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El festival de cine de Miami cierra anticipadamente por el corona virus

Festival de cine de Miami. Foto de archivo.

El evento debía extenderse hasta el próximo sábado 15 de marzo, cuando se realizaría la clausura con una gran alfombra roja, pero el Miami Dade College informó que «está cancelando todos los eventos especiales, incluyendo las proyecciones relacionadas con el Festival de Cine de Miami», que organiza.

Esta decisión fue tomada horas después de que el alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez, declarara un estado de emergencia que le autoriza a tomar medidas como la cancelación de actividades masivas y el cierre de residencias para ancianos, después de que se identificara el primer caso de COVID-19 en la ciudad.

Además, el gobernador del estado, Ron de Santis, declaró a Florida en estado de emergencia, lo que le da acceso a partidas presupuestarias especiales, el poder de emitir órdenes ejecutivas designadas a reducir la posibilidad de contagio del coronavirus y destinar ayudas tanto a los enfermos como a las víctimas económicas de la pandemia.

Junto a la alfombra roja final, también estaba previsto para este sábado el estreno en ese estado del documental «Mucho mucho amor», sobre la vida del astrólogo puertorriqueño Walter Mercado (1932-2019).

El filme, dirigido por Cristina Costantini y Kareem Tabsch y que luego de su estreno en el Festival de Cine de Sundance en enero fue adquirido para su distribución por Netflix, forma parte de los 125 títulos procedentes de treinta países que el festival tenía previsto proyectar.

Debido a esta suspensión del evento también quedaron sin funciones cintas como el documental «The Mole Agent», de la chilena Maite Alberdi, y «La Llorona», del guatemalteco Jayro Bustamante.

La organización informó, además, que tampoco tendrá lugar la ceremonia de entrega de premios prevista originalmente para el próximo sábado, debido a la situación causada por el virus.

La cancelación del Festival de Cine de Miami se une a la de varios eventos planificados para este mes en la ciudad, que incluyen al Ultra Music Festival (UMF), el Festival de la Calle 8 y partidos de las ligas nacionales de fútbol, béisbol y baloncesto.

Ayer la Organización Mundial de la Salud ya aseguró que el coronavirus puede definirse como una «pandemia», después de que el número de casos afectados fuera de China se haya multiplicado por 13 en dos semanas y en ese periodo los países afectados se hayan triplicado.

La organización de Naciones Unidas había alertado esta semana que se han registrado cerca de 110.000 casos confirmados de coronavirus en el mundo.

Origen:EFE

Memorias de Woody Allen solo saldrán en español

El libro ‘A propósito de nada’ será publicado por la editorial Alianza.

Woody Allen, director de cine

Allan Stewart Konigsberg, conocido como Woody Allen, nació el primero de diciembre de 1935. Esta semana cumplió 82 años.

Foto:

Ian Langsdon / EFE

Las memorias de Woody AllenA propósito de nada, sí serán publicadas en español, como confirmó este lunes la editorial Alianza, unos días después de que Hachette anunciara que cancela su publicación en inglés tras recibir duras críticas por dar voz al cineasta, acusado de abusos sexuales.

Alianza mantiene la fecha del 21 de mayo para la salida de un libro que ofrece “un repaso completo” de la vida del director, actor y guionista neoyorquino, tanto personal como profesional.

En el texto, el cineasta “describe su labor en películas, teatro, televisión, clubes nocturnos y obra impresa, tanto libros como prensa. Allen también habla de sus relaciones con familiares y amigos, y de los amores de su vida”, señala Alianza.

El libro en inglés, Apropos of Nothing se iba a publicar el 7 de abril en Estados Unidos, pero cuatro días después de haberlo anunciado, Hachette dio marcha atrás y canceló la publicación por la presión de sus propios empleados.

Según la empresa, tras mantener conversaciones con el personal, la jefatura concluyó que “no era posible seguir adelante con la publicación”.

También el periodista y escritor Ronan Farrow, hijo de Allen, se sumó a las voces en contra de la publicación de las memorias, atacando a la editorial por no tener en cuenta las acusaciones que pesan sobre su padre. El libro se mantiene para España y Latinoamérica, ya que Alianza adquirió los derechos de la traducción al castellano en el mundo.

El cineasta, según varios medios estadounidenses, hizo circular sus memorias durante mucho tiempo, sin despertar interés entre las editoriales debido a las acusaciones de abuso sexual por parte de su hija Dylan, que prácticamente lo apartaron del mundo del cine en Estados Unidos.

Origen:EFE

La herejía de la naranja quemada: arranca el Festival de Cine de Miami

Con una programación que trata de atraer públicos diversos, dada la heterogénea población cada vez más hispana, se abre el Festival de cine de Miami

Con una programación que trata de atraer públicos diversos, dada la heterogénea población cada vez más hispana, se abre el Festival de cine de Miami, que promete mucho y no solo al público, también a los directores participantes por los valiosos premios que otorga en dólares, además del aplauso y la crítica.

La competición abarca treinta países y 125 largometrajes, documentales y cortos, además de premiar a la actriz española Emma Suárez, quie12n asistirá a la presentación de su nueva película «Una ventana al mar», y en apertura se pudo ver «La herejía de la naranja quemada», dirigida por Giuseppe Capotondi

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Origen:  Periodistas en Español

ESPN y Fox Sports sospechan que Tapia beneficiará a Maradona para no descender (y van por su cabeza)

Los directivos de los canales Fox Sports y ESPN, señales locales que ahora pertenecen a Disney-Fox por la fusión en Estados Unidos, explotaron contra el presidente de AFA y de los clubes de primera división por querer renegociar todos los contratos de televisación. Cambió el gobierno y ahora Claudio ‘Chiqui’ Tapia insiste en que no van a descender 4 equipos de manera progresiva para pasar de 24 a 20 equipos. Desde ESPN/Fox sospechan que el objetivo es evitar que Diego Maradona descienda con su Gimnasia y Esgrima de La Plata.

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Origen: urgente24.com

‘El llamado salvaje’: Así luce el perro sin los efectos visuales

La tecnología haciendo mancuerna con el cine para evitar que los animales sufran.

Harrison Ford regresó a la pantalla grande con El llamado salvaje, nuevo filme en el que interpreta a John Thornton, un hombre amante de la naturaleza y cuya vocación lo llevan a encontrarse con un animal muy especial: Buck, un perro que es la mezcla entre San Bernardo y Scotch Collie. Sus dueños eran los integrantes de una familia, por lo que estaba domesticado, sin embargo, se lo roban y termina atado de un trineo en Alaska para jalar el vehículo utilizado para entregar correo.

A pesar de la historia prácticamente no se necesitó de un perro real para ser parte de a trama, ya que se desarrolló casi en su totalidad por CGI (Imágenes creadas por computadora, por sus siglas en inglés). Terry Notary fue el encargado de ponerse un traje especial e imitar lo más apegado a la realidad posible a un canino; mediante tecnología de captura de movimiento fue como lograron darle forma a Buck.

A pesar de que el costo económico fue mayor por el uso de efectos visuales, la producción decidió hacerlo de esta forma ya que para un perro real sería prácticamente imposible realizar varias escenas, sobre todo teniendo en cuenta que no viajaron hasta gélidos ambientes, sino que lo hicieron en un lugar cercano a Los Ángeles con pantallas verdes y azules por doquier, algo que no provocaría una reacción de frío o esfuerzo para el canino.

Con todo y lo anterior hay una bonita anécdota que enmarca la película, ya que Jessica Steele-Sanders, esposa de Chris Sanders (Los Croods), director del largometraje, rescató a un perro muy parecido al de la película justo días después de haber comenzado el rodaje de la cinta. El canino fue hallado en Kansas y llevado a un refugio en donde fue adoptado por Jessica y gracias a su gran parecido con el perro protagonista lo llevó a los sets para que fuera la estrella en algunas escenas.

CBS

Cabe destacar que Harrison Ford expresó en su visita a México su opinión respecto a trabajar con un actor que simulaba ser un perro: “He trabajado con perros anteriormente y es un poco complicado, pero parte del trabajo de un actor es pretender que está sucediendo algo, aunque no lo sea.”

El llamado salvaje está actualmente en cartelera.

Origen: sensacine.com

Hermosa pelicula ,para quienes amamos los animales

Las cabezas detrás de `Puerta 7’­

 

Martín Zimmerman e Israel Adrián Caetano contaron cómo fue el proceso de creación de la serie de Netflix­. La ficción de ocho capítulos se sumerge en el mundo de las barrabravas.

“Las barrabravas tienen unos códigos mafiosos muy extraños”, dice Israel Adrián Caetano, que recuerda que cuando su hija era bebé la llevaba a la cancha: “me abrían a la gente, me dejaban pasar y un día fui solo y me robaron la camiseta”. Caetano -director- junto con Martín Zimmerman -guionista- son los responsables de `Puerta 7′, la serie que desde hace algunos días está disponible en Netflix.­

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Origen: LaPrensa 

Una familia idílica construida sobre el adulterio: la fascinante historia de Joanne Woodward, mucho más que el filete de Paul Newman

Cuando él empezaba ella ya había recogido un Oscar; fue premiada en Cannes y la suya fue la primera estrella del Paseo de la Fama, pero prefirió dar un paso atrás y dejar que él fuese el astro más rutilante de la pareja. Este jueves cumple 90 años.

“¿Para qué buscar una hamburguesa si tengo un filete en casa?”. La célebre frase con la que Paul Newman trataba de explicar el éxito de su matrimonio ha pasado a ser un símbolo de romanticismo a pesar de su dudoso gusto y es una de las citas más repetidas a la hora de hablar del protagonista de El buscavidas, pero ¿quién era exactamente ese filete?

La loncha delgada de carne magra o de pescado limpio de raspas, según la RAE, era Joanne Woodward, galardonada con un Oscar de cuatro nominaciones, tres Globos de Oro, tres Emmy, un Bafta y un premio de interpretación en Cannes, y la estrella que tuvo el honor de inaugurar el Paseo de la Fama de Hollywood. A pesar de ello, la actriz que hoy cumple 90 años se ha colado en la historia del cine casi como una mera prueba de que un hombre –por guapo que sea– puede ser fiel.

Joanne Woodward siempre supo que quería ser actriz, algo que le venía dado desde el nombre. Su madre, cinéfila entregada, la llamó así por Joan Crawford –aunque su estrella favorita es Bette Davis– y cuando tenía nueve años la llevó hasta Alabama para asistir al estreno de Lo que el viento se llevó y la sentó en el regazo de Lawrence Olivier, de quien la pequeña se había enamorado platónicamente tras ver Cumbres Borrascosas.

Su madre se implicó activamente en la afición de Joanne que de la escuela de teatro de su Greanville natal pasó a la escuela de drama de la Universidad de Louisiana y de ahí a producciones teatrales de mayor fuste que la llevaron a Nueva York donde repartía su tiempo entre el Actors Studio y los despachos de agentes.

En uno de esos despachos se produjo el encuentro que cambiaría su vida y no fue con un autor teatral o un productor, fue con un muchacho que a primera visto le resultó disgusting. Así definió Woodward su primera impresión sobre Paul Newman en una divertida entrevista en Today. Agotada por el calor se refugió en la oficina de su agente y ahí se lo encontró. Mientras ella estaba sudorosa y cansada, él brillaba “como un anuncio de refresco helado”, enfundado en un traje mil rayas, con esos ojos azules que no tardarían en conquistar el mundo, un pelo frondoso y ni una gota de sudor. Más que caer fascinada, sintió rabia de aquella perfección que consideró irritante. “Eso es asqueroso”. Para ella, en aquel momento Newman era “solo una cara bonita”.

Él, sin embargo, se quedó embelesado: “Era moderna e independiente, mientras que yo era tímido y un poco conservador”. Así lo recoge Shawn Levy en Paul Newman: La biografía. Sobre todo ella era muy distinta a todas las mujeres que conocía, especialmente a la suya. Porque cuando se quedó prendado de aquella rubia de Georgia ya había una señora Newman, una que le esperaba en casa con sus dos hijos pequeños

Al contrario que Woodward, Newman nunca pensó en dedicarse en serio a la actuación. Tampoco tenía ningún otro objetivo claro, le habían expulsado de la universidad por un incidente relacionado con el abuso de alcohol y había permanecido tres años en el ejército. A la vuelta su presente y su futuro pasaban por hacerse cargo de la tienda de material deportivo de su familia en Ohio, pero el teatro universitario le había metido el gusanillo de la actuación en el cuerpo y quiso probar suerte antes de languidecer en el negocio familiar. Precisamente en una compañía de teatro local había conocido a Jackie Witte, rubia, alta y también con ínfulas de actriz. Ella tenía 19 años, cinco años menos que él, y todavía estaba en la universidad; jóvenes, guapos y sin demasiadas preocupaciones, se mudaron a Illinois para trabajar en una compañía teatral y se casaron.

Ambos sobrevivían alternando distintos trabajos con su pasión teatral hasta que llegó el primer bebé y Paul volvió al negocio familiar, mucho más estable que la vida en el vodevil. Pero ya había decidido su futuro y quiso darse una oportunidad más: metió a su familia en el coche y se fue a la Escuela de Teatro de Yale. Si no podría ser actor al menos podría ser profesor de teatro.

Alquilaron un piso y mientras ella cuidaba del pequeño Scott y realizaba trabajos puntuales como modelo, él compaginaba su búsqueda de papeles con la venta de enciclopedias puerta a puerta –seguro que pocas se cerraron en sus narices–. Otras puertas, esta vez las de Broadway, no tardaron en abrirse para él.

Una de sus primeras oportunidades llegó con Picnic, la historia de un forastero que pone patas arriba a una pequeña localidad sureña, especialmente a sus mujeres. El director no le vio las hechuras atléticas del galán protagonista Hal Carter y lo relegó a un papel menor, pero cuando el actor principal tuvo que abandonar la producción se quedó con el papel de sudoroso vagabundo de apabullante magnetismo sexual que hacía rendirse a todas las mujeres. También aquella rubia sureña que había conocido en la oficina de su agente y que ahora era una de las suplentes de la obra.

Cuando Joanne fue capaz de mirar más allá de su rostro de deidad griega vio que detrás de aquel tipo tan perfecto que le había resultado disgusting había un hombre franco y divertido y con la misma pasión que ella por la interpretación. La admiración era recíproca y cada vez querían pasar más tiempo juntos.

Tras Scott había llegado Susan y con dos hijos en casa Jackie había olvidado sus veleidades artísticas, pero para Paul eran el centro de su vida y cuando el telón bajaba quería continuar la fiesta con actores, escritores, directores y sobre todo, con Joannne. “Su naturaleza es tímida y retraída, mientras que la de Paul es gregaria. Le gustan las reuniones tardías de escritores y actores, como a Joanne. Paul y Joanne eran dos personas muy atractivas con un profundo interés mutuo y un evidente sentimiento de compañía. Pero rara vez veías allí a Jackie”, confesaba un amigo de la pareja al biógrafo de Newman.

Jackie sospechaba, Paul negaba y Joanne esperaba. Como la atriz recordaba años después: “Paul y yo éramos buenos amigos antes de ser amantes. Nos gustamos mucho. Podríamos hablar entre nosotros, podríamos decirnos cualquier cosa sin temor al ridículo o al rechazo. Había confianza.” Pero mientras su relación se consolidaba llegaba el tercer hijo de Paul y Jackie, Stephanie.

En un giro impredecible, Joanne se fue a vivir con el escritor Gore Vidal e incluso corrían rumores sobre un posible compromiso, algo que hizo que toda la comunidad artística alzase las cejas, ya que la homosexualidad de Vidal no era ningún secreto. Tampoco lo era para algunos que, aunque adoraba a Joanne, por quien el guionista de Ben-Hur sentía amor carnal era por Newman. Algunos lo interpretaron como una manera de presionar a Paul para que se divorciase de una vez –tal vez no era el hombre más adecuado para provocar los celos del actor–, pero anteriormente ya lo había hecho con compañeros de trabajo como Marlon Brando o el actor y guionista James Costigan.

A mediados de los años cincuenta la carrera de Newman avanzaba tan rápido como su libro de familia y cuando quiso darse cuenta estaba enseñando las pantorrillas en El cáliz de plata, un peplum para el olvido que consideraba la peor película de su carrera. No tuvo que esperar mucho para redimirse: un papel pensado para su compañero del Actors Studio James Dean acabó en sus manos. La muerte del rebelde sin causa había dejado pendientes un montón de proyectos que pretendían sacar rédito a su aire de joven desafiante y Newman podía ser su sucesor. Con su papel de boxeador Rocky Graziano en Marcado por el odio deslumbró a los que pensaban que sólo era una cara bonita. Los críticos empezaron a ver lo mismo que Joanne: tras aquel cuerpo cincelado había un actor al que tener en cuenta.

Mientras él se enfrentaba al papel más físico de su incipiente carrera, Joanne se decantaba por los papeles de carácter y tras llamar la atención en unos cuantas series de televisión recibió un contrato de cinco años por parte de la Fox (a pesar de que lo primero que su mandamás Daryl F. Zanuck dijo de ella fue “No tits, no talent, no looks, and no tail. (Sin tetas, sin talento, sin imagen y sin culo.)”. Allí acabó protagonizando junto a Robert Wagner Bésame antes de morir, la adaptación de la novela negra de Ira Levin. En ella Woodward interpretaba a una embarazada asesinada por su novio y la sola inclusión de la palabra “embarazo” en el trailer causó más ruido que la propia película, pero su extraordinaria interpretación no pasó desapercibida. Cuando Nunnally Johnson, guionista de Las uvas de la ira, quiso contar la historia real de una mujer con trastorno de personalidad múltiple surgieron los nombres de Judy Garland y Susan Hayward, pero el papel acabó en manos de Woodward.

La película fue un éxito y su interpretación le proporcionó su primera nominación al Oscar y marcó la senda que seguirían sus mejores papeles: mujeres complejas y personajes poco complacientes. Y en plena ebullición de su estrellato llegó la primera de las 13 películas en las que trabajaría con Paul, El largo y cálido verano. De nuevo les unía un sudoroso forastero que revoluciona a una familia, especialmente a su hija mayor, el papel interpretado por Woodward, esa clase de personaje aburrido, frío y racional que en la mayoría de las ficciones tiene como único objetivo darse cuenta de que todo lo que necesita en la vida es un buen meneo o el amor verdadero, pero también con meneo.

La tensión sexual entre ambos se percibió tanto por los espectadores como por sus compañeros. “Parecían tener una comprensión tan total el uno del otro”, declaró Angela Lansbury. Pero había algo más, había risas y complicidad. Ella mismo ha dicho: “”La sensualidad se debilita después de un tiempo y la belleza se desvanece, pero ¿estar casado con un hombre que te hace reír todos los días? Ah, eso sí que es un verdadero placer”. Hacer reír es importante, sí, pero seguro que tener ojos de lapislázuli y unos abdominales como las Rocosas ayuda bastante a que te encuentren gracioso.

A pesar de que su romance ya había trascendido al set de rodaje e incluso vivían juntos, Jackie no lo dejaba irse. Consideraba que tenía derecho a una parte de ese futuro prometedor que todos auguraban para Newman. Se habían casado menos de ocho años antes; tenía tres hijos menores de siete años y había rodado por un sinfín de pequeños puebluchos mientras su marido perseguía su sueño –y sus excesos con el alcohol cuando los sueños no se dejaban atrapar–. Ahora además él la engañaba, ¿tenía que dejarle irse de rositas?

Pero no era negociable, Paul no estaba teniendo una aventura, había encontrado al amor de su vida. “Eran muy jóvenes cuando se casaron”, declaró un amigo de Newman y Jackie. “Simplemente crecieron para ser dos personas diferentes”. Y así se decidió a irse, independientemente de cómo lo tomara Jackie, independientemente de lo que significara para los niños. Entre Paul y su hijo mayor Scott se abrió una brecha dolororosísima y su muerte por sobredosis en 1978 fue el mayor drama vivido por el actor.

Joanne, que era amiga de Jackie –vale, ya, quién lo diría–, no tenía ningún dominio de la situación, todo estaba en manos de Jackie, pero no podía dejar de verse como una rompehogares. ¿Qué habrían dicho de ella hoy TMZ y ese sanedrín abierto 24 horas que es Twitter? ¿Seguiría su historia pareciendo tan romántica y un ejemplo sa seuir? Es difícil saberlo.

Durante el rodaje de El largo y calido verano Paul y Joanne se comportaban como una pareja. Incluso se compraron una gran cama de matrimonio, tan ostentosa que Paul afirmaba que provenía de un burdel. Cuando trascendió que Joanne se había quedado embarazada, Jackie, incapaz de aguantar más humillaciones, cedió. Paul y Joanne se casaron en Las Vegas el 29 de marzo de 1958. Apenas dos meses después, él contempló arrobado como ella recibía el Oscar a la mejor actriz de manos de John Waynehabía derrotado a Liz Taylor, Lana Turner, Anna Magnani y Deborah Kerr. Palabas mayores.

Se convirtieron en la pareja de moda. Ella había hecho la interpretación del año y cuando en 1960 se inauguró el Paseo de la Fama la primera estrella fue la suya. Él mientras tanto ganaba en Cannes por su papel en El largo y cálido verano y rodaba La gata sobre el tejado de zinc poniendo en marcha una de las carreras más completas de la historia de Hollywood.

El mundo decidió enterrar el nombre de Jackie Witte y convirtió la historia de Newman y Woodward en el romance aspiracional para todas las parejas de actores de la meca del cine. Sbre un adulterio contruyeron una familia idílica. Joanne había perdido al bebé que probablemente engendraron en aquella cama comprada en Nueva Orleans, pero no tardó en quedarse embarazada de nuevo y prefirió dar un paso atrás en una trayectoria que parecía imparable. Tras un par de años dedicada a sus hijos su retorno tuvo un perfil bajo y encadenó una serie de fracasos que la hicieron replantearse su carrera. Al igual que había sucedido con Newman y Dean ella también había tenido que sustituir a un mito. En Rosas perdidas recogió el papel que había sido escrito para Marilyn Monroe, pero el resultado no fue el mismo que el de Paul, era difícl imaginar a dos mujeres más opuestas.

Fue el primer trabajo de Newman tras las cámaras el que la devolvió a la primera fila. Gracias a Raquel, Raquel, un drama psicológico en blanco y negro que narraba la historia de una maestra soltera con una madre dominante que se replantea su vida (“necesita un meneo” variedad arty), consiguió su segunda nominación al Oscar.

Despuntando como director y triunfando como actor, Newman se había situado ya en la cima de Hollywood y había formado junto a Robert Redford la pareja de oro de la industria. Pero pocos meses después de regalarle a Joanne uno de sus mejores papeles, el idílico mundo que había construido con ella estuvo a punto de venirse abajo. Durante el rodaje de la mítica Dos hombres y un destino mantuvo un romance con la periodista Nancy Bacon –lo que dio pie a bromas como que no le gustaban las hamburguesas, pero sí el bacon–. Según la propia Bacon que lo contó todo, el romance había durado más de un año, Robert Redford les había cubierto y la historia se terminó porque él estaba siempre borracho y no podía hacer el amor. No tuvo buenas palabras para Newman al que describió como “una canalla desconsiderado y alcohólico”– o sea, disgusting–. En contra de lo esperable, la familia al completo se fue de vacaciones y volvió con su amor renovado. “Ser la señora de Paul Newman tiene su lado bueno y su lado malo, y puesto que seguimos estando juntos, lo lógico es pensar que hay más bueno que malo”, declaró Woodward a la revista Good Housekeeping. Jackie Witte podría haberle dado un cursillo sobre eso.

La continuidad de su matrimonio tuvo un beneficio a corto plazo, su siguiente colaboración con Paul, otro de esos papeles descarnados en los que tanto se lucía, esta vez la madre patética y abusiva de El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, le hizo ganar el premio de interpretación en Cannes y la volvió a poner en el mapa. Un par de años después llegaría su tercera nominación al Oscar por Deseos de verano, sueños de invierno y todavía reibiría una cuarta en los noventa, gracias a Mr. & Mrs. Bridge dirigida por James Ivory y la que volvería a formar pareja con Paul.

A finales de los setenta Woodward volvió a la televisión donde cosechó cuatro nominaciones a los Globos de Oro (ganó uno) y nueve a los Emmy (ganó tres) y poco a poco fue limitando su carrera cinematográfica a papeles de menor importancia, como la voz en off de La edad de la inocencia o un breve papel en Philadelphia. Todo ello sin descuidar su gran pasión, el teatro que nunca abandonó y donde interpreteó y dirigió. La última colaboración de Woodward con su esposo antes de que este falleciese en 2008 fue en la miniserie Empire Falls.

Tras casarse con Newman su carrera sufrió un parón del que nunca se recuperó, pero su vida sentimental sigue siendo un ejemplo, sobre todo para los que igrnoran la existencia de Jackie Witte y el abundante legado fotográfico que deja constancia de su ídilicia convivencia un lugar feliz donde refugiarse en los días sin esperanza. “Mi bisabuela me dijo una vez que nunca me casara con un hombre con quien no estuviera segura de poder desayunar todos los días durante 50 años”, le dijo a su biógrafo en Joanne Woodward: Her Life and Career y ella como buena mujer sureña sabía cómo honrar a sus antepasados. Y también cómo caer y volver a levantarse.

Origen: VanityFair

Polanski gana el premio a mejor director entre las protestas de actrices y público

PREMIOS CÉSAR

BEATRIZ JUEZ

Emmanuelle Bercot recoge el premio de mejor director para Roman Polanski en los premios César. YOAN VALAT EFE

No fue el gran ganador de la noche, pero se llevó uno de los premios más gordos de la gala de los César, el equivalente de los Oscar y los Goya en Francia. La película J’accuse (El oficial y el espía) de Roman Polanski ganó el César al mejor director, mejor guión adaptado y mejor vestuario, a pesar de la polémica suscitada en Francia por las 12 nominaciones del director, acusado de violación por varias mujeres en los últimos años.

Fríos aplausos en la sala después de que se anunciara que Polanski ganaba la estatuilla a mejor director. Varias actrices abandonaron la sala Pleyel, donde tenía lugar la ceremonia, tras este premio, el penúltimo de la noche de “los César de la vergüenza”, como los llamaban las feministas que protestaban en la calle contra Polanski.

Entre las actrices que abandonaron la sala se encontraba Adèle Haenel, nominada a mejor actriz por su papel de la joven Heloïse en Retrato de una mujer en llamas. “Reconocer a Polanski es escupirle en la cara a todas las víctimas. Es decir que violar a las mujeres no es tan malo”, dijo la actriz días antes de la ceremonia.

Haenel fue la primera actriz prominente francesa en denunciar los abusos sexuales en el cine galo. Denunció al director Christophe Ruggia por acoso sexual y tocamientos inapropiados, que comenzaron cuando ella tenía 12 años.

El director y todo el equipo de El oficial y el espía estuvieron ausentes de la gala. Polanski renunció a ir por las protestas anunciadas por grupos de feministas y con el fin de evitar más tensiones. Nadie del equipo vino a recoger las estatuillas, que serán entregadas más adelante a los ganadores.

Protestas en París por el premio César a Polanski.
Protestas en París por el premio César a Polanski.AFP

Los miserables del director Ladj Ly fue el gran vencedor de la noche al lograr cuatro premios César: mejor película, mejor actor revelación (Alexis Manenti), mejor montaje y el premio del público. Pero su victoria quedó eclipsada por la tormenta Polanski.

“Bienvenido a la última… uy, a la 45ª ceremonia de los César”, dijo la humorista y presentadora de la gala Florence Foresti al inicio de la ceremonia, en la que trató con una buena dosis de humor de rebajar la tensión de la gala y lanzó varias pullas a Polanski. “Hay 12 momentos en los que vamos a tener un problema esta noche”, dijo Foresti, en un clara referencia a las 12 nominaciones del filme de Polanski.

“Hay películas que tratan temas fuertes: Como Gracias a Dios que habla de la pederastia en la Iglesia. El oficial y el espía, que habla de la pederastia en los años 70″, añadió Foresti, haciendo una clara referencia a las acusaciones de violación de menores que pesan contra Polanski desde hace años.

Antes del comienzo de la gala, centenares de manifestantes, la mayoría mujeres, se concentraron en las inmediaciones de alfombra roja, para protestar contra las 12 nominaciones al filme de Polanski. Hubo momentos de tensión entre las activistas y la policía y gases lacrimógenos cerca de la alfombra roja.

“El César al mejor violador es para Roman Polanski”, “Yo acuso a Violanski” (como le llaman las feministas), “Polanski, violador”, “Violanski, nominado. Víctimas, silenciadas”, “Ningún honor para un violador” y “Violanski, su sitio en la prisión, no en la (sala) Pleyel”, rezaban algunas pancartas que exhibieron las manifestantes. Las activistas gritaron consignas contra Polanski: “Violanski, violador, cine culpable”. Y mostraban listas con los nombres de las presuntas víctimas del director, la mayoría menores, y sus edades.

Élodie, una profesora de secundaria, acudió a la protesta porque está “comprometida en la lucha contra la violencia machista” y considera importante que un hombre como Polanski “no sea puesto frente a la escena”. Esta profesora está en contra de la idea, defendida por algunos en Francia de que hay que separar al hombre y a su obra a la hora de premiar o no a Polanski. “Si un profesor es un pederasta no pediríamos separar al profesor del hombre. Para mí es lo mismo para el arte”, añadió Éloide.

“Menos Cesars y más Cleopatras”, decía la pancarta que exibía Gwladys Bernard, una activista feminista del colectivo La Barbe. Esta asociación denuncia la falta de paridad de la Academia del cine francés. Y recuerda que de los 44 premios César a mejor director que se han dado, sólo uno lo ha ganado una mujer, la directora Tonie Marshall. Si hubiera podido hablar con los miembros de la Academia antes de la ceremonia, Gwladys, que se manifestaba con barba postiza, les hubiera dicho “qué piensen en sus hijas” antes de votar.

El premio a mejor actor se lo llevó Roschdy Zem por su papel del tranquilo comisario Daoud en Roubaix, une lumiere, y el de mejor actriz, Anaïs Demoustier por su papel Los consejos de Alice.Fanny Ardant logró la estatuilla a mejor actriz secundaria por La belle époque y Swann Arlaud, el de mejor actor secundario por Gracias a Dios.

PREMIO HONORÍFICO… DESIERTO

El César a mejor película extranjera fue para Parásitos, de Bong Joon-Ho. Este filme coreano hizo historia en los Oscars al ganar el premio a mejor película, algo que no había logrado hasta entonces un filme rodado en una lengua que no fuera el inglés. Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, que estaba nominada en esta categoría, se quedó sin galardón.

Papicha, de la directora Mounia Meddour, sobre el combate de las mujeres en Argelia, ganó dos galardones a mejor opera prima y mejor actriz revelación (Lyna Khoudri). Y M de Yolande Zauberman, sobre la pederastia en el seno de la comunidad judía utraortodoxa en Tel Aviv, ganó el César a mejor documental.

Y el César honorífico fue para… nadie. Por primera vez en 45 años, este galardón quedó desierto. Nunca había ocurrido algo así desde que se crearon en 1976 estos premios, equivalentes en Francia a los Oscar o los Goya. Según el diario Le Parisien, la Academia francesa de cine había contactado en un principio con el actor Brad Pitt, éste habría aceptado recibir el galardón, pero finalmente se habría echado atrás.

No hubo tiempo para encontrar un sustituto a raíz de la polémica Polanski y la dimisión en bloque de los miembros de la dirección de la Academia del Cine de Francia tras las críticas recibidas por la falta de paridad en el seno de la academia. El último en recibir el César honorífico por el conjunto de su carrera fue Robert Redford en 2019.

Origen: ELMUNDO

Disney-Pixar presenta a su primer personaje de dibujos explícitamente LGTBI

Se trata de la primera inclusión explícita de un personaje LGTBI en una película de dibujos animados realizada por Disney-Pixar.

La inspectora Specter es el primer personaje de dibujos animados explícitamente LGTBI de Disney Pixar en una película.

La película Onward de Disney-Pixar alberga por primera vez entre sus personajes de una película infantil de dibujos animados uno abiertamente LGTBI. Se trata de la oficial Specter, una policía de Cyclops que en una parte del guión asegura «la hija de mi novia me hizo arrancarme el pelo».

La persona encargada de darle voz a este personaje en la versión original en inglés es la actriz y activista LGTBI Lena Waithe.

