Un día como hoy veían por ultima vez con vida a María Soledad Morales

Tengo una cicatriz de 30 centímetros en el medio de la panza y estoy  orgullosa de lo que hice" | Joana Bolling | Página12

Hace ya 31 años del crimen que marcó un antes y un después en Catamarca; el cual motivó la renuncia del gobernador de entonces, Ramón Saadi. A María Soledad la violaron y la mataron con saña.

RESUMEN

El de María Soledad Morales fue, sin duda, el crimen mas macabro que se pueda recordar de la historia Argentina. En una época en donde no se hablaba de femicidio y los hechos sangrientos como este- y por fortuna- eran contados con los dedos de una mano,  el hallazgo del cuerpo sin vida de esta adolescente de 17 años que fue intensamente buscada durante tres dias, marcaría un antes y un después en la vida de los catamarqueños y, más de uno, seguramente, quedó impune por ello.

El 7 de septiembre de 1990, hace exactamente 31 años, fue la ultima vez que vieron con vida a Maria Soledad. La joven había ido a bailar por la elección de la reina del estudiante del Colegio al que asistía en la capital de Catamarca. Esa noche desapareció y el 10 de septiembre su cuerpo fue hallado por unos albañiles a la vera de la Ruta 38. Su cuerpo estaba semidesnudo, había sido violada, tenía la mandíbula fracturada, quemaduras de cigarrillo, no tenía orejas y le faltaba un ojo. Tampoco tenía cuero cabelludo y daba la impresión de que su cráneo había sido aplastado con algo muy pesado.

Su padre apenas pudo reconocer el cadáver por una pequeña cicatriz en la muñeca izquierda. Y por si fuera poco, la autopsia probó que la muerte se debió a un paro cardíaco causado por una sobredosis de cocaína. Actualmente, el lugar donde fue hallado el cuerpo, ubicado a seis kilómetros del centro de San Fernando del Valle de Catamarca, solo puede reconocerse por un monolito despintado.

La religiosa Martha Pelloni, rectora del colegio al que asistía lideró las incansables marchas de protesta que, con el tiempo, se multiplicaron en otras provincias, hasta llevar el caso al ámbito nacional y terminó con la renuncia del entonces gobernador Ramón Saadi.

Por esta razón, el presidente Carlos Menem ordenó la intervención de Catamarca y rápidamente la investigación del homicidio apuntó contra los llamados “Hijos del Poder”, que eran Pablo y Diego Jalil, sobrinos del entonces intendente local, José Jalil; Guillermo Luque, hijo de un diputado nacional, y Luis Tula, novio de la joven asesinada.

De acuerdo con el expediente, la estudiante fue a bailar a la fiesta y cerca de las tres de la mañana se retiró del lugar y, engañada por su pareja, que era 12 años mayor que ella, fue hasta otra discoteca, Clivus, donde se sumaron las drogas a aquella noche de festejos.

Lo que siguió después siempre fue un misterio debido a la complicidad y la impunidad del poder de la época. Se borraron huellas digitales, se retractaron testigos, se confundieron los relatos, se inventaron coartadas. Sí se sabe que María Soledad consumió cocaína (o fue obligada a hacerlo), que fue violada y violentada para luego, ya muerta, ser arrojada a un descampado a la vera de la ruta 38.

Recién el 27 de septiembre de 1998, ocho años después del crimen, Luque fue condenado a 21 años de cárcel por asesinato y violación, mientras que Tula recibió 9 años de pena por ser encontrado partícipe secundario de ese abuso sexual.

Imagen del juicio contra los acusados por este crimen.

 

Luque tiene hoy 55 años, vive en pleno centro catamarqueño, tiene un hijo y se mantiene con las rentas de las propiedades que le dejó su familia. En tanto, Tula tiene 59 años, también reside en la zona céntrica de esa provincia, tiene dos hijos con su ex pareja, es abogado penalista tras estudiar en la cárcel y tiene un estudio jurídico ubicado en la calle Rivadavia al 800.

Ada Rizzardo, madre de la víctima, dijo siempre que el homicidio de su hija “cambió la historia” de la política y la justicia en Catamarca, y aseguró que si volviera a ver a los condenados les pediría que vayan a pedir perdón frente a la tumba de la adolescente “porque a ella la lastimaron, a ella fue a la que le hicieron de todo”. Y aclaró que ella no les guarda “rencor”

“Como mamá de María Soledad yo no juzgo a toda la justicia, no puedo ser egoísta o mala, porque hay jueces probos, hay fiscales probos, hay abogados excelentes. Al igual que a la policía de Catamarca no puedo juzgarla para nada, porque acá los que encubrieron el caso fue el grupo que pertenecía al ex jefe de la policía (Miguel Ángel Ferreyra)”, afirmó.

Los padres de María Soledad Morales.Los padres de María Soledad Morales.

Origen: resumendelaregion.com

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