Archivo de la categoría: Nutrición

Italia: la caridad no debe confundirse con el derecho a la alimentación 

La relatora especial¹ de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver, sostiene que Italia es una potencia gastronómica en la que no todos tienen garantizada la comida y muchas personas dependen de bancos de alimentos y organizaciones benéficas.

UNICEF/Stefano De Luigi: Grupo de menores migrantes no acompañados en una iglesia abandonada en Sicilia, Italia. La mayoría de ellos fueron trasladados a esta pequeña aldea sin posibilidad de elección

Italia: medio millón de migrantes trabajan en el campo

Los migrantes que trabajan en la agricultura son uno de los grupos más vulnerables en Italia.

Dentro del sector

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Origen: Periodistas en Español

Conoce la complejidad de la obesidad infantil

Niña comiendo una hamburguesa. / Foto: Rawpixel

EurekAlert | UNIVERSITY OF NOTRE DAME

La Organización Mundial de la Salud ha estimado que más de 340 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años tienen sobrepeso u obesidad.

La Organización Mundial de la Salud ha estimado que más de 340 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años tienen sobrepeso u obesidad, y la epidemia se ha relacionado con más muertes en todo el mundo que las causadas por tener bajo peso.

Los Centros para el Control de Enfermedades informaron recientemente que se estima que 1 de cada 5 niños en los Estados Unidos, de entre 12 y 18 años, viven con prediabetes, lo que aumenta su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedad renal crónica, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

Los esfuerzos para detener la crisis han llevado a los médicos y profesionales de la salud a examinar los factores nutricionales y psicológicos de la obesidad infantil. En un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Notre Dame, los investigadores examinaron cómo diversas características psicológicas de los niños que luchan con su peso, como la soledad, la ansiedad y la timidez, combinadas con características similares de sus padres o tutores y la dinámica familiar afectan los resultados de la intervención nutricional.

Lo que encontraron fue un “efecto de red”, lo que sugiere que un enfoque personalizado e integral del tratamiento podría mejorar los resultados de las intervenciones nutricionales.

“Las características psicológicas claramente tienen efectos de interacción”, dijo Nitesh Chawla, profesor de informática e ingeniería de Frank M. Freimann en Notre Dame, director del Centro de ciencia de redes y datos y autor principal del estudio. “Ya no podemos verlos simplemente como factores de riesgo individualizados para ser evaluados. Necesitamos tener en cuenta las características específicas de cada niño, viéndolos como un conjunto holístico para planificar el tratamiento”.

El equipo de Notre Dame colaboró con el Centro para la Recuperación y Educación Nutricional (CREN), una clínica nutricional no gubernamental sin fines de lucro en São Paulo, Brasil, donde los pacientes participan en un programa de tratamiento interdisciplinario de dos años que incluye asesoramiento familiar, talleres nutricionales. y diversas actividades físicas. Los investigadores analizaron los registros médicos y las evaluaciones psicológicas de 1,541 niños que participaron en el programa.

La conclusión clave del estudio apunta al impacto significativo que los padres y tutores tienen en la salud de sus hijos en lo que respecta a la nutrición. Las dinámicas familiares fuertes, como la preocupación por el comportamiento y el tratamiento y una sensación de protección para el niño, condujeron a mejores resultados de las intervenciones nutricionales. Sin embargo, la falta de autoridad condujo a cambios mínimos en los resultados.

“Esta es una evidencia cuantitativa del éxito y el fracaso de las interacciones, ya que se relacionan con las características e interacciones entre el niño y el padre o tutor”, dijo Chawla.

El estudio también destaca la necesidad de que las clínicas amplíen sus puntos de vista sobre las poblaciones de pacientes. Por ejemplo, si bien los programas de tratamiento que incorporan el desarrollo de una relación interpersonal (familiar y de otro tipo) pueden mejorar los resultados de las intervenciones nutricionales, el mismo plan de tratamiento puede no tener el mismo resultado para los niños que experimentan soledad junto con ansiedad.