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Origen: actuall.com

Weinstein, Domingo y los casos que sacudieron el mundo del entretenimiento

Los señalamientos por acoso en el mundo del entretenimiento llegaron para sacudir a una industria que mantenía estas situaciones como un secreto a voces.

El reconocimiento de culpabilidad de Plácido Domingo ante las acusaciones por supuesto abuso sexual se suma a una larga lista de profesionales de la industria de la cultura y el entretenimiento. (ATTILA KISBENEDEK/AFP)
El reconocimiento de culpabilidad del tenor Plácido Domingo ante las acusaciones y la investigación llevadas a cabo en los últimos meses por supuesto abuso sexual se suma a una larga lista de profesionales de la industria de la cultura y el entretenimiento que han afrontado denuncias similares.

En las últimas horas, sin ir más lejos, el productor de Hollywood, Harvey Weinstein quedó a la espera de su condena tras el veredicto emitido por el jurado su ‘histórico’ juicio, posibilitado por las denuncias que desencadenó el movimiento feminista #MeToo.

Desde que todo esto comenzara a principios de octubre de 2017, el mundo se ha despertado cada día con nuevas revelaciones que sugieren que el suyo no era un caso aislado, sino un ejemplo de un patrón de comportamiento.

Ganador de dos premios Oscar, Kevin Spacey fue acusado de abusos sexuales ese mismo año, por lo que fue apartado de la última y quinta temporada de House of Cards.

Fueron varios los hombres que lo acusaron por diversos episodios a lo largo de los años, pero la denuncia más mediática en su contra fue la emprendida por el también actor Anthony Rapp, quien lo denunció por un incidente que ocurrió en 1986, cuando tenía 14 años.

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Kevin Spacey fue acusado de abusos sexuales en 2017, por lo que fue apartado de la última y quinta temporada de House of Cards. (EFE/ Nicole Harnishfeger)

Otro doble ganador del Oscar, Dustin Hoffman, fue señalado por la escritora Anna Graham Hunter, quien aseguró que la manoseó cuando era una becaria de 17 años en 1985, mientras que la guionista y autora de teatro Wendy Riss Gatsiounis detalló varios incidentes de acoso sexual.

Su caso se suma a los que están activos contra los actores Jeffrey TamborNicolas Cage o Steven Seagal, así como contra el expresidente de Amazon Studios Roy Price; el director y productor Brett Ratner, cuyos contratos con Warner Bros han sido borrados, y el cineasta James Toback

James Franco, ganador en 2018 del Globo de Oro por su interpretación en The Disaster Artist, fue acusado por cinco mujeres de conducta sexual inapropiada, en algunos casos aprovechándose de su condición de profesor de interpretación.

También la edición de las estatuillas doradas de 2019 estuvo marcada por las acusaciones de agresión sexual, esa vez en contra del cineasta y actor Nate Parker y del intérprete Casey Affleck.

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Cassey Affleck llegó a ganar el Oscar al mejor actor por Manchester By The Sea. (EFE/Saalik Khan)

No obstante, la dispar reacción en cada caso también trajo polémica: Parker, afroamericano, se hundió junto a su película The Birth of a Nation, mientras que Affleck, blanco, llegó a ganar el Oscar al mejor actor por Manchester By The Sea.

Otros nombres que se han visto salpicados en los últimos años han sido los del director y productor Brett Ratner, el cómico Louis C.K., el excreativo de Pixar, John Lasseter o el cineasta Bryan Singer.

Bill Cosby, quien era un emblema del entretenimiento familiar para todos los públicos, fue sentenciado a entre 3 y 10 años de cárcel por agresión sexual y fue el primer personaje público condenado desde el nacimiento del #MeToo.

En el pasado más lejano quedan también casos tan emblemáticos como el del cineasta Roman Polanski, quien aún trata de cerrar de una vez su famoso caso de abuso sexual a una menor en los años 70.

En la década de los 90, Woody Allen fue denunciado por haber abusado de Dylan Farrow, hija del director y de Mia Farrow, en un caso que se cerró finalmente sin cargos.

El mundo de la actuación no es el único

El del cine no ha sido el único sector contaminado por estos casos de abuso, como ha querido mostrar la reciente película Bombshell, protagonizada por las actrices Charlize Theron, Margot Robbie y Nicole Kidman, en torno a los abusos cometidos en el seno de la cadena Fox News por diversos directivos, incluido su fundador, Roger Ailes.

En el mundo de la música, las denuncias más sonadas son las que enfrentó Michael Jackson, quien fue acusado en diferentes ocasiones por haber abusado presuntamente de menores.

La sombra de la sospecha se cierne también sobre su compatriota R. Kelly, en prisión por cargos federales en los que se ha incluido además pornografía infantil.

Con información de EFE.

Origen: lifeandstyle