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La lección de una mamá a una hija desagradecida que arrojó un regalo a la basura se volvió viral

Imagen ilustrativa. (Iakov Filimonov/ shutterstock)

POR ISABEL VALENCIA – LA GRAN ÉPOCA

Los niños son nobles por naturaleza, y especialmente cuando en su hogar se les inculcan valores morales y tener compasión por los demás. Pero no se puede negar que a veces las cosas se salen un poco de control producto de la sobreprotección que les damos a nuestros hijos, lo que hace que se vuelvan caprichosos y exigentes cuando no obtienen exactamente lo que quieren. 

Esto fue lo que sucedió en Florida, Estados Unidos, cuando Haley Hassell se dio cuenta que su hija no estaba yendo por buen camino y decidió darle una lección que probablemente nunca olvidará.

Presleigh le había pedido a su mamá que le compre un nuevo estuche para lápices y le dio las especificaciones de cuál lo quería exactamente. Haley, queriendo complacer a su amada hija, estuvo buscando la cartuchera que tanto le gustaba a Presleigh hasta en tres tiendas distintas. Cuando la consiguió se sintió muy feliz de poder darle a su hija ese regalo tan especial.

Pero lo que Haley jamás imaginó fue la reacción de la niña que la dejó absolutamente desconcertada.

Cuando Haley, entusiasmada, llamó a su hija para entregarle el estuche de lápices, la niña inmediatamente lo miró y lo tiró a la basura. Luego se fue furiosa a encerrarse en su cuarto sacudiendo la puerta con fuerza mientras gritaba y chillaba: “Es estúpido, todos en mi clase la tienen … ya no la quiero”.

Haley impactada por la reacción que había tenido la niña, aseguró que probablemente le estaba saliendo humo de sus oídos por la rabia que sentía, pero antes de reprender a Presleigh, prefirió darle una lección que pueda recordar por el resto de su vida y que pueda ayudarle a ser una mejor persona.

Lo que había hecho Presleigh era intolerable. Esta madre soltera es la que se ha encargado de educar y sostener económicamente a su hija, pero al parecer la niña no estaba al tanto de todo el esfuerzo que esto implica.

“Pensé que siempre le había enseñado a estar agradecida [y] saber lo afortunada que era, pero aparentemente necesitaba un pequeño llamado de atención”, dijo Haley en la publicación de Facebook.

Así que se le ocurrió una idea genial: le iba a presentar a Presleigh la “cartuchera ideal”. Así que fue a la cocina y buscó una bolsa de cierre hermético para guardar alimentos, la marcó con su nombre y escribió “bolsa de lápices”.

Cuando llamó a su hija para entregarle la nueva cartuchera que llevaría a clase todos los días, la niña no lo podía creer. De repente, la cartuchera que estaba tirada en la basura era perfecta para el regreso a clase, pero ya era demasiado tarde para Presleigh.

En la publicación que se volvió rápidamente viral, Haley compartió que le dijo a su hija “que la sacara de la basura y que encontraríamos una niña para dársela mañana… una donde mamá y papá no tengan dinero para comprar útiles escolares o alguien que ni siquiera tiene mamá o papá”.

Haley estaba decidida a que aprendiera que sus actos tienen consecuencias y que hay que valorar todo lo que se tiene en la vida. “Le expliqué que ella no tiene derecho a nada especial y que da por sentado lo afortunada que es… Así que por ahora usará una bolsa ziploc y personalmente entregará la bonita cartuchera a un niño que podría beneficiarse de ella”.

La joven madre admitió que puede ser un poco exagerada, pero que ella habría hecho cualquier cosa por tener lo que tiene su pequeña hija cuando tenía su edad. “Realmente creo que cambiar tu percepción y estar agradecido puede cambiar cualquier situación en la vida”, concluye.

La publicación de Haley ya ha tenido 131 mil reacciones, ha sido compartido 51 mil veces y tiene casi 500 comentarios. La madre incluso se sorprendió de la acogida que había tenido su pequeña “lección de vida”.

“Nunca en un millón de años pensé que mi simple comentario sobre Presleigh siendo desagradecida y enseñarle una lección aparecería en otras páginas o se volvería viral como lo había hecho… Pero me encantan todos los comentarios y mensajes que he recibido. Ser madre es difícil, ser madre soltera de una niña fuerte y decidida es aún más difícil… pero mientras yo permanezca cuerda y ella esté agradecida nosotras ganamos”.

Lo cierto es que la lección que dio esta madre a su hija puede ser de mucha ayuda, no solo para que otras madres puedan ver una forma más asertiva de educar a sus hijos, sino también para que los niños que vean esto, se den cuenta de la necesidad de ser agradecidos.