“Para el grupo sin ansiedad, esto tiene sentido cuando se considera un plan de tratamiento centrado en fortalecer el círculo social de un niño y abordar problemas derivados de la soledad, como una red social deficiente, el acoso escolar o el aislamiento autoimpuesto”, dijo Gisela MB Solymos, co -autor del estudio, ex gerente general de CREN y ex erudito invitado en el Instituto Kellogg de Estudios Internacionales en Notre Dame y en el Centro de Ciencia de Redes y Datos. “Pero los pacientes que sienten soledad y ansiedad en realidad mostraron cambios mínimos en las intervenciones nutricionales, y es más probable que se beneficien de servicios adicionales en clínicas como CREN”.

Los coautores del estudio incluyen a Keith Feldman, también en Notre Dame, y Maria Paula Albuquerque en CREN.

La National Science Foundation financió parcialmente el estudio.

Origen: latinamericanpost.com

¡No podrás creerlo! 5 mitos que desmiente la ciencia sobre bajar de peso 

Por Lorenza Amor 

Bajar de peso se ha vuelto un negocio redondo y bastante redituable para muchas empresas en todo el mundo, hoy en día la actual tendencia healthy propone un sin fin de técnicasejerciciosalimentos y productos que son clave para llevar una vida más saludable. Todo lo que se relacione con perder peso, siempre estará de moda, es uno los temas que más le importa a la sociedad actualmente, sin embargo muchas veces con tantos estímulos y propuestas de parte de la industria, es normal que nos perdamos en el camino y nos cueste trabajo distinguir entre la información verdadera y la falsa. Con el objetivo de evitar que pierdas el tiempo siguiendo consejos erróneos te presentamos los cinco mitos más populares sobre bajar de peso: 

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Origen: ¡ El Diario NY

Gastar más calorías es más efectivo para no engordar que restringir lo que comemos, según el último estudio

Aunque hay estudios que señalan que la dieta resulta clave al momento de adelgazar, cuando se trata de mantenerse en el peso y no engordar gastar más calorías es más efectivo que restringir lo que comemos, según el último estudio.

Un bajo flujo de energía predice el aumento de grasa corporal

Para quemar grasas es imprescindible ocasionar un déficit calórico, es decir, ingresar menos calorías de las que gastamos. Sin embargo, un reciente estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition evaluó a adolescentes y mujeres en edad universitaria de forma independiente, por tres y dos años, respectivamente.

Se midió la grasa corporal de forma anual además de la tasa metabólica y los resultados revelaron que un flujo de energía bajo, es decir, ingresar pocas calorías y quemar también pocas calorías, predice el aumento de grasa corporal en el tiempo.

Al contrario de lo que se podría esperar, el exceso de energía no se asoció con aumento de grasa y peso corporal, sino que se observó mayor tasa metabólica en estos casos y por eso, podría tener un efecto protector del incremento de grasa.

A modo de conclusión podemos decir que a diferencia de lo que muchos hacen para evitar aumentar de peso, restringir las calorías en la dieta no ayuda sino que puede empeorar la situación. Entonces, para no engordar y mantener el peso la clave está en movernos más, es decir, gastar más calorías sin limitar severamente lo que comemos.

Imagen | iStock

Origen: vitonica.com

Obesidad: un grave problema para la salud pública y un gran desafío para los profesionales

Por

Virginia Busnelli 

Palabra de especialista

El 16 de octubre se conmemora el Día nacional de lucha contra la obesidad para concientizar sobre el avance de esta enfermedad crónica que se presenta como la patología metabólico-nutricional más frecuente, tanto en la edad adulta como en la infancia. En su origen intervienen múltiples factores genéticos y medioambientales.

En Argentina, según la última encuesta de factores de riesgo del año 2019, el 61,6 % de la población tiene exceso de peso, el 36,2 % tiene sobrepeso y el 25,4 % tiene obesidad. Esto representa un grave problema para la salud pública y un gran desafío para los profesionales de la salud, ya que demuestra que 6 de cada 10 argentinos padecen aumento de peso.

La obesidad se caracteriza por exceso de grasa en el cuerpo que puede depositarse en partes que no nos gustan, afectando nuestra imagen corporal pero también puede ir al hígado, músculo, cerebro y riñón alterando el funcionamiento. Por lo tanto, ésta enfermedad es el punto de partida para padecer muchísimas otras como la insulinoresistencia, la hipertensión, el aumento del colesterol, la diabetes y algunos tipos de cánceres. El tratamiento de un paciente obeso es complejo, largo y su abordaje requiere el trabajo inter y multidisciplinario de varios actores de salud capacitados para el tratamiento de esta enfermedad que claramente no es “hacer dieta”, simplemente porque comer mucho y moverse poco no es la única causa de aumentar de peso.

