Archivo de la etiqueta: La Habana

La Habana se desintegra bajo los derrumbes 

 

ICLEP-AMANECER HABANERO: Al menos cinco derrumbes han tenido lugar en La Habana durante el 2019 Leer Más →

Origen: Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa

Navidad en La Habana.

Habanero2000

Elena recorre la enorme casa vacía, abre las ventana, saca los perros al patio, enciende el televisor, se sienta en el sofá. Sin proponérselo hace un balance del año, mañana es Navidad y está sola. Uno a uno los recuerdos del año la golpean, su madre enferma, su estar a su lado hasta el último momento, cerrarle los ojos y darle el último adios. Su hijo lejos, esperando por la residencia que no llega y ella aquí en soledad, con sus recuerdos y sus penas, esperando un milagro.

Afuera hay fiestas, sus vecinos se han impuesto celebrar la Nochebuena, más allá de de escaseces y tristezas. A su amiga Juana le regaló unos cuc para que pudiera comprar algo de carne de puerco y celebrar con su familia, a su vecina Micaela le prestó un mantel y a Yeni un vestido para que no tuviera que avergonzarse en la fiesta…

Ver la entrada original 616 palabras más

Luis Leonel León-La Habana difunta que vive en mí

Foto Abel Rojas

Hoy soñé otra vez con La Habana. Desperté viéndola como un libro. Quizás mi libro. Nunca he podido despegarme de La Habana. Sé que jamás podré separarme de su embrujo, así la terminen de desbaratar, así la borren, pues La Habana que me acompaña no es el vulgar espejismo en que ha convertido a mi ciudad esa mezcla letal de miseria, hipocresía, miedos y chabacanería. Toda esa bazofia que me hizo escaparme, salvarme, no ser una pieza más de sus derrumbes, su decadencia. Aunque mi generación, como otras más, sea entre otras cosas un carnaval de escombros y naufragios.

Leer mi ciudad, mi primera ciudad, fue alguna vez, mientras viví en ella, una de mis lecturas favoritas. Creo que la más ardua y a la par la más adictiva. La Habana, como pocas ciudades, más que un lugar en el mundo es un libro. Y no siempre abierto. Muchas de sus páginas han sido arrancadas, incineradas, trastocadas, vueltas un doloroso y ordinario olvido. Por suerte no todas.

Mi Habana, más que una ciudad, es un artefacto mental, sentimental, no sentimentaloide. Un ejercicio, eso sí, repetido, casi obligatorio como una buena borrachera por una razón insignificante pero inevitablemente gozada. Y para nada me molesta esa relación de celador, de guardaespaldas que compartimos La Habana y yo, ella conmigo y yo con ella. Me duelen las piezas rotas de la ciudad real, sus profundas y sucias heridas, pero me salva pensar, como un niño feliz que arma un rompecabezas, en sus mejores tiempos. Su historia. O eso que quiero conservar como su historia. La que me contaron, la que leí. La que imagino. La mía en ella.

No se trata de nostalgia, ni mucho menos de melancolía por la arquitectura, destartalada en gran medida, ni por los recuerdos de los muchos años que allí viví, buscándola, buscándome entre sus mitos, avatares, escombros, misterios y finalmente entre sus fugas, de las que soy parte. Querer saberla, vivirla, es un interés sostenido, una especie de imán que me empuja contra los significados simbólicos de eso que es más que ciudad y memoria. La Habana es mucho más que esa eso para mí.

De ahí que más que cavilarla o estar al tanto de lo que allí sucede por las noticias —las ciertas y las inventadas, que nunca faltan— o por los testimonios de algunos amigos, esos que a veces se atreven a contarla y a confesar sus quebrantos, La Habana llega más a mí por sus libros. Que tal vez sean pocos, pero sus espíritus nunca me abandonan. Libros que cuentan las historias de la ciudad y libros que, además, como un plus decisivo, han podido atrapar los sentimientos de su gente, que siempre será mucho más difícil, y también más raro. Esa especie de pericia que pertenece más al oficio de escritor que al de periodista, historiador o un perturbado recolector de hechos. La Habana está hecha talco, suele decirse, pero también está hecha libros.

Hay libros y autores habaneros a los que siempre, al menos desde los años noventa, no he podido dejar de regresar. El caso más fervoroso es un habanero que no nació en La Habana, Guillermo Cabrera Infante (Gibara, 1929-Londres, 2005) y dos clásicos: Tres tristes tigres, escrita hace 50 años, y La Habana para un infante difunto, que cumplirá 40. El autor y las novelas que más cerca tengo, que más cerca viven entre La Habana y yo. Y tal vez a los que más he recurrido con un placer infinito. Ni Salinger, ni Kundera, ni Eco, ni Borges, a los que he vuelto una y otra vez, sin proponérmelo, sin proponérselo, me han regalado tantos placeres literarios como estas invenciones de Caín, el autor más cubano, más habanero que conozco.

No es gratuito que cada vez que alguien, cubano o no cubano, me pregunta qué es La Habana, por muchos tópicos que pueda abordar, siempre termino diciendo que La Habana son las novelas de Cabrera Infante. Al menos esa es La Habana que yo siento. La que me interesa. La que quiero. Aunque ya no sea un infante. Aunque los tigres se hayan vuelto animales intangibles, borrosos, famélicos como una palabra sin aliento. Como una ciudad sin mitos, sin pasiones, sin elogios, sin sueños como estos. Y aunque en algunas cosas, inevitablemente, no sea más que su habitual difunto. La Habana está ahí, en esas páginas que pueden tocarse como un arpa de piedra. Lo que ahora ves sobre sus calles, allá en la isla, es solo el espejismo de un viejo funeral que aún no termina. Que no te engañen.

El autor es periodista cubano radicado en Miami.

Origen: La Habana difunta que vive en mí

Lo que queda de las mansiones más emblemáticas del Vedado

 

Corría la década del 60 en Cuba, había triunfado la Revolución. Las mansiones que quedaban intactas desde que se había regulado el proyecto urbanístico del Vedado -a finales de siglo XIX- comienzan a temblar ante el mal augurio de una retórica gubernamental cada vez más comunista.

Con la fuga masiva de la burguesía cubana (algunos se fueron voluntariamente con la esperanza de un pronto derrocamiento, mientras que otros fueron coaccionados con la expropiación de sus patrimonios), descendientes de marqueses, condesas y nuevos ricos de la danza de los millones (1920) dejaron atrás hermosas propiedades que se quedaron a la deriva y, gradualmente, pasaron a ser gestionadas por el Estado.

Mansión en Calzada entre D y E, hoy sede regional de la UNESCO/ CiberCuba

Numerosas casonas neoclásicas que a día de hoy pueden ser avistadas en el Vedado habanero fueron siendo despojadas de sus muebles de maderas preciosas, de sus pisos de mármol de Carrara, de sus vitrales y ornamentos de plata y bronce, entre otros materiales invaluables, además de las joyas y vajillas que los propietarios no habían podido vender antes de partir.

Línea y D, sede de ESTI (Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes)/ CiberCuba

Con el paso de los años, algunas de estas portentosas edificaciones terminaron convertidas en empresas y organismos estatales o en unidades multifamiliares destinadas a paliar la crisis de la vivienda en la capital (lo que se conoce como solares).

 

Casona semiderruida en Línea y C, hoy edificio multifamiliar/ CiberCuba
Residencia de la familia Loynaz y del Castillo, hoy edificio multifamiliar (vista lateral) Línea y 14/ CiberCuba

Otras, salvo unas pocas de marcado interés museable, no corrieron con tanta suerte y sucumbieron a un prolongado letargo que, tras décadas de abandono, culminó en la necesaria demolición.

Casona en la calle Línea y E/ CiberCuba

Al respecto, el reconocido arquitecto Mario Coyula, calificaba el uso de estos inmuebles para acoger oficinas estatales como “focos de perturbación” que generaron estacionamientos y talleres, a menudo convertidos en cementerios de vehículos; almacenes, comedores y hasta huertos propios. “Solamente en el área de La Rampa, la más valiosa de Cuba, hay unas cuantas hectáreas desperdiciadas en esos usos”, alertó en su libro Regulaciones urbanísticas del Vedado (2006)

Círulo estatal Casa Balear en calle 23 y Avenida de los Presidentes/ CiberCuba

“Otras mansiones se han convertido en tiendas que venden en dólares. Esto se ha dado con más frecuencia en Miramar, repitiendo el éxodo hacia el oeste de los antiguos estratos privilegiados, huyendo del olor a pobreza”, escribió Coyula.

El auge de estas oficinas y viviendas improvisadas desde la década de los 80 -apunta- degradaban la imagen urbana en las zonas más céntricas de la capital, imponiendo a vetustos edificios neoclásicos y eclécticos sus estridentes colores corporativos (como el azul de ETECSA).

 

Mansión de Línea y L, hoy sede de los CDR/ CiberCuba

Entre las que lograron salvarse de esta desidia y que, aún con modificaciones, ostentan buena parte de su belleza arquitectónica de antaño se encuentran la mansión florentina del acaudalado político italo cubano Orestes Ferrara, el ahora Museo Napoleónico; la Casa de María Luisa Gómez Mena, Condesa de Revilla de Camargo, hoy Museo de Artes Decorativas; la llamada Casa de las FEU, y la residencia de la Condesa de Loreto, actualmente dependencia de la cancillería cubana.

A continuación, resumimos algunas de las tantas edificaciones (mansiones, quintas y chalets) que pasaron a ser administradas por entidades estatales o fueron cedidas a Vivienda para acoger a varias familias:

– Residencia de la familia Loynaz y del Castillo. Ubicada en la esquina de Línea y 14. Aquí habitó por muchos años la familia del Mayor General de la Guerra de Independencia, Enrique Loynaz del Castillo, padre de la renombrada escritora y poetisa cubana Dulce María Loynaz . Fue construida en los albores del Vedado, cuando apenas existían edificaciones en la zona, lo que permitía ver el mar desde ella. Según el historiador cubano Eusebio Leal, en su mítico jardín el célebre pintor Guillermo Collazo ejecutó La siesta, uno de sus más bellos lienzos.

Casona de la familia Loynaz y del Castillo, en Línea y 14/ CiberCuba

– Villa Lita, hoy Biblioteca Servando Cabrera Moreno. Se sitúa en la avenida Paseo entre las calles 13 y 15. Contaba con vitrales de la vidriera española-francesa Maumejean y la catalana Ballesteros, así como con las esculturas y preciosos mármoles travertinos y de Pietra Santa que fueron adquiridos por su propietario, el italiano José Pennino, reconocido comerciante de mármoles. Los mármoles traídos a Cuba de Pennino fueron usados también en obras del Centro Asturiano y el Monumento a Máximo Gómez. Desde 1922 a 1926 la casa fue arrendada por Carlos Manuel de Céspedes (hijo), quien fuera Presidente de la República en 1933, durante el llamado Gobierno de los Cien Días.

 

Villa Lita, en Paseo y 13/ CiberCuba

– Palacio renacentista con tintes de Art Decó de Catalina Lasa y Juan Pedro Baró, el romance más escandaloso de la época, hoy Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Paseo y 17). Casada en Tampa con un adinerado propietario, la matancera Catalina Lasa era considerada una de las mujeres más hermosas de la alta sociedad cubana. En una fiesta conoce al viudo Pedro Baró, otro rico hacendado, con quien se va a vivir pese a que no existían ninguna ley de divorcio entonces (fue aprobada en 1917 por Menocal).

Residencia Lasa-Baró (detalle interior)/ CiberCuba

Ambos amantes lograron una audiencia con el Papa en Italia, quien los bendijo y anuló el anterior matrimonio. La mansión que le construyó Baró a Catalina marcó un punto de giro en la arquitectura cubana moderna. La estructura fue proyectada por los célebres arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, mientras que sus jardines fueron diseñados por el francés Forrestier, uno de los artífices de los cambios operados en la época en los Campos Elíseos. La casa fue calificada en su momento como la mansión más bella de La Habana.

Residencia Lasa-Baró/ CiberCuba

– Casa de Cosme Blanco Herrera, (Línea entre D y E, hoy sede del centro cultural la Casona) Fue la residencia del presidente de la Nueva Fábrica de Hielo S.A, dueño y principal accionista de la cervecería La Tropical, propietario de los Jardines del mismo nombre. Con dos pisos, puntal alto e imponentes columnas, la enorme casona se distingue por una profusa ornamentación de su fachada, preludio del advenimiento del Neobarroco y el Art Nouveau en la Isla.

Casa de Cosme Blanco Herrera/ CiberCuba

– Casa de Fausto Menocal y Deop, ávido político cubano y hermano del Presidente de la República de Cuba, Mario García-Menocal (1913-1921). Hoy funge como Palacio de los Matrimonios (esquina de las calles N y 25). Con estilo principalmente ecléctico, fue diseñada en 1921 sobre un promontorio rocoso por Emilio de Soto, uno de los arquitectos más reconocidos de la época.

 

Casa de Fausto Menocal, hoy Palacio de los Matrimonios/ CiberCuba

– Quinta de los Rosarios, hoy escuela secundaria básica Fructuoso Rodríguez. Ostenta una torre con cúpula de trencadís cerámico con una decoración en damero, muy inspirada en las corrientes arquitectónicas del movimiento modernista vienés liderado por el pintor Gustav Klimt. Utiliza volumetrías y formas geométricas que recuerdan a la influencia Klimt, al frente de la llamada Secesión Vienesa.

Quinta de los Rosarios, hoy escuela Fructuoso Rodríguez en Línea y 6/ CiberCuba

 

Origen: Lo que queda de las mansiones más emblemáticas del Vedado

En estas condiciones están los baños de un pediátrico en La Habana

Al igual que el Hijas de Galicia, en el municipio 10 de Octubre, las instalaciones del Juan Manuel Márquez presentan una notable falta de mantenimiento y limpieza.


Hace un año atrás, esta redacción se hacía eco de las alarmantes imágenes que develaban el depauperado estado de un hospital materno-infantil en Cuba. El servicio sanitario en la isla, aunque gratuito, adolece de pobres infraestructuras y condiciones higiénicas cuestionables.

Este martes han comenzado a circular por las redes sociales otras imágenes que evidencian este mal propagado. Se trata, también, de un hospital para la atención de niños de todas las edades, el pediátrico Juan Manuel Márquez, en el municipio capitalino de Marianao.

Lo alarmante de este video resulta que, por los llantos de bebés, se trata de un pabellón destinado al cuidado de menores en sus primeros meses de vida, la etapa más vulnerable del ser humano a la hora de adquirir enfermedades contagiosas.

Al igual que el Hijas de Galicia, en el municipio 10 de Octubre, las instalaciones del Juan Manuel Márquez presentan falta de mantenimiento y limpieza. Los falsos techos están destruidos y las tuberías de agua se encuentran a la intemperie.

De igual forma se puede apreciar en el video, tomado por el activista Adrian Pérez Díaz y publicado en su perfil de Facebook, que los baños carecen de indumentarias tan básicas como inodoros, duchas o lavamanos.

El hospital, inaugurado en 1989, ofrece atención a una población de 420.000 niños y adolescentes de los municipios Marianao, Playa, La Lisa y la parte occidental de la provincia de La Habana, en prácticamente todas las especialidades, excepto cirugía cardiovascular y neonatal.

Origen: En estas condiciones están los baños de un pediátrico en La Habana

Prensa oficial de Cuba denuncia “el engaño” de Coppelia – CiberCuba

La re-inauguración de Coppelia, en mayo de 2016, hizo poner esperanzas en que muchos de sus males no se repitieran, sin embargo, no ha sido así.

Las quejas sobre Coppelia vienen de antaño, son tan añejas como innato es el gusto de los habaneros por convertir la heladería más famosa del país en uno de sus orgullos y puntos de encuentro.

La re-inauguración de Coppelia, en el pasado mes de mayo de 2016, hizo poner esperanzas en que muchos de sus males no se repitieran; sin embargo, según el testimonio difundido por la Agencia Cubana de Noticias, en Coppelia las “bolas de helado” siguen reinventando la geometría espacial y ahuecando, definitivamente, la esperanza de que “escobita nueva barre bien”.

Las bolas de helado ahuecadas han traído como consecuencia que algunos las llamen “casquitos de helado” (foto: cubahora)

Nuevos serán los platos, las luces y los vitrales de la cúpula, pero antigua es la falta de motivación y compromiso de algunos de sus trabajadores, las mentes cuadradas, las pocas ganas de trabajar y el deseo de obtener un plus que permita llevarse “algo” de ganancia extra a casa.

De poco sirve una inversión material importante si luego ese cambio estético no va acompañado de un buen servicio.

Si lo que falla es el control y las ganas de trabajar, hay que indagar en las causas, esas que, desgraciadamente, pasan por el poco sentido de compromiso que genera el carácter estatal de esas instalaciones.

La falta de supervisión, de exigencia y de control, acaba generando una apatía creciente que hunde las esperanzas de que, realmente, las cosas puedan cambiar.

Lo otro es el pasotismo que parece inundar a la nación en todos sus márgenes. El periodista de ACN se pregunta:

“¿Cómo puede sentirse un cliente a gusto en una instalación si sabe de antemano que lo están timando? Alguien decía: el consumidor debe exigir por sus derechos, y eso es cierto, pero otro grupo de personas argumentaba que salir de paseo para enfrentarse a este tipo de situaciones era algo así como pasear por el infierno. Tampoco les falta razón”.

Ese es el punto en esta y en muchas otras áreas de la vida en Cuba: mientras los cubanos no sepan exigir sus derechos; mientras los cubanos no sepan enfrentarse contra lo mal hecho; mientras no sepan protestar y articular su inconformidad, mal seguirán estando las cosas en la Isla en todos los órdenes.

Es hora de dejar de pensar que exigir un derecho puede arruinar un día de paseo. Es hora de abandonar la esperanza hueca.

Origen: Prensa oficial de Cuba denuncia “el engaño” de Coppelia – CiberCuba

El jineterismo virtual, la nueva prostitución que trajo WiFi a La Habana | Cuba

Idalia es una joven cubana que, como muchas otras en la isla, ha sabido sacarle provecho a los puntos de conexión inalámbrica a internet para obtener beneficios de amigos en el extranjero

Por Daniel Castropé

LA HABANA.- La noche es oscura en el parque Coyula, en 19 y 30, en el municipio habanero de Playa. Hace calor. No se mueve una sola hoja de los árboles, que parecen petrificados contra un cielo de nubarrones cobrizos.

Idalia es una joven rubia, de ojos claros y un cuerpo escultural. Pero la belleza de sus ojos se transforma en una especie de “hoguera ardiente” cuando algún coterráneo, al que identifica de inmediato por el acento y los ademanes que suelen utilizar los cubanos al cortejar a una mujer, le coquetea. “No quiero nada con ninguno de estos pasmados (alguien sin dinero)”, dice en tono desafiante.

Esta habanera creció en Marianao, en un hogar carente de la figura de un padre y al lado de una madre que le inculcó buenos principios, aunque la mujer, que trabajaba en un hotel, también en Playa, tuvo una infinidad de hombres que solo sirvieron para robarle la juventud. No obstante, la joven nunca olvida las palabras de su madre: “Busca un hombre de afuera; los que hay aquí no sirven para nada”.

Y si algo caracteriza a los cubanos es que saben sacarle alguna ventaja adicional a la poca asistencia que les brinda el Gobierno, y el caso de los puntos de wifi o internet inalámbrico en la isla no es la excepción, pues no solo permite acercar virtualmente a las familias separadas por la desgracia del comunismo, sino también como plataforma para algunas mujeres que buscan a su “príncipe azul” en otras latitudes.

El costo de la conexión a internet no es un problema, el dinero para este fin proviene de algún "amigo" en el extranjero.
El costo de la conexión a internet no es un problema, el dinero para este fin proviene de algún “amigo” en el extranjero.

Idalia es una prueba fehaciente de esta tesis. Todas las noches dirige sus pasos cortos hacia el parque ubicado a dos cuadras de casa, en el reparto La Sierra. Su lista de contactos parece interminable. Tiene “amigos” en España, México, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y –decir ‘por supuesto’ no es exagerado– en los Estados Unidos. “Lo que más tengo son conocidos en la ‘yuma’. Dos me han propuesto matrimonio”, afirma llena de convicción en sus palabras melodiosas.

La mejor forma de “conexión”

“Conectar” con algún extranjero le resulta mucho más fácil desde que el régimen decidió abrir espacios públicos de conexión wifi, en julio del 2015, a pesar de la inconformidad de los clientes por el alto costo y la lentitud de un servicio que, según funcionarios de ETECSA, ha tenido una “gran mejoría este año”. ¿Cuál año? Solo ellos lo saben.

Pero el costo es un tema que no le causa mayores problemas a la protagonista de este relato. El dinero para pagar el servicio no sale de su bolsillo. Nunca ha trabajado, y si lo hiciera, a lo sumo podría devengar alrededor de 20 CUC al mes, que le alcanzarían para conectarse 13 veces a la red durante ese mismo lapso, en razón a que cada tarjeta de ETECSA, por una hora de internet, tiene un valor de 1.50 CUC. En consecuencia, solo trabajaría para “vivir conectada”.

La hermosa cubana, que cualquiera de sus coterráneos quisiera convertir en una amante ocasional o incluso en la madre de sus hijos, exponiéndose a algunos riesgos de deslealtad, tiene una fuente de ingresos “segura” en el exterior. Cada “amigo” le “resuelve” una suma de dinero que le hacen llegar a través de una reconocida casa de remesas que le reporta al régimen el 20% del monto total recibido por el destinario.

De todos sus “amigos”, esta chica ha conocido a tres en persona: un cubanoamericano, otro colombiano y un mexicano. Con los demás, solo mantiene contacto a través de redes sociales como Facebook y WhatsApp. “Es como si estuvieran aquí, pero no tengo que salir con ellos a ningún lado”, advierte.

Tres “amigos”

Cuando el cubanoamericano Mario estuvo en noviembre del año pasado en La Habana, vivieron una ‘noche loca’ en la discoteca La Puntilla. Fueron tres días de paseos en vehículos de la época del capitalismo floreciente en Cuba, un día completo de playa en Varadero, recorrido en “cocotaxi” por La Habana Vieja y mucho licor y comida. El Hotel Nacional le pareció maravilloso.

El segundo, Roberto, le dijo que era colombiano, de una región muy cercana a la frontera con Venezuela, en donde la gasolina tiene un valor menor al del agua envasada. Idalia asegura que no le creyó nada. “Yo no sé si de verdad él es de Colombia, si tiene mucho baro (dinero), como me dijo, pero vino una vez y todavía seguimos hablando por internet, y siempre me manda unos chavitos (dinero)”, afirmó.

Al hablar del tercero, la joven parece tragarse una papa gigante. Describe al mexicano como un hombre pequeño, robusto, de pelo lacio, que viste camisas a rayas, jeanes y una botas de vaquero. Su nombre no lo quiso revelar.

La segunda noche con él, escuchó una conversación telefónica. El hombre hablaba de mucho dinero y de negocios que le parecieron “sucios”. No dijo cuánto dinero le dejó, pero esa semana Idalia pudo comprar una cocina (estufa) y un refrigerador que la madre cuida como el más preciado de los tesoros.

Nuevas posibilidades

Utilizando con destreza el móvil celular Iphone 6, que Mario le regaló, la cubana de carnes duras y torso de curvas pronunciadas recorre virtualmente el mundo entero “hablando con uno y con otro”. Gracias al chat de Facebook (Messenger), y a WhatsApp, la joven salta de México a Estados Unidos, en un santiamén, sin pasar físicamente por la peligrosa frontera.

“Yo antes tenía que llamar por teléfono a mis amigos, o mandarles cartas que nunca les llegaban. Ahora eso no es así. Por el celular puedo hablar con ellos cuando yo quiera. Ahora me hace falta una recarga para el teléfono. Vamos a ver quién me la da”, asevera.

En menos de dos minutos, uno de sus “amigos” en Miami suple la carencia de Idalia. Una de las compañías de llamadas y mensajería entre Cuba y Estados Unidos tiene una promoción para recargar una línea telefónica con 21 dólares americanos y el beneficiario recibe en la isla 50 CUC en servicios. La cubana agradece el gesto con un corazoncito que palpita en la pantalla de su celular.

A pesar de que la conexión es lenta, por momentos, la joven tiene la posibilidad de enviar fotos y videos que con suma frecuencia le solicitan. “A mí me piden de todo. Yo sé lo que mando y cómo lo mando”, afirma. “Hay unos que se ponen muy impertinentes y los bloqueo, aunque eso no me conviene mucho”.

No le avergüenza decir que prefiere esa vida y no irse a las calles, en Miramar o en el Vedado, para ganarse el sustento diario ofreciendo su cuerpo. Dice que no es la única. “Más tarde viene una mulatica, amiga mía, que habla perfecto el italiano. Ella solo se conecta con europeos, pero a mi esa clase de gente no me gusta”, subraya.

De cualquier manera, Idalia es consciente de una realidad. “Sí, es verdad; esta es una forma moderna de ‘jinetear’, pero no soy una prostituta”, sostiene, al tiempo que se levanta de la silla de mampostería situada en un costado del parque y, caminando rítmicamente, se pierde entre las penumbras de una noche calurosa en la enigmática ciudad de La Habana.

Origen: El jineterismo virtual, la nueva prostitución que trajo WiFi a La Habana | Cuba

¿La prensa cubana como papel higiénico? Censuran polémica fotografía en La Habana – CiberCuba

La foto muestra al diario Trabajadores siendo utilizado como papel sanitario.

El artista visual cubano Erick Coll, profesor de la asignatura Fotografía en el Instituto Superior de Diseño (ISDI) de La Habana, ha denunciado este jueves la censura de una de sus piezas en el marco del Concurso de Artes Plásticas “Salón de Arte Erótico”, en el municipio capitalino de Alamar.

La referida instantánea, bajo el sugestivo título “Valor de Uso”, muestra al diario oficial Trabajadores siendo utilizado como papel higiénico por una mujer desnuda. La obra, más allá de discursar sobre lo erótico, posee evidentemente una marcada intención de crítica social y política partiendo del lenguaje artístico fotográfico.

Semejante analogía quedó excluida del Salón, un evento de carácter anual que es auspiciado por instancias culturales del Estado y que destaca como el más importante de su tipo al Este de La Habana.

 16586989_10154333748548097_3719382443912558496_o

Recordemos que Trabajadores, al igual que los diarios Granma y Juventud Rebelde, son medios de prensa de tirada nacional que responden a las directrices político-ideológicas del Partido Comunista de Cuba (PCC). Estos tres periódicos, así como el resto de las publicaciones impresas en la isla, forman parte del único sistema de medios (el estatal) permitido por el gobierno.

El artista, miembro de la UNEAC y del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica (FCIF), es responsable general de la asignatura Fotografía en el ISDI y ofrece regularmente conferencias sobre el tema en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA), en la Fototeca de Cuba y en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de la Habana.

Su obra, que se ha expuesto en la Bienal de La Habana, así como en la Fábrica de Arte Cubano, explora el erotismo a partir de las formas del cuerpo humano y haciendo énfasis en la sugestión sutil de lo sensual mediante el uso de luces y sombras.

Coll es miembro además de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) y de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), su presidente para la Región del Caribe.

Origen: ¿La prensa cubana como papel higiénico? Censuran polémica fotografía en La Habana – CiberCuba

En tiempos de cenizas viles por Andrés Barca Jr.

