James Stewart, actor y héroe ideal de toda una generación de norteamericanos. 

El actor James Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Pensilvania, Estados Unidos.

Mathias Weise

James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en en la pequeña localidad de Indiana, en el estado norteamericano de Pensilvania, en una familia acomodada de clase media.

Estudió arquitectura en la prestigiosa universidad de Princeton, aprendió a hacer magia y a tocar el acordeón y, a principios de los años treinta se marchó a Broadway con Henry Fonda para probar fortuna en Broadway, donde recibiría excelentes críticas por su trabajo. En 1935 se fue a Hollywood, donde debutó en The Murder Man, una mal recibida película de Tim Whelan con Spencer Tracy como protagonista.

La II Guerra Mundial interrumpió su carrera. Se alistó voluntariamente, fue comandante de un batallón de bombarderos en Europa y participó en una veintena de misiones de combate. Terminó el servicio con el rango de coronel, numerosas medallas y muy buen cartel como héroe del combate antifascista.

A su vuelta, Capra le estaba esperando con ¡Qué bello es vivir!, una de las óperas prima del actor. Con películas como Vive como quieras y Caballero sin espada, Frank Capra le convertiría en el prototipo de buen americano, un individuo vulnerable, que comete errores, que no puede entenderlo todo, todo el tiempo.

Tras esta etapa, Stewart trabajo con Hitchcock, que consiguió sacar de él su lado más atormentado, obsesivo y vulnerable. A Hitchcock le debe cuatro de sus más fascinantes interpretaciones, el teórico del asesinato en La soga, el mirón atado a su silla de ruedas en La ventana indiscreta, el marido y padre dominante de El hombre que sabía demasiado y el desesperado soñador romántico de Vértigo, cuatro papeles que reflejan a la perfección gran parte de la psiquis de Hitchcock, su confusión entre la inocencia y la culpa, entre la fantasía y la realidad, un atractivo alter ego de Hitchcock con el que consiguió atraer la simpatía del público.

Con sus 1,91 m de estatura, su rostro bondadoso, su porte desgarbado, dubitativo pero de fuertes convicciones, James Stewart encarnó al hombre según el canon del American Way of Life, bueno, honesto, trabajador y vitalista de un país que creía en sí mismo y para el que no existían enemigos invencibles, ni fascistas ni comunistas. Todo, por encima de la convulsa América del siglo XX, la de las dos guerras mundiales, los asesinatos de los Kennedy y Martin Luther King, los disturbios raciales y las revueltas juveniles, Vietnam y el Watergate.

Sus Citas y Frases célebresNunca trates al público como clientes, siempre como socios.

Continua…

Origen: LOFF.IT

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