Wanda Lurie: la católica polaca cuyo bebé nació tras sobrevivir a una ejecución nazi

La vida es un bien sagrado que a menudo consigue superar las situaciones más espantosas. Hoy quiero referirme a una de ellas ocurrida en 1944.

Wola 1944: la mayor matanza de la historia de Polonia

Como ya os conté aquí, el 1 de agosto de 1944 la resistencia polaca se alzó en armas contra los alemanes en Varsovia. Fue el comienzo de un levantamiento que duró dos meses, a pesar de los escasos medios que tenían los insurgentes. El sábado 5 de agosto, los alemanes dieron comienzo a la mayor masacre de la historia de Polonia: la perpetraron en el barrio de Wola, en capital polaca. Asesinaron a entre 40.000 y 60.000 personas en cuatro días, niños incluidos.

Representación artística de la Masacre de Wola, barrio de Varsovia en el que los nazis asesinaron a entre 40.000 y 60.000 personas, perpetrando, además, violaciones en masa contra mujeres y niñas.

La historia de Wanda Lurie y de sus cuatro hijos

En el momento de iniciarse la matanza, Wanda Felicja Lurie, una madre polaca católica de 33 años, estaba embarazada de 8 meses. Vivía con sus tres hijos (Wiesław, de 11 años; Ludmiła, de 5; y Lech, de 3 años y medio) y con su marido, Bolesław Lurie, en un piso en la calle Wawelberga, en el barrio de Wola. Al empezar el levantamiento, esa zona registró fuertes combates entre los alemanes y la resistencia polaca, por lo que Wanda y sus niños se refugiaron en el sótano del edificio hasta el 5 de agosto. Ese día, gendarmes alemanes y guardias ucranianos sacaron a toda la gente del edificio y la llevaron a la fábrica de Ursus, donde ese día fueron asesinados entre 6.000 y 7.500 polacos mediante tiros en la nuca.

El 10 de diciembre de 1945, Wanda declaró ante la Comisión de Investigación de los Crímenes Alemanes en Varsovia, contando con todo detalle lo ocurrido: “Les rogué a los “ucranianos” que me rodeaban que me salvaran a mí y a mis hijos. Uno de ellos me preguntó si podía salvarme”. Ese guardia ucraniano estuvo a punto de llevársela, pero el oficial alemám que dirigía las ejecuciones lo impidió.

Wanda Lurie tras la guerra, en la calle Wolska 55, donde se encontraba la fábrica de Ursus en la que ella y sus tres hijos fueron tiroteados (Foto: Dziennik Zachodni).

Wanda fue tiroteada por la espalda junto con sus hijos. Un disparo la alcanzó en el cuello, y otros tres en las piernas. Estaba malherida, pero no murió, y donde quedó tendida vio más ejecuciones de hombres, mujeres y niños, hasta altas horas de la noche. Los cadáveres de los asesinados iban cayendo sobre ella y sobre los cuerpos de sus hijos. Wanda estuvo tendida en el lugar de su ejecución, esperando a la muerte, durante tres días, hasta el lunes 7 de agosto.

Sentir a su bebé aún vivo en su vientre le dio fuerza para seguir

Entonces, en medio de aquel horror, el milagro de la vida se abrió paso: “Al tercer día sentí que el bebé que esperaba aún estaba vivo. Esto me dio fuerza, el pensamiento del rescate se formó en mi mente. Empecé a pensar, a examinar posibles formas de salvarme. Cuando traté de levantarme, sentí náuseas y mareos varias veces. Finalmente, me arrastré a cuatro patas sobre los cuerpos hacia la pared”. Wanda recordaba que la pila de cadáveres medía tanto como su estatura.

Wanda encontró a una mujer viva en la fábrica, una vecina de su edificio: Zofia Staworzyńska. También se les unió un hombre de 60 años, arrastrándose. Zofia y Wanda lograron salir de la fábrica por la calle Skierniewicka. El hombre prefirió quedarse dentro al escuchar voces de ucranianos. Ambas mujeres fueron nuevamente capturadas por gendarmes alemanes, y aunque les suplicaron, las llevaron a Wola junto con más personas que encontraron por el camino.

Wanda y su hijo Mstisław, tras la guerra. El pequeño estaba en el vientre de su madre cuando ésta sobrevivió a una ejecución durante la masacre de Wola el 5 de agosto de 1944 (Foto: Polska Times).

Wanda fue conducida junto a otros a la Iglesia de San Adalberto, en la calle Wolska, donde oficiales alemanes les recibieron con “empujones, golpes y patadas”. La iglesia había sido convertida en un centro de detención, y Wanda pasó dos días allí, junto al altar principal, sin recibir ayuda médica. El único auxilio que tuvo fue un poco de agua de las personas que estaban recluidas junto a ella. Finalmente, fue llevada en un carro junto a otros heridos al campo de tránsito en Pruszków, el 11 de agosto, y después al hospital de la Cruz Roja Polaca en Podkowa Leśna, donde permaneció hasta el 19 de agosto. Al día siguiente fue llevada al hospital del condado de Pruszków, donde el 20 de agosto dio a luz a un niño, que fue bautizado como Mstisław.

Una heroína que trabajó para mantener el recuerdo de los asesinados

Tras la guerra, Wanda fue considerada una heroína, tanto por su experiencia en Wola como por su testimonio contra los criminales de guerra nazis. Durante el resto de su vida, Wanda sólo pasó una vez por el barrio de Wola, debido a la traumática experiencia que sufrió allí en 1944. Tanto ella como su hijo trabajaron durante décadas para que se recordase a las víctimas de las masacres cometidas por los alemanes durante el Levantamiento de Varsovia. Wanda falleció el 21 de mayo de 1989 en Varsovia, dos días antes de su 78º cumpleaños y dos semanas antes de que Polonia volviese a ser un país libre. Fue enterrada en el cementerio de Bródno, donde hoy en día siguen depositando flores junto a su tumba.

El mural que homenajea a Wanda Lurie y a su hijo Mstisław en la plaza dedicada a ella en el barrio de Wola, en Varsovia, donde fueron asesinados sus tres hijos en agosto de 1944 (Foto: Przeglad Wolski).

En abril de 2005, tras muchos esfuerzos de Mstisław Lurie, Varsovia dedicó una plaza a su madre, entre las calles Działdowska y Wawelberga, en el barrio de Wola. Mstisław falleció el 22 de junio de 2018. En septiembre del año pasado se pintó un mural en la Plaza de Wanda Lurie que muestra a la heroína de Varsovia junto a su hijo, ese pequeño cuya vida dio esperanzas a aquella malherida polaca y la animó a continuar. En aquel escenario de un genocidio, las imágenes de Wanda y Mstisław recuerdan el triunfo de la vida sobre la muerte. En palabras de otro ilustre polaco, el Papa San Juan Pablo II: “¿Quién, mejor que una madre, conoce el milagro de la vida que nace en su seno?”

Cześć ich pamięci! ¡Honor a su memoria!

Wanda Lurie en 1965, recordando el asesinato de sus tres hijos en la masacre de Wola.

Bibliografía:

Origen: outono.net

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