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Postales del coronavirus

La pandemia del coronavirus ha alcanzado a todo el planeta alterando la vida de la mayoría de los seres humanos. Nos ha expulsado de plazas y calles, aulas y oficinas, cines y cafés. Lo ha infectado todo de miedo para arrinconarnos en nuestras casas, limitando nuestro contacto físico a un grado solo imaginable por la ciencia ficción —un mundo sin abrazos ni besos—. El virus nos persigue en las redes sociales, en las conversaciones familiares y en los escasos silencios que nos permite nuestra sociedad hiperconectada. Pero la crisis también nos ha dado la oportunidad de compartir y apoyarnos unos a otros para traspasar de maneras personales y originales las fronteras que impone el distanciamiento social forzoso.

Postales del coronavirus es un diario colectivo escrito y visual para afirmar que no estamos solos en esta era de incertidumbre. Es una apuesta por dos de las capacidades que nos definen como seres humanos: la comunicación y la empatía. La premisa es simple: no importa cuán remota sea nuestra ubicación o lo aislados que estemos, podemos compartir experiencias, visiones y sensaciones sobre la pandemia que nos acercan como individuos y comunidad.

La serie se nutrirá cada día durante un mes con una nueva postal de artistas, periodistas, fotógrafos, escritores, alternando formatos y géneros. Postales del coronavirus es un proyecto instigado y coordinado por el artista ecuatoriano Pablo Corral Vega, director del concurso de fotografía POY Latam. A largo plazo, se propone ser un mosaico de voces ciudadanas y un testimonio polifónico de un periodo marcado por el miedo, el aislamiento y la inseguridad, pero también por la esperanza, el altruismo y la solidaridad.

Boris Muñoz (@borismunoz) es escritor, periodista y editor fundador de la sección de Opinión en español del The New York Times.

Limpiar los zapatos: otra medida de prevención sugerida en contra del Virus del PCCH 

Redacción BLes – Ante la actual crisis sanitaria a nivel mundial por el coronavirus, o más bien, el Virus del PCCh, los profesionales de la salud proponen higienizar muy bien los zapatos como una alternativa para evitar la propagación de esta infección viral. El 17 de marzo el New England Journal of Medicine, una revista […]

Origen: Noticias | BLes

 USNS Comfort:barco hospital con mil camas y 12 quirófanos llega a Nueva York

El buque USNS Comfort, el sexto más grande del mundo, servirá para aliviar el incipiente colapso provocado por el coronavirus en la ciudad estadounidense

El buque hospital USNS Comfort entrando en la bahía de Nueva York, este lunes. En vídeo, imágenes de la llegada del buque a Nueva York. FOTO: MIKE SEGAR (REUTERS) | VIDEO: AFP

El buque hospital USNS Comfort, el sexto más grande del mundo, ha llegado este lunes al muelle 90 de Nueva York para aliviar el sistema hospitalario de la ciudad, donde hay ya casi 60.000 casos de Covid-19 confirmados y se superan los mil fallecidos. El buque tiene una capacidad de 1.000 camas, 12 salas de operación y una morgue, entre otros compartimentos. No recibirá pacientes contagiados por el brote de coronavirus, sino que servirá como un hospital para enfermos con otras patologías o con operaciones pendientes. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha acudido al muelle para recibir a la embarcación: “Necesitábamos este impulso, necesitábamos esta esperanza creada por nuestros hermanos y hermanas de la Marina”, ha dicho ante una aglomeración de personas que no estaban respetado la distancia social recomendada.

El presidente Donald Trump reconoció este domingo en la Casa Blanca que le habría encantado ir a recibir el buque hospital, pero los responsables de su seguridad se lo impidieron “por las razones correctas”. Lo que sí logró el mandatario fue despedir a la tripulación, que zarpó este sábado desde Norfolk, Virginia. El gobernador Andrew Cuomo ha agradecido este lunes a la Administración el envío del USNS Comfort. “Desde el principio sabíamos que la capacidad hospitalaria era crítica. Preguntamos, y el Gobierno federal respondió”, ha escrito en Twitter.

El Comfort lleva una tripulacion de 1.200 personas. El objetivo es que los hospitales en tierra utilicen sus unidades de cuidados intensivos y ventiladores para los pacientes contagiados por el coronavirus. En el último día han muerto 253 personas en el Estado de Nueva York. No es la primera vez que la embarcación petrolera reconvertida en hospital presta sus servicios a la ciudad: después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, se utilizó como base flotante para los equipos de rescate. Los oficiales de la Marina al mando son conscientes del riesgo que entraña la operación, y se han extremado las precauciones para mantener la embarcación libre del coronavirus, ya que cualquier infección podría convertir el barco de rescate en un peligroso foco de contagio.

Es el segundo barco hospital de la Marina de la clase Mercy que se pone a disposición de esta crisis sanitaria. El primero, también con una capacidad de 1.000 camas, se encuentra desde este viernes en Los Ángeles para asistir a los hospitales del sur de California, el tercer Estado con más contagios en el país, detrás de Nueva York y Nueva Jersey. La embarcación cuenta con más de 800 miembros de personal médico y de apoyo de la Armada, y más de 70 marineros del servicio civil. Su destino inicial era Seattle, el primer foco de contagios del país, que ya registra 143.667 casos y 2.487 muertes, según la Universidad Johns Hopkins.

Origen: elpais.com

La cuarentena imposible de la India: un gurú contagió a 40.000 personas tras volver de Italia 

India intenta imponer medidas de confinamiento a su población, aunque motivos culturales y sociales anticipan la dificultad de su puesta en práctica.