Nuestro cuerpo tiene un mecanismo muy complejo de regular cuando comemos. En este proceso participan el páncreas, el intestino y el tejido adiposo, ellos llevarán señales al cerebro estimulando el hambre o la saciedad. Estas señales no son manejables por la fuerza de voluntad, por eso vivir a dieta va en contra de nuestra biología. El paciente debe lograr empoderarse para empezar a cambiar, es un camino muy difícil de recorrer solo y es importante recalcar que los resultados exitosos obtenidos en cada sesión, nada tienen que ver con un número en la balanza.

La alimentación saludable es uno de los pilares del tratamiento pero bajo ningún punto de vista debe ser restrictivo y privativo, eso provocaría el efecto contrario. Si el cuerpo recibe poca energía, gasta menos y genera más hambre desencadenando la recuperación del peso perdido más allá de la decisión del paciente. El tratamiento de la Obesidad está fuertemente estigmatizado por una historia que nos condena ya que durante muchos años se utilizaron distintas drogas para descenso de peso (anfetaminas, hormonas tiroideas, diuréticos, laxantes, entre otras) que sólo empeoraban la situación de los pacientes. Eso nos hizo entrar en una era de “yo no quiero tomar nada para adelgazar y quiero hacerlo solo”, como si el tratamiento pudiese ser manejado solo por fuerza de voluntad. Paralelamente aparecieron las mil y unas dietas, insostenibles en el tiempo, que generaron fracaso y culpa a los pacientes.

Por eso es necesario aprovechar el mes de la lucha contra la obesidad para informar que el tratamiento de ésta enfermedad es muy complejo y necesita de varios actores trabajando de manera integral. Pero sanarse y tener éxito no es adelgazar! Sino recuperar el equilibrio actuando, intentando integrar varias estrategias en el paciente:

• Comenzar con una actividad física sostenida, paulatina y posible para cada paciente.

• Realizar un plan alimentario adecuado a la situación particular del individuo (gustos, rutina) con un Lic. en Nutrición.

• Manejar las emociones y el cambio con un profesional de la salud mental.

• Realizar tratamiento médico de acuerdo a la situación especial de cada paciente con el médico especialista en Nutrición, quien no solo realizará el correcto diagnóstico y tratamiento de la obesidad sino de las enfermedades asociadas al exceso de peso. Hoy en día contamos con 3 drogas aprobadas para el tratamiento de la obesidad o del sobrepeso asociado a algún factor de riesgo, éstas son Orlistat, Liraglutide y Naltrexona combinada con bupropion, son el gran avance científico que controlará el desequilibrio que vos no podes controlar solo por quererlo o desearlo.

Cada una ella tiene sus indicaciones precisas por lo que deben ser indicadas particularmente para cada paciente y supervisadas bajo estricto control médico. La obesidad requiere del tratamiento integral con el correcto acompañamiento y seguimiento de todos los agentes de salud implicados en la complejidad de ésta patología.

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Origen: Periódico Tribuna de Periodistas

“Pan de aire” 

Aprétalo un poco y se desinfla

Por: Ediel Márquez. Periodista Ciudadano

Pinar del Río, 8 de octubre, 2019

ICLEP

Pobladores de la ciudad cabecera se quejan de la pésima calidad del pan que se vende a altos precios en Doñanely el cual cada día disminuye en tamaño y calidad.
Hace algunos meces fue noticia en nuestro medio el alza de precio de las bolsas de pan en Doñanely, el cual subió a 1.60 cuc y continúa a ese precio, a pesar de haberse estabilizado la situación con la harina, sin embargo ya no es solo el precio lo que preocupa a los clientes “estas bolsas de pan son una estafa, cuando tomas un pan en la mano y lo presionas un poco se desinfla como si estuviera hecho con aire” comenta con disgusto Yosvani Cepero uno de los clientes que con frecuencia compra pan en dicho establecimiento.
Constituye todo un sacrificio para los pinareños adquirir este pan teniendo en cuenta que no se trata simplemente de 1.60cuc pues este equivale a 40 pesos.