Origen: LagranEpoca

Conmoción en el fútbol español por la muerte de la hija de Luis Enrique

El ex seleccionador español Luis Enrique ha comunicado a través de la redes sociales que su hija Xana ha fallecido. La niña de 9 años padecía un tumor óseoque había obligado al entrenador a dejar su cargo en el combinado nacional, que quedó en manos de Robert Moreno, su ayudante.

La enfermedad de la pequeña niña tomó notoriedad el pasado 26 de marzo, cuando Luis Enrique abandonó de forma repentina la concentración de La Roja en la previa de un partido contra Malta por la clasificación para la Eurocopa 2020. Tres meses después, el 19 de junio, el DT renunció a su cargo mediante un texto en el que no daba demasiado detalles, simplemente agradecía a la Federación, jugadores, staff y los medios por el comportamiento en los últimos meses.

Se sabía que el estado de salud de su hija era delicado, pero en el ámbito de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y en los medios de comunicación se mantuvo la máxima discreción por expreso pedido del técnico asturiano, quien finalmente comunicó el doloroso desenlace en Twitter.

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Origen: LaPrensa 

QEPD

 

Hija desea dar con el paradero de su padre, quien salió por el Puerto de Mariel de Cuba en 1980 

Hija desea dar con el paradero de su padre, quien salió por el Puerto de Mariel de Cuba en 1980

Bronia Sánchez Sáez, nacida el 13 de agosto de 1980 en Orozco, en Bahía Honda, lleva años intentando dar con el paradero de su padre (biológico), quien aparentemente salió de Cuba por el Mariel en el año de 1980.  

Por Redacción Miami Diario

Parte de la información que ha recabado la mujer  se fundamenta en publicaciones de informativos como el Miami Herald, el cual documentó, en el caso de los emigrados por el Mariel, por ejemplo, que una persona llamada Arnaldo Rodríguez González arribó a los Estados Unidos el 11 de mayo de 1980, y fue ubicado en Fort Chaffee y apadrinado por Ana Laordes Ferrego.

«A la edad de 15 años supe que mi papá biológico había salido de Cuba, por lo que comencé a indagar y solo pude conocer que su nombre eraArnaldo Rodríguez González y que era natural de Las Villas, aunque se había mudado para la comunidad de López Peña en Pinar del Río. Me cuenta mi tío materno José Pedro Sáez, conocido como Ruco, que mi padre era un hombre preparado, jefe de los mecánicos que atendían la maquinaria del Central PTB (Orozco). Bajo de estatura, de piel curtida por el sol, usaba siempre un sombrero de paño y era muy amigo de un señor que todavía reside en Orozco y que se llama Raúl Arce», recuerda Sánchez Sáez.

La mujer indicó que su tío le comentó que su padre no tenía la intención de salir del país, pero cuando su hermano Reinaldo decide hacerlo, él lo acompaña hasta donde salían los barcos y ve como comienzan a agredirlo físicamente. «Acude en su defensa y termina montado también en el barco y rumbo hacia los Estados Unidos. Según mi madre, Juana Josefa Sáez Romero (conocida como Josefina), nunca más supo de él, pero aparentemente mi papá intentó en algún momento volver a comunicarse con ella y ella rechazó la comunicación por los tabúes de aquella época»

Agregó que actualmente vive en Cienfuegos, e indicó que cuenta con algunas fotografías para que la ayuden a dar con el paradero de su padre. «Dicen los que conocieron a mi padre que mi cara es su estampa, pero lamentablemente no tengo ninguna foto de él que pueda aportar».

La mujer aportó otro dato que, a su juicio, puede ayudar en su búsqueda: «Al momento de que mis padres me concibieron, mi mamá tenía un pequeño niño varón. Mi mamá era maestra, jimagua de un hermano al que llaman Pepe.  Mi mamá en estos momentos tiene 69 años, edad aproximada también de mi padre. Solo deseo saber si mi papá quiere que lo ubique para comunicarle que tiene una hija en Cuba que quiere conocer su versión de la historia».

El éxodo del Mariel fue un movimiento en masa de cubanos, quienes partieron del puerto Mariel, en Cuba, hacia los Estados Unidos entre el 15 de abril y el 31 de octubre de 1980. A los inmigrantes o miembros de este éxodo se les conoce como los “Marielitos”.

Con información de nota de prensa

Origen:Miami Diario

Se casó la hija de Diosdado Cabello, dos días de fiesta y 16 millones de Euros

 

Los novios muestran por sus cuentas de redes sociales cómo viven una vida ostentosa a pesar de la difícil situación por la que pasa el país caribeño.

Según el escritor y general retirado del ejército venezolano Carlos Peñazola, el enlace de la hija de Cabello ha durado dos días y ha costado 16 millones de euros.

El paradisíaco archipiélago de Los Roques, a 160 kilómetros de Caracas habría sido el enclave elegido por Daniela Cabello, hija del presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, y el cantante Omar Acedo para darse el sí quiero.

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Origen: Mercopress

La hija de Angelina Jolie y Brad Pitt comenzó un tratamiento para cambiar de género

Shiloh Jolie Pitt, hija de Angelina y Brad, comenzó a realizarse un tratamiento hormonal para cambiar su género y convertirse en hombre. La pequeña de  pide vestirse como un niño desde sus primeros años de vida, y sus padres accedieron también a su voluntad de llamarse John.

La hija de Angelina Jolie y Brad Pitt comenzó un tratamiento para cambiar de género (Foto: web)

La hija de Angelina Jolie y Brad Pitt comenzó un tratamiento para cambiar de género (Foto: web)

“Puede elegir el género al que quiere identificarse más tarde”, había asegurado Angelina hace algunos años.

Según trascendió, el actor no estaría de acuerdo con esta decisión, por lo que es la actriz quien paga el tratamiento que actualmente recibe Shiloh en el Centro de Cirugía Younique de Santa Mónica, California.

Angelina Jolie y sus hijos (Foto: web)

Angelina Jolie y sus hijos (Foto: web)

Para que el cambio de género sea eficaz, los médicos deben asegurarse que el cuerpo de la menor “no se vuelva más femenino” y le proveen hormonas masculinas.

Origen: Viapais.com.ar

Primera aparición pública de Juan Carlos, debilitado, tras la nueva reclamación de paternidad 

 

El emérito ha acompañado al rey Felipe en una audiencia a El Pardo después de conocerse que una comerciante catalana asegura ser su hija. “Juan Carlos I es mi padre”: María, comercial catalana, también reclama ser reconocida La reina Sofía, galardonada con el Premio Solidario de la ONCE

El rey Juan Carlos (80 años) ha reaparecido este lunes en la audiencia al Consejo Asesor de las Cortes Generales para la conmemoración del 40º aniversario de la Constitución junto a su hijo, el rey Felipe (50). Es su primer acto público tras conocerse que una nueva mujer ha presentado una demanda de paternidad contra el monarca, como desveló en exclusiva JALEOS.

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Origen: EL ESPAÑOL

Los actores de Hollywood le dan la espalda a Woody Allen ante las denuncias de su hija por abuso sexual

 

Dylan Farrow, hija del mítico director de cine, dará una entrevista en la que se espera que brinde detalles sobre los supuestos abusos que su padre cometió con ella cuando tenía siete años. Varios actores, desde Rebecca Hall hasta Selena Gomez, dijeron estar arrepentidos de haber trabajado con el cineasta

Este miércoles, el avance de unas declaraciones de Dylan Farrow en su primera entrevista televisiva, que se emitirá este jueves y en las que se reafirma las acusaciones contra Allen, han terminado de ensombrecer la imagen pública de un cineasta que ya estaba en el punto de mira desde su matrimonio con su hijastra, Soon-Yi Previn.

Cuando en 1992 la relación entre Mia Farrow y Woody Allen se rompió debido al romance del realizador, entonces de 56 años, con su hijastra, que tenía 21, las acusaciones de que había abusado sexualmente de su hija Dylan, de 7 años, se perdieron en el caos.

Pero Ronan Farrow, el único hijo biológico de Allen y Farrow, siguió atacando a su padre durante años, impidiendo, así, que el tema se olvidara totalmente.

Greta Gerwig junto a Woody Allen. (Foto de Jason Merritt/Getty Images)

Greta Gerwig junto a Woody Allen. (Foto de Jason Merritt/Getty Images)

Y fue él quien se dedicó a investigar los trapos sucios de Hollywoodcuando trabajaba para la revista The New Yorker, donde publicó un artículo en octubre pasado en el que se hacía eco de las denuncias de varias mujeres contra el todopoderoso productor Harvey Weinstein.

Así se inició un movimiento que amenaza con derribar muchos nombres conocidos de Hollywood y que ha provocado un drástico cambio de mentalidad en la meca del cine, donde, según se ha ido develando en los últimos meses, los casos de acoso y abusos sexuales eran algo habitual que la mayoría sabía pero pocos se atrevieron a denunciar.

Además, cuantos más casos nuevos se conocían, más antiguos y silenciados en otras épocas salían a la luz, entre ellos, el de Woody Allen, que había sido denunciado públicamente por su hija, ya adulta, en 2014, pero los hechos ya habían prescrito.

Pero Dylan Farrow no cejó y aprovechó la nueva mentalidad de Hollywood para lanzar nuevos mensajes desde su Twitter: “A pesar de mis acusaciones creíbles, Woody Allen ha sido habilitado, elogiado y apoyado mientras que muchos en Hollywood me ignoran, no me creen y me critican“.

Woody Allen junto a su esposa e hijastra Soon-Yi Previn (Getty Images)

Woody Allen junto a su esposa e hijastra Soon-Yi Previn (Getty Images)

Las críticas contra Allen volvieron a arreciar, y la actriz británica Rebecca Hall, que se hizo conocida por su papel en Vicky Cristina Barcelona (2008), fue la primera en ponerse públicamente en contra del director, con el que acaba de rodar A Rainy Day in New York.

Aunque solo rodó un día y su salario no era muy grande, decidió donarlo al fondo de defensa legal Time is Up, movimiento contra el acoso sexual creado por centenares de actrices y productoras de Hollywood.

Mis acciones han hecho sentirse a otra mujer silenciada y ninguneada. Lo siento profundamente. Lamento mucho esta decisión, y no la repetiría al día de hoy“, dijo Hall en referencia a Dylan.

A continuación fue el protagonista del filme, el joven actor Thimotée Chalamet el que anunció que donaba el salario recibido por su participación en el filme de Allen, para ayudar a “acabar con la injusticia, la desigualdad y, sobre todo, con el silencio”.

Mientras que Selena Gomez, otra de las actrices participantes en la película, no ha donado su salario, pero ha hecho una “donación significativa” para Time is Up, que excede cuantiosamente su sueldo en la película de Woody Allen.

We as a society expect survivors to fit a very narrow mold – sincere but not too frank, eloquent but not too put together, composed but not too rigid. We start by judging not by listening. We begin with skepticism not with belief. That must change. /2

Tomorrow you will see the me my family and friends know. The raw and honest reality. No airs, just the truth. I wanted to face you, I wanted you to see me; not as a Farrow, not as a figure, but as a woman telling the truth to honor the little girl that got left behind. /3 end.

 

Además, hace apenas una semana, la actriz y directora Greta Gerwigafirmó que se arrepiente de haber actuado en una de las películas de Woody Allen, To Rome with Love (A Roma con amor, 2012).

Pocas voces se han manifestado a favor del premiado cineasta, uno de los hombres más respetados en la industria del cine. Uno de ellos, Alec Baldwin, quien ha trabajado tres veces con el director, ha dicho que “renunciar” a Woody Allen es “injusto y triste”.

Unas palabras que en pocas horas se han visto enterradas por las duras declaraciones de Dylan a la cadena CBS, que emitirá íntegramente, pero de las que se han avanzado frases como estas: “¿Por qué no debería querer derribarlo? ¿Por qué no debería estar enfadada? ¿Por qué no debería estar herida? ¿Por qué no debería sentir una especie de indignación por haber sido ignorada, apartada y porque no me hayan creído todos estos años?”.

(Con información de EFE

Origen: Los actores de Hollywood le dan la espalda a Woody Allen ante las denuncias de su hija por abuso sexual

Hija de Madonna fue criticada por mostrar sus axilas sin depilar

La cantante publicó una fotografía junto con su hija en la celebración del fin de año

Lourdes León, hija de la cantante Madonna, fue criticada este 31 de diciembre debido a una fotografía en la que muestra sus axilas sin depilar. En la imagen está acompañada de su madre.

Con la frase “estamos listas para 2018” Madonna realizó la publicación con su hija.

Seguidores de la cantante criticaron que la joven muestre que aparentemente tiene tiempo sin depilarse esta zona corporal. De acuerdo con declaraciones de León su decisión se debe por no estar de acuerdo con la depilación y apoyar a las personas que desean ser “naturales”.

Esta no es la primera vez que la primogénita de Madonna muestra sus vellos, en otras ocasiones ha sido captada por paparazzis en playas estadounidenses.

 

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La carta de la hija de uno de los desaparecidos del ARA Guaraní en 1958: “En todos estos años el sistema no cambió”

Stella Maris Romero tenía 10 años cuando su padre se embarcó en el buque de salvamento ARA Guaraní. La nave se hundió durante un temporal cerca de Tierra del Fuego y se presume que sus 38 tripulantes murieron. Había sido asignada para brindar apoyo logístico a un avión Douglas DC-4 que voló al destacamento naval Melchoir, en la Antártida, para asistir a un capitán de corbeta que había sufrido una apendicitis aguda. Ayer Stella escribió una carta que su hija subió a las redes sociales, que se reproduce a continuación:

Ahora que les dieron la”sorpresa” a los familiares del ARA San Juan, quisiera expresar algo de todo lo que tengo “atragantado”. Tengo 69 años y soy hija de uno de los náufragos del ARA Guaraní, un remolcador que estaba en “reparaciones” en el puerto de Ushuaia y salió a “prestar apoyo” a un avión que realizaba un traslado sanitario desde la Antártida en medio de una tormenta infernal. Nunca volvieron, “desaparecieron.”

Mucho para contar, octubre de 1958. Lo que me asombró en esta oportunidad es que en todos estos años el sistema no cambió; los mismos discursos, los mismos “protocolos”. Hubiera sido más fácil decirles ante el primer síntoma de avería “emerjan y diríjanse al puerto más cercano” y no “continuar el derrotero a Mar del Plata”. ¿Sí? No lo sé. En aquel entonces fue “hay que prestar apoyo al avión”, y cuando el avión retornaba, el Guaraní, maltrecho e insignificante, salía con una dotación de 36 tripulantes, mi padre el mayor, 33 años de edad.

Me asombró la similitud de los discursos, la siembra de esperanzas que nunca se realizarán.

1958: No descartamos que estén a la deriva…

2017: No descartamos que estén en superficie…

1958: Tal vez estén refugiados en una de las tanta cuevas costeras hasta que amaine el temporal…

2017: Tienen oxígeno por x días y están preparados para esa contingencia…

1958: No vamos a dejar de buscarlos…

2017: Los vamos a buscar hasta que los encontremos…

1958: Están desaparecidos…

2017: Están desaparecidos…

Etcétera, etcétera, etcétera.

E incoherencias como decir que cuando el submarino rola, el aceite se corre y suelen pararse los motores. ¿Compramos un submarino para defender nuestra soberanía cuando el mar está planchado?

La solidaridad de las armadas a nivel mundial es digna de destacar. Igual sucedió en aquel entonces con la tecnología con que se contaba. Y aunque se insultaran con los marinos chilenos cuando se encontraban en el estrecho, la armada chilena también salió a buscarlos.

El tiempo tapa todo. Y como el sistema y el protocolo lo manda, vendrán las misas de “cuerpo presente” con un cajón disfrazado de negro, y la declaración de héroes, el ascenso al grado inmediato superior, certificados, honores, etc.

Recuerdo ver a mi madre peregrinando por oficinas; no hay cuerpo, no hay muerto, no hay muerto, no hay viuda, no hay viuda, no hay pensión, porque hay “presunción de fallecimiento” y eso lleva años.

Ojalá eso ya no suceda.

El Estado sigue siendo el mismo, y educación, salud y seguridad siguen dándose sin sentido de patria, tanto en gestión, distribución y uso; la responsabilidad es de todos.

Parece ayer cuando desmantelaron los astilleros, cuando el mundo traía a nuestros diques secos a reparar sus barcos por la calidad del servicio, cuando los egresados de las escuelas de operarios de la Armada eran una garantía de saber y hacer. Cuando dejaron morir al IAME, Córdoba vio morir la industria nacional. La Armada tenía laboratorios desde donde salían medicamentos de primera calidad.

Demasiadas similitudes en 59 años. Las viudas volverán a rehacer sus vidas, pero la cicatriz las acompañará de por vida, son jóvenes. Ojalá no haya niños “mayorcitos” y sí pequeños, como mi hermana, que tenía 45 días, sin recuerdos vívidos, olores, expresivas miradas…

Ojalá los encuentren, aunque sea muertos, porque hacer un duelo mirando el mar no sirve para nada; para una madre el dolor es insuperable, y para un hijo que jugó, hizo los deberes y amó como amé yo a mi padre, es un duelo prendido con alfileres.

Con mis 69 años tengo la esperanza de que las generaciones que eduqué siendo docente sean ciudadanos incorruptibles, que trabajen por este bendito país sin robar nada, sin mentir y jugarse por la libertad y la verdad.

Que la paz cubra a todas aquellas familias que dieron esposos, hijos y nietos que en silencio y desinteresadamente ofrendaron sus vidas por nuestro país trabajando hasta en las condiciones más precarias, con sentido de Patria.

Stella Maris Romero

Origen: La carta de la hija de uno de los desaparecidos del ARA Guaraní en 1958: “En todos estos años el sistema no cambió”

Mundos íntimos. Luego de seis años de no hablar con mamá, nos vimos y pude disculparla por haberme hecho la vida tan difícil

Si te vas, me mato. Frases de este tipo escuchaba la autora durante su adolescencia. Luego de mucho esfuerzo, logró alejarse. Pero para recomponer la relación con bases más sanas hubo que esperar.

Mundos íntimos. Luego de seis años de no hablar con mamá, nos vimos y pude disculparla por haberme hecho la vida tan difícil

Resiliencia. Jennifer aprendió que las dificultades no deben anular el futuro.

La madre está al borde de las líneas del metro, a punto de lanzarse. La hija se acerca intentando rescatarla, pero la madre salta después de decirle que es culpa suya. El personaje despierta con la imagen del cuerpo destrozado de su madre y las manchas de sangre esparcidas por el cemento. Con este sueño empieza mi novela “Ella”, o más bien con esta pesadilla.

Sin embargo, yo no inventé esa escena: la soñaba todas las noches en versiones ligeramente distintas. Me pasé casi diez años despertando sobresaltada para correr a la habitación de mi mamá y comprobar que todavía estuviera durmiendo. En mis sueños mi mamá saltaba de puentes, se abría las venas con navajas de afeitar, tomaba demasiadas pastillas como para sobrevivir, se pegaba un tiro en la cabeza. Mientras tanto, en la realidad, mi mamá lloraba y me amenazaba. Si te vas, me mato. Si no te quedas conmigo, dejarás de ser mi hija. Fingía desmayos y predecía que iba a morirse cada vez que discutía conmigo. Decía que sufría muchas enfermedades, pero la única verdadera era mental. Tomaba doce miligramos de ansiolíticos al día, y yo me encerraba con la computadora, con los audífonos en los oídos, tratando de no escuchar sus golpes en la puerta y los gritos suplicando que saliera. Una mañana despertó con la boca manchada de un polvo blanco, casi inconsciente, balbuceando incoherencias. El blíster de pastillas vacío, una cantidad desconocida de ansiolíticos en el interior de su cuerpo. Comencé a llorar. Llamé a una ambulancia y esperé a su lado, tomándole la mano. ¿Era mi culpa? Era el año 2000, yo tenía dieciséis años y esto recién comenzaba.

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¿Cuándo fue que la salud mental de mi mamá se quebró? Sin duda fue durante ese año. Ella siempre había tenido problemas con mi abuela. Por eso, para ella su tía Olga era su verdadera madre. Le decía mi Mita, diminutivo de la palabra “mamita”. En el 2000, Mita sintió un dolor conocido, un dolor insoportable en el pecho que le indicaba que estaba teniendo su tercer infarto. Entonces llamó a mi mamá. Ella llegó rápido, pero no pudo ayudarla y la vio morir en sus brazos.

Mundos íntimos. Luego de seis años de no hablar con mamá, nos vimos y pude disculparla por haberme hecho la vida tan difícil

Jennifer con su mamá, hace poco, luego del reencuentro.

Todo el apoyo emocional que Mita le daba cada día se desvaneció en ese momento. No podría llamarla cada mañana ni contarle sus problemas. No se volvería a reír con sus ocurrencias. Mi mamá cayó en una fuerte depresión. Y su pérdida hizo que se aferrara a mí. Comenzó a tener miedo a salir a la calle, pero también a quedarse sola en casa. Tres años después, una infección generalizada por una mala operación casi termina con su vida. Desde ese momento, nunca más volvió a sentirse físicamente bien. Se había convertido en una enferma sin cura. Iba a diferentes médicos, pero todos le decían que nada fallaba en su interior. Pero algo no estaba bien. Su obsesión por retenerme a su lado crecía de manera desmesurada.

Cuando publiqué “Ella”, en 2012, ya había dejado de hablar con mi mamá un año antes. En la historia, la madre muere; la hija, de sesenta años, que ha pasado todo ese tiempo encerrada junto a su madre, recuerda su vida como un perpetuo sometimiento a la manipulación y obsesión materna, y al daño irreparable que no le permite ser libre ni siquiera después de su muerte.

Mi propia madre también me hizo daño. Durante una década se dedicó a controlar cada uno de mis movimientos: me llamaba sin parar, acosaba a mis amigos y colegas de trabajo para saber dónde estaba, me esperaba en la ventana hasta que llegara, sin importar la hora. También propició que mi hermano y yo termináramos distanciados, sin dirigirnos la palabra durante muchos años, porque inventó que yo era indiferente a sus continuos problemas de salud, mientras que a mí me decía que él la insultaba sin parar y siempre le hablaba mal de mí.

