“Se enterraban personas vivas”: lo que cuenta el libro sobre la fiebre amarilla que hace estremecer

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En “ Las esferas invisibles”, Diego Muzzio presenta tres relatos de una epidemia que se llevó al 10 por ciento de los porteños.

Ignacio Di Tullio

“Cualquiera que hubiese visto a los dos hombres, aquella bochornosa noche de abril, arrastrar el ataúd a lo largo de la calle desierta, habría pensado que se trataba de hermanos que, cansados de esperar uno de los carros de recolección de difuntos, habían decidido llevar ellos mismos los restos de algún familiar al Cementerio del Sur para dales cristiana sepultura. Sin embargo, aquellos individuos no iban hacia el cementerio, sino que se alejaban de él. La peste asolaba Buenos Aires: un ataúd valía su peso en oro”.

Así comienza El ataúd de ébano, el segundo de los tres relatos o novelas breves –las otras son El intercesor y La ruta de la mangosta— que componen Las esferas invisibles, obra del poeta y narrador argentino radicado en Francia, Diego Muzzio. En el relato, dos desertores devenido marginales de los bajos fondos porteños, van al encuentro de lo místico y lo trascendental.

Las tres piezas que componen el libro tienen como eje narrativo la epidemia de fiebre amarilla que azotó a la población de Buenos Aires en 1871. La de ese año fue la última ola de la enfermedad –las restantes tuvieron lugar en 1852, 1858 y 1870—, un desastre que terminó con la vida de cerca del 10 por ciento de los porteños.

Esa crisis es el marco elegido por Muzzio para desarrollar tres argumentos (que pueden leerse por separado pero adquieren una fuerza singular leídos en conjunto) en los que el autor hunde las manos en el género gótico —padre legítimo de lo que hoy conocemos sencillamente como terror—, originado en Europa a mediados del siglo XVIII.

Y así como en sus relatos y novelas, autores como William Faulkner o Flannery O’Connor supieron versionar esa narrativa de castillos, mansiones lúgubres y cementerios trasladándola a los estados norteamericanos del Sur, Muzzio trasplanta algunos de estos motivos y climas al ámbito del Río de la Plata.

El intercesor es el relato en primera persona de un sacerdote que en medio del horror y de la muerte debe lidiar con lo mágico y con el terror de las tinieblas, en un escenario de fortines criollos que delimitan los contornos de la pampa y los territorios indómitos del indio.
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“A causa de la precipitación y el miedo, se enterraban personas vivas (…) No había autoridad alguna. Los pocos médicos que quedaban no daban abasto para asistir a la población. Algunos creían hallarse en el final de los tiempos, a las puertas del Juicio. En algún momento, les confieso, llegué a pensar los mismo”, relata el narrador.

Pero el autor no solo traspola el escenario de sus relatos a una realidad histórica bien definida sino que, dotado de un vasto conocimiento de la palabra poética, a su modo ambienta también el lenguaje, haciéndose eco de las tradiciones fundantes de la narrativa moderna.

El tono de Las esferas invisibles, linda con lo barroco pero se sostiene gracias a la tensión originada por lo que de macabro hay en lo mortuario y de las consecuencias humanas y el salvajismo originado por una peste.

La narrativa de Muzzio parte del realismo más crudo, pero casi siempre dejan entrever un dimensión sobrenatural.

PK
Origen:CLARIN

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