La segunda mano se quita el estigma de ‘pobre’

Pandemia y cambio de hábitos acercan un nuevo tipo de cliente a un mercado que crece en plena crisis

Cada vez más personas venden la ropa u objetos que ya no usan

La elitista editora de la revista Vogue en Estados Unidos, Anna Wintour, sorprendió hace justo un año con un alegato a favor de la economía circular. Su mensaje fue claro: comprar menos ropa, cuidarla, llevarla todo el tiempo posible y, cuando ya no la queramos, pasarla a otra persona. Una señal inequívoca de que el mercado de segunda mano comenzaba a romper fronteras sociales. Doce meses después de esta bendición desde la cima del lujo, el negocio de los objetos usados crece y amplía clientes.

La pandemia ha acelerado una corriente de fondo que avanzaba desde hace tiempo, en especial en el mercado anglosajón y nórdico. El nuevo impulso nace de una mayor concienciación medioambiental, la necesidad económica fruto de la crisis y la llegada de nuevas generaciones de consumidores acostumbrados al mundo digital y al intercambio de productos.

El último informe de ThredUP y GlobalData, referente en el sector, estima que el negocio mundial de la ropa usada se multiplicará hasta superar los 52.600 millones de euros en el 2024; Research Nester cifra en 24.000 millones de euros la venta de muebles de segunda mano, con un crecimiento del 6,4% anual hasta el 2025; mientras que la consultora Persistence Market Research calcula que la facturación de teléfonos móviles reutilizados llegará a los 36.000 millones de euros dentro cinco años si continúa aumentando al ritmo actual.

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Todas las previsiones van al alza. El negocio global de todo tipo de objetos de segunda mano se incrementará entre un 15% y un 20% hasta el 2026, según Boston Consulting Group. Un nicho de mercado que ya han comenzado a explotar cazadores de tendencias profesionales: las Kardashian han abierto hace poco un marketplace de moda second hand.

Los fundadores de Percentil, una tienda online de ropa y accesorios usados que opera en España, Alemania y Francia, han vivido en carne propia este cambio de paradigma. Lourdes Ferrer, consejera delegada de la compañía, recuerda que hace diez años, cuando explicaba que se dedicaba al comercio de segunda mano, algunas personas la miraban con carita de pena. Pensaban que lo hacía por falta de recursos, y no como un negocio en el que creía de forma decidida.

Tendencia

La previsión apunta a un crecimiento de hasta el 20% anual en los próximos cinco años

“La gente veía la segunda mano como una cosa de pobres”, recuerda Ferrer. Percentil invirtió en estudios de mercado de resultado desalentador: “Nos decían que nuestro producto no interesaba”. “Ahora, en cambio, empezamos a ver la luz”, afirma.

El primer punto de inflexión se produjo hace dos años con el fenómeno Greta Thunberg. “De repente la gente cambió la percepción sobre la segunda mano, el estigma desapareció porque todos tomamos conciencia de que hay que consumir de forma más responsable para proteger el planeta”, comenta. Las ventas comenzaron a crecer.

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      La mayor conciencia por el planeta cambia los hábitos

Jonathan Nackstrand / AFP

El segundo gran empujón llegó tras el confinamiento de la pasada primavera. “Empezamos a recibir kilos y kilos de ropa para vender a través de la web, el doble que en el mismo periodo del año anterior, supongo que al pasar más tiempo en casa vimos todo lo que almacenamos y no necesitamos”, rememora. Durante el encierro vendieron 80.000 prendas, “y cada mes es mejor que el anterior, los consumidores están más predispuestos a probar la segunda mano”, asegura.

En Cash Converters también han detectado la llegada de un nuevo perfil de cliente desde el inicio de la pandemia. “Hasta entonces teníamos compradores que primaban exclusivamente el precio, que buscaban productos mucho más económicos por una cuestión de necesidad, pero ahora también recibimos jóvenes profesionales y en general personas que quieren ahorrar y consumir de una forma más sostenible”, afirma Rosa Reyes, responsable de gestión de marca de la empresa. En su caso, las categorías más vendidas son electrónica, móviles, joyería, videoconsolas, material deportivo, bicicletas para niños y aparatos de gimnasia.

Cash Converters sí sufrió una caída de ventas en el 2020, del 10%, respecto al año anterior. El descenso se concentró en su red de tiendas físicas. “Las restricciones de movilidad y los cierres del confinamiento nos afectaron”, sigue Reyes. En cambio, duplicaron ventas online, un canal que seguirán potenciando. El estudio de ThredUP detecta en este sentido un mayor crecimiento en la segunda mano digital, mientras que el volumen de negocio del canal físico disminuyó en el 2020 y para este año apenas se espera una leve recuperación.