Decenas de personas han vuelto a sus lugares de origen para pasar la cuarentena. Reuters

La India es una bomba. Y los 2.000 millones de personas que viven en los seis países del Indostán son, al mismo tiempo, las mechas y las posibles víctimas de esa bomba. Uno de los países con peores indicadores sanitarios (proporcionalmente, una ciudad como Valencia tendría 9 camas de hospital aisladas) y patria de 280 millones de pobres, se enfrenta a una distopía que tendrá eco en el resto del mundo: desde el campo de refugiados Rohingya hasta las megalópolis de chabolas de Bombay, se teme que millones de personas se infecten por el coronavirus y supongan un nuevo punto crítico en el mapa mundial del covid-19. Para intentar retrasar en lo posible el estallido del mayor foco potencial de expansión del coronavirus en el planeta, el Primer Ministro Narendra Modi ha decretado el confinamiento riguroso de los 1.300 millones de habitantes del país durante 21 días. Algo, sencillamente, imposible.

El caso de Baldev Singh, un predicador punyabí que ha podido infectar a unas 40.000 personas, es un ejemplo de la difícil tarea a la que se enfrenta éste país. Singh regresó de un viaje a Italia y Alemania tras el cual, en vez de guardar cuarentena, acudió al festival religioso del Hola Mohalla, donde se congregan decenas de miles de personas. El patriarca, de 70 años, se dedicó a confraternizar con familiares, allegados y vecinos durante días; poco después murió debido al coronavirus. Ahora, 20 pueblos y más de 40.000 personas permanecen en cuarentena en el Punyab, donde se ha dado también el caso de un grupo de doctores de Bhilwara, en la misma región, que, contagiados por un paciente, pueden haber pasado el virus a cientos de personas más. El resultado: otros 15 pueblos y 7.000 personas más en una cuarentena difícil de mantener.

Superpoblación y supersticiones

Hacer entender a 1.300 millones de ciudadanos que no deben salir de casa durante las próximas tres semanas no es una tarea fácil. En un país donde aún hay gente que piensa que comer carne o beber alcohol hace enfermar de SIDA, elaborar un mensaje que sirva para convencer a 250 millones de analfabetos y a 100 millones de licenciados universitarios por igual es complicado.

En su discurso a la nación para decretar los 21 días de confinamiento, Modi ha recurrido a las metáforas: “Si sales de casa, el virus se colará por la puerta abierta”; “si sales antes de 21 días, tu familia perderá 21 años (una generación)”; “todos tenemos una Laxman Rekha” imaginaria en la puerta de casa estos días (en referencia a la línea mágica de protección que el dios Laxman dibujó en el suelo para proteger a su esposa)”. Modi aludió también a España, que “junto con Italia y Estados Unidos es uno de los países con mejor sistema sanitario del mundo”, para destacar que “ni siquiera las naciones más poderosas han podido contener el virus”.

Un hombre camina por una calle de Nueva Delhi.

Un hombre camina por una calle de Nueva Delhi. Reuters

“Quédense en casa, quédense en casa y hagan una cosa nada más: quédense en casa”, enfatizó el mandatario indio. Pocos días antes, un grupo de fundamentalistas hindúes celebraba en Nueva Delhi una gaumutra o fiesta de la orina de vaca, donde decenas de personas bebieron este líquido pensando que les inmunizaría contra el coronavirus y cualquier otra enfermedad. La agrupación religiosa Hindu Mahasabha, organizadora del acto, posaba para los periodistas junto a un colorido póster donde un demonio mitológico representaba al covid-19 y varios animales le pedían al coronavirus que les “salve” de los carnívoros humanos.

Medidas duras pero irrealizables

A quien no obedezca le esperan policías -algunos de ellos de paisano- dispuestos a golpear en las piernas con un palo a transeúntes, ciclistas e incluso motoristas. Ninguna excusa vale: la afluencia a los templos, que a veces es tan masiva que son frecuentes las avalanchas de peregrinos donde se producen muertes por asfixia, ha sido limitada a 50 personas. Las clases han sido suspendidas. Casi todos los establecimientos públicos, cerrados. Son medidas que muchos otros países han adoptado ya, con bastantes dificultades, y que en la India y sus países vecinos pueden ser simplemente irrealizables. Una parte significativa de los servicios, suministros y comercio se llevan a cabo en mercadillos callejeros: desde puestos de comida hasta sastres, son millones los indios que trabajan y viven en la calle. En muchos casos, literalmente: se calcula que hay más de un millón de personas sin ningún techo, ni siquiera el de una chabola, y que consideran una casa en ruinas o un trozo de acera su hogar.

Apollo Hospital, en Nueva Delhi, uno de los mayores centros privados del país

Apollo Hospital, en Nueva Delhi, uno de los mayores centros privados del país

La Universidad de Delhi acoge a miles de estudiantes de todo el país. Desde una de las residencias de su campus, Atul, un estudiante de Economía de Bihar, cuenta a este periodista que “ahí fuera puede haber cuarentena, pero aquí dentro es imposible. En cada dormitorio vivimos de dos a cuatro compañeros y los cuartos de baño son compartidos por… no sé, cientos, aparte de los trabajadores de la universidad, que hacen aquí la colada, se lavan y a veces traen a su familia”.

Ram, un taxista de Nueva Delhi, todavía no entiende lo que es una epidemia de este tipo, pero dice estar “muy asustado” y “deseando volver a su pueblo”, mientras pregunta si no se puede “echar” al coronavirus con fuegos artificiales. En Noida, un suburbio de la capital india, un ingeniero informático que vive en un moderno apartamento con su familia y que no quiere hacer público su nombre afirma que “si no se puede salir está bien, obedeceremos”; pero confiesa que enviará a sus criados a hacer la compra y, si es necesario, traer agua. “Es lo único que podemos hacer”. De fondo suena el canal de noticias NDTV con un reportaje que culpa a China de crear y expandir el virus por todo el mundo.

¿Tiene India la ‘solución’?

