Vivir en un pueblo de EEUU. Son argentinos: “Nos ganamos el corazón de la región “

Postal de la última temporada de Navidad de la familia, incluyendo a su yerno, Cody, el marido de Fiamma.

Y ahora qué?”, se preguntó Sandra angustiada mientras ordenaba el galpón y entremezclaba su tristeza con sensaciones de alegría generadas por el simple acto de desempolvar pequeños tesoros perdidos. Ningún objeto parecía ser demasiado relevante hasta que, de pronto, divisó una carta en la que pudo distinguir un sello proveniente de Estados Unidos. ¡La recordaba! Era una correspondencia vieja que les había dedicado su tío para el día de su casamiento. En ella, les deseaba todo lo mejor y los alentaba a que un día den un gran salto, se suban al avión y allí, en el gran país del norte, dibujen otro destino. En su momento, a Sandra y Fabián, la sola idea les pareció una locura.

Pero ahora los números no cerraban. Sandra sentía que habían ingresado a un túnel demasiado oscuro, descendente y en donde parecía imposible hallar una luz al final del camino. Su negocio había vivido sus días de gloria, pero era tiempo de aceptar que la gente ya no invertía en fotos para casamientos o bautismos, “¡es más, la gente ya ni se casa!”, le exclamó un día a Fabián, dueño del negocio aparte de ser su marido. Definitivamente, el ayer ya había dejado de ser y era necesario pensar un nuevo presente, para vislumbrar un buen futuro.

Sandra creció rodeada de campos de trigo, en Salto, provincia de Buenos Aires.
Sandra creció rodeada de campos de trigo, en Salto, provincia de Buenos Aires.

Primero imaginaron que podrían trasladarse con su negocio al sur, más precisamente a la península de San Pedro en Bariloche. Desde que habían contraído matrimonio, que fantaseaban con aquel bellísimo destino argentino:“Pero nosotros ya no éramos dos, sino cuatro: habían llegado nuestros hijos Fiamma y Fermín al mundo y lo que estaba en juego era nuestra familia”, cuenta Sandra al rememorar el momento. “Esto fue a inicios del año 2000, las cosas no iban bien para muchos y nos avisaron que allí, en el sur, la situación no era en ningún modo diferente”.

El reencuentro con la carta dejó a Sandra pensativa: ¿y por qué no? Entonces llegaron las charlas, las innumerables horas de insomnio y las tantísimas lágrimas, hasta el día que decidieron partir. “Nuestros padres, aunque les doliera, siempre estuvieron presentes y apoyando. En cuanto al resto, hubo de todo. Es el precio que hay que pagar – el enojo de algunos, la indiferencia de otros- que duelen como el tan nombrado desarraigo, que se siente al principio, pero como todo, eso también pasa”.

Hacia EEUU con una tormenta en el corazón y la ventana

Los preparativos estuvieron atravesados por una tristeza profunda. Fabián viajó primero y Sandra quedó en suelo argentino, cerrando el negocio, haciendo valijas, y tratando de que sus hijos salgan ilesos de aquel mar de incertidumbres que provoca el hecho partir hacia lo desconocido.

“Y ya en el avión, mientras los chicos dormían y una tormenta terrible dibujaba relámpagos en las ventanillas, yo me preguntaba si estaba bien mudarnos a otro país, donde todo era nuevo, distinto, extraño; fue una sensación que perduró durante muchos años. La respuesta la veo hoy, con Fiamma y Fermín convertidos en dos adultos, buenas personas, hijos amorosos, incansables luchadores, y me digo: dolió, y como todo lo que duele, con el tiempo te fortalece y da sus frutos”.

Sigue…

Origen: lanación.com.ar

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .