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virusme llama un amigo y me invita a una fiesta de solo 10 personas, lo maximo permisible por las autoridades. hay que ir con bozal y guantes. mi mujer se hace uno de armani (tela de leopardo cosida por ella con liga para agarrarse) y me hace uno de pascal moravito con pespuntes verdes que pega con mi camisa tornasol de versacce. los guantes de ella son negros y los mios blancos. a la entrada de la mansion de mi amigo, un drone nos da la bienvenida con un letrero flotante: gracias por venir. adentro mi amigo mide a todas las parejas a 6 pies de distancia. y la noche es espectacular. eramos 5 matrimonios y todos los bozales estaban en combinacion con los atuendos: encajes, tul, perlas, lentejuelas. nuestro anfitrion puso la bebida en un bar y cada cual se preparaba su trago. la comida era en plasticos congelados:…

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Cuba-Miami: cuando la distancia se refleja en el lenguaje

La diferencia entre los que llevan tiempo exiliados y quienes llegaron ayer, o hace unos meses, tal vez un par de años, es bien notable (Cuba)

Ernesto Pérez Chang

Cubano mira al horizonte desde el malecón en la Ermita de la Caridad del Cobre, Miami (Foto: The New York Times)

MIAMI, Estados Unidos. – Existen modos de hablar en Cuba que pudieran diferenciarse de los de Miami. Puede notarlo quien, después de vivir en la isla durante años, llega a la Ciudad del Sol y presta oídos a las formas de hablar de los cubanos. También pudiera percibirlo así quien haga el viaje en sentido opuesto, entonces La Habana le parecerá un universo lingüístico muy diferente al que dejó atrás en el tiempo.

No solo frases y acentos nos identifican como de una región u otra de la Isla sino que la diferencia entre los que llevan tiempo exiliados y quienes llegaron ayer, o hace unos meses, tal vez un par de años, es bien notable.

No tanto por los que han incorporado el inglés como lengua de lo cotidiano, mientras han conservado el castellano para el ámbito privado, sino por quienes, conscientemente o no, solo por haber salido de Cuba a inicios de los años 60, se encargaron de conservar aquellos modos del habla de cubanos y cubanas que no sucumbieron a la ofensiva “ideologizadora”, convertida en política oficial como “trabajo ideológico sistemático”, contra todo lo que tildaron peyorativamente de “rasgo burgués”.

Los que se fueron en aquellos tiempos y los que permanecieron en la isla, todos, quedaron divididos no solo por el Estrecho de la Florida, los embargos, la Guerra Fría, las rupturas familiares, la “intransigencia revolucionaria”, la ausencia de comunicaciones telefónicas y de puentes aéreos y marítimos, por los desfases tecnológicos y las amenazas de cárcel por “claudicar a los pies del enemigo” sino que fueron obligadas a convertirse, digamos, en dos “especies” de cubanos, tal como diferenciamos hoy a coreanos del Norte y del Sur por el lenguaje y, además, por las huellas físicas y psicológicas que dejan los contextos con sus peculiaridades.

Las décadas de aislamiento no solo sembraron diferencias ideológicas entre unos y otros sino que se expresaron incluso en los cuerpos. La estatura promedio de los cubanos residentes en la isla, de generaciones más recientes, se ha visto reducida notablemente. Hay más de un estudio biométrico al respecto.

Algo similar ha pasado con el repertorio léxico de un sector importante de la población dentro de la isla y sus modos de expresarse verbalmente.

Basta con salir a las calles de La Habana e intentar entablar conversación con personas jóvenes para percatarnos de que algo de cierto llevaría en lo que afirmo, aunque sin otras pruebas que mi experiencia personal como conversador más que periodista.

Para nada intento lanzar una tesis en la que establezco con alocada certeza que en uno u otro lado, en Miami o en La Habana, se habla mejor o peor. Lo único que deseo hacer notar es que, al menos en las comunidades de cubanos exiliados en los Estados Unidos se pudieran haber conservado, y hasta dado en herencia, normas de habla y repertorios léxicos que dan cuenta de un panorama diferente del actual en la isla.

Podemos hallar las diferencias que señalo, por ejemplo, cuando vemos una película cubana de los años 50 o cuando escuchamos una grabación de la misma época, y a la vez comparamos nuestra experiencia acústica con nuestro entorno actual.