En medio de este panorama desolador, se da la paradoja de que es precisamente la India quien podría tener una de las claves para combatir el virus. Se trata de la hidroxicloroquina, un principio activo que ha abierto un atisbo de esperanza para poder contar con la cura contra el covid-19. Las medicinas basadas en la hidroxicloroquina se venían empleando para tratar el lupus, la malaria y la artritis desde hace décadas. Y resulta que la India es uno de los principales productores mundiales de este compuesto, además de ser el mayor suministrador de los laboratorios españoles. Sin embargo, Nueva Delhi ha decidido bloquear su exportación, por lo que a corto plazo será imposible contar con grandes cantidades de la medicina.

A pesar de esta medida, todo parece indicar que sólo los más afortunados van a poder acceder no solo a esta medicina, sino a simples mascarillas o guantes de protección. En regiones del tamaño de Andalucía, o países enteros como Bangladesh, la densidad de población supera los 1.000 habitantes por kilómetro cuadrado, y es habitual que vivan familias enteras compartiendo la misma habitación y que cientos de personas tengan que usar el mismo grifo de agua o letrina.

Una familia, en uno de los barrios más deteriorados de Nueva Delhi

Una familia, en uno de los barrios más deteriorados de Nueva Delhi Reuters

En una conversación por Whatsapp, Anand Lee (apellido cambiado), un doctor que trabaja para un hospital privado del que prefiere ocultar el nombre, cuenta que, en su opinión, se avecina una situación de “sálvese quien pueda”, y que “como siempre, pueden más quienes más tienen. Estos días se requiere a los pacientes que son ingresados que dejen en recepción una tarjeta de crédito con muchos fondos, nos quedamos con las tarjetas para usarlas cuanto haga falta. Esto se hace porque no sabemos cuánto tiempo permanecerá cada paciente aquí, y en las corporaciones, aunque sean empresas sanitarias, lo primero es el dinero“.

El número de casos de coronavirus en la India es, oficialmente, muy bajo. A nadie se le escapa que esto es debido al bajo número de pruebas que se han llevado a cabo, y es probable que muchos indios, paquistaníes o nepalíes estén muriendo debido al virus sin que sus familias siquiera sepan que se trata del mismo virus que está doblegando a las economías más fuertes del mundo y que ha provocado que, de repente, hayan dejado de ver las caras blancas de los viajeros occidentales.

Un diario de Katmandú expone la difícil situación de los sherpas y comercios que viven del turismo. Una revista de Nueva Delhi muestra el rostro desconcertado de un mendigo que vive en la estación de tren y aún no se explica por qué de repente no hay trenes. En Labour Chowk, una calle de las afueras de Delhi donde habitualmente se congregan temporeros esperando a que alguien les contrate como albañiles por un día, un reportero de la BBC se admiraba, con una mezcla de placer y escalofrío, de que el silencio era tan profundo que se podía escuchar el canto de los pájaros donde antes el tráfico era ensordecedor.

Incluso la angustia que invade a los que tienen la “suerte” de poder mantenerse informados gracias a Internet o a la televisión es un lujo en las actuales circunstancias: un profesor de cirugía de Srinagar (Cachemira), una de las regiones con peores comunicaciones, se quejaba de que su conexión a la red no le permitía ni siquiera descargarse el documento de las recomendaciones oficiales de seguridad en hospitales. “Sé que en España los estáis pasando mal, y rezo para que os vaya mejor muy pronto”, cuenta en un mensaje de Whatsapp un médico de Delhi. “Pero aquí estamos viendo una montaña a punto de derrumbarse sobre nosotros; esperamos millones de muertos de aquí a un año. Si volvemos a hablar después de ese tiempo, estoy seguro de que habré llorado más que en toda mi vida”.

Origen:  EL ESPAÑOL

En la  India viven 4 millones de indigentes en la calle entre monos y vacas sagradas ,el hedor y la suciedad ,hacen desmayar a cualquiera .A orillas del Rio Ganges creman a sus muertos y en esas mismas aguas se bañan y “purifican”

 

Coronavirus: ¿Se aplana la curva de contagios o se informal mal?

Por

Marcos Novaro 

¿Por qué se testea tan poco, el Estado que nos cuida es confiable?

“El número de casos de coronavirus viene por debajo de lo esperado”, dijo el sábado el ministro de Salud Ginés González García. Pareció tentado de decir a continuación: “¡Estamos ganando!”.

¿Realmente se está aplanando la curva de contagio? ¿Y eso sería porque la cuarentena se cumple a rajatabla y es un rotundo éxito político o porque se testea a muy poca gente? Y tan importante como lo anterior: ¿Eso pasa porque el Gobierno no tiene los recursos necesarios y se organiza mal o porque se armó un “INDEC sanitario” para dar buenas noticias?

Hasta acá en la Argentina se han hecho 64 tests por cada millón de habitantes. En Ecuador en cambio se hicieron 339, en Perú, 312, en Uruguay 608 y en Colombia 188. En los Estados Unidos, pese a todos los dislates de Donald Trump, se realizaron 1650. Estamos peor que México, que además informa muy mal sobre sus testeos, y que Paraguay, y apenas un poco mejor que Bolivia.

El manejo de la información sobre los tests ha sido de lo más desprolija y confusa desde el comienzo. Varias veces se comunicó desde oficinas gubernamentales que se los había descentralizado, que además del Instituto Malbrán ya había varios laboratorios haciéndolos. Aunque algunas versiones hablaban de cuatro centros, otras de 19 y hasta de 35. Y ahora se viene a saber que todavía el asunto está en veremos.

No es el único tema en el que el Gobierno camelea o se enreda, difundiendo versiones supuestamente tranquilizadoras que generan más incertidumbre y angustia cuando la realidad las desmiente. Desde Salud se dijo sobre un tema crítico como es el de las camas de terapia intensiva que “no había de qué preocuparse”.

Según los funcionarios en el país no habría menos de 11.000, y seguían contando. Si fuera cierto tendríamos el doble que Japón, un caso ejemplar en el mundo, con 13 cada 100.000 habitantes. En vez de hacer cuentas raras podrían haber consultado un detallado estudio realizado el año pasado, de todo el sistema de salud de la Argentina, que reporta poco más de 4.000. Es decir, alrededor de ocho cada 100.000 habitantes.

El kirchnerismo en especial y muchos peronistas en general tienen la costumbre de hacer de cualquier problema de gestión una ocasión para dar batallas ideológicas e ilustrar que, aunque las cosas les hayan salido mal y les sigan saliendo mal, la razón siempre está de su lado. Ahora están empecinados en afirmar que la emergencia va a probar la utilidad y disimular los vicios de su peculiar versión del estatismo. Una que promueve el uso irracional de los recursos, el engorde de las plantillas y el caos administrativo. Y que el mundo entero “hace peronismo” cuando lanza planes de asistencia económica.

Repone así discusiones viejas, sin haber aprendido mucho de las crisis previas en las que se plantearon. Ya quedó bien a la luz que lo que necesitamos no es un Estado inflado y desarticulado, que se ocupe de todo o casi todo. Sino uno fuerte y eficiente, capaz de hacer frente a distinto tipo de problemas. Uno capaz de reunir información precisa sobre las cuestiones a resolver y de hacer el mejor uso posible de los recursos con que cuenta, compatibilizando objetivos en tensión. En este caso el combate del virus, la supervivencia de la economía y los derechos de los individuos.

En lugar de eso la actual gestión parece haberse vuelto un “gobierno sanitario” que actúa brutalmente para frenar los contagios, porque no cuenta con instrumentos para hacerlo en forma más quirúrgica e incruenta. Y se mueve con distinto grado de racionalidad y sentido común en distintos terrenos. Reunió a médicos que saben y se deja asesorar por ellos pero no hizo lo mismo con los economistas.

Aunque se encontró un par de veces con los opositores no creó con ellos ningún mecanismo regular de consulta. Tampoco lo hace con los actores económicos. Por lo que sus decisiones parecen estar cada vez más sesgadas en contra de la prevención de males mayores en la economía, y sus medidas sanitarias se vuelven cada vez más amenazantes en los otros terrenos a atender. Algo que le sucede también a otros países, pero aquí parece adquirir una gravedad particular.

Este no es el motivo principal por el que se extenderá la cuarentena, pero esta decisión es también ilustrativa de las deficiencias de nuestro Estado. ¿Por qué sería necesaria esta extensión, si la Argentina parece haberse anticipado al estallido de los contagios y la circulación generalizada del virus, y el ministro de Salud considera incluso que estaríamos logrando “aplanar la curva”? Porque para hacer una política mejor, más focalizada, con muchos más testeos y el seguimiento de los grupos de riesgo y las cadenas de contagio, haría falta un Estado más eficiente. Que no tenemos y ahora nos falta como nunca antes. El cierre total de las fronteras y la decisión de frenar las repatriaciones obedece a la misma lógica.

La verdad es que nunca se supo muy bien qué hacer con los controles en el aeropuerto internacional de Ezeiza y se realizaron cosas absurdas y contradictorias. A muchos viajeros procedentes de países con circulación del virus no se los evaluó ni aisló hasta bien avanzado marzo, y aún después de la cuarentena general se cambió varias veces de criterio sobre qué hacer con ellos.

A los porteños por momentos se los mandó a su casa y por momentos a hoteles, para asegurar el respeto de la cuarentena. Mientras que a los residentes en el interior se les aplicaron en forma inversa este o aquel criterio, y pueden haber terminado recluidos en unidades de Gendarmería o haber sido enviados a sus casas sin ninguna supervisión según el avión en que viajaron. Nadie sigue sus casos porque el Estado no tiene ni la organización ni el entrenamiento para hacerlo. Un caos.

Por algo finalmente se tomó la decisión draconiana de cerrar todo, prohibiendo las repatriaciones salvo casos excepcionales, que tampoco se ha aclarado cuales son, porque no se sabe muy bien qué criterio adoptar. Incapaces de planificar y fijar criterios claros y razonables, se “cortó por lo sano”. Parecido a las privatizaciones de Carlos Menem. Eso sí, dando la impresión de estar muy apurados y decididos, de que “no nos temblará el pulso”, una expresión que no es casual que Alberto Fernández haya reflotado.

Si alguien en el Gobierno esperaba sacar de esta crisis ciertas ventajas para fortalecer al Presidente como piloto de tormentas y para consolidar su “victoria cultural” sobre el siempre denostado liberalismo (al que se alude siempre anteponiéndole el prefijo “neo”, un subterfugio para hacer la tarea más fácil), ojalá ya se haya desayunado de que no va a ser tan fácil.

Mientras más tiempo pasa y se agrava la crisis sanitaria y económica, más queda en claro que los países que mejor lidian con la emergencia no son las dictaduras estatistas ni los populismos radicalizados. Sino las democracias con estados eficientes, en general con planteles mucho más reducidos que los nuestros y mucho más ágiles para adaptarse a cambios de circunstancias.

Con más autoridad y legitimidad sobre sus ciudadanos y mayor capacidad técnica para emprender tareas delicadas como regular el tráfico en las fronteras, identificar a personas enfermas, aislarlas y atenderlas. En ellos las cuarentenas generalizadas no hicieron falta, o van a ser breves. En vez de darles cátedra esmerémonos en imitarlas en lo que esté a nuestro alcance. Ya que aún estamos a tiempo.

Origen: Periódico Tribuna de Periodistas

Murciélagos: El mensaje de esta especie

La invasión de hábitats forestales y la globalización convierten a las especies reservorio de coronavirus en

Murciélago de la fruta (Ewen Charlton / Getty)
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Los murciélagos son señalados como el origen más probable del virus que ha dado lugar a la actual pandemia. Huidizos, nocturnos, desconocidos, los murciélagos arrastran toda una leyenda negra. Sin embargo, los expertos sostienen que, pese a todo, no deben ser estigmatizados. Que no son los culpables de la transmisión de la enfermedad y, en cambio, son muy beneficiosos porque controlan las poblaciones de insectos.

