Cuba-El futuro de nuestros viejos

Publicado originalmente en la edición 103 del medio de comunicación comunitario del ICLEP El Espirituano El futuro de nuestros viejos

Por el periodista  Fauri Martín

Cuba es hoy uno de los países que presenta los mayores índices de envejecimiento de la población a nivel internacional y dentro del área de América Latina. Según refieren y reconocen estadísticas oficiales del régimen el 20,6% de la población cubana ya tienen más de 60 años. Esta dinámica demográfica comienza a preocupar a muchos cubanos, quienes ven en peligro el futuro, calidad de vida y bienestar general de este grupo etario vulnerable, y más en medio de la compleja situación socioeconómica que enfrenta la isla, después de iniciada por el régimen la mal llamada tarea reordenamiento, proceso de ajuste que ha convertido la vida de la población en un verdadero campo de batalla para lograr sobrevivir.

En este difícil escenario de crecientes limitaciones y carencias se desenvuelve la vida de nuestros ancianos. Como cubanos que somos y el sentido de amor y respeto que tenemos por la familia, nos preocupa a todos como sobrevivirán nuestros viejos, por llamarles cariñosamente de alguna manera, a la política restrictiva del sistema político cubano, y sobre esta preocupante es que se hace necesario dialogar.

Cuando en enero del 2021 se aplicaba en la isla el asfixiante paquetazo oficialista, algo estaba bien claro, ninguna política de reformas económicas en Cuba ha resuelto problema alguno y menos el de garantizar la seguridad de los grupos vulnerables dentro de la sociedad.

Muy ajeno al discurso oficial, de que en Cuba nadie quedará desamparado, la población de la tercera edad está enfrentando una situación extremadamente difícil, la falta de alimentos básicos, las escasas pensiones, que malamente dan para pagar en servicio eléctrico y medicamentos cuyos precios también han subido, unido a los altos precios de productos y servicios sociales han empobrecido considerablemente a esta población longeva.

El discurso oficial, en relación con este grupo etareo, no ha pasado de una retórica llena solo de promesas que parecen no cumplirse.

Basta una mirada a cualquier calle de la isla para contrastar la realidad entre lo que realmente sucede y lo que se promete. Por doquier pululan ancianos mendigando, hurgando en basureros, tirados en espacios públicos esperando que pase un buen samaritano que le extienda su mano y le ofrezca una moneda para comprar algo de comer.

Otros tantos dependen y viven de la misericordia de algún familiar allegado, para quienes llegan a convertirse en una carga, que muchas veces termina con el internamiento en un asilo. No podemos voltear la cara a un lado y la verdad es dura, aunque duela, pero el futuro de la tercera edad en la isla es incierto y al régimen parece no importarle, su mirada solo está puesta en salir de la crisis actual. Que socava las bases del poder político.

Nuestros viejos hoy están esperando porque su vida se tome en cuenta.

Origen: iclep.org

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