Miles de cubanos reciben el año en oficinas estatales convertidas en albergues, mientras el Gobierno continua construyendo hoteles

Dos fenómenos opuestos se han apoderado del municipio más antiguo de la capital cubana, la Habana Vieja. En la última década se ha triplicado el número de derrumbes de edificaciones de esa zona gracias a los torrenciales de la temporada lluviosa y los desalojos de edificios con peligro de colapso, mientras el gigante y monopolista estatal-militar GAESA continúa construyendo hoteles de ultra lujo.

Los venideros hoteles Regis, Real Hacienda y Metropolitan se encuentran en plena construcción a pesar de la crisis económica y sanitaria que vive el país, sin embargo, los albergues estatales se hallan saturados (dado que los derrumbes de este 2020 crecieron por culpa de la extra recurrida temporada ciclónica, que esté golpeó muy duro) y se el Gobierno se ha visto obligado a refugiar a los damnificados en oficinas de instituciones estatales.

La Dirección Municipal de la Vivienda (Aguiar y Empedrado), la Dirección Municipal de Planificación Física (Habana 304, entre O’Reilly y San Juan de Dios), la Asamblea Municipal del Poder Popular (Muralla Nº1, entre Oficios y Avenida del Puerto), la Dirección Integral de Supervisión (Sol y Cuba), el Joven Club de Computación (O’Reilly y Aguiar) y la Casa de Abuelos Callejón de Espada (Chacón y Habana) fueron los lugares dispuestos para esta transitoria e improvisada medida, donde no hay ningunas condiciones para residir.

Muchos de los afectados que se han visto viviendo allí hablaron sobre las arduas condiciones de dichos, sin agua ni posibilidad de cocinar (la comida la debían buscar a una distancia enorme, además de constituir el menú más repetido de la historia, pues comían todos los días lo mismo).

Tres familias residentes en Zulueta 505 estuvieron más de una semana de peloteo hasta que los asentaron en la Dirección de Planificación Física, donde se encuentran desde hace 6 meses en la incertidumbre de si alguien les informará en algún momento cuándo saldrán de esa estancia provisional. Allí el baño y la cocina son colectivos, además de que dichos centros estatales siguen con sus funciones por el día, por lo que los trabajadores tienen que convivir con los actuales residentes. Y hay severos problemas de abastecimiento de agua, aunque esto no es un fenómeno extraño en ese municipio.

Catorce familias que residían en el parcialmente colapsado O’Reilly 258 aún tienen que regresar a sus casas en peligro de derrumbe varias veces al día porque en el Joven Club de Computación en que los situaron solo pueden dormir (y eso es si pudieron llevar una cama; sino, a dormir sentado), pues esta instalación no cuenta con baño con espacio para bañarse ni cocina.

Es la Habana Vieja el municipio donde más ocurre esto, pero no es fenómeno exclusivo de él, pues en la sede del Gobierno de Centro Habana y en la Dirección Municipal de la Vivienda de Diez de Octubre también hay personas afectadas por derrumbes.

Más de 750 derrumbes se contabilizaron en la primera mitad del año 2019 en Cuba.

Origen: cubacute.com

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