Sostienen que el fondo de la cuestión es la destrucción de hábitats y la mayor movilidad humana vinculada a la globalización. Por eso, enfermedades que antes estaban muy localizadas en áreas naturales se expanden por todo el globo como un reguero de pólvora.

Todo indica que el fatídico SARS-CoV-2 tiene como reservorio más probable a los murciélagos (Rhinolophus affinis). Es algo que ocurre con otros coronavirus.

Y ¿cómo llegó a los humanos? “Debe ser por alguien que ha consumido murciélago o que ha consumido una especie que había sido infectada a partir de coronavirus de murciélago…”, comenta el profesor Jordi Serra-Cobo, experto en eco-epidemiología y miembro del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universitat de Barcelona.

Huésped

El pangolín malayo del sur de China puede ser ese animal desde el que el virus dio el salto a humanos

Una de las hipótesis más plausibles es que el virus pudo evolucionar a partir de los murciélagos a través de un animal huésped intermediario y luego pasó a humanos.

Es lo que ya ocurrió en otros brotes, con las civetas para el SARS y los camellos para el MERS. Varios estudios apuntan a que la población de pangolín malayo del sur de China puede ser ese animal desde el que el virus dio el salto a humanos.

El pangolín malayo (Manis javanica) es una especie de mamífero ampliamente distribuido por el sudeste asiático

El pangolín malayo (Manis javanica) es una especie de mamífero ampliamente distribuido por el sudeste asiático (ROSLAN RAHMAN / AFP)
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“Inmunológicamente, los murciélagos están preparados para combatir virus. Son especies que aparecieron en el planeta hace unos 64 millones de años y que han desarrollado adaptaciones singulares para protegerse de los virus. Su organismo está permanentemente en prealerta para combatir a los virus. Por eso, las concentraciones de virus que circulan en su cuerpo son bajas…”, dice Jordi Serra-Cobo.

Jordi Serra-Cobo (ecoepidemiólogo, UB)

Inmunológicamente, los murciélagos están preparados para combatir virus

Y ¿por qué la enfermedad pasa ahora?

La pregunta es si esto ha sido así desde cientos o miles de años, ¿por qué la enfermedad ha pasado de murciélagos a humanos?

La respuesta es un concepto poco popular: el salto o transferencia zoonótica. “Las causas subyacentes del salto zoonótico desde los murciélagos a otras especies de fauna salvaje siempre han estado relacionadas con la actividad humana”, dice Andrew Cunningham, catedrático de Epidemiología de Fauna Salvaje de la Sociedad de Zoología de Londres, en declaraciones recogidas por The Atlantic.

El mercado de carne de Wuhan, China, donde la fauna salvaje se mantiene cautiva, hacinada y se vende como manjar o mascotas, pudo ser el escenario de esa fatídica mezcla de virus y especies. “O tal vez, antes”, dice Serra-Cobo.

Los mercados

Los animales del mercado pueden ser mucho más vulnerables a ser infectados si se encuentran estresados

Según Cunningham, “si en estos mercados, los murciélagos se mantienen próximos a otros animales y a los humanos, hay una oportunidad de que estos virus se expresen y se liberen en grandes cantidades”. Los animales del mercado pueden ser mucho más vulnerables a ser infectados si se encuentran estresados, dice este especialista.

Cuando los murciélagos sufren estrés –ya sea porque se les caza o por cambios drásticos en su hábitat, como la deforestación– su sistema inmune se debilita y le resulta mucho más difícil enfrentarse a los patógenos.

“Creemos que el estrés en los murciélagos tiene las mismas consecuencias que en los humanos”, cuenta Cunningham. “Esto permite que la infección aumente e incremente su probabilidad de transmisión”, dice Cunnhighan.

Invasión de hábitats

La invasión de hábitats salvajes hace que aumenten las probabilidades de entrar en contacto con patógenos

Serra-Cobo relaciona lo ocurrido con el fenómeno de “la invasión de hábitats y sistemas naturales antes nunca ocupados; y que ahora reciben una presencia humana masiva”. Muchas especies intentan o logran mantener sus refugios y se ocultan, pero otras entran en contacto con la población humana…

Deforestamos la selva tropical para crear asentamientos, infraestructuras, haciendas y granjas con todo tipo de animales. En los últimos 40 años, se ha perdido el 30% de la masa forestal tropical del sudeste asiático.

Pero todo esto hace que aumenten las probabilidades de entrar en contacto con patógenos, muchos de los cuales no eran conocidos hasta hace pocos años.

El resultado de la destrucción de los hábitats forestales (de los murciélagos así como otras especies presentes en los bosques) conlleva que los patógenos, que antes estaban confinados en lugares inaccesibles, entren en contacto con la especie humana.

Deforestación en la Amazonia de Perú.

Deforestación en la Amazonia de Perú. (.)
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Seres interconectados

La transmisión de patógenos procedentes de la fauna salvaje ha ocurrido desde tiempos inmemoriales, pero antiguamente las personas que resultaban infectadas (y que morían o sanaban) tenían un número limitado de contactos con otras personas.

Los seres humanos tienen ahora más contactos debido a su gran movilidad

En cambio, ahora “los seres humanos tienen más contactos debido a su gran movilidad aumentando de forma exponencial la capacidad de propagación del virus”. Así, un problema geográficamente localizado puede afectar a todo el planeta.

Tres puntos calientes

En el planeta hay actualmente, tres puntos calientes, zonas con abundantes patógenos donde es posible una fácil infección: el sudeste asiático, el África tropical y la América tropical (desde Centroamérica hasta la Amazonia).