Referente a este hecho se expresa Maira Camejo también clienta del establecimiento “es una falta de respeto hacia nosotros. Este precio es abusivo, para la mayoría, 40 pesos equivale más de dos días de trabajo. Los que no recibimos una remesa del exterior hacemos un gran sacrificio para poder comprarlo’’
Al conversar con el administrador de una de las tiendas Doñanely en la ciudad, el cual se negó a ser identificado por temor a perder su puesto, nos dijo “el pan y todos los productos que aquí se ofertan son de óptima calidad, son especialmente elaborados por mano de obra especializada. Es cierto que la gerencia nacional se ha visto en la obligación de subir los precios pero es que las afectaciones del bloqueo que enfrenta el país se ven en todos los ámbitos de la economía”.
Mientras los responsables de la situación se cubren con excusas, el pueblo sigue sufriendo las consecuencias de la indolencia de quienes hacen oídos sordos a sus reclamos.

Origen: Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa

Sobrepeso y obesidad: de las creencias a una mirada crítica de la epidemia

Por Dr. Julio César Montero
Médico nutricionista, presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA).

La obesidad constituye un grave problema de salud pública. Se la califica como la epidemia del siglo, se le destinan recursos económicos y humanos para su prevención y tratamiento a nivel mundial. Pero los resultados son pobres porque hasta tanto no se cambie el modelo alimentario por uno basado en alimentos naturales, en sustitución de ultraprocesados, la epidemia no hará más que crecer amparada en una serie de falsas afirmaciones y de creencias populares. Resumo a continuación, las más significativas:

CREENCIA: El sobrepeso y la obesidad suelen atribuirse a un desequilibrio en el balance energético del organismo debido a un aumento de la ingesta calórica y una disminución del gasto energético.
FALSO. En primer lugar, hay que preguntarse dónde están las calorías de ese desequilibrio. ¿Cómo puede ser que la caloría que es un concepto físico-matemático, y por tanto insustancial, se transforme en grasa adiposa? No se conoce. Es simplemente porque hemos aceptado esa creencia ampliamente difundida desde siempre.

Actualmente se sospecha de una relación causal entre obesidad y exposición a compuestos químicos (denominados “disruptores endócrinos”) debido a la correlación entre el aumento de la incidencia de sobrepeso y obesidad y la creciente incorporación de aditivos industriales a nuestra alimentación. El procesamiento químico suele aumentar la ingesta y también estimular su depósito como grasa. Por ello, la dieta, la actividad física o la genética aparecen como variables insuficientes para comprender la epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta a la sociedad occidental actual. La mirada debe analizar factores biológicos, conductuales y ambientales.

Más aún, el apetito y la obesidad se ven como fenómenos sin relación alguna con el cerebro (algo más con la “mente”) como no sean la gula, la indolencia y la pereza (todos considerados defectos humanos dependientes del sujeto). No es de extrañar entonces el sentimiento de culpa que atormenta a muchos obesos. Sin embargo, la mayoría de las áreas fundamentales del cerebro que controlan la ingesta, están conectadas con el denominado “circuito de recompensa”. Así, la necesidad de una parte del cerebro que se conoce como hedonista deja de coincidir con la necesidad nutricional. Se produce un desdoblamiento. En condiciones normales, es decir, cuando el entorno alimentario es el apropiado para nuestra especie, el organismo funciona con un acople entre la necesidad nutricional y el mecanismo hedonístico. Un entorno normal sería un ambiente alimentario que esté constituido por alimentos frescos y con escaso procesamiento químico.

Hemos generado un cerebro artificialmente hambriento inducido desde afuera hacia adentro. Ese cerebro quiere comer pero su hambre ya no responde a una necesidad nutricional interna sino a su propia necesidad lo que lo convierte en algo difícil de revertir. Luego, ese cerebro hambriento se manifiesta a través de ansiedad, que se calma comiendo. En este caso el alimento funciona como ansiolítico.

CREENCIA: Se puede comer alimentos catalogados como “light” libremente porque tienen menos calorías y no engordan.

FALSO. Esta afirmación tiene un doble problema. Por un lado, el erróneo concepto de caloría (ya explicado) y, por el otro, la falsa creencia sobre las bondades de los comestibles etiquetados como “light o de bajas calorías”.

