Australia vuelve a detener a Djokovic y no cede a las reglas del serbio

El número uno, que tuvo que comparecer ante las autoridades, no será deportado hasta que la Justicia se pronuncie este domingo

Novak Djokovic vuelve a la casilla de salida, esta vez acorralado y con el Abierto de Australia a dos días de la inauguración. En el kilómetro cero lo ha situado el Gobierno de Australia por segunda vez en diez días. El tenista número uno del mundo, que no se ha vacunado contra el Covid, vuelve a enfrentarse a la maquinaria del país en el que ganó nueve veces su torneo más emblemático. El ministro de Inmigración, Alex Hawke, decidió anular de nuevo el visado del serbio y situarlo en la puerta del avión de regreso a Europa con «la salud y el orden público» como argumentos. Djokovic no será expulsado hasta que la justicia se pronuncie este domingo en un litigio de emergencia que cumplió un nuevo capítulo con la comparecencia del serbio ante las autoridades tras ser detenido de nuevo.

El Covid en Australia tiene a 976 personas ingresadas en hospitales en una tendencia creciente en los últimos catorce días que ha pasado de los 400 casos a los casi mil actuales. La curva de contagios provocada por la variante Ómicron se mantenía este viernes en 34.836 nuevos positivos después de una semana abrumadora en la que la isla llegó a juntar 52.000 personas infectadas en el pico de máxima incidencia. Según datos oficiales que publica el diario ‘The Age’, el 92,42 por ciento de la población posee la pauta completa y el 94,95 por ciento se ha inyectado la primera dosis. Eso quiere decir que casi 21 millones de australianos han recibido al menos la primera vacuna. En el estado de Victoria, donde se celebra el torneo de tenis, la proporción es equivalente respecto al país: el 92,65 por ciento tiene la vacunación completa y el 93,97 recibió la primera dosis.

Al calor de estos datos, el Gobierno conservador de Australia, que fue víctima de un desaire cuando un tribunal de Melbourne dejó sin efecto la deportación de Djokovic el pasado lunes, emprendió una nueva vía para la expulsión del tenista no vacunado. «Las reglas son las reglas y nadie está por encima de ellas, especialmente cuando se trata de nuestras fronteras», había asegurado Alex Hawke, ministro de Inmigración, exmilitar y mano derecha del primer ministro, Scott Morrison. «No tengo un mensaje para Novak, sino para todos los que deseen visitar Australia: han de recibir las dos vacunas», había puntualizado. Ayer, al explicar su decisión, pasó a un estrato más ofensivo. «Hoy ejercí mi poder. (…) Por razones de salud y de orden público, y porque era de interés general hacerlo». Después de esta anulación del visado, el serbio puede tener prohibida la entrada al país durante tres años.

Un tribunal federal

Aunque Djokovic no será expulsado hasta que se examine este domingo su recurso en los tribunales, la situación sigue muy tensa entre ambas partes. El Gobierno detuvo a primera hora del sábado (última hora de la noche en España) al serbio, al que condujo a una entrevista con las autoridades de inmigración. Djokovic solo podrá abandonar la custodia para asistir a la audiencia con la justicia el domingo. El juez Antony Kelly, que decidió el pasado lunes revocar la resolución del Gobierno australiano, se ha declarado incompetente y deriva el caso a un tribunal federal de Melbourne.

La presión social y política crece en el país austral frente al ganador de 20 Grand Slam. «Los australianos han hecho muchos sacrificios durante esta pandemia y esperan, como es lógico, que el resultado de estos sacrificios sea protegido», insistió el primer ministro Scott Morrison, líder de uno de los países que ha aplicado las restricciones más severas para frenar la propagación del Covid. El articulista de ‘The Age’ David Crowe opinó que «enviar a casa a una rica estrella del tenis después de que violó las reglas de entrada tenía demasiado sentido para un país cuyos ciudadanos han pagado un alto precio en la pandemia. El coste político de dejar que Djokovic se quedara fue demasiado alto para Morrison».

El sentimiento antivacunas

Aunque Djokovic se ha posicionado públicamente contra la vacunación obligatoria, no ha hecho campaña contra la vacunación en general. Ha hablado en múltiples ocasiones sobre los beneficios de enfoques alternativos para la salud y la nutrición. Sus abogados calificaron la decisión de Alex Hawke de «evidentemente irracional». Argumentan que el ministro de Inmigración basó su resolución de cancelar el visado a la estrella en que su presencia en Australia «avivaría el sentimiento antivacunas». Y dijeron también que esperaban que sus alegaciones pudieran ser escuchadas el domingo, el día antes de que comience el torneo.

La controversia entre las dos partes ha intensificado un debate global sobre los derechos de los no vacunados y se ha convertido en un asunto político de cierta complejidad para el primer ministro Scott Morrison, que se encuentra al borde de la campaña electoral para las elecciones previstas en el próximo mayo.

El líder laborista  de la oposición en el país, Anthony Albanese, señaló: «Nunca se debería haber llegado a esto… ¿Cómo es posible que se le otorgase el visado y una exención médica si no estaba completamente vacunado?». El tenista ha elevado la tensión política en Australia.

En los últimos días la defensa de Djokovic se ha debilitado con revelaciones que lo dejan en muy mal lugar. El tenista ha reconocido esta semana «errores» en medio de la controversia. En un comunicado en las redes sociales, concedió que la declaración de viaje entregada a las autoridades locales contenía información falsa, pero alegó que fue cumplimentada por un miembro de su equipo. También admitió haberse equivocado al reunirse para una entrevista con un periodista del diario francés ‘L’Equipe’ el 18 de diciembre aun sabiendo que estaba infectado por coronavirus. En virtud de esta catarata de falsedades, algunos tenistas ya se han posicionado claramente contra el número uno mundial. El griego Tsitsipas le acusó de «haber jugado con sus propias reglas». «Ha puesto en peligro todo el torneo… No creo que haya muchos tenistas que hubiesen hecho lo mismo».

Andy Murray, exnúmero uno mundial y vencedor de tres torneos del Grand Slam, ha considerado que «la situación no es buena para el tenis, para el Open de Australia y para Novak».

El Covid en Serbia

El coronavirus ha provocado la muerte de 13.003 personas en Serbia, la patria del tenista que tiene una población de 6,9 millones de habitantes. La nación balcánica ha registrado 1,39 millones de casos positivos. Se calcula que alrededor del 47 por ciento de los serbios han sido vacunados con la pauta completa.

Australia ha representado el primer conflicto para el serbio, pero es probable que no sea el último. Muchos países exigen la vacunación para cruzar la frontera. Djokovic puede vacunarse y seguir siendo el número uno o enrocarse en su postura y comprometer su carrera.

Origen: abc.es

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