Serra-Cobo sostiene que la zona de más riesgo es el sudeste asiático, al ser un gran polo de crecimiento económico con alta tasa demográfica y centro de muchos intercambios comerciales y de todo tipo.

Y ¿por qué estas tres áreas son los puntos epidemiológicos más calientes del planeta? “La clave es que en todas ellas hay una gran diversidad de especies, lo cual está muy relacionado con la diversidad de patógenos y de virus”. Esto hace que estas zonas del planeta sean potencialmente focos de fuentes patógenas entre ellos los virus.

Por todo ello, sería importante no alterar estos ecosistemas naturales; “si no, nos encontraremos con problemas como el ocasionado por este coronavius”.

El profesor Serra-Cobo

Hemos recibido ya reiterados avisos de que esto podría pasar; lo que no sabíamos era qué virus en concreto lo iba a ocasionar y cuando se produciría

Otros avisos previos

De hecho, en los últimos 20 años, “ya hemos tenido numerosas avisos”, como el SARS, la gripe aviar o la enfermedad que afectó a los cerdos (SADS CoV) hace tres años a los cerdos y que obligó a sacrificar miles de ejemplares.

“Hemos recibido ya reiterados avisos de que esto podría pasar; lo que no sabíamos era qué virus en concreto lo iba a ocasionar y cuando se produciría”, señala.

¿Podría pasar lo mismo con otros virus?

“Estoy seguro. No tengo ninguna duda. Lo que ha ocurrido nos debe preparar para estar alerta ante otras posibles epidemias”.

En este sentido, está convencido de que nos adentramos en algo que define como la “globalización de las enfermedades”.

La evaluación ambiental debería incorporar el riesgo de que se incorporen patógenos a la sociedad humana

Hasta ahora hemos valorado los impactos ambientales que causamos en términos de alteraciones a la biodiversidad y pérdida de hábitat. Pero ahora debemos hacer una evaluación en términos absolutos y tener en cuenta la repercusión de nuestros actos en la incorporación de patógenos a la sociedad humana. Es la manera de “calibrar realmente” lo que estamos ocasionando en la zona alterada, sentencia.

Murciélagos de herradura

Murciélagos de herradura (.)
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Por eso, insiste: “podemos ocasionar alternaciones con repercusiones importantes sin verlas inmediatamente, sin que, a simple vista, las podamos relacionar con sus efectos”. La pérdida de biodiversidad y la aparición de esos impactos severos no siempre van aparejadas sincronizadas unas a otra, sino que normalmente las consecuencias en la salud se producen al cabo de un tiempo, sin que se perciba esa vinculación a esa pérdida de biodiversidad”.

Serra alerta frente a riesgo de querer estigmatizar a los murciélagos. “Ellos no tienen ninguna culpa. Siempre han tenido virus. Lo que nos debe preocupar es saber qué estamos haciendo para que ahora nos lleguen los virus”. Ese es el mensaje de los murciélagos.

Origen: lavanguardia.com

¿Hay que desinfectar los productos al llegar a casa? Cómo hacer la compra sin riesgo de contagio

Los expertos señalan que es improbable contagiarse por tocar un producto del supermercado, pero aconsejan limpiar los envases.

El temor de los ciudadanos al coronavirus crece mientras lo hacen los infectados, por eso, son cada vez más las personas que buscan protegerse del virus de la manera más segura. Entre esas formas de protección ha aparecido la de desinfectar los productos comprados en el supermercado. Algo que podría tornarse muy necesario si se presta atención al estudio publicado por New England Journal Medicine. Según esta institución, el COVID-19 puede sobrevivir hasta 72 horas si se encuentra en superficies de acero, plástico y cartón. Por eso, al comprar un paquete de leche u otros productos debemos tener cuidado al tocarlo sin guantes.

Por su parte, desde la OCU aseguran que “los alimentos no son una vía de infección, pero si no se han manipulado respetando las normas, sí podrían ser un vehículo de trasmisión de partículas procedentes de personas infectadas“. Señalan que, por el momento, no hay evidencias de contagio a través de alimento o envases.

Los expertos señalan que es improbable contagiarse por tocar un producto del supermercado, pero tampoco descartan que limpiar y desinfectar los envases sea una buena manera de prevenir el contagio. En la OCU aseguran que bastaría con hacer la compra con guantes y posteriormente colocar la compra con esos mismos guantes y después tirarlos a la basura. Eso sí, recomiendan tener mucho cuidado a la hora de tocarse la cara con los guantes, ya que es un acto casi inconsciente y puede provocar el contagio.

Xavier Abad, jefe de la Unidad de Alta Contención Biológica del IRTA-CReSA y profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona, recomendó en La Vanguardia que, en caso de estar intranquilos, “una manera fácil de evitar un remoto contagio sería al llegar a casa limpiar los envases con una bayeta o un papel de cocina humedecidos con una solución de lejía diluida. O retirar el envase exterior y tirarlo a la basura, como en el caso de los yogures, que suelen venir envueltos en un cartón. A continuación, lavarse bien las manos”.

Para los alimentos, la OCU señala que “al cocinar, como siempre, manipula con precaución los alimentos: lávate las manos después de tocarlo, lavar fruta y verdura antes de consumirla, mejor evitar consumirla con piel, cocinar bien carnes y pescados, ya que el calor inactiva rápidamente el virus. Asegúrate de prestar atención a las contaminaciones cruzadas, no solo por este virus, sino por cualquier microorganismo patógeno”.

Por otro lado, en Foodretail recomiendan hacer la compra con guantes, una medida que están aplicando casi todos los supermercados, y guardar siempre la distancia de seguridad de un metro con el resto de personas que estén en el recinto. De igual manera, para los productos frescos sin envasar recomiendan lavarlos y cocinarlos bien. Cabe recordar que desde hace mucho tiempo son varios los expertos que han recomendado lavar las verduras con lejía apta para este tipo de productos.