La industria alimenticia agrega a la alimentación componentes (calóricos y no calóricos) que no tienen propósito nutricional pero sí sobre la necesidad de comerlos. Por lo tanto, se debería clarificar a la población cuáles son los alimentos que podríamos considerar saludables y cuáles son los comestibles de dudosa “saludabilidad”.

En efecto, a través de publicidades y del nombre que les ponen a los productos, confunden al consumidor. Por ejemplo, ahora en vez de tener en el mercado dos tipos de leche, tenemos 4. ¿Cómo puede haber cuatro tipos de leche? Tres de ellas no lo son y, por cierto, tampoco merecen esa noble denominación.

Los médicos obesistas debemos simplificar las cosas y proponer una vuelta a la alimentación natural, sin ultraprocesados. Porque hay evidencia médica de que cuando una persona con sobrepeso u obesidad deja la alimentación ultraprocesada e industralizada se produce una regresión de las patologías metabólicas que la persona presentaba asociadas a la obesidad. Ese cambio alimentario global lo llamamos “transición nutricional” y en sentido contrario “anti-transición”.

CREENCIA: Para bajar de peso es necesario eliminar determinados alimentos como dulces, papas, pastas.

FALSO. La dieta debe ser variada y equilibrada. Existe una amplia gama de alimentos apropiados para perder peso y su identificación es muy simple: lo más cercano a cómo lo conocemos en la naturaleza y que provenga de algún tejido que haya estado vivo. Muchos de estos son ricos en proteínas y otros en fibra. Fruta fresca, verduras y tubérculos, carnes, huevos, integran la lista de los saludables. Este conjunto alimentario suele ser pobre en carbohidratos y rico en proteínas y fibra con cantidades variables de cuerpos grasos.

CREENCIA: Dieta y actividad física son suficientes para bajar de peso.

FALSO. La actividad física ayuda en un tratamiento y es importante para la salud pero no es fundamental para bajar de peso. La cantidad de grasa corporal depende más de lo que comemos mientras que la forma del cuerpo se logra con ejercicio sobre el músculo. Es decir, una dieta alimentaria no logrará que la persona saque bíceps pero sí le quitará la grasa de alrededor del músculo. La dieta impacta más sobre la grasa corporal y el ejercicio físico, sobre el músculo trabajado.

Decidir revertir el sobrepeso o la obesidad implica una reestructuración cognitiva del conjunto de conocimientos que tiene la persona y que, de alguna manera, gobiernan sus comportamientos, sus tareas, sus objetivos.

La persona tiene que invertir en eso para poder cambiar su vida. Se trata de un proceso individual, con el acompañamiento del médico especialista. Adicionalmente, algunos pacientes son buenos candidatos para coadyuvar el tratamiento con farmacoterapia antiobesidad que funciona interfiriendo los circuitos hedonísiticos y la transferencia de calor al ambiente. Lo primero alivia la ansiedad por comer y eso crea la condición más favorable para introducir los cambios alimentarios “antitransicionales”. Uno de estos fármacos es el mazindol.

En miras a buscar soluciones a la epidemia de sobrepeso y obesidad, son indispensables estudios epidemiológicos que indaguen sobre la vinculación entre la exposición a obesógenos (compuestos químicos de origen y estructura muy diversa, y que regulan de forma inapropiada el metabolismo de las grasas) y la obesidad para facilitar la toma de decisiones en políticas de salud pública acertadas y despojadas de intereses sectoriales. Y esto, a gran escala, con una acción coordinada entre los gobiernos, los organismos de control, las empresas del sector alimenticio, los profesionales de la salud y los consumidores empoderados.

Origen: LaPrensa

Elaboran un yogurt nutritivo cuya receta enseñarán a los comedores barriales de Rosario

 

Desde Argentina Investiga, dieron a conocer este proyecto llevado a cabo por docentes y estudiantes universitarios, con el fin de promover una alimentación nutritiva en comedores barriales.Indica, en el marco de un proyecto de extensión universitaria con el fin de promover una alimentación nutritiva. Los detalles.

Por Solana Sommantico

Indicaron que el kéfir, es una leche fermentada de consumo frecuente en los países del este europeo y se encuentra descripto en el Código Alimentario ArgentinoUn vaso de kéfir aporta la dosis diaria de vitamina B2 y disminuye la infectividad de parásitos y microorganismos asociados a enfermedades transmitidas por alimentos, como los que pueden causar diarreas.

