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Argentina de rodillas frente a la marihuana

Por

Claudio Izaguirre 

Vendrá un Mao Tse Tung?

El universo político de Argentina ha sido vencido por la mentira de la marihuana medicinal y recreativa, ofreciendo un marco de majestuosidad en el predio de La Rural, lugar donde se mostró desde siempre la pujanza del País y ahora su decadencia definitiva.

La ley de Salud Mental, por su parte, propone la desaparición definitiva de centros de rehabilitación de adictos públicos y privados, laicos y religiosos, además de la extinción de todos los neuropsiquiátricos del País y por otro lado el mismo Estado, reciben con alfombra roja a la marihuana que es creadora de paranoicos, psicóticos y esquizofrénicos.

Mientras tanto, el Padre Pepe Di Paola se esconde tras un mostrador llamado Altar, el gobernador de Jujuy planta 14 mil hectáreas de marihuana con dineros deGeorge Soros donde pone a su hijo de gerente y se prohíbe desde el Estado la creación de nuevos espacios de asistencia para drogadependientes.

Todo está encaminado para que nos gobierne el caos, presenciando delitos aberrantes y dantescos producidos por el consumo de drogas, que difícilmente hubieran estado en el imaginario popular.

Los jueces liberan narcos en algunos casos y en otros son ellos los encargados de distribuir hasta 14 mil kilos de marihuana a la semana durante años, fiscales que se enfrentan a estos jueces y otros que los protegen a cambio de vehículos de alta gama y gobernadores que en persona se encargan de frenar operativos policiales para proteger reconocidos narcotraficantes que inundan la Patria de drogas.

Tenemos a Uruguay con su marihuana libre que hizo subir en aquella Nación el consumo un 500 % y potenció a límites insospechados la narcoventa, al poner en farmacias una marihuana con mínimo potencial de THC, que obliga a los adictos a buscar la ilegal para satisfacer sus necesidades físicas y mentales. Ahí también estuvo Open Society la fundación de Soros que alentó y promocionó la marihuana libre y canjeó con Mujica la libertad del cannabis por la disminución del riesgo país a los niveles de 1998.

Argentina lista para liberar ésta droga, acompañada de la desaparición de los centros de rehabilitación, promete crear una nación invivible, con ciudadanos armados para defenderse del ataque de los psicóticos que el propio Estado crea con las nuevas libertades, que encarcela la vida de toda la comunidad.

Debo recordar a Diana Conti que decía hace algunos años que el ladrón era una persona que pretendía recuperar algo de lo que la sociedad le había impedido acceder y que el vendedor de drogas era alguien que estaba fuera del sistema laboral y que encontraba en la venta de drogas la posibilidad de mantener a su familia.

Debido a que el argentino es sumiso y no se mueve salvo que le toquen el bolsillo, la Nación será inundada de drogas y la vida del ciudadano común se extinguirá entre la cárcel por defenderse de los psicóticos o la muerte por no protegerse.

Pasarán 100 años y aparecerá un Mao Tse Tung que terminará con esta locura de la forma más violenta. Mao terminó con el consumo de opio en China degollando a 60 millones de consumidores.

Origen: Periódico Tribuna de Periodistas

Se triplicó el consumo de alcohol y marihuana en adolescentes y hay alerta

 

Son datos de Sedronar. Los especialistas advierten sobre la naturalización de este fenómeno.

Según estudios de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar) realizados en el 2017, el consumo de sustancias ilícitas y abuso de alcohol en la población entre 12 y 17 años se triplicó con relación a 2010.

Así, en el 2010, 1 de cada 100 niños y adolescentes consumió marihuana. En tanto, en el 2017 lo hicieron 3 de cada 100. “Si bien consumir no implica ser adicto una de las frases más escuchadas cuando inician tratamiento es: ´cuando empecé a consumir nunca imaginé que iba a quedar pegado´”, le cuenta a Clarín la psicóloga Andrea Douer, Directora de la Asociación Civil Grupo Diez, institución que se dedica a la asistencia y prevención de las adicciones

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Origen: Clarin.com

¿Coca-Cola de Marihuana? Más cerca de lo que crees

 

Logotipo de Coca-Cola. EL MUNDO

The Coca-Cola Company está “observando de cerca” los avances en las bebidas a base de CBD, uno de los componentes presentes en el cannabis, para incluirlo en algunos de sus productos, según ha confirmado la firma en un comunicado este lunes.

La compañía ha decidido atajar varias informaciones publicadas en distintos medios sobre un posible acuerdo con el productor canadiense de cannabis Aurora para lanzar al mercado bebidas que usaran el psicotrópico como ingrediente. “No estamos interesados en el cannabis o la marihuana“, ha subrayado el fabricante de refrescos.

“Junto con muchos otros en la industria, estamos observando de cerca el crecimiento del CBD no psicoativo como un ingrediente para las bebidas”, ha indicado la compañía. Aunque ha reconocido que el mercado está “evolucionando rápido” también ha destacado que no se ha tomado ninguna decisión en firme.

El CBD (cannabidiol) es uno de los componentes presentes en el cannabis y, a diferencia del THC (tetrahidrocannabinol) no es un psicoactivo, por lo que es legal en muchos países, entre ellos España.

Este nuevo movimiento de The Coca-Cola Company se enmarca en la estrategia de compañía de diversificar su oferta de bebidas. El pasado marzo la firma anunció que lanzaría en Japón el primer refresco con alcohol de su historia.

De la misma manera, el fabricante de refrescos también llegó recientemente a un acuerdo de colaboración con Bodyarmor, la empresa especializada en bebidas isotónicas de la cual es accionista el exjugador de la NBA Kobe Bryant, en virtud del cual el gigante estadounidense se hizo con una participación “minoritaria”.

En un movimiento similar, el pasado agosto Constellation Brands, propietario de la cerveza ‘Corona’ en Estados Unidos, llegó a un acuerdo para invertir 5.000 millones de dólares canadienses (3.285 millones de euros) en la adquisición de 104,5 millones de acciones del productor de marihuana Canopy Growth, elevando así al 38% su participación.

Origen: ELMUNDO

Ojo con la marihuana: permanece en la leche materna

 

HASTA 6 DÍAS DESPUÉS

Se estudió la permanencia del cannabis en la leche materna de mujeres que la consumen. Si bien en la mayoría de los casos los restos desaparecían 27 horas después de su consumo, en algunas ocasiones se detectaron hasta seis días más tarde.

Por Urgente 24

Se trata de la droga más consumida por las mujeres que están en periodo de lactancia, sobre todo en lugares donde su consumo está legalizado. Por este motivo, los investigadores quisieron averiguar qué sucede con la leche.

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Los efectos de la marihuana cuando haces deporte

 

Testimonio de un runner que corría muy colocado.

POR 

Es una calurosa y calurosa mañana en el centro de Denver, y corro tan rápido como puedo. “Jump Into the Fire“, de Harry Nilsson, está sonando a todo volumen en mis auriculares mientras esquivo el tráfico, hago piruetas y salto sobre los bancos del parque. Estoy a punto de entrar en mi segunda hora de carrera, y voy completamente colocado de marihuana.

Es el turno para “Sabotaje“, de Beastie Boys, y una oleada de narcóticos sube por mi espina dorsal, dejando todo mi cuerpo con la sensación de piel de gallina. Voy dando vueltas sin parar por la ciudad, recorriendo kilómetros entre un parque y otro sin esfuerzo, vuelta tras vuelta antes de volver a meterme entre el tráfico. Nada de disciplina, ni objetivos. Ni siquiera controlo la distancia recorrida ni el tiempo, pero me siento listo para perseguir a una maldita gacela.

Hasta la edad de 30 años era la persona menos atlética que te puedas imaginar. Pero durante los últimos cinco años, he estado consumiendo regularmente chocolates de cannabis y corriendo a toda velocidad por la ciudad, sintiéndome ingrávido mientras saltaba empinadas colinas y abordaba distancias que nunca creí posible recorrer. La combinación de música, estrés y maleza se combinan en un eufórico potaje que de alguna manera me ha convertido en un corredor. Y un adicto con problemas.

Cuando me topé por primera vez con esta experiencia, no sabía nada sobre toda la ciencia con la que cuenta detrás. Ni siquiera conocía que había una tendencia clandestina de atletas que usaban marihuana en sus entrenamientos. Todo lo que sabía es que era lo mejor que había experimentado nunca, que me había ayudado a dejar de fumar (cigarrillos), cuidar de un corazón roto y ganar 9 kilos de músculo.

Al crecer en la cultura evangélica suburbana de Iowa, mi físico de niño se parecía al de Bobby de la serie King of the Hill: extremidades delgadas, y cuerpo rechoncho. No sabía nada sobre deportes profesionales (hasta el día de hoy tengo problemas para nombrar a un solo atleta famoso) y ni siquiera podía correr un hasta la vuelta de la equina sin colapsar de dolor. Perdí toda la grasa infantil cuando me mudé a Colorado de adulto, pero esto se debió principalmente a una dieta basada en el fármaco Adderall y cigarrillos enrollados a mano.

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¿Cómo le está yendo a Uruguay con su “experimento” con la marihuana?

Funcionarios públicos serán los encargados de “vigilar” el cumplimiento de la ley según los términos allí establecidos y además, van a “dar permisos” para que diferentes empresas privadas operen en este mercado. Es de temer que por ese camino, la corrupción se expanda considerablemente.

¿Cómo le está yendo a Uruguay con su “experimento” con la marihuana? (Twitter)

Con gran expectativa internacional y el fervoroso apoyo de la mayoría de los liberales, el 7 de enero de 2014 en Uruguay, entró en vigor la ley No. 19.172, denominada “ley de la marihuana”.

En aquel momento escribimos una serie de artículos señalando que esa norma era mala. Nuestra posición fue criticada por aquellos que están a favor de la liberalización de las drogas.

Esa reacción nos preocupó porque demuestra que se ha aprendido poco de las malas experiencias del pasado. Los que están a favor de liberalizar los mercados, mucha veces parecen obviar que el fin importa pero también los medios. En realidad, lo más relevante son los instrumentos que utilicemos porque de lo contrario, podremos obtener consecuencias diametralmente opuestas a las perseguidas.

Recordemos lo sucedido con las empresas monopólicas estatales en la ex URSS y Argentina. Cuando Mijail Gorbachov y Carlos Saúl Menem, en sus respectivos países, las vendieron al sector privado, recibieron el aplauso del capitalismo occidental. En ese momento poco importó la “forma” en que esas desestatizaciones eran llevadas a cabo. El resultado fue que en Rusia dio origen a un “capitalismo mafioso” y en Argentina se pasó de monopolios estatales a privados.

Corolario: los ciudadanos de esas naciones sufrieron las consecuencias y hoy en día sienten aversión hacia la palabra “liberalización” (que en rigor no era tal) y son más estatistas que nunca.

Carlos Vaz Ferreira en su tratado “Lógica viva”, analiza los modos más comunes en que las personas cometen errores. Realiza “un estudio de la manera como los hombres piensan, discuten, aciertan o se equivocan —sobre todo, de las maneras como se equivocan […] un análisis de las confusiones más comunes, de los paralogismos más frecuentes en la práctica”.

Entre esos sofismas, advierte la diferencia entre “pensar por sistemas” o “pensar por ideas a tener en cuenta”.

Los que razonan de la primera manera, ponen todo en una misma bolsa. Por ejemplo, “los monopolios estatales son malos”. Ergo, cualquier medida que los elimine, es buena. En cambio, aquellos cuya actitud intelectual adhiere a la segunda, defienden ciertas ideas pero simplemente para tenerlas en cuenta: en cada caso particular examinarán si aplicarla producirá buenos o malos resultados. No son dogmáticos.

Obviamente que “pensar por sistemas”, nos lleva a cometer graves errores.

Esa forma de razonar, fue la que adoptaron muchos defensores del liberalismo ante las desestatizaciones de Gorbachov y Menem. Asimismo, frente a la ley de marihuana en Uruguay, impulsada por José Mujica.

En nuestros artículos sobre este tema, expresábamos:

La ley sobre la marihuana que recientemente se aprobó en Uruguay, es una buena idea que se ha materializado de una forma inapropiada. La premisa fundamental sobre la que se asienta, es decir, que la liberalización del mercado de las drogas es el camino adecuado para enfrentar ese flagelo, es correcta. Sin embargo, consideramos que esta ley es mala.

Para empezar, no se trata de “liberar” sino de “estatizar”, lo cual es algo completamente diferente. Funcionarios públicos serán los encargados de “vigilar” el cumplimiento de la ley según los términos allí establecidos y además, van a “dar permisos” para que diferentes empresas privadas operen en este mercado. Es de temer que por ese camino, no sólo el problema se mantenga sino que incluso, la corrupción se expanda considerablemente.

El camino adecuado  – el más eficiente y el único  moralmente justificable- es la libertad. Los gobernantes deben aceptar que los ciudadanos son personas adultas y racionales. En consecuencia, responsables de sus decisiones. Además, la liberalización de las drogas para ser realmente efectiva, debería darse a nivel mundial, empezando por EE.UU. y Europa.

El papel de las autoridades debería estar limitado, a realizar una profusa compaña pública de concientización de los males que provocan.

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Por qué deberías dejar de fumar hierba, según vapers

 

Foto de Jake Lewis.

Descubrimos por qué algunos fumadores de cannabis de toda la vida prefieren vapear.

Por Richard Greenhill traducido por Elvira Rosales

Artículo originalmente publicado por VICE Canadá. Leer en inglés.

Dentro de unos meses, se espera que el Parlamento apruebe la C-45, también conocida como la Ley del Cannabis. Es cierto que el empaque propuesto por Health Canada parece una cruza ambiciosa entre David’s Tea y el material que usa el departamento de eliminación de desechos médicos de tu hospital local. Pero, por el lado amable, nunca ha habido un mejor momento para abandonar ese hábito de fumar hierba y utilizar un vapeador en su lugar.

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El doloroso síndrome que sufren muchos consumidores de marihuana sin saberlo 

 

Fumadores de cannabis. Gtres.

El síndrome de hiperemesis cannabinoide o CHS provoca dolor de estómago, náuseas y vómitos a quienes consumen habitualmente el estupefaciente.

Roberto Méndez 

El debate sobre si deberían o no estudiarse los potenciales beneficios medicinales del cannabis o marihuana aún genera polémica. Los detractores de su uso medicinal argumentan aluden a los perjuicios que puede provocar esta droga – especialmente en lo que respecta a su ingrediente psicoactivo, el THC.

De hecho, es probable que aún no se conozcan ni todos los beneficios ni tampoco la totalidad de problemas asociados a la marihuana. Entre estos últimos destaca un extraño síndrome que se describió por primera vez en el año 2004 en un caso clínico publicado en la revista Gut: el síndrome de hiperemesis cannabinoide (CHS).

En el caso publicado hace más de diez años se describió la situación de una mujer australiana que había experimentado episodios severos y repetitivos de violentos mareosvómitos y graves dolores de estómago durante nueve años seguidos.

Según esta mujer, lo único que la calmaba era darse un baño de agua tibia. Sin embargo, si el agua se enfriaba, sus síntomas volvían a empeorar, haciéndole sentir que no podía calentar suficientemente el agua como para estar bien. De hecho, llegó a acudir hasta en tres ocasiones a urgencias hospitalarias por haberse producido a sí misma quemaduras por culpa de la temperatura del baño.

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Origen: El doloroso síndrome que sufren muchos consumidores de marihuana sin saberlo – EL ESPAÑOL

El gran colocón de la guerra | EL PAÍS

Lukasz Kamienski pasa revista en un libro pionero al uso de las drogas en combate a lo largo de la historia, desde los hoplitas griegos hasta las fuerzas especiales de EE UU

Madrid 

Soldados estadounidensese fuman marihuana en su campamento en la provincia de Quang Tri, durante la guerra del Vietnam.

Soldados estadounidensese fuman marihuana en su campamento en la provincia de Quang Tri, durante la guerra del Vietnam. BETTMANN BETTMANN ARCHIVE

No hay guerra sobria. Que en la guerra siempre se han usado drogas es sabido, Lo que no lo es tanto es la escala. De hecho, la mayoría de los guerreros de la historia han entrado en combate colocados de algo. Desde los hoplitas griegos (opio y vino) a los actuales pilotos de cazabombarderos estadounidenses (“pastillas go”: anfetaminas), pasando por los guerreros vikingos (hongos alucinógenos), los zulúes (extractos de diversas plantas “mágicas”) o los kamikazes japoneses (tokkou-jo,“pastillas de asalto”: metanfetamina), los combatientes de todas las épocas y clases han echado mano de alguna sustancia psicoactiva para enardecerse, mejorar el rendimiento, y vencer el miedo y ser capaces de luchar contra el enemigo con armas mortíferas, un trauma, matar y eventualmente morir, que significa un verdadero desafío a la naturaleza humana.

A explicar la historia social, cultural y política del uso de esas sustancias en el campo de batalla ha dedicado el profesor de la Facultad de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad Jaguelónica de Polonia Lukasz Kamienski (Cracovia, 1976) su libro Las drogas en la guerra (Crítica), una obra que cubre un gran vacío sobre el tema y que está llena de información apasionante y detalles impagables, como que la victoria británica en El Alamein tuvo que ver con el uso de la bencedrina —de la que Montgomery era un entusiasta—, y la de los marines en Tarawa con el speed. Kamienski apunta de pasada que Bismarck era un “asiduo morfinómano” y que John F. Kennedy se inyectaba dexedrina e iba colocado de speed durante la crisis de los misiles.