Origen: libremercado.com

Coronavirus: los infectados mueren como moscas en España (6.528) 

Coronavirus: los infectados mueren como moscas en España (6.528)

El experto Fernando Simón sigue repitiendo cansino que vamos a llegar al pico, pero ese ‘punto de inflexión’ no aparece por lado alguno. Este 29 de marzo de 2020, el  número de muertos en España a causa del coronavirus llega a 6.528. En 24 horas, la cifra ha aumentado en 838 fallecidos. Los casos totales […]

Origen:  Periodista Digital

Son falsos los audios que circulan como si fueran de una doctora del Malbrán

La institución negó que la persona señalada como autora de esos mensajes, Carina Martinich, fuera parte de su equipo

Circulan por WhatsApp al menos 2 audios con recomendaciones contra el coronavirus. En un mensaje de texto que los acompaña, se atribuyen las palabras a la doctora “Carina Martinich, microbióloga del instituto de microbiología Malbrán” (sic). Sin embargo, son falsos.

Desde la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Malbrán desmintieron que se trate de una profesional de su equipo y el infectólogo Pedro Cahn, presidente de la Fundación Huésped, negó la veracidad de su contenido.

Los audios de WhatsApp fueron enviados reiteradas veces al número de WhatsApp de Chequeado (+54 9 11 3679-0690) para su verificación.

En las últimas horas, ANLIS Malbrán emitió un comunicado en el que señala que “ante la aparición de diferentes cadenas y fake news circulando por redes sociales atribuidas a personal que trabaja en el Malbrán” el instituto advierte que “todas sus comunicaciones se publican únicamente a través de sus redes oficiales”. Esto último no sucedió con los audios que se viralizaron por WhatsApp.

Por su parte, en diálogo con Chequeado, desde el área de Prensa de la ANLIS Malbrán y desde la representación de ATE-Malbrán confirmaron que la doctora “Carina Martinich” no forma parte del equipo que trabaja en la institución.

El mismo nombre que acompaña el mensaje viralizado figura entre los matriculados activos del Colegio de Bioquímicos de la provincia de Santa Fe y entre los empleados del área de Salud de la Municipalidad de Rosario. Este medio intentó contactar por Instagram a una persona con ese nombre que decía ser bioquímica, pero no obtuvo respuesta hasta el momento de la publicación de esta verificación.

En diálogo con el periodista de Rosario 3 Ciro Seisas, Martinich -quien indicó trabajar en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (CEMAR) de Rosario- contó cómo cree que se inició el malentendido.

Dijo que el audio le llegó a una tía suya que vive en Chaco y que pensó que la que hablaba era ella. “Tiene 80 años (…) Me confundió la voz y lo reenvió a sus contactos, con el texto debajo que decía quién era la que hablaba”, explicó. Y agregó: “Actuó movida por la buena fe, con el texto con mi nombre. Lo hizo involuntariamente”.

En el audio se hace una serie de recomendaciones para la prevención del coronavirus y unas proyecciones -de las que no se conoce el origen y no coinciden con las oficiales del Ministerio de Salud de la Nación-, sobre el posible impacto de la enfermedad en las próximas semanas en el país.

El infectólogo Pedro Cahn, presidente de la Fundación Huésped, desmintió el contenido del audio en lo que refiere a que se espera un pico de la epidemia para la semana que viene, que luego va a decaer. “Eso es una superchería total y que está impulsando a la gente a salir en masa a comprar al supermercado, que es exactamente lo que no hay que hacer, que la gente se agolpe”, dijo.

El especialista buscó llevar calma a la población: “No se preocupen, hagan sus compras como siempre; por supuesto, si pueden salir menos y hacer las compras cada 3 o 4 días, mejor, pero no es necesario salir corriendo porque la semana que viene no va a pasar nada distinto, salvo que va a aumentar el número de casos, como va a aumentar la otra y la que le sigue y la que sigue hasta que alcancemos uno meseta más o menos estable, así que no se preocupen y sobretodo no reproduzcan audios falsos”.

Es peligroso seguir consejos o fiarse por proyecciones de las que no se conoce el origen. Los consejos de la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio de Salud de la Nación son los más confiables en el contexto de esta pandemia.

Las principales recomendaciones para prevenir el contagio del COVID-19, además del aislamiento obligatorio, son: lavarse bien las manos con agua y jabón o alcohol en gel, toser o estornudar sobre el pliegue del codo, no llevarse las manos a la cara, ventilar los ambientes y desinfectar los objetos que se usan con frecuencia.

Todos los chequeos sobre el coronavirus se pueden encontrar en: coronavirus.chequeado.com

Origen: Infobae

Graves tensiones en el sur de Italia: primeros saqueos en supermercados y llamadas a la rebelión

Ángel Gómez Fuentes

Imagen de Nápoles – EFE

La emergencia sanitaria se convierte también, como se temía, en emergencia social en el sur de Italia: Se temen fuertes protestas sociales y se han iniciado los primeros saqueos, lo que obliga a los supermercados a dotarse de vigilancia especial. Desde el sur emerge con fuerza un grito de alarma del que se hacen eco los alcaldes y los servicios de información italianos que advierten al gobierno: «La gente tiene hambre». Las señales son muchas y dramáticas, convirtiéndose en virales en pocas horas. Una de ellas es un video de un padre y su hija que muerden una rebanada de pan con Nutella; él en tono amenazador se dirige al primer ministro Conte y al alcalde de Palermo en tono amenazador: «Si mi hija no podrá comer un trozo de pan iremos a asaltar los supermercados».