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Origen: Infocampo

Obesidad infantil: una alarmante epidemia

 

La OMS define al sobrepeso y a la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud”.

El sobrepeso y la obesidad constituyen uno de los principales problemas de salud pública de la actualidad a nivel mundial, el cual ha ido creciendo, llegando a triplicarse en los últimos 30 años.
Hasta hace algunos años el sobrepeso y la obesidad eran considerados un problema de los países desarrollados, pero este escenario cambió radicalmente y la epidemia se extendió a una velocidad alarmante a los países de bajos y medianos ingresos, particularmente en las grandes ciudades.
Según la OMS, en 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

Por otro lado, y junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que la prevalencia de obesidad en menores de 5 años es de 6,2% (41 millones) a nivel global, con un aumento de 33% desde el 2000 al 2016. Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en la región de América Latina con un 7,3% de prevalencia, según la Base de Datos Global sobre Crecimiento Infantil y Malnutrición de la OMS.
Además en nuestro país, según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), 1 de cada 3 niños en edad escolar tiene sobrepeso u obesidad.
Complementando estos datos, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) de 2004-2005 realizada en Argentina, afirma que la prevalencia de obesidad es del 10,4% en niños y niñas de 6 meses a 6 años de edad.

Por otro lado, los resultados de la Encuesta Mundial de Salud Escolar que se realizó en Argentina en 2012 entre adolescentes de 13 a 15 años arrojaron que un 28% de los estudiantes tienen sobrepeso. Sumado a ello, existen estudios que confirman los malos hábitos alimentarios adoptados por dicha población.

El último estudio realizado por el observatorio de la deuda social Argentina de la UCA “Infancias y comensalidad. Hábitos y prácticas en relación a las comidas” también deja datos que preocupan. El 69,3% de chicos de 2 a 4 años, picotea, es decir, come entre horas sin una planificación.
El sobrepeso y la obesidad constituyen patologías multifactoriales. Se encuentran influenciadas por los cambios en la dieta y el estilo de vida resultante de la industrialización, la urbanización, el desarrollo económico y la globalización del mercado durante el último siglo que se traducen en una excesiva oferta constante de alimentos junto a un sedentarismo masivo.

Todo ello se ha manifestado en un proceso de transición nutricional, caracterizado por la modificación de los patrones de alimentación.
Dicho proceso consiste por un lado, en la adopción de dietas ricas en grasas saturadas, azúcares y otros carbohidratos refinados, siendo entonces bajas en fibras y grasas poli insaturadas; y por otro, en la modificación de las necesidades energéticas de la población como consecuencia de los reducidos niveles de actividad física.

Es importante entonces, darle la entidad que este problema de salud pública actual se merece, tanto a nivel individual y familiar, como así también y sobre todo, a través de políticas públicas que permitan generar entornos más saludables. A nivel individual y familiar, generando cambios de hábitos que incluyan:

  • El consumo responsable de todos los grupos de alimentos, aumentando el de frutas y verduras, y disminuyendo aquellos alimentos ricos en azúcares y grasas;
  • Promoviendo la actividad física y el movimiento en los chicos;
  • Priorizando el consumo de agua en reemplazo de bebidas azucaradas.
  • Promoviendo la importancia del desayuno y la merienda saludable, incluyendo lácteos, cereales y frutas y disminuyendo el consumo de galletitas, jugos y productos de panadería.
  • Incorporando colaciones y snacks saludables, que ayuden a disminuir el picoteo.

El sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública actual en constante crecimiento por lo que debemos, como sociedad, darle la entidad que merecen para poder brindar soluciones que permitan mejorar la situación actual, evitando así las consecuencias a futuro.

Dra. Virginia Busnelli
Médica especialista en nutrición. Directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF

 

Origen:  La Prensa

Mostró los estragos de la anorexia y causó revuelo en las redes: “Llegué a pesar 35 kilos, me llevaban al baño en silla de ruedas”

 

Delfina Carle se “rebeló” cuando la internaron y dejó de comer. Usaba laxantes y escondía la comida incluso en las bombachas. Cuatro años después del peor momento publicó sus fotos en un tuit y se hizo viral

Origen:Inbobae