 

Regla, La Habana, 27 de noviembre de 2016

 

-Buenos días compañero Michael.

-Buenos días Rigoberto.

-Hoy, y hasta nueva orden, soy el compañero Rigoberto.

Michael sonrió. El tabaco recién encendido quedó fijo en medio de la boca, los ojos se entrecerraron por causa del humo y la amplitud de la sonrisa.

-¿Órdenes de quién? Yo no soy militar, no recibo órdenes.

– Órdenes del Partido. No hace falta ser militar para recibir órdenes del glorioso Partido Comunista de Cuba. ¿Se puede saber qué hace Ud ahí, sentado tan tranquilo?

Michael lo miró fijamente. Las patas traseras de la silla recostada a la pared de madera, aguantaban casi todo su peso. Tenía las piernas colgando.

-Vivo aquí Rigoberto -dijo con sorna-, hace un dia lindo -señaló con el dedo el azul que se extendía sobre sus cabezas y que se reflejaba a lo lejos en la bahía, haciéndola parecer limpia- y como hoy no trabajo, no tengo nada que hacer… ¿Por qué me tratas de Ud?

Rigoberto siguió el dedo con la vista e hizo una mueca de disgusto.

-Rigoberto no, compañero Rigoberto, ya se lo dije -tenía un tono de represalia que combinaba con su postura erguida-, lo trato de Ud porque es necesario en estos días de respeto institucional. ¿No fue Ud a la reunión del CDR de anoche donde se expusieron las pautas a seguir que dictó el compañero Raúl?

Michael inhaló el fuerte humo de su tabaco y lo exhaló despacio, poniendo una capa rala de gris entre sus ojos y el cielo. “Paciencia Micha“ -pensó.

-Ayer llegué muy tarde Rigoberto, ya la reunión se había acabado.

-Compañero Rigoberto, no se lo repito más – el tono insolente de su voz demostraba su inconformidad con la conversación.

-Te conozco de toda la vida y nunca te llamé “compañero”, me resulta raro hacerlo de buenas a primeras.

Michael miró a ambos lados. En cada esquina había una moto suzuki roja con un hombre vestido con jeans y camisas de rayas en cada una. Parecían ajenos, distraídos. Volvió a sonreír con el tabaco en medio de la boca.

-Tiene que hacer un esfuerzo compañero Michael, son las directrices del gobierno. Aún no me respondió por qué está aquí sentado, en la puerta de su casa, sin camisa, en chancletas y fumando tranquilamente.

Michael suspiró de nuevo. Se quitó el tabaco de la boca y miró de nuevo al cielo como quien pide paciencia a Dios.

-Ya te respondí Rigoberto. No tengo nada que hacer hoy. ¿Acaso estoy haciendo algo malo al estar cómodo y tranquilo en la puerta de mi casa?

Rigoberto cruzó los brazos a la altura del pecho y abrió los ojos fingiendo sorpresa.

-Estamos de luto compañero Michael, y Ud no tiene cara de tristeza. Ayer en la reunión del CDR leímos la petición del compañero Raúl donde se dirigía al pueblo revolucionario…

-¿Dijeron que había que tener cara de tristeza? -había una mezcla a de sorpresa e incredulidad en su voz- ¿Es obligado? ¿Y si llevo el luto por dentro? ¿Estás seguro que fue una petición y no otra orden “voluntaria“?

La interrupción y las preguntas descolocaron a Rigoberto, sin costumbre de ser cuestionado, que comenzó a mirar hacia las esquinas indistintamente.

-Fue un pedido, el com… el compañero Raúl… pidió al pueblo revolu… revolucionario… pidió, no fue una orden… es un sentimiento común entre todos nosotros … -tartamudeaba y comenzó a sudar. La camisa de rayas dejó entrever las manchas húmedas del desconcierto- El compañero Raúl y toda Cuba están llorando la desaparición física de nuestro líder histórico.

Michael volvió a fumar sin dejar de mirar con el rabillo del ojo las dos motos suzuki y a sus acompañantes que ya no disimulaban y estaban viendo la escena con la atención de un cazador.

-¿Quién dice que no siento la muerte de Fidel? -Michael estaba serio aunque el brillo de sus ojos denotaba ironía- ¿Lo dices tú?

Rigoberto no respondió. En vez de eso, sacó una libreta del bolsillo trasero, la desenrolló, y se puso a escribir con la pluma mordisqueada que hasta entonces sobresalía del bolsillo de la camisa. Mientras anotaba, murmuraba frases inteligibles. Cuando terminó estaba más calmado y había recuperado la seguridad.

-Se dice “la desaparición física del invicto comandante en jefe” ¡Fidel nunca va a morir! -se llevó el puño cerrado al pecho y bajó la cabeza, en un movimiento dramático- Compañero Michael -levantó bruscamente la cabeza, con la nariz arrugada- ¿Eso que huelo es ron? -El tono de voz era amenazante- ¿Es ron?

Michael dejó caer la silla sobre sus cuatro patas, se inclinó sobre su abdomen y observó la silenciosa e inusualmente vacía calle. Sólo cuatro personas, uno en cada esquina, Rigoberto y él.

-Es ron, sí.

La cara de Rigoberto se iluminó con esa chispa que sólo tienen los censores. Esa mezcla de superioridad y mezquindad que otorgan a su portador los rasgos de un buitre hambriento ante la visión de un cadáver putrefacto.

-¡Pero está prohibida la venta y consumo de bebidas alcohólicas por 9 días! ¿Cómo es que Ud está tan tranquilo cometiendo tamaña ilegalidad? -no podía suprimir una sonrisilla maléfica, estaba feliz de haber encontrado una brecha por donde introducir su ponzoña vengativa- ¡Hoy es un día triste para todos los cubanos “de bien”! ¿Qué digo hoy? ¡Son 9 días de riguroso sufrimiento para todo revolucionario!

Michael lo miraba con repugnancia mal disimulada. Odiaba a esa clase de cobardes, tan abundantes en Cuba, que encontraban la felicidad intimidando a todo el mundo, basándose en leyes creadas y desarrolladas para amedrentar y controlar a sus coterráneos. Suspiró y volvió a fumar buscando algo de calma en la indignación que lo corroía.

-El ron se lo acabo de soplar a mi Elegguá… ¿Anoche en la reunión del CDR dijeron que el luto se extendía también a los Orishas? -quería sonar tranquilo pero las palabras salieron duras, como los puñetazos que hubiera querido darle a Rigoberto.

El censor presintió el peligro y volvió a mirar nervioso en dirección a las suzuki. Sus ocupantes encendieron los motores y el ruido le dio algo de tranquilidad a Rigoberto.

-Están prohibidas la bebidas alcohólicas para todo uso. Está prohibida la música, los chistecitos y los rezos. ¡Está prohibida la felicidad, carajo! ¡Hasta los santos le deben todo al Comandante en Jefe, el eterno Fidel!

Michael se puso de pie y dejó el tabaco encendido en el borde de la silla. Las suzuki aceleraron al unísono pero sin moverse. Una ruidosa advertencia que Rigoberto asumió como protección ante la mirada lacerante que lo escudriñaba. Sonrió evitando los ojos de Michael y enderezó el cuerpo de manera desafiante. Sólo sus manos, temblando sin control, reflejaban el miedo real que tenía.

Michael se inclinó sobre él y le susurró.

-Pues tú pareces muy feliz ahora mismo para ser ilegal la alegría. Estás sonriendo y tus amiguitos de las camisas de rayas y las motos pueden pensar que te alegras de la muerte de Fidel. ¿Te alegras Rigoberto? Yo creo que Fidel te importa y te importaba lo mismo que un mojón en la Calle Martí. ¡Pero qué linda justificación para que un pendejo como tú se sienta poderoso!

Rigoberto levantó la cabeza aterrado. Quería moverse, dar un paso atrás y alejarse de ese rostro que lo miraba con odio, pero las piernas no le respondían. Le faltaba el aire, los esfínteres amenazaban con abrirse en una pestilente cascada, los hombros le pesaban. La camisa estaba pegada a su cuerpo como una segunda piel. La segunda piel del represor, la misma de la que no podría desprenderse nunca. Agitó las manos llamando a las suzuki en el único movimiento que fue capaz de articular, justo antes de que un mareo oportuno, preámbulo del desmayo salvador de sus aterradas neuronas, pudiera sobrevenir.

Michael sintió las motos acelerando hacia ellos y su odio aumentó.

-¿Ahora llamas a la pandilla? ¿Necesitas refuerzos? ¡Eres un cobarde de mierda, compañero Rigoberto!

Rigoberto consiguió moverse hacia atrás, alzó la libreta y la pluma para comenzar a escribir. Fue un acto involuntario. Un gesto de burócrata medular.

Michael le dio un manotazo a la libreta que cayó al suelo, abierta, mientras las suzuki rojas con sus agentes de camisas rayadas y jeans, llegaban hasta ellos frenando ruidosamente.

-¡Tírate al suelo! -gritaron a Michael los dos agentes de paisano mientras se bajaban corriendo de las motos- ¡Que te tires al suelo!

Michael permaneció de pie, mirando fijamente a Rigoberto.

Los policías sacaron las esposas y cogieron a Michael de los brazos. Michael no forcejeó pero tampoco se tiró al suelo. Los agentes, en una sincronización casi perfecta, lo tumbaron boca abajo, con un movimiento brusco e innecesario.

La cara del Michael se cubrió de polvo y sangre. El golpe brutal contra el asfalto le había quebrado la nariz. La libreta abierta de Rigoberto quedó a escasos centímetros del rostro ensangrentado de Michael, que pudo leer lo que había escrito el represor:

“Elemento subversivo, sentado frente a su casa, fumando, sin camisa y con cara de felicidad. Se alegra de la muerte de nuestro líder supremo. Procedo a interrogarlo antes de llevarlo preso… posible consumo de alcohol y mariguana… con antecedentes contrarrevolucionarios y que no asistió a la reunión del CDR de ayer en la noche ”.

Rigoberto recogió la libreta manchada de sangre del suelo, la cerró y gritó:

-¡Llamen a la patrulla para que se lo lleven a la Estación! -tenía una sonrisa de éxtasis enfermiza y una voz chillona, muy parecida al sonido de una hiena en peligro.

La patrulla tardó cinco escasos minutos en llegar, llevarse cargado al sangrante Michael dentro del carro y salir quemando ruedas, en un alarde superfluo de conducción temeraria.

Rigoberto tuvo el instinto de cerrar la puerta de la casa de Michael cuando la sirena de la patrulla se tornó un susurró lamentable en la lejanía. “La segunda buena obra del día”, tuvo el cinismo de pensar, pero el olor a ron, que evidenciaba la presencia del Orisha oculto tras la misma puerta, más el humeante tabaco que descansaba en la silla vacía, lo hicieron desistir. “Que Elegguá proteja su bajareque, ya que creo en él. A mí me protege la revolución“. Fue el pensamiento ladino que usó como mordaza para acallar la minucia de conciencia aún remanente en él y que luchaba por aflorar.