En Cuba solo una parte de la población de mayor edad conserva no solo aquel modo pausado y fluido que definía la norma más extendida entre todas las clases sociales. No importa si ricos o pobres, si de una provincia u otra, si blancos, amarillos o negros.

En Miami sucedería algo parecido a Cuba pero me arriesgo a decir que es posible notar cierta distancia léxica, expresiva, comunicativa entre las nuevas generaciones, que han recibido en herencia esos matices que los distinguen de sus contemporáneos quienes crecieron y alcanzaron la mayoría de edad en Cuba.

Al menos mi oído no los percibe igual y los diferentes modos de hablar dicen mucho sobre el tiempo que alguien lleva en los Estados Unidos.

“La gente va frenando la velocidad habitual del cubano al hablar”, me ha respondido un amigo a quien compartí mi apreciación pero me advierte que Hialeah, donde se concentra la mayor cantidad de cubanos, no siempre es el lugar ideal para notar las diferencias que descubres en otras zonas de Miami porque “allá hay muchos cubanos recién llegados. Pero en los que llevan más tiempo, quizás diez, quince o veinte años puedes notar cambios”. Es posible.

Nos comprendemos, reconocemos la mayor parte de los vocablos que nos definen culturalmente, pero los usamos y hasta los pronunciamos con diferencias bien notables.

Una buena parte de quienes arriban desde la isla traen ese ritmo de “carretonero” que no es más que ese hablar atropellado, que recorta las frases, incluso las palabras, y que gusta de sustituir vocablos e ideas con la gestualidad, el manoteo, la sobreactuación, las onomatopeyas y hasta con el contacto físico-visual extremo.

Otra diferencia importante es que en Cuba hasta se pudiera hablar de “generaciones del susurro”.

Los de la isla, a fuerza de silencios y censuras, incorporamos el susurro a nuestras conversaciones y, hasta pudiéramos decir que la pantomima —muy similar al lenguaje de señas de los presos— nos facilitó la vida en algunos momentos.

Aprendimos a hablar mal de Fidel Castro casi en clave, acariciándonos el mentón como forma de aludir a su icónica barba; a nombrar a los “verdaderos culpables” sin nombrarlos, solo con levantar el dedo índice al cielo y acotar que son “los de allá arriba”, o tocándonos el hombro como sinónimo silencioso de “jefe” en una sociedad militarizada hasta el tuétano, donde las órdenes se cumplen y jamás se discuten.

El lenguaje fue uno de los principales objetivos donde hicieron su tarea quienes pretendieron alguna vez darle vida al “hombre nuevo” del socialismo a la cubana.

Corrían los terribles años setenta y en los avales que debía presentar una persona para solicitar un puesto de trabajo o una matricula en un centro de estudios, era usual que las llamadas “organizaciones políticas y de masas” se interesaran por nuestro lenguaje.

Así algún vecino podía vetarnos con el argumento de que “suena demasiado fino o fina” o “habla un poco aburguesado”, con lo cual en muchas ocasiones elevaban a la condición de “atributos revolucionarios” la vulgaridad y la chabacanería.

“Señor” y “señora” fueron desplazados por “compañero” y “compañera”, incluso “camarada”, hasta años recientes en que las necesidades de vivir del turismo —y presentarse al mundo como un “totalitarismo actualizado” o de “nuevo tipo”, con bendición papal incluida—, los obligó a desempolvar incluso el “señorita”, el “gracias a Dios”, que estuvieron entre las primeras palabras y frases en ser estigmatizadas.

Tanto quisieron cambiar y aniquilar que con la oleada de turistas las prostitutas “renacieron” como “jineteras” mientras “el hombre que alquilaba su cuerpo a otro hombre” se convirtió en “pinguero”, tal vez como un modo de imponer la ”incuestionable virilidad” del falo comunista a ese “hombre nuevo” demasiado rosa, demasiado “traidor” a su propio sexo, en una tierra de machos.

En los momentos más críticos de la cruzada antiburguesa incluso dar los buenos días, responder “gracias”, articular las palabras y hablar pausadamente se transformaron en “chealdad” y “picúencia”, más para las generaciones que fueron entrenadas mentalmente en ese igualitarismo social que busca confundir la igualdad de derechos con políticas populistas donde se exacerban odios y mediocridades con nefasta intención.

