8 de diciembre de 1980: John Lennon es asesinado a tiros en Nueva York

Después de un breve retiro en su nueva carrera en solitario, el exintegrante de The Beatles regresó a la escena musical en 1980 junto a su pareja, Yoko Ono. Sin embargo, ese mismo año fue baleado por un fanático en Nueva York. Su muerte conmocionó al mundo.

 Montaje en memoria de John Lennon. Fuente: Pixabay

The Beatles, la banda de rock de Liverpool compuesta desde 1962 por Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr, se convirtió en un icono musical y un referente social y cultural para generaciones de jóvenes de todo el mundo. Incluso popularizaron su característico corte de pelo, el moptop. Desde 1964, la beatlemanía se extendió del Reino Unido a Estados Unidos y después con el estrellato mundial del grupo.

Las apariciones en televisión y películas terminaron de catapultar la fama de los Beatles. Ya no solo su música despertaba interés de la multitud, sino que los propios músicos generaban pasiones a su paso. Cansados de esta situación, en 1966 darían su último concierto en directo, en San Francisco. Durante el resto de la década siguieron cosechando un enorme éxito internacional, pero finalmente el grupo se disolvió en 1970 por diferencias internas. Diez años más tarde, circulaban rumores sobre una posible vuelta, pero se truncarían el 8 de diciembre de 1980 con el asesinato de John Lennon.

Carrera como solista

John Lennon se había distanciado de The Beatles en 1969 y pasó a centrarse en el proyecto colaborativo de su pareja, Yoko Ono, que cristalizó en la Plastic Ono Band. Poco a poco, la crisis interna erosionó al grupo. Para Lennon, como él mismo dijo, “el sueño había acabado” en 1970. Tan solo un año después lanzó Imagine, un himno por la paz que reflejaba los ideales de su activismo político en tiempos de protestas contra la guerra de Vietnam y contra la participación de Estados Unidos y el Reino Unido en la guerra civil de Nigeria.

Esta posición enfrentó a Lennon con el presidente estadounidense Richard Nixon, haciendo habitual la amenaza de la deportación. Además, su carrera como solista no despegó. A finales de 1974, Lennon cantó junto a Elton John en la que sería su última aparición en un escenario. Tras una breve separación, retomaron su relación con Ono en 1975, año en que nació el primer hijo de la pareja y segundo de Lennon, Sean, que lo centró en su familia durante años.

El fan que asesinó a su ídolo 

En 1980, John Lennon y Yoko Ono volvieron a los estudios de grabación y publicaron el álbum Double Fantasy. Sin embargo, la trágica muerte de Lennon el 8 de diciembre apagó a un mundo del rock que todavía rebosaba de júbilo ante el regreso de una de sus estrellas.

Aquella mañana, Lennon y Ono tuvieron una sesión de fotos en su casa para la revista Rolling Stone. Cuando salieron del lujoso edificio Dakota de Nueva York, donde vivían, Lennon se paró a firmar autógrafos e intercambiar algunas palabras con los fans. Entre ellos se encontraba un joven de veinticinco años, Mark David Chapman. Tras pasar la tarde en el estudio, la pareja volvió a su casa por la noche. Chapman no se había movido y, antes de que Lennon pudiera cruzar el umbral de su casa, le descerrajó cinco tiros: cuatro balas impactaron en su espalda y un hombro. Aun así, Lennon pudo andar hasta la entrada del edificio para pedir ayuda, pero las heridas eran muy graves y fue trasladado a un hospital. Pese a los esfuerzos médicos por reanimarlo, había perdido mucha sangre y al poco tiempo falleció.

Consciente de que acababa de disparar a John Lennon, Chapman esperó en la escena del crimen a que la policía le arrestara. Aunque era un fan obsesionado con los Beatles que envidiaba la vida y la fama de Lennon, tenía una lista de posibles objetivos con otros famosos. El ferviente sentimiento religioso de Chapman también incidió en el asesinato, espoleado por las declaraciones que Lennon había hecho en 1966 al afirmar que los Beatles eran más populares que Jesús.

A pesar de que la defensa se basó en la incapacidad por enfermedad mental, Chapman se declaró culpable en el juicio y admitió que había matado a Lennon por su “gloria personal”. Como resultado, fue condenado a entre veinte años y cadena perpetua, y desde el 2000 la libertad condicional le ha sido denegada en once ocasiones.

El asesinato de John Lennon conmocionó al mundo. Tras anunciar que no habría funeral, miles de fans de todos los rincones guardaron diez minutos de silencio el 14 de diciembre por petición de Yoko Ono. Tampoco faltaron los homenajes que le rindieron compañeros y amigos del mundo de la música, como George Harrison o Paul McCartney. Además, una parte del Central Park de Nueva York recibió el nombre de Strawberry Fields en honor de Lennon, por la canción de los Beatles que él compuso. Allí se encuentra un mosaico con la palabra Imagine, que también ha inmortalizado su figura.

 

Origen: elordenmundial.com

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