Coronavirus: el riesgo de la variante india y por qué el control en Ezeiza no alcanza

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La Delta es altamente contagiosa.

Por eso un grupo de investigadores reclama al Gobierno cuarentena en hoteles para todos los que ingresan del exterior.

Emilia Vexler

Mientras se creía que con Manaos la Argentina había conocido la peor cara de la segunda ola de coronavirus, hay otra amenaza latente: la variante b.1.617.2, alias India pero ya renombrada Delta para no estigmatizar. Es entre un 50% y un 70% más contagiosa que la b.1.1.7, la del Reino Unido/Alpha, que también pegó muy fuerte en nuestro país, y su riesgo de hospitalización es tres veces mayor que las otras dos presentes en Argentina.

¿Qué se hace para evitar el ingreso de esta nueva variante?

La pregunta es a cuento de que la variante Delta está causando olas de contagios en países con menos del 50% de la población vacunada. Nuestro país tiene apenas el 6,91% población vacunada con las dos dosis y el 19,39% con una. Esta variante fue detectada hasta ahora en Argentina en dos chicos que viven en Capital y regresaron desde París el 24 de abril. Los aislaron en un hotel y no revistieron mayor gravedad.

Pero quienes dan negativo en el testeo en Ezeiza al llegar, se van del aeropuerto con la obligatoriedad de autoaislarse durante 10 días, de modo preventivo. Pero nadie controla que cumplan el aislamiento.

“Hay cosas que se pueden hacer para evitar el ingreso de esta peligrosa variante. Todos los que regresan del exterior deberían hacer cuarentena obligatoria y controlada, independientemente de si dan positivo o negativo en Ezeiza”, dice a Clarín. Es químico, investigador del Conicet-UNC y se especializa en Biología Molecular y Bioinformática. En Twitter, con sus casi 40 mil seguidores, alerta sobre la frontera aérea Argentina como un “colador” de variantes.

“Si no evitamos su ingreso tendremos problemas en 2-3 meses”, puntúa. Es más, dice que pese a los más de 12 millones de personas vacunadas con una sola dosis, “con estos niveles de contagio y la gran cantidad de vacunados, vamos a ver muchos enfermos, internados y fallecidos entre los vacunados”.
Carta abierta

Quiroga es uno de los científicos, académicos, abogados y periodistas que firmaron una carta abierta en la que les reclaman a las autoridades nacionales “implementar de manera urgente estrictos controles de las cuarentenas de pasajeros aéreos”.

El texto lo firman, entre otros, los investigadores del Conicet Jorge Aliaga, Andrea Gamarnik, Alberto Kornblihtt, Jorge Geffner y Daniel Feierstein, la infectóloga Rosa Bologna, y el constitucionalista y asesor presidencial Eduardo Barcesat.

“Hemos observado una y otra vez cómo fallan las estrategias que dependen de apelar a la responsabilidad individual. Múltiples países implementan restricciones y cuarentenas obligatorias para pasajeros aéreos que arriban a los mismos, con cuantiosas multas para los que no cumplan”, señalan.

La propuesta: que el “control estricto” incluya el cumplimiento de un confinamiento obligatorio por un lapso mínimo de 5 días en hoteles o centros previamente asignados a dicha tarea, con la continuidad de dicho aislamiento determinado por el resultado de un test PCR a realizarse el día 5.

“Estas medidas deberían ser independientes de los estudios diagnósticos que los viajeros acrediten, atendiendo a que se obtienen resultados positivos en un 30% o menos de los infectados cuando se los testea previo al día 4 post-infección”, agregan.
Cómo es hoy

Hoy, quienes ingresan al país por Ezeiza lo hacen ya teniendo en su bolso de mano un resultado negativo con 72 horas de antigüedad. Cuando aterrizan, abonan 2.500 pesos para realizarse otro PCR. Si dan positivo, Aeropuertos Argentina 2000 avisa a Sanidad de Frontera, que depende del Ministerio de Salud de la Nación, se acompaña a estas personas hacia una carpa ubicada fuera del aeropuerto y se les realiza un nuevo hisopado que será enviado al ANLIS-Malbrán como parte de la vigilancia epidemiológica. La idea es saber qué variante estuvo a punto de entrar al país.

Las personas que dieron positivo sí tienen la obligación de aislarse en un hotel, de manera controlada. Independientemente de dónde residan, la cuarentena es en la ciudad de Buenos Aires. “De 7 a 10 días en el hotel Presidente, según el análisis de la cepa”, detallan a este diario desde el Ministerio de Transporte de la Ciudad. Esos pasajeros ya entran en el protocolo de Nación, el Gobierno porteño sólo colabora con el aislamiento y el equipo médico.

Pero quienes dan negativo se retiran con todas las libertades. El control de si tienen síntomas o no pese a ese negativo, es nulo por parte de las jurisdicciones donde residen o alegan alojamiento.

En Ezeiza, entonces, parece que el PCR negativo es el filtro más potente. Y, a fin de cuentas, no lo es. Según pudo saber Clarín, de fuentes oficiales, la tasa de positividad en Ezeiza fue del 0,20% entre el 15 de mayo y el 6 de junio.

“Se podrían haber contagiado el día anterior al hisopado, o ese mismo día, antes de viajar, y dar negativo perfectamente en Ezeiza, cuando podrían estar contagiados con las variantes más complicadas, como la Delta”, explica Quiroga. Sin contar a las y los pasajeros que, eventualmente, podrían contagiarse arriba del avión.

La amenaza a bordo es una escena clara para él: “Es tan contagiosa la variante Delta que me sorprendería mucho, mucho, que si una persona infectada suba al avión, no haya otros contagiados al bajar”.

Volviendo a la Ciencia más que a los counters de las aerolíneas, la variante india requeriría varios pasajeros infectados para activar el circuito hacia la circulación comunitaria.

“Muchas de las personas contagiadas no contagian a nadie. El 60% de los infectados no contagian. Al menos necesitan 5, 6 o 10 personas infectadas para que una nueva variante arranque en transmisión comunitaria. Incluso si es tan contagiosa como la Delta. Tenemos que hacer todo lo posible por, al menos, retrasarla y seguir avanzando con la vacunación”, explica.

En Reino Unido el primer caso de esta variante se detectó en abril, cuando tenían un 40% de la población vacunada. Hoy tienen 6.000 casos diarios, producto de esta variante. Las autoridades británicas justamente relajaron la cuarentena estricta para los viajeros y, así, permitieron el ingreso de personas infectadas con Delta.

Como contraparte, Nueva Zelanda e Israel siempre exigieron el período de aislamiento estricto al pisar sus tierras (pese a la vacunación del 65% de la población israelí) y hoy Nueva Zelanda ostenta ya 100 días sin casos positivos.

“Además, es bastante obvio, ¿no? Por no ‘molestar’ a los viajantes con una cuarentena realmente obligatoria y controlada, nos jodemos todo el resto. Es increíble”, cierra Quiroga.

Las quejas de los pasajeros giran en torno a “¿Por qué me hacen pagar un hisopado afuera, a 100 dólares o más, si llego y me hacen otro, y pagando?”. No hay menciones sobre las demoras o las complicaciones para realizarlo, ya que los resultados en el aeropuerto se obtienen a los 30 minutos del hisopado.

AS
Origen:CLARIN

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