No es posible articular el pensamiento si antes no dominamos el lenguaje. Iremos tan lejos en nuestras ideas y nuestros modos de interpretar el mundo que nos rodea como tan complejas sean nuestras capacidades lingüísticas.

Limitar el repertorio léxico —empobrecerlo, amoldarlo a una ideología extrema, impedir que como individuos tengamos nuestra propia y particular experiencia cognitiva—, mediante el “filtraje” de absolutamente toda la información que recibimos por nuestros sentidos, es quizás de las maniobras más efectivas y a la vez crueles empleadas por el Partido Comunista en Cuba durante más de medio siglo. Los límites del lenguaje marcan las fronteras del pensamiento.

Ahora se ha visto cómo llaman “filtraje de contenidos” a la censura, cómo nombran “sociedad civil” a las “organizaciones políticas y de masas” del Partido Comunista, cómo un interrogatorio policial se transforma en una “entrevista”, así como el que pretende coartar y fiscalizar tu libertad de pensamiento es un “compañero que te atiende” y no un oficial que te reprime.

De igual modo rehabilitan palabras como “propiedad privada” en un país donde no le permiten existir; “alcalde”, “gobernador”, “presidente”, “concejal” y una lista extensa que nos tuerce la cabeza de tan confusa, sobre todo para quienes intuimos cómo funciona “la cosa”.

No existe otra explicación lógica para tales “recuperaciones”, casi arqueológicas, que no sea el intento de proyectar una mejor imagen ante la opinión pública sin tomarse la molestia de realizar cambios en profundidad.

Al desenterrar las viejas denominaciones están creando espejismos sobre una realidad que no existe. Juguetean con los nombres de las cosas sabiendo que la “libre traducción” de la realidad cubana permitiría que esta sea asimilada por miradas distantes, foráneas, bajo una apariencia de normalidad que desarmaría los cuestionamientos más letales.

El mensaje que envían al mundo es tan sencillo como “somos un país como otro cualquiera” cuando en realidad se trata de una “singularidad” tan rara como lo puede ser Corea del Norte, pero sin armas nucleares.

Una singularidad en muchísimos aspectos de lo ideológico, lo económico y lo político, pero incapaz de proveer al ciudadano de a pie de los alimentos que necesita para crecer y pensar o de las libertades individuales que requiere para progresar por el bien de él, de su familia y su país.

Los del Partido Comunista, con sus egoísmos ideológicos, han logrado que una buena parte de los cubanos de la isla hayan integrado en sus esquemas mentales el fárrago de consignas que los acosan en lo cotidiano.

Examínese el repertorio de frases hechas que les sirven como respuesta ante una pregunta sobre “la realidad cubana” y nótese cómo pudiera predominar quien no se esfuerza en pensar y suelta un “Pa´lante” o “Pa´lo que sea”, ya ni siquiera por marcar o remarcar que son “integrados al proceso revolucionario”, aunque no lo sean en realidad, sino por el “ejercicio”, convertido en hábito, de esquivar los mil y un modos de “meterse en candela” cuando se vive en un país donde las libertades individuales han sido secuestradas por unos pocos.

Todo en nombre de una patria que, lejos de crecer, se esfuma lentamente en cada amigo o familia que se va de Cuba, aunque se repitan una y mil veces para sí que la patria se lleva por dentro.

(Ernesto Pérez Chang, residente en Cuba, se encuentra de visita en EEUU)

Origen: Cubanet

Chocolate MC durante caravana en Miami: “Cubano cánsate”

El “rey de todos los reparteros” Chocolate MC también se unió a la convocatoria del presentador cubano, Alex Otaola, y participó en la caravana en Miami.

Chocolate MC durante caravana en Miami: “Cubano cánsate, recuerda que tienes sangre mambí”. Foto: Instagram

El “rey de todos los reparteros” Chocolate MC también se unió a la convocatoria del presentador cubano, Alex Otaola, y participó en la caravana que recorrió varias calles de la ciudad de Miami.

El rapero cubano estuvo ondeando la bandera de la Isla mientras hacía el recorrido y no perdió la oportunidad para enviar un mensaje a través de sus redes sociales a todos los nacidos en la mayor de la Antillas.

Chocolate MC exhortó a los cubanos a tomar acción ante las situaciones a las que son sometidos consecuencia de las malas políticas que aplica el régimen castrista. También exigió la libertad del líder de la Unión Patriótica de Cuba, José Daniel Ferrer.

