Café tan nuestro y casi prohibido 

El café para el cubano es más que una bebida que nos ayuda a comenzar el día. Pero el café puro es un gran lujo inalcanzable para la mayoría.

Por Safie M. González

Hola es el café mezclado con chícharo que pueden tomar la mayoria de los cubanos.

El café para el cubano es más que una bebida que nos ayuda a comenzar el día. Es una excusa para una cita, un encuentro social. Si alguien llega de visita a la casa, la costumbre siempre ha sido ofrecerle una taza de café humeante.

No hay otro como el cubano. Pero lo que quizás muchos no sepan es que, por desdicha, ya pocos cubanos podemos disfrutar de ese café tan nuestro, pero hasta cierto punto, prohibido.

El café cubano tiene mucha fama mundial. Países como Japón y Francia se benefician de nuestro néctar negro. Hoy en día en la Isla, Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín, producen el 90% del café cultivado. Santiago es la mayor productora. En el centro lo hacen Sancti Spíritus, Cienfuegos y Villa Clara con el 7% de la producción, y en el occidente las provincias de Artemisa y Pinar del Río con el 3%.

El cafeto fue introducido por José Antonio Gelabert en el siglo XVIII. Más tarde, los colonialistas franceses importaron sus propios métodos de producción. Y cuando surgió la Revolución cubana en 1959, el país era un exportador importante del grano a nivel mundial.

Pero, en 1960, la industria cafetera cubana se vio gravemente afectada por la nacionalización y el embargo comercial de EE.UU. Debido a esto, gran parte de los países occidentales quizás no hayan tenido el privilegio de degustar un buen café cubano.

Cubita, Serrano, Regil, Arriero, Turquino y más recientemente Guantanamera, son algunas marcas comercializadoras de los cafés cubanos, vendidos al pueblo, a diferentes precios equivalentes a dólares, en las dos monedas de la isla CUC y CUP.

El Hola es un café que se despacha en la bodega, a través de la libreta de racionamiento. Es una mezcla con granos de chícharos. Con el paso del tiempo el porcentaje de chícharo ha ido en aumento y a veces este Hola ni huele ni sabe a café. El paquete no dice los porcentajes.

El cubano, que siempre las inventa en el aire, cuando puede, compra algún paquete de café puro y lo mezcla con el Hola. Así lo estira y le agrega un poco de olor y sabor.

Con esta crisis mundial a causa de la pandemia, cualquier tipo de café se ha perdido en las tiendas “normales”, ahora solo se puede encontrar en las de USD. Quien no puede comprarlo tiene que conformarse con ese que lleva nombre de saludo, pero, más que saludo, es una despedida a nuestro café.

Origen: Café tan nuestro y casi prohibido – Havana Times en Español

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