Los combatientes de todas las épocas y clases, afirma el autor, han echado mano de alguna sustancia psicoactiva para enardecerse

“La guerra es en buena medida inseparable de las drogas”, señala Kamienski, que no deja de recordar que la propia guerra es una droga. “A lo largo de la historia encontramos continúas referencias a hongos y plantas mágicos y a todo tipo de sustancias tóxicas que ayudan a los guerreros para inspirarles en la lucha, hacerlos mejores combatientes o contribuir a paliar los efectos físicos o psicológicos del combate. También para hacerles soportable el aburrimiento que a menudo conlleva la guerra. No digo que todos los guerreros de todos los ejércitos hayan usado y usen asistencia farmacológica, pero la melodía principal de la historia militar sí que tiene ese tono farmacológico. El homo furens es un homo narcoticus”.

El estudioso, que considera que “la práctica de colocarse es entre los que combaten tan vieja como la propia guerra”, analiza el “subidón” bélico bajo varios aspectos: las drogas recetadas por las propias autoridades militares y distribuidas por ellas a los soldados (evidenciando una hipócrita doble moral), las autorrecetadas por los combatientes, y las utilizadas como herramientas de guerra (desde el uso hace tres milenios por los caldeos de humaredas de cáñamo indio para embotar al enemigo —con el riesgo de que te soplara el viento en contra—) hasta los planes estadounidenses durante la Guerra Fría para lanzar una lluvia de LSD sobre las tropas soviéticas. No menos descabellados han sido proyectos posteriores de EE UU como el de bombardear con feromonas a las fuerzas enemigas para descontrolar sexualmente a los soldados o el de usar viagra con los integrantes de las fuerzas especiales propias para hacerlos más agresivos.

El escritor y profesor polaco Lukasz Kamienski, en Madrid.
El escritor y profesor polaco Lukasz Kamienski, en Madrid. VÍCTOR SAINZ EL PAÍS

Kamienski destaca el uso del alcohol, “el coraje líquido”, como “la droga más popular de cuantas han empleado los ejércitos” y “uno de los puntales” de las tropas de todos los tiempos (excepto, claro, las islámicas), al menos hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Se ha empleado, recuerda, como anestésico, estimulante, relajante y fortalecedor. No se entiende el imperio británico, señala, sin el ron, que se daba a los marinos y soldados, ni el ejército ruso sin el vodka, que propició victorias y también causó derrotas. En Chechenia los soldados llegaron a canjear blindados por cajas de vodka.

Las drogas en la guerra sigue el empleo de estas de manera cronológica, hasta llegar a las guerras actuales, con el ISIS colgado de captagón (fenetilina) y los estadounidenses usando el psicoestimulante de nueva generación modafinilo, muy eficaz para combatir la fatiga y la privación del sueño. Lo último, dice Kamienski, sin embargo, es “la neuroestimulación directa del cerebro”. El futuro, vaticina, apunta a una ciborgización de los soldados en vez de su yonquización.

El libro pasa revista a los guerreros griegos (que consumían opio disuelto en vino), a los asesinos nizaríes de Alamut asociados al hachís, y a los comedores de hongos y el furor berserker germano y escandinavo que relaciona con la ingesta de Amanita muscaria o A. pantherina, setas que también tomaban, sostiene, para luchar rabiosamente los tártaros.

Kamienski, que sonríe educadamente cuando se le comenta el uso de la poción mágica por los galos de Astérix, explica que Napoleón hubo de tomar medidas drásticas contra el hábito de consumir hachís de sus tropas en Egipto. Luego pasa revista a las guerras del opio y recalca la epidemia de adicción a la morfina que provocó la Guerra de Secesión estadounidense, donde se repartió a diestro y siniestro como panacea.

En las guerras coloniales, según el estudioso, la mayoría de los pueblos guerreros que se enfrentaban a las potencias europeas iban definitivamente colocados. La élite guerrera zulú con dagra, variedad sudafricana euforizante del cannabis. La Primera Guerra Mundial fue la contienda de la cocaína, que consumían los ases de caza alemanes, se administró a los soldados australianos en Galípoli y se suministraba regularmente en general a las tropas británicas en forma de grageas Forced March (!).