Precisamente en Palermo, un grupo organizado de una veintena personas se presentó, ante las cajas de un supermercado Lidl –en viale Regione, uno de los más grandes y frecuentados de Palermo- con sus carritos llenos de productos, negándose a pagar al tiempo que gritaba: «Basta de estar en casa, no tenemos dinero para pagar, tenemos que comer». Los empleados del supermercado llamaron a la policía y carabineros, mientras cundía el pánico entre el numeroso público que esperaba en la calle, haciendo cola con distancia de seguridad de un metro entre personas. El caos se prolongó durante horas. Para evitar lo peor, las fuerzas del orden vigilan hoy para proteger los supermercados en Palermo y en otras ciudades

Llamadas a las revueltas

Las llamadas a la revuelta se extienden como la pólvora en las redes sociales. En Facebook se ha abierto el perfil de un grupo llamado «Noi», que anima a la revuelta con un eslogan: «Recuperar lo que nos quitan». En pocas horas contaba con cientos de seguidores, algunos de los cuales se organizan mediante chat. Sus mensajes no dejan lugar a dudas. Hay quien dice: «Quienes estén listos para la guerra el día 3 (fecha prevista para el final de la emergencia, aunque se da por seguro que el gobierno decretará una prórroga), lo debe escribir aquí abajo», «debemos romper todos los supermercados». Otro escribe: «El problema es inmediato, los niños deben comer».

Parecido es el mensaje de Alejandro: «Yo no espero a abril, estoy sin un euro, mi familia debe comer». Muchos ponen videos, mostrando su identidad, llamando a la revuelta social, haciendo ver sus propios hijos. Luky grita en uno de esos vídeos: «En casa pueden estar los que tienen un salario fijo, si nosotros debemos estar encerrados, el Estado nos tiene que llevar la comida y debe pagar los alquileres, no somos Cristiano Ronaldo: Aquí tres cuartas partes de italianos trabaja en negro; ¡rebelaros!». Según un reciente estudio de la CGIL (principal sindicato italiano), en Palermo y provincia un trabajador de cada tres trabaja en negro.

Robos en la calle

La llamada al saqueo de los supermecados no es solo en Sicilia, se extiende a otros lugares del sur. En esa mitad del territorio italiano, la economía sumergida da trabajo a casi cuatro millones de personas. En Campania, en particular en algunas zonas de la provincia de Nápoles, han aumentado los robos en la calle, con gente que quita las bolsas con los productos que algunos clientes acaban de comprar en los supermercados. Raro es el día donde en algunas provincias del sur no hay algún asalto a una farmacia. Hay gente que grita su angustia y su hambre desde el balcón: En Bari, la capital de Apulia, la consejera de Asuntos Sociales, Francesca Bottaloci, tuvo que presentarse personalmente a llevar dos paquetes con productos de primera necesidad a una familia que había puesto en las redes sociales un video gritando desde el balcón de su casa: «Ya no tenemos dinero, no tenemos nada. Venid a verlo».

Los llamados 007, el servicio de información, ha elaborado un informe reservado enviado al primer ministro Conte y a la ministra del Interior Lamorgese con esta advertencia: «Existe un potencial peligro de revueltas y rebeliones, espontáneas y organizadas, sobre todo en el sur de Italia, donde la economía sumergida y la capilar presencia de la criminalidad organizada son dos de los principales factores de riesgo». A nadie se le escapa que las mafias están siempre listas para aprovecharse de cualquier ocasión explosiva. Para las organizaciones mafiosas el coronavirus representa una óptima oportunidad para sus criminales negocios.

Ese riesgo de la mafia lo advierte el alcalde de Palermo, Leoluca Orlando, quien advierte que la criminalidad organizada aprovechará para dirigir las revueltas. El regidor de la capital siciliana pide al gobierno que otorgue una renta de supervivencia: «Al lado de muchos que viven este momento de gravísima crisis con angustia pero con dignidad, hay grupos de chacales y de profesionales de la protesta que promueven acciones violentas, personajes y grupos que muestran y reivindican su pertenencia a la mafia. Pido a todos los ciudadanos que los denuncien a las autoridades policiales», advierte el alcalde de Palermo.

Son varios los regidores que dan la voz de alarma, entre ellos algunos de una zona con alta criminalidad, la Campania, donde la camorra considera que se le presenta una oportunidad de oro. Ciro Buonajuto, alcalde de Herculano, amenazado por la camorra, ha denunciado: «Tenemos un desempleo juvenil del 75 %, quien trabaja lo hace en muchísimos casos en precario; ahora temo los efectos económico-sociales: Puede extenderse la usura, el tráfico de droga, los negocios de la camorra…».

«Atentos al sur, puede explotar»

Se hace eco del malestar en el “Mezzogiorno” el ministro para el sur, Peppe Provenzano, quien en una entrevista dice hoy a Repubblica: «Atentos al sur, puede explotar. Hay que actuar rápidamente, está en riesgo el mantenimiento de la democracia. Hay que extender la renta de ciudadanía» (se trata de la ayuda económica, en torno a los 550 euros de media, que ofrece el Estado a quien no tiene empleo).

En este contexto de gravísima crisis causada por el coronavirus, se explica también el dramático discurso que en la noche del viernes el presidente de la República, Giorgio Mattarella, dirigió al país, con la mirada puesta en Bruselas: «Estamos viviendo una página triste de nuestra historia. Hemos visto imágenes que será imposible olvidar. Algunos territorios, y en particular las generaciones más ancianas, están pagando un precio altísimo. Europa debe comprender la gravedad de la amenaza, o será demasiado tarde. Son indispensables ulteriores iniciativas comunes –añadió Mattarella-, superando viejos esquemas que ya están fuera de la realidad de las dramáticas condiciones en que se encuentra nuestro Continente».

El conocido científico italiano Silvio Garatini ha dicho estos días: «El sentido de la vida viene antes que el sentido de los negocios. Pero alguien ha invertido las prioridades». Pensando en Europa, un diplomático lo dijo con otras palabras: «Cuando se cuentan los muertos, no se cuentan los miles de millones».

Origen: abc.es