La historia de Fernando Aguerre, el argentino que logró que el surf sea olímpico en Tokio 2020 -Video

Aguerre junto al presidente del COI, Thomas Bach

El marplatense Fernando Aguerre, el “idealista práctico”, logró lo que nadie pensaba posible: el surf debutará este sábado como deporte olímpico en Tokio 2020. A sus 63 años, este surfista, empresario y líder deportivo, entre otras cosas, consiguió algo que ningún otro dirigente argentino había logrado, después de una “remada” de mucho tiempo.

“Fue una remada de 27 años que, por momentos, pareció interminable. Hubo olas que me pasaron pero siempre sentí que vendría una más y que tenía que estar preparado. Nunca dejé de remar y, por suerte, la agarré (se ríe). Y ahora todos los surfistas del mundo la estamos surfeando.. Es casi imposible explicar la felicidad que siento al estar a días del primer surf olímpico de la historia”, explicó.

En los últimos días fue protagonista de una película producida por Youtube y el canal olímpico oficial sobre los tres deportes que debutarán (los otros son escalada y skate).

“La explicación es una cadena de hechos. Recuerdo bien cuando, a los 20 años, fundé con amigos las primeras asociaciones de surf, primero la marplatense y luego la argentina. Cuando, en 1978, organizamos el primer circuito nacional, con cuatro fechas. Cuando en 1984 me fui a vivir a California y cuando en 1992 fui miembro del primer equipo argentino al Mundial ISA en Francia. Cuando organicé la fundación de la Asociación Panamericana (PASA) y me eligieron presidente. Cuando en el Mundial ISA de 1994, en Río, me eligieron presidente de la ISA (International Surfing Association) que aún presido, tras ocho reelecciones, siempre ad honorem. Sé que tal vez suena inusual que un argentino sea presidente de una entidad mundial de surf. Por ahí podría ser en el básquet o el fútbol, pero no el surf, sobre todo porque este deporte es hawaiano,  estadounidense, australiano… Pero es algo que hago con amor y pasión”, reveló.

“Recuerdo que durante los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata, un amigo en común me consiguió una reunión con el mexicano Mario Vázquez Raña y cuando le conté mi sueño, era como si se le hubiese hablado de una carrera de cepillos de dientes. Pero al menos él, un muy influyente líder olímpico, me dio ánimo y me entusiasmé. Por suerte nunca me di cuenta de lo lejos que estaba lograrlo y de lo difícil que sería… Porque, si lo hubiera sabido, tal vez no lo hubiese intentado. Pero, bueno, todos tenemos un poco ese quijoterismo. A los pocos meses, fui a Laussane (Suiza) porque me dieron una hora con el español Antonio Samaranch, el legendario presidente del COI. Le llevé tablas de surf y, en el mismo lobby del COI, abrí las cajas y le mostré cómo había que pararse, como se surfeaba. Me dijo “no afloje, algún día se le puede dar”. Imaginate que yo creía que se me podía dar para Sidney 2000, porque Australia era ideal para arrancar con el surf olímpico. No se dio y yo nunca me imaginé que todavía me faltaban dos décadas de remar. Luego pensé que entrar para Río 2016 sería perfecto. Pero tampoco se dio… Pero fue muy loco que ese mismo año, volví a Rio para recibir la noticia oficial de la inclusión olímpica. Fue un momento único de mi vida, que nunca olvidaré”, agregó.

Con su hermano Santiago sacaron una cuenta: que el surf sea olímpico le llevó 12.000 horas de trabajo, que lo hicieron perderse muchas olas dentro del mar.

“A un promedio de seis olas surfeadas por hora, estamos hablando de unas 84.000 olas que no surfee. ´Lo hice por ustedes -les dije a los surfistas profesionales hace unos años-, para que tengan la chance de ser olímpicos’. La vida es eso, para lograr algo, uno sacrifica otras cosas. Y sí, fueron muchas horas tejiendo este sueño olímpico”, recordó.

“¿Qué tiene para aportarle el surf al movimiento olímpico?  Es una relación que se retroalimenta. El movimiento olímpico le dará una enorme visibilidad al surf, radicalmente distinta a la acostumbrada. El surfista mundial tiene exposición pero esto será otra cosa. Serán billones quienes vean a los medallistas”, sostuvo.

Leandro “Lele” Usuna será el primer argentino olímpico en surf, con la ilusión personal de pelear por los lugares más destacados. Campeón del mundo en 2014 y 2016 de la Federación Internacional de Surf (ISA), “Lele” consiguió el ticket a los Tokio 2020 gracias a un guiño del destino, porque heredó la plaza del peruano Lucca Mesinas, quien obtuvo la clasificación un mes atrás en el Mundial en El Salvador, y liberó de ese modo la que ya había conseguido con la medalla dorada en los Panamericanos 2019, en los que el argentino fue segundo.

Escrito por Noticias Argentinas

Buenos Aires, NA

Origen: Noticias Argentinas | Agencia de noticias

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