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Un estudio ‘sorprendente’ revela que los traficantes de drogas recurren a Facebook, Twitter y Google para vender esteroides

  • Los traficantes de drogas están utilizando sitios de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube de Google para vender drogas ilícitas y mejorar el rendimiento (APED).
  • La Alianza de Ciudadanos Digitales (DCA) compró algunas de las drogas que se promocionan en estos sitios y descubrió que algunas drogas contenían esteroides potencialmente dañinos o eran completamente falsas.
  • Las políticas de los sitios de redes sociales establecen que es ilegal vender drogas en sus respectivas plataformas.

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Origen: Dailycaller.com

Los estafadores que se hacen pasar por militares en Facebook

Algunas cuentas creadas con datos de Daniel Anonsen CreditAndreas Burgess

FORT PIERCE, Florida — Era lunes por la tarde en junio de 2017 cuando Renee Holland estaba en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, envuelta en una bandera estadounidense, a la espera de un soldado del que se había hecho amiga en Facebook.

Holland, una mujer casada de 56 años, había conducido dos horas desde Delaware para recogerlo. Debido a su amistad en línea, ella le había enviado al soldado una canasta de productos básicos y miles de dólares en tarjetas de regalo. También le había transferido 5000 dólares para boletos de avión con el fin de que regresara a casa.

Ahora estaba en el aeropuerto en busca de un hombre musculoso y tatuado de uniforme, justo como lo había visto en sus fotografías de Facebook. Sin embargo, el vuelo no estaba en el tablero de llegadas del aeropuerto. Un distribuidor de boletos le dijo que ese vuelo ni siquiera existía.

Holland dijo que quedó aturdida. Caminó a su auto, que tenía la frase “Bienvenido a casa” escrita en las ventanas, y sollozó. Había gastado gran parte de los ahorros de su familia en el soldado fantasma. “No puedo regresar a casa y decírselo a mi esposo”, recordó haber pensado. Condujo hasta un centro comercial al aire libre, compró pastillas para dormir y vodka, y se tomó toda la mezcla.

El hombre de las imágenes de Facebook no tenía idea de quién era Holland. Se trata del sargento Daniel Anonsen del Cuerpo de Marines y quien había abierto su cuenta en la red social una década antes para mantenerse en contacto con amigos y familiares en Maryland. Ahora estaba enfrentándose a decenas de cuentas de impostores en Facebook que usaban fotografías robadas de él; en el gimnasio, en la boda de su hermano y en Afganistán.

“Por cada una que borraba, aparecían diez más”, dijo. “Se me revuelve el estómago”.

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Origen:www.nytimes.com

Lo he advertido infinidad de veces pero por tener màs seguidores aceptan a cualquiera no sucede solo en Facebook,tambièn en Twitter e Instagram

Faceapp, la aplicación que hoy revoluciona todas las redes sociales

 

Un invento ruso creado por Yaroslav Goncharov, está revolucionando las redes sociales, se trata de la aplicación Faceapp que puede descargase de forma gratuita en los Smartphone tanto versión Android como Ios. Puesta en marcha en su país de origen en 2106, sus autores la fueron perfeccionando y ya es un fenómeno mundial que se parece a una epidemia.

La aplicación usa las llamadas redes convolucionales, lo que significa que usa casi los mismos mecanismos de las neuronas en la corteza visual de un cerebro humano. A simple vista parece un editor de fotos que utiliza filtros como lo hacen snapchat u otras similares, pero sus efectos son tan reales que realmente producen sorpresa, para algunos agradables y para otros no tanto.

Para ponerla en práctica una vez descargada, hay que subir una foto de la galería del celular o bien usar la opción de la faceapp para sacarse una. Una vez cumplido este requisito aparecerán todas las opciones que brinda este juego visual, la más llamativa es la opción “Edad” con la que se puede elegir entre ser más joven o más anciano. Los efectos son realmente increíbles y las redes ya están llenas de ejemplo de famosos de todos los ámbitos retratados como si hubieran pasado varias décadas hacia atrás o hacia el futuro. Luego se pueden aplicar sonrisas, maquillaje, tinturas de pelo, cortes de pelo, anteojos, barbas, cambios de fondo y muchas más opciones de edición.

Una vez logrado el efecto deseado la imagen se puede guardar en el celular o enviar directamente a cualquiera de las redes sociales. El “invento” que está divirtiendo a medio mundo, sin embargo parece preocupar a los expertos en sistemas de seguridad que se cuestionan qué puede ocurrir con los millones de datos biométricos que almacena este sistema que puede ser utilizado para alterar la información sensible de fichas de identificación faciales con las que cuentan las fuerzas de seguridad.