Perfiles

El estigma de consumo de pobres desaparece, las grandes firmas del lujo también se apuntan

“Es un mercado claramente en auge que se ha desprendido de prejuicios; vender lo que ya no necesitas y comprar buenos productos más baratos se percibe como algo inteligente independientemente del poder adquisitivo”, resalta Isabel Mariscal, profesora de la escuela de comercio y distribución Escodi y consultora en marketing digital y gestión de compra.

Para muestra, continúa Mariscal, no hay más que ver la reciente estrategia de grandes marcas como Levi’s o Reebok, e incluso firmas emblemáticas del lujo como Louis Vuitton, Gucci o Chanel, que ya venden directamente a través de marketplaces de resell, la versión top de la segunda mano, como The Real Real. “Son prendas que quizás han utilizado en pasarela o recompran a clientes y que pueden ofrecer a precio más económico para captar un público joven y con menor capacidad de gasto”, sostiene Mariscal. “Y si lo hacen es porque han realizado pruebas piloto y funciona”, destaca.

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Las tendencias de consumo también cambian en el lujo

Luis Tato

Cuanto menor es la franja de edad, mayor es la disposición a comprar de segunda mano, concluye el análisis de ThredUp. Según este, el 40% de los menores de 24 años adquiere ya moda o complementos usados, cuando en el 2016 lo hacía un 27% de los jóvenes. La cifra de compradores baja al 30% en la franja de 25 a 37 años y al 20% por encima de los 38. La razón es simple, afirma el informe: los jóvenes tienen menos dinero para gastar y saben que la industria textil es altamente contaminante. Y pone un claro ejemplo de lo absurdo que puede llegar a ser el consumo: 45 millones de estadounidenses han comprado en alguna ocasión un traje para ir de invitados a una boda que solamente se han puesto una vez. Un gasto poco rentabilizado.

Generaciones

El 40% de los menores de 24 años ha comprado alguna vez moda y complementos usados

Junto a la electrónica, la moda destaca entre los sectores más pujantes en la segunda mano online, con apps como DePop o Vinted. Esta última ha crecido un 17% en todos sus mercados. “Parte de este aumento es orgánico, pero también es probable que se deba a que las personas pasan más tiempo en interiores, aprovechan la oportunidad para ordenar y hacer algo de dinero en efectivo durante tiempos difíciles”, señalan desde la compañía. Vinted opera ya en trece países, con 37 millones de miembros registrados, más de tres millones de ellos en España. La gran mayoría, mujeres de entre 18 y 35 años.

Las plataformas y demás comercios de segunda mano se adaptan también a esta nueva situación provocada por la pandemia en el sector. En Milanuncios, del grupo Adevinta, lanzaron un servicio para cubrir todo el proceso de compra: desde el pago de artículos y la gestión del envío de estos sin necesidad de salir de casa, para reducir el riesgo de contacto con otras personas, explica Magalí Rey, directora de marketing.

En el caso de esta empresa, continúa Rey, la motivación económica de los usuarios sigue siendo muy importante, sobre todo con la situación de crisis actual, “pero ya no es exclusivamente” el dinero. Un 46% de sus usuarios dice sentirse más comprometido con el medio ambiente, de forma que está dispuesto a cambiar sus hábitos de consumo.

Escaparate de una tienda de segunda mano

Escaparate de una tienda de segunda mano

Llibert Teixidó

Así las cosas, Greta y la pandemia han revolucionado el sector. En Wallapop recuerdan que justo después del confinamiento estricto de la pasada primavera tuvieron un pico de actividad un 50% superior al periodo precovid del 2020 y esa semana se subieron a la web un 40% más de artículos que en semanas anteriores. La actividad se mantiene alta, señalan desde la empresa. “En noviembre registramos 17 millones de visitantes y en black friday los ingresos obtenidos a través de Wallapop Envíos crecieron un 240%”, destaca Edurne de Oteiza, directora de operaciones.

La electrónica, la moda, los productos para el hogar, los artículos para niños y bebés y los coches son las categorías más populares en la segunda mano de Wallapop, aunque se puede vender y comprar prácticamente de todo. Lo más buscado incluso acaba subiendo de precio. Ocurrió el año pasado con los Superzings, unos pequeños muñecos de plástico de menos de un euro que llegaron a revalorizarse un 5.000% ante el pico de demanda. Lo usado puede convertirse en una gran fuente de ingresos.

Origen: lavanguardia.com

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