ con dos años y se gana la vida como taxista.

Conocido por todos como el Chino Durruty, este cubano llegó a PERÚ con dos años y se gana la vida como taxista.

Como medidas de seguridad ante la pandemia de COVID-19, se añadían la prohibición de familiares en el aeropuerto José Martí para la recepción de viajeros, así como el traslado de estos a centros de cuarentena, para su aislamiento por 14 días.

Llegaron a la capital de un país con más de 200 casos positivos al virus. Del retorno de la aeronave con pasajeros peruanos, no abundan detalles. Lo que sí se sabe es que el Gobierno cubano gestionaría traslados desde las provincias hasta la capital. Vuelven a una nación con 1.414 enfermos. Pero que vuelvan ya es un alivio y descuenta unos dígitos a la ancha cifra de 12.000 peruanos que hasta el último día de marzo se encontraban varados tras las medidas de emergencia.

Por estas fechas en las que los medios retornan a las historias de 1980, solo se habla esta vez de la pandemia. El aniversario cerrado de una de las crisis migratorias más fuertes pasaría inadvertido. A pesar de que el coronavirus ocupa las portadas, los protagonistas de los Sucesos de la embajada del Perú son hoy día personas mayores, las más vulnerables al virus. Ahora es especialmente necesario saber de los cubanos que lo arriesgaron todo y resistieron hasta las últimas horas el hacinamiento, el hambre y la presión política. ¿Están a salvo?

Algunos como Reynaldo Martínez, no manejan la opción de volver a la isla ni siquiera por la pandemia. Martínez llegó a Perú hace tres meses, el día que compartió su testimonio, se cumplía un año de su salida de Cuba a Brasil. El resto fue cruzar fronteras.

La mayoría de los que han salido de Cuba con destino a Perú viven hoy en el barrio Los Cubanos.

La mayoría de los que han salido de Cuba con destino a Perú viven hoy en el barrio Los Cubanos.

“Desde el día que empezó la cuarentena yo ya no estaba trabajando porque no tengo papeles yo llegué hace tres meses aquí y hasta la fecha he comido en estos últimos cuatro días porque estoy ayudando a un peruano en su casa por la comida así que ya puedes imaginarte. Traté de buscar ayuda y nadie responde: ya sabes soy cubano y no tengo papeles”, dice.

Añade que por la Embajada ni se ha parado porque no querría encontrarse con miradas acusatorias de “para qué te fuiste”.

Villa Salvador, donde residen estos cubanos desde que ACNUR en coordinación con el gobierno les entregara lotes como viviendas en condición de comodato –un aliviadero que se suponía no durara 40 años pero terminó haciéndolo–, es una de las zonas más vulnerables de Lima. La zona desértica al oeste fue escenario de un incendio el pasado diciembre que dejó decenas de muertos, entre ellos niños y ancianos. Muy cerca se encuentra un hospital habilitado especialmente para tratar pacientes del COVID-19, pero donde se encuentran todavía algunas víctimas del incendio.

A sus 80 años, Pupy arrastra los pies y no maldice ni opina. Lleva aquí exactamente la mitad de su vida o de sus años, que no siempre coinciden. Parece sano, pero es parte de la población vulnerable por más de una razón: edad, lugar donde vive, clase. Pupy no se repatrió cuando Cuba abrió esa posibilidad. No ha vuelto a su tierra por no tener dinero suficiente. En este año que la diplomacia cubana celebra, además, una Conferencia de Nación y Emigración para acercarse a la diáspora, sería oportuno el esclarecimiento: más allá de la repatriación de residentes en Cuba, a la cuenta de quién corren los refugiados cubanos en Perú.

Origen: diariolasamericas

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