El reconocimiento facial es uno de los métodos de identidad digital que más se ha desarrollado en los últimos tiempos y esta aplicación desprotege esa identidad que quedaría desprotegida y vulnerable. Por otro lado los defensores de la privacidad, cuestionan la aplicación porque sostienen que este elemento puede brindar información privada que puede ser utilizada con diferentes propósitos.

También llegaron acusaciones por racismo ya que uno de los filtros que utiliza la aplicación permite blanquear la piel de la gente de color u oscurecer las pieles blancas. A comienzo de año, el autor de faceapp. Pidió disculpas públicamente y aseguró que su intención fue la de crear una aplicación divertida, que permitiera jugar con el tiempo y la estética, pero jamás pensó en que podría herir susceptibilidades.

El jueguito ya lo mostró Marcelo Tinelli con una foto suya como un anciano, los medios españoles con la imagen de Lionel Messi con algo más de cincuenta años, los candidatos a las elecciones también fueron víctimas de los usuarios en las redes sociales. Un poco de alegría no vine nada mal, en especial en estos días. Se trata de un juego y no hay que buscarle más vueltas ni expoliaciones profundas. Sí es verdad que uno no puede impedir ser víctima de quien tiene una foto nuestra en la memoria de su celular, que podrá trasladarnos en el tiempo o variar nuestra imagen a su antojo.

Pero si le ponemos buena onda hasta podremos contestarle con una imagen del bromista diseñada como pequeña venganza. Por favor no dramaticemos, aprovechemos el juguete para sacarnos una sonrisa, eso sí, sin propuestas que puedan ofender porque entonces se pierde la magia de la tecnología apara hace mal uso de la misma.

V. CORDERO

Origen: Laprensa

Cuba: “Jineterismo virtual”, otra manera de escapar

cuba internet prostitución

“El internet ha sido la vía de escape de muchos, a pesar de ser costoso, ya sea en busca de una beca, de un contrato de trabajo o de una relación”

El ardid picaresco de hacer amigos en Facebook que lo ayuden a recargar el móvil. Recorte de una publicación

LA HABANA, Cuba. – Dedica más de tres horas diarias a su perfil de Facebook y no son pocas las madrugadas que apenas duerme por chatear en Whatsapp. Se sumerge en interminables conversaciones con hombres y mujeres a los que ha conocido solo a través de las redes sociales. “Todos son yumas (extranjeros)”, dice, y confía en que alguno o alguna, con el tiempo, se decida a sacarlo de Cuba o al menos a hacerle una visita de la que pudiera surgir o ganar “algo más” que afecto.

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Origen: Cubanet

Facebook crea Libra, la criptomoneda para WhatsApp y Messenger

Facebook y otras 27 organizaciones anunciaron la creación de Libra, una nueva criptomoneda que estará integrada en WhatsApp y Messenger y que desde 2020 podrá usarse tanto para transacciones entre particulares como para compras en establecimientos.

La criptodivisa, de la cual se venía hablando hacía un tiempo aunque sin confirmación oficial hasta hoy, no dependerá directamente de la red social -ni de ningún gobierno- sino que estará gestionada por un consorcio de empresas agrupadas bajo la Asociación Libra, una organización con sede en la ciudad suiza de Ginebra.

Libra, que estará basada en una tecnología de cadena de bloques (“una “blockchain”), al igual que otras criptodivisas como el bitcoin, cuenta entre sus 28 socios fundadores a Visa, Mastercard, Mercado Libre, Xapo, Vodafone, PayPal, Spotify, eBay, Uber, Lyft, Booking, informó la Asociación Libra en un comunicado.

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Origen: LaPrensa

Es hora de desarmar a Facebook

(The New York Times)

(The New York Times)

Chris Hughes, cofundador de Facebook, es director del Proyecto de Seguridad Económica y asesor principal del Instituto Roosevelt

La última vez que vi a Mark Zuckerberg fue en el verano de 2017, varios meses antes de que estallara el escándalo de Cambridge Analytica. Nos conocimos en la oficina de Facebook en Menlo Park, California, y nos dirigimos a su casa, en un barrio tranquilo y arbolado. Pasamos una hora o dos juntos mientras su hija pequeña paseaba por ahí. Hablamos sobre todo de política, un poco de Facebook, un poco de nuestras familias. Cuando las sombras se hicieron largas, tuve que irme. Abracé a su esposa, Priscilla, y me despedí de Mark.