La segunda contienda fue la del speed y la meta de la Wehrmacht, comercializada como pervitin. Los nazis buscaron un estimulante aún más poderoso, “una verdadera bala mágica”, en el DI-X, que probaron los comandos de Otto Skorzeny. Pero en realidad todos los ejércitos emplearon las anfetaminas. Caso especial, apunta Kamienski fue el de las tropas finlandesas, colocadas hasta las cejas con heroína, morfina y opio.

En el gran colocón de la Segunda Guerra Mundial, los únicos tradicionales fueron los soviéticos, fieles al vodka y la valeriana.

EL MITO DEL “EJÉRCITO YONQUI” EN VIETNAM

Kamienski dedica un amplio espacio a la Guera Fría, a la búsqueda de sustancias para colocar al enemigo y al “arsenal alucinógeno de los EE UU”, como el polvo de ángel, experimentado a menudo en soldados propios y en civiles sin que estos lo supieran. También sigue la verdadera obsesión paranoica para lograr un “suero de la verdad”.

La guerra del Vietnam es “la primera verdadera guerra farmacológica”, con un consumo entre el personal militar estadounidense que alcanzó cotas nunca vistas. El estudioso apunta que en 1973, año de la retirada de EE UU del país del sudeste asiático, el 70 % de los soldados tomaban algún estupefaciente, fuera marihuana, dexedrina, heroína, morfina, opio, sedantes o alucinógenos. El ejército llegó a poner en marcha un programa de análisis de orina masivos, denominado Operación Flujo Dorado (!). El coloque masivo fue lo que dio pie al mito del “ejército yonqui”, aunque el autor considera que el consumo de drogas, “en términos generales, no interfirió excesivamente en el rendimiento en combate”. En todo caso, solo unos pocos se consolaban en Vietnam escribiendo a casa y escuchando a Barbra Streisand

Origen: El gran colocón de la guerra | Cultura | EL PAÍS

“La coca está por todos lados. Está saliendo fuera de control”

El mediático chef Gordon Ramsay explica en primera persona cómo la cocaína está destrozando la salud de cocineros y clientes de sus restaurantes

portada

“El sucio secretillo de la industria hostelera”. ¿Qué hay que pensar cuando un cocinero se refiere a esto? ¿Salsas mágicas para no parar de rebañar pan? ¿Cucarachas bajo el frigorífico? La respuesta del chef británico Gordon Ramsay va por otros derroteros: la coca.

Y no está intentando hacerse el malote. Es un tema que le preocupa. No es para menos. El consumo de cocaína ha escalado un 400% en Gran Bretaña en los últimos 20 años y las muertes por cocaína han aumentado año tras año en los últimos cuatro.

Ramsay experimentó en carne propia los efectos salvajes de esta droga. En 2003, su protegido y jefe de cocina, David Dempsey, murió después de consumir cocaína. Y con el documental que ha rodado para ITV, Gordon Ramsay on Cocaine y que ahora promociona, ha tenido ocasión de comprobar cómo en todos menos uno de los 31 restaurantes que tiene esparcidos por el mundo se encontraron trazas de cocaína en los baños de los clientes y del equipo.

También explicó una anécdota más propia de una peli de Tarantino que de un restaurante: unos clientes le llegaron a pedir que le espolvorearan un poquito de coca por encima del soufflé, porque eso de dar gato por liebre con el azúcar glass no está nada bien. Y menos si se trata de una cena con un fin caritativo, ¿no?

Cuenta que les rió la gracia, pero que no iba a hacer eso ni loco, así que puso azúcar y lo caramelizó para que no supieran si lo había hecho no. “Les serví el suflé. Ni me despedí. Me fui por la puerta de atrás”, contaba el chef, que afirma que en otra ocasión un cliente se llevó un plato al baño para esnifarse unas rayas y luego se lo devolvío al camarero para pedirle otro limpio. “La coca está en todos lados. Está saliendo fuera de control”, sentenció para Radio Times.

“No sabía que (el problema) eran tan grave. Es una llamada a despertar. Ahora mismo estoy ciertamente preocupado por mi equipo. Son 750 en Londres. Y es mi responsabilidad”, dijo Ramsay, que explicó que el creciente número de muertes relacionadas con la cocaína en Gran Bretaña lo había motivado a conocer cada detalle de este negocio criminal que lo ha llevado desde plantaciones colombianas de coca en las entrañas de la selva amazónica hasta hablar con narcos y con antinarcos.

Origen: “La coca está por todos lados. Está saliendo fuera de control”