Mundos íntimos. Luego de seis años de no hablar con mamá, nos vimos y pude disculparla por haberme hecho la vida tan difícil

En Lima. Jennifer con su mamá cuando estaba aprendiendo a caminar.

El personaje de mi novela llegó a odiar a su madre y le deseaba la muerte. Yo solo sentía dolor y vergüenza de mí misma por sucumbir ante sus amenazas. Pero, a diferencia de mi personaje, logré escapar. Tenía veinticuatro años y había encontrado a alguien con quien quería compartir mi vida, alguien por quien sería capaz de marcharme sin decir nada o apagar el teléfono para que las continuas llamadas de mi mamá no interrumpieran los momentos que pasábamos juntos.

Me voy, le dije a mi mamá con firmeza. Me voy de la casa. Mi mamá no se suicidó, pero tiró a la basura mis libros, colecciones de discos, ropa, casi todo lo que me pertenecía, antes de que yo pudiera llevármelos conmigo a mi nueva casa. Lo mismo había hecho años antes con las cosas de mi papá, que lanzó por la ventana cuando decidieron separarse. Cada vez que me llamaba, lloraba sin parar pidiéndome que volviera. Varias veces apareció en la casa donde vivía con Francisco, mi pareja, y golpeaba la puerta sin parar.

Yo, cobarde y aterrorizada, me encerrada en el dormitorio, mientras Francisco le pedía que se fuera. Seguía haciéndome daño; seguía sintiéndome culpable por dejarla. ¿Qué iba a pasar conmigo si ella se lanzaba del tercer piso o se provocaba una sobredosis? Sus crisis continuaron. Hasta que un día dejé de hablarle. Francisco y yo habíamos trabajado mucho para conseguir una beca e irnos juntos a estudiar un doctorado en Estados Unidos. Incluso después de recibir la aceptación de la universidad, tuve miedo de que nos negaran la visa. Se lo conté a mi mamá por teléfono. Ella me dijo: te van a negar la visa y te vas a quedar aquí. Sus palabras me dolieron muchísimo: mi mamá quería que nuestro futuro se destruyera; necesitaba que todo se quebrara para mantenerme a su lado. No quiero saber nada más de ti, le dije y colgué.

No hablé con ella durante los siguientes seis años. Pero en todo ese tiempo me escribió un cantidad enfermiza, innumerable, de correos. Siempre decía que era la peor hija y que yo le debía todo por haberme dado la vida. La bloqueé de mi correo y guardé silencio. En ese lapso de tiempo publiqué mi novela, y en las entrevistas defendía al personaje de la hija porque en realidad me estaba defendiendo a mí misma. Siempre repetía: uno no tiene que querer a alguien que te hace daño, no importa que sea tu madre. Algunos lectores me confesaban que habían pasado por lo mismo o conocían a alguien con una madre similar a la de la novela. Y yo les respondía, con cierto cinismo, que no podía creer que existieran madres así, cuando bien conocía a una muy parecida: la mía.

¿Tu mamá ha leído la novela?, me preguntaban a veces los periodistas culturales. ¿Cuánto hay de realidad en “Ella”? Es ficción, una ficción exagerada, ¿quién no se ha peleado con sus padres alguna vez?, respondía. Pero ocultaba que había escrito esa novela con los ojos llenos de lágrimas. Pensé que nunca podría perdonarla no solo por la forma en que me había dañado, sino porque reconocía que muchos de mis defectos se los debía a ella. Quizá me parecía a ella más de lo que quería admitir. Mi descontrol cuando me molesto. Mi depresión que nunca termina de curarse. Mi adicción a las pastillas. Mi necesidad de encontrar culpables cuando algo me sale mal. Quizá mis ojos son lo único que le debo a ella y me gusta. Esos ojos que son sus ojos, se reflejan en el espejo y me miran como ella me miraba a mí: a veces con ternura, otras con desaprobación.

