2 películas para entender la Right to Try Act firmada por Trump en 2018

Dos películas han sido clave a la hora de exponer el drama por el que han tenido que pasar los enfermos y sus familias al enfrentarse a la FDA antes de la entrada en vigor de la Right to Try Act.

El 30 de mayo de 2018, Donald Trump firmaba la Right to Try Act, que creaba un sistema uniforme, de ámbito federal, para que enfermos en estado terminal pudieran tener acceso a tratamientos experimentales aún no aprobados por la Food & Drugs Administration (FDA).

Esta Right to Try Act ha permitido que muchos pacientes terminales no hayan encontrado obstáculos para buscar tratamientos alternativos y experimentales con los que intentar curarse. Hasta esta ley, la FDA sólo ofrecía la posibilidad de acceder a éstos en ensayos clínicos, sin que el paciente supiera si realmente recibiría el tratamiento, o si pertenecería al grupo de control al que se le administraría un simple placebo.

Durante décadas, la FDA ha sido blanco de críticas por parte de muchos afectados, quienes veían cómo la regulación en materia sanitaria y farmacéutica, les privaba de libertad a la hora de procurarse su propia salud.

Dos películas han sido clave a la hora de exponer el drama por el que han tenido que pasar los enfermos y sus familias al enfrentarse a la FDA antes de la entrada en vigor de la Right to Try Act. Lorenzo’s Oil (1992), protagonizada por Nick Nolte y Susan Sarandon, y más recientemente, Dallas Buyers Club (2010), por la que Matthew McConaughey y Jared Leto ganaron sendos premios Oscar por sus interpretaciones.

Ambas basadas en hechos reales, Lorenzo’s Oil narra la lucha contra el establishment sanitario y político de los padres de Lorenzo Odone, un niño afectado por una rara enfermedad llamada ALD (adrenoleucodistrofia); mientras que Dallas Buyers Club se centra en la historia de Ron Woodroof, un vaquero de Dallas al que se le diagnostica VIH durante los inicios de la epidemia del SIDA en los ochenta.

Lorenzo’s Oil

Augusto y Michaela Odone, una familia americana de ascendencia italiana, vieron su vida completamente alterada cuando su hijo Lorenzo de 5 años fue diagnosticado con ALD. La adrenoleucodistrofia es una enfermedad que hace que el cuerpo produzca una excesiva cantidad de grasas, dañando el cerebro y generando problemas sensoriales, motrices y afectando al habla. Sin cura conocida, causaba una muerte rápida y dolorosa.

Estos padres vieron que ningún médico ni hospital eran capaces de ofrecer una solución para su hijo, ya que investigar sobre una enfermedad tan rara no compensaba los elevados costes a los que había que hacer frente. Además, se dan cuenta de que las asociaciones de afectados por esta extraña enfermedad, sólo se preocupaban por acceder a subvenciones gubernamentales para cuidados paliativos, no para encontrar una cura.

Rebelándose ante esta injusticia, sus padres se dedican a investigar por su cuenta, renunciando a sus trabajos y pasando largas horas en la biblioteca, llegando a convertirse en auténticos especialistas sobre esta enfermedad. Gracias a su esfuerzo personal y la ayuda de otros individuos y empresas privadas, descubren que sintetizando gota a gota un simple aceite de oliva, se consigue una mejora radical del paciente.

De hecho, en la vida real, Lorenzo, a quien le habían dado una esperanza de vida de apenas 8 años más, murió al día siguiente de cumplir 30 años en 2013, sobreviviendo a su propia madre, quien falleció en el año 2000.