Desde entonces, la reputación personal de Mark y la reputación de Facebook han caído en picada. Los errores de la compañía -las prácticas de privacidad descuidadas que dejaron caer decenas de millones de datos de usuarios en manos de una empresa de consultoría política; la lenta respuesta a los agentes rusos, la retórica violenta y las noticias falsas; y el afán ilimitado de capturar cada vez más nuestro tiempo y atención- dominan los titulares de los medios de comunicación. Han pasado 15 años desde que cofundé Facebook en Harvard, y no he trabajado en la empresa desde hace una década. Pero siento una sensación de enojo y responsabilidad.

Mark sigue siendo la misma persona que vi abrazar a sus padres al irse de la sala común de nuestro dormitorio al principio de nuestro segundo año. Es la misma persona que posponía sus estudios para los exámenes, se enamoró de su futura esposa mientras hacía cola para ir al baño en una fiesta y durmió en un colchón en el suelo de un pequeño apartamento años después de haber podido permitirse mucho más. En otras palabras, es humano. Pero es su humanidad lo que hace que su poder incontrolado sea tan problemático.

La influencia de Mark es asombrosa, mucho mayor que la de cualquier otra persona en el sector privado o en el gobierno. Controla tres plataformas principales de comunicación -Facebook, Instagram y WhatsApp- que miles de millones de personas utilizan cada día. La junta de Facebook funciona más como un comité asesor que como un supervisor, porque Mark controla alrededor del 60 % de las acciones con derecho a voto. Sólo Mark puede decidir cómo configurar los algoritmos de Facebook para determinar qué ven las personas en sus fuentes de noticias, qué configuración de privacidad pueden usar e incluso qué mensajes se envían. Establece las reglas para distinguir el discurso violento e incendiario de la meramente ofensiva, y puede elegir acabar con un competidor adquiriéndolo, bloqueándolo o copiándolo.

 La influencia de Mark es asombrosa, mucho mayor que la de cualquier otra persona en el sector privado o en el gobierno

Mark es una persona buena y amable. Pero estoy enojado de que su enfoque en el crecimiento lo llevó a sacrificar la seguridad y la cortesía por unos clics. Estoy decepcionado conmigo mismo y con el primer equipo de Facebook por no pensar más en cómo el algoritmo de la News Feed podría cambiar nuestra cultura, influir en las elecciones y empoderar a los líderes nacionalistas. Y me preocupa que Mark se haya rodeado de un equipo que refuerza sus creencias en lugar de desafiarlas.

El gobierno debe responsabilizar a Mark. Durante demasiado tiempo, los legisladores se han maravillado del crecimiento explosivo de Facebook y han pasado por alto su responsabilidad de garantizar que los estadounidenses estén protegidos y que los mercados sean competitivos. Cualquier día de estos, se espera que la Comisión Federal de Comercio imponga una multa de USD 5.000 millones a la empresa, pero eso no es suficiente; tampoco lo es la propuesta de Facebook de nombrar a un zar de la privacidad. Después del testimonio de Mark en el Congreso el año pasado, debería haber habido llamadas para que él realmente se haga cargo de sus errores. En cambio, los legisladores que lo interrogaron fueron ridiculizados por ser demasiado viejos y por no entender cómo funciona la tecnología. Esa es la impresión que Mark quería que tuvieran los estadounidenses, porque significa que poco cambiará.

Somos una nación con una tradición de controlar los monopolios, no importa cuán bien intencionados sean los líderes de estas compañías. El poder de Mark no tiene precedentes y es antiestadounidense.

Es hora de desarmar a Facebook.

Chris Hughes, derecha, y Mark Zuckerberg, en Harvard en 2004

Chris Hughes, derecha, y Mark Zuckerberg, en Harvard en 2004Sigue…

 

The New York Times

Origen:Infobae

Los peligros de las redes sociales

 

(Matt Rourke/Associated Press)

Por Alberto Manguel

NUEVA YORK — Somos una sociedad de lectores. La mayoría de nosotros suele leer algo todos los días: un libro, tuits, un artículo, un mensaje de texto. En el subte o en la calle es frecuente ver a alguien inmerso en un texto. Hay, sin embargo, una diferencia vital entre los lectores de este siglo y, por ejemplo, los siglo del pasado. Y no es el soporte —la edición impresa del periódico, el Kindle o la pantalla del celular—. El cambio es acaso menos obvio, pero sí decisivo, y ha sido provocado por la irrupción de las redes sociales, los epicentros de la información inmediata e incesante. Ahí, los textos que se leen de manera cotidiana son breves, fugaces y muchas veces impulsados más por el arrebato que por el razonamiento.