Asimismo, el “rey del reparto” pidió justicia para las tres niñas que murieron en el mes de enero tras el derrumbe de un balcón en La Habana Vieja, específicamente en el barrio Jesús María.

“CUBANO CÁNSATE , RECUERDA QUE TIENES SANGRE DE MAMBI #BASTAYA #abajoladictaduracastrista #FREEFERRER JUSTICIA PARA LAS TRES NIÑITAS  LIBERTAD PARA CUBA”, fue el mensaje de Chocolate MC.

Artistas presentes en la caravana en Miami

La caravana realizada en la ciudad de Miami en contra de la dictadura de Cuba y en apoyo a las políticas que aplica la administración de Donald Trump contra el castrismo, contó con la presencia de varios artistas cubanos, además de Chocolate MC.

En la actividad encabezada por el influencer cubano, Alex Otaola, también participó “El Divo de Placetas” Eduardo Antonio, Dayami “La Musa”, Yotuel, Baby Lores, entre otros, quienes también alzaron su voz en contra de la dictadura.

Sin duda esta movilización ha marcado un hecho sin precedentes para el exilio cubano en Miami y sobre todo dio una demostración de unión de los cubanos para lograr la libertad de la Isla, a pesar de que puedan existir diferencias personales, las cuales fueron puestas a un lado en esta oportun

Origen: cubanosporelmundo

No nos digas que no somos cubanos: The Real Havana Club

Bacardí es sinónimo de Cuba republicana. Dos generaciones de la familia Bacardí lucharon por la independencia de Cuba con un miembro de la familia luchando junto al general Antonio Maceo. Durante la República, la familia no solo tuvo prácticas comerciales ilustradas, sino que también participó en actividades cívicas que promovieron una cultura democrática.

Cada vez que surgió la dictadura en Cuba bajo Machado, Batista y Castro, los Bacardis se unieron a la resistencia democrática. Han reconocido el trabajo de Oswaldo Payá Sardiñas, y en 2017 el de su hija, Rosa María Payá, y están apoyando la iniciativa Cuba Decide para impulsar una transición democrática.


Bacardi encarna el amor a la libertad y una buena fiesta. También son mecenas del arte y también estuvieron involucrados en una experiencia de teatro inmersiva llamada The Amparo Experience.

Los anti-Bacardi, la antítesis de una Cuba libre son los Castros a lo largo de la historia cubana, comenzando desde la guerra por la independencia hasta la actualidad con la dictadura de Castro. Angel Castro, el padre de Fidel y Raúl Castro lucharon por la corona española contra la independencia cubana. Los hermanos Castro emergieron de los peores elementos del gangsterismo político para imponer una dictadura que duró 60 años y destruyó a un gran pueblo.

Ahora están poniendo las cosas en claro y defendiendo el legado de Havana Club con un desafío:No nos digas que no somos cubanos.

“La familia Arechabala comenzó su negocio de fabricación de ron en 1878 en Cuba y registró por primera vez la marca registrada original de Havana Club en 1934. No pasó mucho tiempo antes de que Havana Club Rum se convirtiera en una marca cubana querida e icónica, convirtiéndose en una de las favoritas entre los locales y Turistas estadounidenses y europeos.

Entonces todo cambió. El 1 de enero de 1960, a punta de pistola, el régimen cubano incautó injustamente los activos de la compañía sin compensación. La familia Arechabala perdió todo y se vio obligado a huir de la patria que amaban, con pocos de sus las pertenencias restantes: la preciosa receta de Havana Club es una de ellas. Mientras tanto, el gobierno cubano comenzó a vender su versión robada de Havana Club y continúa haciéndolo hasta el día de hoy.

No fue sino hasta 1995, después de décadas de reconstrucción, la familia Arechabala finalmente unió fuerzas con otra familia cubana en el exilio: Bacardi. Este último adquirió la marca Havana Club y comenzó a producir ron basado en la receta original de Havana Club y a venderlo en un país que no reconoció la expropiación ilegal del gobierno cubano en 1960, Estados Unidos.

La marca Havana Club es un ejemplo de cómo, a pesar de las circunstancias, los cubanos en el exilio nunca han aceptado su destino. El ron Havana Club conserva su rica cultura cubana “. 