No sé por qué hace unos meses decidí volver a hablarle. Quizá porque el año pasado mi papá estuvo a punto de morir de cáncer. Quizá porque que mi tía Frieda, a quien consideraba mi segunda madre, sufrió un infarto cerebral y murió un día después de mi cumpleaños. Quizá porque, después de seis años en Filadelfia, Francisco y yo habíamos terminado el doctorado y nos íbamos a mudar a una nueva ciudad. Íbamos a volver a comenzar. ¿Podía realmente volver a comenzar sin arrastrar conmigo las cicatrices del pasado? Quizá la insistencia de mi hermano, que me seguía en Twitter y trataba de contactarme por ese medio, me hizo pensar que podía reconciliarme con ellos. Pero creo que lo más importante fue que ya no necesitaba que mi mamá me pidiera perdón. No necesitaba escuchar esa palabra porque en el fondo, muy en el fondo, ya la había perdonado. Le escribí un correo. Voy a ir a Lima en dos semanas, le dije. Nos vemos en Lima. Francisco, que se iba a quedar en Filadelfia, estaba preocupado. ¿Vas a verla justo la única vez que no voy contigo? ¿Estás segura?, me preguntó. Le dije que sí. Que estaba segura. Subí al avión pensando que iba a volver a verla. Nunca creí que eso hubiera sido posible.

Cuando llegué a Lima, mi papá me comentó que no le parecía una buena idea. Tú mamá está loca, me dijo. Puede hasta matarte.Por eso prometió que iría conmigo. Sin embargo, por primera vez en muchos años, iba a verla sin tenerle miedo. Esperaba que se pusiera a llorar y me reclamara por el abandono prolongado, que me dijera lo mala hija que había sido por el silencio que parecía que nunca iba a terminarse. Pero no fue así: mi mamá me recibió con una sonrisa, me besó quizá con temor, me preparó el almuerzo, me enseñó su nuevo departamento. Ella, al igual que yo, había escapado de la casa en que antes habíamos vivido.

Después de muchos años lastimándonos, mi mamá y yo nos reímos juntas otra vez. Y en un momento de silencio, inesperadamente me tomó las manos y me pidió perdón. No sentí que fuera necesario. La estábamos pasando bien, eso era lo que importaba. Ya la había perdonado. No vamos a hablar de cosas negativas, le dije. Y, por primera vez en seis años, la abracé. Ya no quise alejarla de mi lado: no sentí repulsión, no sentí miedo, no sentí dolor. La había perdonado de verdad.

Mi mamá no es una persona normal. Todavía tiene problemas psicológicos, pero ha mejorado mucho. Lleva una vida sencilla y ordenada: lee –por ejemplo mi novela en cada una de sus ediciones–, pinta mandalas, ve programas de televisión que la entretienen, intenta dejar de fumar. Me escribe varias veces al día y yo le respondo porque ya no me molesta escribirle para que sepa lo que me está pasando. Habla sin parar y me cuenta varias veces lo que ya me ha dicho antes. A veces tengo que decirle que no esté repitiendo lo mismo todo el tiempo. Quizá no se da cuenta. A veces su acoso me llena de ansiedad, por eso aun no estoy preparada para darle mi teléfono.

Todavía toma pastillas, pero menos que antes. Sin embargo, sé que toda mejoría será siempre incompleta. Mi mamá no es normal, nunca va a serlo. Todavía sigue llamando compulsivamente a personas que ella supone pueden informarle sobre mí, gente con la que en muchos casos ni siquiera tengo mayor relación. Por eso casi nadie le contesta el teléfono. Ahora le aconsejo: no acoses a la gente, no me escribas diez veces al día porque ya sé que me has escrito y voy a responderte cuando pueda, deja tranquilo a mi hermano porque él tiene menos paciencia que yo. A veces extraño su fuerza, aunque no creo que la haya perdido del todo. A veces pienso que quizá alejarme de ella fue lo mejor. Sané. Dejé de tenerle miedo. Y ella se dio cuenta de sus errores. Quizá ahora que las pesadillas se han desvanecido lo que me falta es aprender a quererla sin pensar que el algún momento volverá a dañarme. Quizá después de seis años al fin sea posible.

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Jennifer Thorndike nació en Lima en 1983. Es escritora y académica. Actualmente vive y enseña literatura en Illinois. Se doctoró en Estudios Hispánicos en la Universidad de Pennsylvania. Ha publicado las novelas “Ella”, “Esa muerte existe” y los libros de cuentos “Cromosoma Z” y “Antifaces”. Ha participado en diversas antologías y sus cuentos se tradujeron al portugués, francés e inglés. Fue elegida por la FIL-Guadalajara como uno de los veinte escritores latinoamericanos más destacados nacidos durante los ochentas. Le gustan los juegos de video, colecciona “Stormtroopers” y lee todo el tiempo. Además de escritora, es gamerfriki y nerd.

Origen: Mundos íntimos. Luego de seis años de no hablar con mamá, nos vimos y pude disculparla por haberme hecho la vida tan difícil