El tratamiento con aceite inventado por su padre, sólo es efectivo en las primeras etapas de la enfermedad, y aún sigue sin ser aprobado por la FDA. Augusto Odone recibió el doctorado honorífico de la Universidad de Stirling, y pronunció estas emotivas palabras:

“Soy padre. Y mi implicación en la enfermedad llamada ‘Adrenoleucodistrofia’ no viene, por tanto, del amor a la ciencia sino del amor a mi hijo Lorenzo y de mi deseo de ayudarlo. Debía haber muerto a los 13 años… y hoy tiene 24. Desde luego, tiene días buenos y días malos, está postrado en una cama y no puede comer más que por un tubo… pero su mente aún está allí. Le gusta que le pongan música, que le lean… y siempre sabe quién está a su alrededor.”

Dallas Buyers Club

En 1985 le es diagnosticado VIH a Ron Woodroof, a quien le dicen que sólo le queda un mes de vida. Despreciado por su familia y amigos, empieza a ser tratado con AZT, que es el único antirretroviral aprobado por la FDA para ser usado con humanos.

Como Woodroof sospecha que forma parte del grupo de control al que sólo se le está aplicando un placebo, decide actuar por su cuenta. Primero, sobornando a un limpiador del hospital para que le consiga de contrabando el AZT, y luego, ante el empeoramiento que percibe, viajando a México donde un médico americano con la licencia revocada le explica que el AZT es venenoso y le receta suplementos vitamínicos, Zalcitabina y péptido T, que no están aprobados por la FDA.

Cuando ve que su calidad de vida ha mejorado enormemente, decide montar un club de compradores en Dallas, donde todos los enfermos de VIH podrán adquirir estos medicamentos, creando así un negocio que le permitirá financiar su propio tratamiento. A pesar de que el tratamiento oficial de AZT está dando más problemas que soluciones, y que el tratamiento alternativo de Woodroof se muestra muy eficaz y beneficioso para todos sus usuarios, la FDA emprende una cruzada contra Woodroof, sometiéndolo a redadas y multas.

En 1987, la FDA cambia sus regulaciones y todos los medicamentos que no son aprobados pasan a ser considerados ilegales, por lo que Woodroof interpone una demanda contra la FDA, tratando de que el juez le permita seguir tomando los tratamientos que tan buen efexto le estaban produciendo. Hay que recordar que su esperanza de vida inicial era de un mes y ya llevaba viviendo 2 años con una sustancial mejora en su calidad de vida.

Aunque el juez entiende que los medicamentos que toma no son tóxicos, sólo puede amonestar a la FDA por el bullying contra Woodroof y sus clientes, pero no tiene la capacidad para legal para permitirle continuar su tratamiento ya que la legislación se lo impide.

En 1992, año en que se estrena Lorenzo’s Oil, Ron Woodroof fallece, 7 años después de su diagnóstico de un mes de vida. Dos décadas después se estrena Dallas Buyers Club y en 2018 se aprueba la Right to Try Act, que hubiera permitido al juez garantizar su derecho a la salud, totalmente desvirtuado por la FDA.

Right to Try Act y el impacto cultural del cine

Sólo una sociedad civil fuerte e informada es capaz de hacer valer sus derechos frente a los abusos de la administración. Ver estas películas sin duda ha podido ayudar a que la opinión pública entienda la importancia de medidas como la Right to Try Act aprobada por Donald Trump, sobre todo ahora que, en tiempos de la COVID-19 y la carrera a contrarreloj para el desarrollo de su vacuna, ha vuelto a estar sobre la mesa el debate sobre las regulaciones gubernamentales en cuanto al desarrollo de medicamentos.

La denominada Operation Warp Speed, también auspiciada por Donald Trump, ha ido en esta misma línea de la Right to Try Act de aligerar la burocracia e hiperregulación del sector farmacéutico, para así recortar de forma sustancial el tiempo necesario para el desarrollo y aprobación de nuevos medicamentos y tratamientos en casos extremos o de emergencia.

Si bien el debate sobre la seguridad de los fármacos y las vacunas no está exento de polémica, lo cierto es que estas nuevas medidas han supuesto una gran esperanza para muchos enfermos que no podían permitirse el lujo de esperar por el visto bueno de la administración para tratar de curarse.

Origen:elamerican.com

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