Qué hay detrás de los ‘pinchazos’ a mujeres en España

Más de 60 mujeres han denunciado en España haber sido pinchadas mientras estaban en lugares de ocio nocturno, como boliches o fiestas. Qué se sabe hasta ahora.

Imagen archivo

Las fuerzas de seguridad del Estado de España investigan al menos 60 denuncias de pinchazos a mujeres en locales de ocio nocturno, como boliches y festivales. ¿Qué hay detrás de estas agresiones?

La noticia resulta escalofriante ya que no está claro todavía cuál es el objetivo de esos pinchazos. Lo que sí está claro es que se trata de una agresión y configura un delito.

Los investigadores analizan si esos pinchazos tenían la finalidad de introducir alguna sustancia que induzca una sumisión química que anule la voluntad de la víctima, pero hasta el momento no es algo que se haya podido comprobar.

Días atrás, el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, dijo que los investigadores están analizando las denuncias para ver «qué hay detrás»: si el objetivo del pinchazo es cometer un delito o crear una «sensación de inseguridad» a las mujeres.

Pero también para determinar «si hay otra voluntad detrás» como «amedrentar a un colectivo» con un «discurso absolutamente machista de tratar de sacar al 50 % de la población, a las mujeres del espacio público», subrayó.Pero también para determinar «si hay otra voluntad detrás» como «amedrentar a un colectivo» con un «discurso absolutamente machista de tratar de sacar al 50 % de la población, a las mujeres del espacio público», subrayó.

Prácticamente todas las denunciantes son mujeres y, en todos los casos analizados, no han sido víctimas de un delito posterior al pinchazo, como agresiones sexuales o robos.

La Guardia Civil solo ha tenido constancia de un caso en el que la víctima era un hombre, al que tras el pinchazo le robaron algunas de sus pertenencias.

Estos ‘pinchazos’ ya habían sido detectados hace tiempo en Gran Bretaña y en Francia, también en los lugares de ocio y de aglomeración de jóvenes, como festivales de música, discotecas o fiestas. Se desconoce si lo hacen con jeringas, alfileres u algún otro instrumento punzante.

Tanto en esos países como en los casos detectados en España no ha habido víctimas de posteriores delitos sexuales, según recuerdan los investigadores, que dejan claro que la única hipótesis que, por el momento, se ha descartado es que el móvil sea cometer un delito sexual por sumisión química.

«Con datos, es lo único que puede descartarse. El resto de hipótesis continúan encima de la mesa, desde que se realicen como una gamberrada hasta que tengan como objetivo provocar alarma social», aseguran.

En los casos que investiga la Guardia Civil no se ha detectado que se haya inoculado alguna sustancia química, salvo en tres de ellos muy recientes, pero falta por determinar si intervino un tercero o fue un consumo voluntario.

 

¿Cuál es, por tanto, la motivación criminal de los autores de los pinchazos? A esa pregunta intentan dar respuesta los investigadores, en espera también de algunos informes toxicológicos que aún se están realizando.

«En cualquier caso, se trata de una agresión«, enfatiza la representante de la Guardia Civil, quien insiste en la importancia de denunciar, porque solo así se puede abordar esta problemática de forma completa.

Todas las unidades de la Guardia Civil, explicó María Luis Calcerrada, comandante jefa de Delitos contra las Personas de la Unidad Técnica de Policía Judicial (UTPJ), tienen ya instrucciones concretas para abordar las denuncias, entre ellas, y la más prioritaria, es que la víctima acuda a un centro sanitario. Y debe hacerlo cuanto antes porque algunas sustancias que pueden inocularse son de rápida absorción, con un límite temporal de 72 horas en muchos casos.

Calcerrada aconseja a las víctimas que inmediatamente acudan a una persona de su confianza, llamen al 112 o las fuerzas de seguridad.

También hizo un llamamiento a los autores: «Estaría bien que tomaran conciencia de que están cometiendo un delito».

De hecho, se ha remitido una instrucción a sus agentes en el País Vasco para que tramiten las denuncias de pinchazos como un delito de odio contra la mujer.

«Broma criminal y macabra»

El catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Granada José Antonio Lorente, designado por la Junta de Andalucía portavoz para los supuestos casos en estudio de sumisión química intramuscular, ha considerado «innecesario» persistir en la alarma generada por estos pinchazos, aunque valoró que se haya logrado crear más conciencia sobre este tipo de agresiones.

 

En una entrevista con EFE, este experto detalló que, de acuerdo al número de personas atendidas hasta ahora en Andalucía -unas 60 en centros hospitalarios públicos-, la alarma resulta actualmente «infundada» si el parámetro en que se han basado esos pinchazos es cometer posibles delitos contra la libertad sexual.

En este sentido, aclaró que no se han detectado hasta ahora restos de sustancias tóxicas por medio de estos pinchazos ni se han incrementado las denuncias por delitos contra la libertad sexual asociados a estas prácticas.

No obstante, ha admitido que, aunque en un porcentaje bajo, sí es cierto que se están produciendo pinchazos, especialmente a mujeres en contextos de ocio como discotecas, salas de fiesta, ferias o conciertos.

Esta práctica, que el catedrático considera una «broma criminal y macabra» -pese a que no suponga la inoculación de sustancia alguna-, ha generado cierta alarma social que ha podido servir para que las potenciales víctimas aumenten su nivel de alerta.

También consideró positivo que, con atención a los casos denunciados, muchas empresas y entidades relacionadas con el ocio nocturno, salas de fiesta, ferias o conciertos hayan incrementado la seguridad de sus actividades.

«A partir de ahí, seguir insistiendo sobre esto como si fuera una ola que está creciendo generaría un pánico innecesario porque los datos dicen que hubo un pico, pero ya se ha estabilizado», ha señalado.

En cualquier caso, Lorente ha aclarado que no debe olvidarse que la práctica de estos pinchazos constituye en sí misma un delito, con las correspondientes consecuencias penales dado que -incluso sin la inoculación de sustancias tóxicas- puede causar lesiones físicas y también psíquicas en las víctimas.

Ese «simple pinchazo» representa, por tanto, una lesión que supone atentar o violentar la salud física o psíquica de una persona, en la que -además de la generación de hematomas, hemorragias o la improbable infección de enfermedades- se pueden generar trastornos psíquicos posteriores de diverso tipo, explicó.

Origen:Urgente24

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