Los textos más pausados y pensados, también a menudo más extensos —en los que una tesis se desdobla en párrafos argumentales, ejemplos, estudios, consecuencias lógicas y conclusiones—, no son frecuentes en Twitter y Facebook. Ni los límites de extensión en la primera ni la dinámica en ambas lo permiten.

Y es que las redes obedecen a una lógica de la ocurrencia y no a una de debate sustancial. Hay una paciencia en el desarrollo de los textos de largo aliento (no todos y no siempre) que implica un valioso ejercicio intelectual que corre el riesgo de perderse con la brevedad ingeniosa y la inmediatez que recompensan las redes sociales.

Este no es, o no quiere ser, un lamento nostálgico por el pasado, pero sí un llamado de atención sobre los riesgos que entrañan las formas de comunicación que caracterizan nuestro siglo: la brevedad y la falta de argumentación puede reducir la conversación a una frase tuiteable. ¿Qué peligros hay en una sociedad de lectores de formas tan sucintas, a menudo vehementes y generalmente escasas de argumentos y datos verificados? Los 280 caracteres que permiten los tuits pueden simplificar la complejidad de una reflexión y, por lo tanto, empobrecer el debate público.

Maryanne Wolf, en Reader, Come Home, su estudio reciente sobre la evolución del cerebro del lector en el mundo digital, advierte que las nuevas generaciones de lectores podrían estar atrofiando los procesos cerebrales ligados a leer: capacidad críticaempatíareflexión. Esto produce, inevitablemente, un efecto adverso en las sociedades democráticas.

El peligro no es tuitear o leer mensajes de texto, sino reducir nuestra dieta como lectores a los mensajes de las redes sociales. Y ese riesgo no es menor: con ciudadanos menos diestros en la reflexión sustancial se abre el camino a perder la capacidad crítica y la empatía de la que habla Wolf.

Las reglas retóricas en las redes han masificado una tendencia preocupante: el desarrollo de argumentos remplazado por el filo de la condensación, frases muchas veces ingeniosas pero casi siempre vacías o triviales. Si bien ciertas formas literarias —el aforismo, el haiku, el refrán— comparten la forma sucinta, buena parte de los tuits son exabruptos vehementes, públicos y muchas veces anónimos. Es lo que William Shakespeare llamó “el relato de un necio, lleno de sonido y furia, pero sin significado”.

Este fenómeno entraña un fenómeno que debe alertarnos: el prestigio de la labor intelectual se ha erosionado y se ha tendido a desdeñar los ejercicios que implican pensar y argumentar. Ese es justamente el recurso de algunos mandatarios como Donald TrumpAndrés Manuel López Obrador o Jair Bolsonaro. Estos políticos han sabido entender bien la dinámica del lenguaje de las redes: menos propuestas estructurales y más declaraciones lapidarias. Sus discursos incitan a la reacción irreflexiva y visceral de los ciudadanos y menosprecian la labor analítica de sus críticos, a los que llaman “fifís” o “enemigos del pueblo”. Estos gobernantes populistas se benefician del empobrecimiento del debate público que las redes facilitan: la crítica se debilita, el debate se dispersa. Como el eslogan del franquismo: “¡Muera la inteligencia, viva la muerte!”.

Esa guerra contra el conocimiento del populismo 2.0 es la que debe mantenernos en guardia como ciudadanos. La salud de las democracias depende en buena medida de la transparencia y disponibilidad de la información, y de la capacidad de los ciudadanos para entenderla y analizarla. Cuando el consumo total de lectura de una sociedad se restringe a frases cortas que circulan por Twitter —cuya eficacia depende no del análisis o veracidad, sino de su ingenio—, esa sociedad se condena no solo a la tiranía de lo superfluo, sino a la del autoritarismo.

Wolf cita al filósofo canadiense Charles Taylor en las conclusiones de su ensayo y advierte que “poseer un lenguaje implica estar continuamente tratando de extender sus poderes de articulación“. Las redes sociales permiten una distribución de la palabra más veloz y eficaz que nunca, pero al mismo tiempo debilitan esos poderes del lenguaje.