Peor aún, el negocio del ron del régimen de Castro, además de proporcionar un producto de calidad inferior, utiliza trabajo infantil. En 2016 se dieron a conocer las noticias de que Cuba quería pagar $ 276 millones de dólares en deuda checa con ron. ” Esta película solía ser sobre ron ” es un interesante intento de exploración de este acuerdo entre la República Checa y la dictadura cubana para negociar la deuda de Cuba con el país de Europa Central a través de envíos de ron.

Los cineastas entrevistaron a Tomas Zdechovsky, un representante checo del Parlamento Europeo que hizo una revelación impactante en la película.

“No creo que hayamos mencionado que toda la industria del ron se basa en el trabajo infantil. Cuando salgas al campo y eches un vistazo a quién trabaja en los campos, verás a diez, doce años de edad. niños que trabajan allí. Y luego seguimos y bebemos el ron sin dilemas éticos en absoluto. Simplemente lo aceptamos como parte de una cultura. Pero cuando lo piensas, cuando bebes ron cubano, estás ayudando al régimen cubano sobrevivir.”

Esperemos con ansias el día en que tanto Bacardi como el verdadero Havana Club puedan regresar a Cuba, y preparar el ron en su territorio local y no en el exilio. Pero eso requiere el retorno de la libertad que también significa derechos de propiedad privada, libertad de expresión y libertad de asociación. También significará el fin del trabajo infantil y un retorno a las prácticas comerciales ilustradas donde los trabajadores obtendrían opciones sobre acciones como lo hicieron antes de la revolución comunista.

Exilio cubano exige a sus artistas involucrarse con la causa de la libertad

Exilio cubano le exige a sus artistas involucrarse con la causa de la libertad

Todos tienen algo en común: son artistas cubanos que han expresado su apoyo al gobierno de la isla o no lo han criticado, reportó AP.

En momentos en que el presidente Donald Trump endurece el embargo comercial a Cuba, algunos miembros de la comunidad cubano-estadounidense más numerosa de Estados Unidos fomentan nuevamente una política cultural de mano dura contra artistas cubanos que consideran favorables hacia el gobierno de la isla.

El apoyo a una política de restricciones y sanciones hacia la isla entre los cerca de 1,2 millones de cubanos que viven en el sur de la Florida podría influenciar la elección presidencial de 2020. En parte por la posición anticomunista, los cubanos-estadounidenses han respaldado históricamente al Partido Republicano en un estado indeciso como la Florida.

Aunque algunas encuestas de los últimos años han mostrado que se ha debilitado el respaldo al embargo entre los miembros de la comunidad cubana del sur de la Florida, algunos observadores señalan que los intentos de Trump de ahogar económicamente a Cuba han envalentonado a activistas que quieren más sanciones para el gobierno cubano en espera de generar un cambio en la isla.

Uno de esos activistas es Alex Otaola, un actor cubano de 40 años que desde su programa televisivo diario transmitido en YouTube, Facebook e Instagram ha convocado a numerosas protestas y cancelaciones de conciertos, entre ellas las de Gente de Zona y la cantante Haila María Mompié.

Gente de Zona fue excluido de un concierto en un parque público de Miami por su presunta cercanía con el gobierno cubano después de que el dúo pidió aplausos para Miguel Díaz-Canel y lo llamó “nuestro presidente” en una actuación en La Habana en 2018. Mompié ha cantado en actos políticos en Cuba y en un concierto en 2010 elogió y besó al líder revolucionario Fidel Castro.

“Estos son artistas que tienen una vinculación o una relación con la dictadura cubana, que sirven de instrumento a la dictadura”, expresó Alex Otaola, quien llegó a Miami en 2003. “Basta ya de la doble moral”, dijo refiriéndose a los músicos que defienden al gobierno comunista cubano y al mismo tiempo recaudan dólares en conciertos en Estados Unidos.

Algunos cubanos-estadounidenses entrevistados por la AP en Miami expresaron que no están de acuerdo con las restricciones culturales.

Carlos Nardo, un jubilado que llegó de Cuba en 1970 y nunca volvió a la isla, dijo que no apoyaba las cancelaciones de conciertos y protestas contra los artistas.

“Es arte, son artistas”, dijo Nardo. “Si están en contra (de los conciertos) que no vayan a verlos”.

