Cómo se vive en el país más vacunado del mundo y por qué tienta a cada vez más argentinos

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En Malta, que integra la UE y tiene poco más de medio millón de habitantes, casi el 80% de la población ya recibió las dos dosis; la experiencia de los argentinos


Inés Beato Vassolo

En Malta, usar barbijo a puertas abiertas dejó de ser una obligación para aquellas personas que recibieron las dos dosis de vacuna contra el coronavirus; es decir, para el 80% de la población de la isla del mar Mediterráneo –que, bajo esta condición, también queda habilitada para viajar por la Unión Europea (UE) sin hisoparse–.

El país ubicado entre Italia y la costa africana encabeza el ranking de vacunación completa a nivel mundial; un 79,3% del poco más medio millón de habitantes isleños ya fue inmunizado por completo -muy por encima del promedio del bloque, 39,6%-, y un 84,3% de los malteses recibió al menos una dosis de las vacunas Pfizer, AstraZeneca, Moderna o Janssen, los laboratorios con los que firmó acuerdos el gobierno del presidente George Vella. En esquema de vacunación completa la siguen Seychelles (69,3%) y Emiratos Árabes Unidos (66,8%), según datos del sitio Our World in Data.

Aún así, pese al éxito de la campaña vacunatoria, el gobierno maltés endureció este miércoles las restricciones de ingreso al país, ante el avance de la variante delta.

“Todos mis amigos argentinos ya están vacunados con dos dosis. Excepto los que esperan la segunda de AstraZeneca, para la cual tienen un bache de un mes. Con el resto de las marcas, la vacunación se completa a las dos semanas”, cuenta a LA NACION Josefina Gardiner, una argentina de 34 años que vive en Malta desde 2019. Y detalla: “El plan se organizó muy rápido. La vacunación empezó por orden de prioridad y edades a principio de año, y a todos los de 30 nos vacunaron el mes pasado. Ni bien te anotás ya te dan la fecha de los dos turnos”.

Desde el 1º de julio, cuando se alcanzó la inmunidad de ese 80% de la población, la vida en la isla es “casi normal”, según describen los residentes. No hay límite horario para circular, y los bares y restaurantes permanecen abiertos hasta las 2 de la mañana, con mesas de hasta seis personas. El presidente Vella dispuso, sin embargo, algunas reglas peculiares que apuntan a proteger al 20% no vacunado: si más de dos personas circulan juntas por la calle, todas ellas deben usar barbijo, aún si su carnet de vacunación está completo.

En la playa, esa regla no aplica, pero la policía está autorizada a separar e, incluso, multar a todos aquellos grupos que superen las seis personas; también, a quienes no respeten la norma del barbijo.

“Te frenan y te piden el certificado de vacunación. Tengo muchos amigos que tuvieron que pagar 50 euros por llevar el barbijo abajo de la nariz. Para los turistas, las multas alcanzan los 150 euros”, explica Gardiner, licenciada en Relaciones Públicas y oriunda de la localidad bonaerense de Bahía Blanca, que trabaja en el paraíso fiscal como analista antilavado de dinero.

Según indica la joven bonaerense, las medidas se reforzaron en las últimas semanas, tras la propagación de la variante delta, que desembarcó en Malta con el inicio prematuro de la temporada de verano, a través de los turistas no vacunados. “Estábamos tranquilos hasta que empezamos a ver muchos jóvenes franceses, italianos y del resto de Europa en la playa, que aún no recibieron la vacuna. Eso disparó los contagios”, dijo Gardiner.

Hasta principios de julio, los casos activos de Covid-19 en la isla europea tenían solo dos dígitos; el lunes, ascendieron a 634. El país acumula 31.394 contagios y 420 muertos por la pandemia.

En ese marco, el gobierno de Vella decretó que, a partir de este miércoles, todo extranjero que desee entrar al país deberá acreditar un certificado de vacunación completo contra el coronavirus reconocido por las autoridades maltesas; esto es, emitido en Malta, en el Reino Unido o en la UE. La medida no aplica a los chicos de entre cinco y 12 años de edad, que solo deben mostrar una prueba PCR negativa, ni a los menores de cinco años que quedan exentos de cualquier requisito.

Es el primer país de la UE que con sus restricciones se despega de las medidas comunitarias, ya que en el resto del bloque los turistas pueden circular tanto si cuentan con las vacunas aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) como si se recuperaron del Covid-19 o tienen una prueba negativa de PCR. El gobierno maltés mira con preocupación la propagación de casos en las escuelas de inglés, unos de los principales focos de atracción de turistas adolescentes, que aprovechan a estudiar el idioma en los meses de verano. Por eso, desde el miércoles, también quedarán cerradas las academias, hasta nuevo aviso.
Sobrerreacción

“El gobierno sobrerreaccionó porque pasamos de muy pocos casos nuevos a casi 200 por día. Pero la verdad es que acá estamos muy bien, siempre tuvimos libertad de circulación, con pocas restricciones, y así seguimos”, afirma a LA NACION el estadounidense Nathaniel Johnson, que vive en Malta desde 2014.

“El tapabocas recién empezó a ser obligatorio al aire libre en octubre del año pasado, y he podido entrar y salir del país sin problemas, excepto en los primeros meses de lockdown y cierre de fronteras que atravesó todo el mundo, en marzo 2020”, continúa Johnson. Recuerda, además, un breve cierre estricto de comercios y restaurantes que se dispuso entre febrero y marzo, cuando hubo un pico de 3400 casos activos por el “relajo con la primavera”.

Nacido en el estado de New Hampshire, Johnson llegó a la zona norte de la isla cuando tenía 34 años para instalar, junto a un amigo, una compañía de softwares para empresas financieras. “Es un país muy amable, donde es fácil instalar empresas dado que los impuestos son muy bajos”, asegura el norteamericano, que piensa quedarse en Malta “por un buen tiempo”.
Aluvión argentino

“Por un buen tiempo” también buscan rearmar su vida en la isla europea decenas de argentinos, tentados a emigrar por la crisis económica que deja la pandemia y las restricciones a la rutina impuestas por el gobierno de Alberto Fernández. Así lo afirma la cordobesa Diane Fonterroy, que coordina “Argentinos en Malta”, un grupo de Facebook creado para conectar a la comunidad argentina que reside en la isla con aquellas personas próximas a viajar.

“El grupo lo creamos en 2018. Durante 2019 solíamos tener dos o tres personas por semana interesadas en unirse. Para finales de 2020, pasamos a recibir 10 solicitudes diarias, y hoy llegan más de 50 cada día. No solo escriben jóvenes, sino muchas familias que buscan información sobre cómo anotar a sus hijos en el colegio, dónde conseguir alojamiento y demás”, cuenta Fonterroy, que vive en Msida –una localidad próxima a la ciudad capital de La Valeta– y, al igual que Johnson, trabaja en el ambiente de las finanzas.

Seducidos por la tranquilidad con la que el país isleño transitó, hasta el momento, la pandemia, cada vez más argentinos llenan de preguntas el foro de la red social, del cual también participa Gardiner, la joven de Bahía Blanca. “Típico de la Argentina: cuando pasa algo, aparece una oleada de solicitudes para entrar en el grupo y averiguar cómo salir del país. Se dispara el dólar, mandan solicitudes; aumentan las restricciones y pasa lo mismo”, concluye la licenciada en Relaciones Públicas.


Inés Beato Vassolo


Origen:LA NACION

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