En una milagrosa tarde de hace al menos cinco mil años, en cierta región de la antigua Mesopotamia, algún antepasado nos otorgó un instrumento que nos permite convertir nuestras palabras en presencias materiales. Los inventores del arte de la escritura fueron los contables; su propósito era asentar una transacción comercial, la compra o venta de ganado, por ejemplo. Pero muy pronto descubrimos que este invento otorgaba poder a ciertos individuos privilegiados: poder de testimoniar, de argumentar, de convencer y también de mentir.

Al mismo tiempo que la escritura se convirtió en instrumento que funcionaba tanto para informar como para engañar, confirió poder a los contestatarios, críticos e inconformes. Hasta fines del siglo XX, las grandes revoluciones se producían a partir de un libro que argumentaba la necesidad de un cambio. El manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels y La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe, entre muchos otros, fomentaron la ruptura del statu quo y llevaron a transformaciones radicales de la sociedad. Estos libros instaron a sus lectores a la reflexión y también a la acción.

Quizás por ello, para impedir posibles brotes revolucionarios, los potentados blancos del sur de Estados Unidos prohibieron a los esclavos aprender a leer. Así de disruptiva es la acción de leer. Aunque en las sociedades occidentales actuales no hay prohibiciones a la lectura, las redes pueden jugar ese papel limitador: al favorecer la concesión y la fugacidad, nuestras maneras de argumentar se sesgan.

Esto no significa que los textos electrónicos no puedan ser utilizados con fines creativos o loables. Las redes sociales han sido una plataforma magnífica para hacer más visibles los activismos medioambientales y sociales. Y en el campo literario, Margaret Atwood inventó en Twitter una forma poética inspirada en los haikus japoneses. No es un asunto maniqueo, las redes pueden ser benéficas en muchos sentidos, pero irreversiblemente empobrecedoras en otros.

La solución no pasa por dejar de informarnos por Twitter o Facebook, pero sí por retomar la lectura: leer ficción, leer periodismo, leer más. Pero no solo eso: debemos evitar la tentación de reproducir la dinámica de las redes sociales que funciona a partir de la indignación y el instinto en los debates de nuestra vida política, económica y social. No debemos replicar los modos de Twitter en nuestra interacción con la realidad. Por el bien de nuestras democracias debemos recuperar los beneficios de la lectura extensa y meditada.

Alberto Manguel es escritor, editor y traductor argentino-canadiense. Su libro más reciente es “Monsieur Bovary (y otros amigos tenaces)”.

New York Times News Service

Origen:  Infobae

Usar Facebook para narrar Cuba más allá de las postales turísticas

Frontera Transparente

Después de un tiempo de chequear todos los días los perfiles sociales  de decenas de cubanos  me parece útil comentar con ustedes algunos temas y de paso ofrecerles mis sugerencias para que lo que  cuenten  o expongan desde cualquier lugar de la isla sea útil para aquellos que  en otras latitudes quieren conocer la isla más allá de las postales turísticas.

A veces veo en las redes sociales una foto o vídeo que me resultan interesante por lo que reflejan y me gustaría compartirla en mi blog o en mi página de Facebook pero no lo puedo hacer porque el único dato que tengo es el nombre del perfil donde está publicada.

En mi caso no acostumbro a compartirlo,  comentarlo o republicar  si no tengo claros algunos datos.

Te sugiero que:

-Agregues  a tu post información vital como el día que ocurrió el hecho que captaste y el lugar…

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Facebook ha almacenado “millones” de contraseñas de Instagram sin encriptar

 

Facebook afirma tener 2.300 millones de usuarios activos en todo el mundo. (Foto: AFP)

Facebook aseguró que no identificó un uso malicioso de estas contraseñas. En marzo pasado dijo que a penas decenas de miles de contraseñas habían sido almacenadas sin encriptar

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Origen: elcomercio.pe

Estos celulares dejarán de tener Facebook, Instagram y Messenger el 30 de abril

 

 

A partir de esa fecha, para quienes tengan Windows Phone y quieran acceder a estas redes sociales, deberán hacerlo mediante un navegador web

Facebook estará sacando varias de sus aplicaciones de los teléfonos móviles con el sistema Windows Phone, incluyendo la misma Facebook, Instagram y Messenger.

Esto lo confirmaron a Engadget, detallando también que el 30 de abril será la fecha elegida por la empresa dirigida por Mark Zuckerberg para que estas apps dejen de funcionar.

Para quienes tengan Windows Phone y quieran acceder a estas redes sociales, deberán hacerlo mediante un navegador web.

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Origen:Iprofesional