Antes de subirse a una de las motos, Rigoberto se volteó para observar la cuadra vacía. Sólo los gorriones se movían en aquella inusual quietud. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Aunque no podía ver a nadie, sintió como decenas de ojos, camuflados detrás de las ventanas, lo maldecían entre lágrimas.

Origen: En tiempos de cenizas viles | Neo Club Press Miami FL

Desde la terraza del Hotel Inglaterra – Conexión Cubana

Escrito por Toni Miralles.

Estaba viendo fotografías de mis viajes a la Isla de Cuba. Algunas me hicieron recordar que habitualmente por las noches solía tomar una copa en la terraza del Hotel Inglaterra de la Habana ambientada por los grupos musicales de Son. Era cita obligada si quedaba con alguien que fuera allí, era el punto de referencia en la capital cubana.

Hotel Inglaterra. Monumento Nacional. Hotel Decano de la Hostelería de la Isla de Cuba.

Tengo debilidad por el Hotel Inglaterra no lo puedo remediar, no me he hospedado nunca en él ni en ningún otro de la Isla, mi estancia ha sido siempre en casas particulares, pero desde que pisé su terraza por primera vez fueron tantas las cosas que desde allí observé y las vivencias que allí me ocurrieron, que ahora en la lejana distancia tengo muchos recuerdos de ese Egregio Hotel. Habiendo ejercido sobre mí, una nostalgia embriagadora.

Ha sido una vez en España recordándolo el que me haya picado la curiosidad de saber de él. Hoy en día eso gracias al “poder de Internet” casi todo lo puedes saber.

Las historias en el emblemático Hotel vividas por sus inquilinos, según nos cuentan los cronistas son tan variadas como interesantes. Desde las correrías amorosas del torero español Luis Mazzantini con la Actriz francesa Sara Bernhad. Hasta las que han servido de inspiración para que grandes escritores allí escribieran sus grandes obras, pasando por el Insigne cubano José Martí que el 4 /04/ 1879 allí pronunció su discurso de homenaje al periodista Manuel Marqués Sterling.

Han sido innumerables sus huéspedes de lujo. Poetas, Dramaturgos, Artistas, Cantantes, Deportistas, Políticos, que en el Hotel Inglaterra dejaron constancia de su paso por el.

Hotel de bella estampa Neoclásica, que ha tenido que restaurarse en varias ocasiones, especialmente la que tuvo en el año 1901. Que se le dotó de Luz Eléctrica, teléfono, cuarto de baño en sus 83 habitaciones y enlace telégrafo. Decorado con los mosaicos traídos de tierras alicantinas, las verjas traídas de Sevilla.

Eran épocas que el trasiego comercial por sus cercanías al puerto de la ciudad hacían que fuera el “posadero que a todos acogía y el ojo que todo lo veía“.

Edificio que goza de ese lugar único de la Habana Vieja. Sirviéndole como de “alfombra mágica”. El Paseo del Prado y con unos “vecinos” tan emblemáticos como él. Enfrente el Parque Central, edificios y palacios como el Ballet Nacional, Bellas Artes a su derecha el Capitolio y como cubriendo la retaguardia el de Partagás.

Prometo la próxima vez que vaya a la Habana hospedarme en él, aunque solo sea una noche, quiero asomarme por sus balcones a la plaza que hay enfrente, donde las altas palmas reales allí existentes le hacen la “guardia de honor”, como monumento nacional a custodiar que es.

A buen seguro que sentiré como si me estuvieran observando los espíritus de los personajes de toda clase y condición que por allí han pasado en sus largos años de existencia, no se si podré conciliar el sueño de pensar la emoción que ello me causará.

De esa dorada época es con la que me quedo, algo bien distinto es lo que ahora desde él se contempla y nadie me lo puede negar. Desgraciadamente yo desde esa terraza de mi Hotel favorito he podido ver…

¡He visto los viejitos vendiendo los diarios el Granma y el Juventud Rebelde, algunos con aspecto decrepito que más bien deberían estar en Asilos!.

¡He visto las mujeres que venden flores, haciendo las mil peripecias para poder pasar!.

¡He visto las chicas desde la acera, que con la vista “hablaban” con insinuantes proposiciones, buscando el turista que llevarse a la cama!.

¡He visto con cara de lastima a todas estas personas como se les negaba el permiso para tener acceso a la terraza del hotel para hacer su “negocio”!.

¡He visto como el “Gorila” de la entrada a la terraza imponía su autoridad con los que intentaban colarse!.

¡He visto como a una seña del turista, el “Gorila” agachando la cabeza dejaba pasar a alguien por indicación del que disponía de dólares!.

¡He visto como clientes del Hotel ponían “algo en la mano” del portero de turno para dejar pasar a la joven con el viejo turista!.

¡He visto como un viejito con aspecto indigente con un palo de madera hacía maravillas con un tonel o bidón de esos metálicos de petróleo vacío, tenia una destreza digna de un buen numero de circo!.

¡He visto como la policía lo echó de allí!, no querían que los turistas le dieran propinas como diciendo, ¡ aquí no las necesitamos!.

¡He visto como en el baño un popular cantante de color con unos trajes blancos a juego con sus gafas de Sol esnifaba una raya de cocaína!.

¡He visto como a los cubanos les está vetado el acceso, siendo estos… ¡“Los auténticos dueños del Hotel“!.

¡He visto….

Si yo en tan poco tiempo he visto todo eso. ¿Qué no habrá visto él ?. Que como fiel testigo lleva allí en su mayestático enclave de la Habana Vieja desde que fue inaugurado el 23 de Diciembre de 1875.

Origen: Desde la terraza del Hotel Inglaterra – Conexión Cubana