Pero otros aseguraron que respaldan las cancelaciones de espectáculos que podrían privar de ingresos al gobierno cubano.

“Esa gente no viene a cantar”, dijo Carlos Fernández, un jubilado de 65 años que llegó a Miami en 1980. “Esta gente viene a ayudar al gobierno de allá”.

Las protestas y cancelaciones tienen lugar en momentos en que la administración republicana de Donald Trump ha dado marcha atrás con el acercamiento a la isla alentado por su antecesor demócrata Barack Obama (2009-2017), que suavizó las restricciones de viajes, reinstauró las relaciones diplomáticas y permitió el intercambio cultural entre artistas de uno y otro lado.

Fuente: AP

Willy Chirino rechazó propuestas de voceros del régimen cubano para cantar en la Isla

“En ninguna parte del mundo le permito a ningún productor o a un gobierno que me diga lo que yo canto o no”, dijo.

Willy Chirino, quien encarna más que nadie en sus canciones el espíritu del exilio cubano, confesó que ha recibido propuestas de voceros del gobierno castrista para cantar en la Isla, pero las ha rechazado todas.

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Origen: cibercuba

Cubanos vuelven virales a las camisetas “Make Cuba Great Again”

La marca de las virales camisetas es Cuban Great. (MAKE CUBA GREAT AGAIN/INSTAGRAM)

Algunos “Influencers” las han mostrado en sus redes sociales

Unas peculiares camisas que piden un cambio para Cuba se han vuelto virales con la famosa frase: “Make Cuba Great Again”

“Make Cuba Great Again” es el texto que llevan impresas las playeras hechas por unos jóvenes emprendedores cubanos que usan el slogan de campaña del presidente Trump pidiendo un cambio en Cuba.

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Origen: Periodicocubano

Cómo los cubanos comenzaron a llamar al autobús ‘la guagua’ y cómo la palabra llegó a las Islas Canarias

por 

Desde que tengo memoria, el autobús siempre se ha llamado “la guagua”. Cuando era niño, iba a la escuela junto con una docena de otros niños en una “guaguita”, una camioneta propiedad y manejada por Teresita. (su nombre y número de teléfono estaban pintados en blanco en el costado de la camioneta azul).

De hecho, no fue hasta que fui mayor que me di cuenta de que “guagua” era más o menos una palabra cubana y la mayoría de los hispanohablantes se referían a los autobuses como “autobus” o simplemente “autobús”. ¿Dónde está la diversión en eso?

La Guagua es un nombre mucho más divertido. Y como aprendemos a continuación, no solo se originó en Cuba, sino que cruzó el Atlántico hasta las Islas Canarias de España.

Vía el local :

¿Por qué la gente en las Islas Canarias de España llama al autobús ‘la guagua’?

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Origen:BabalúBlog

Músico cubano y no sabe quién es Willy Chirino

Alexander Delgado, cantante y director del dúo Gente de Zona, con residencia legal compartida entre los Estados Unidos y Cuba, reconoce públicamente en un concierto a “su presidente” Miguel Díaz-Canel -que no sé sabe de dónde salió  ni quién lo eligió- y afirma el cubatonero que no conoce a nuestro querido músico y cubanazo Willy Chirino.

Quiero Saber

Por Idaysi Capote.

Si eres cubano de nacimiento, y viviste entre gente de cualquier zona, las décadas de los 80’s y de los 90’s; tú sí bailaste con Willy.

Si esperaste el año 2000 y el tercer milenio viviendo en la isla, tú sí sabes quien es Willy.

Si soñaste con ser “Un artista famoso” y tuviste fe en que “Lo que está pa’ ti” nadie te lo quita, tú sí sabes quien es Willy.

Y si por si acaso tu abuelita o alguien más te dijo: “prende una velita” o tantas que simulen las luces de Las Vegas, tú sí sabes quien es Willy.

Si necesitaste “Oxígeno” dentro de la Dictadura cubana donde los sueños parecen inalcanzables, tú sí sabes quien es Willy.

Si estuviste convencido de que para triunfar en grande; tendrías que salir de Cuba o subyugarte a los dictadores Castro… tú sí sabes quien…

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Tiempo de Contar: Alicia del Busto

Frontera Transparente

En #TiempoDeContar Alicia del Busto Trujillo una cubana que a pesar de la cárcel y los sufrimientos no ha perdido la capacidad de amar reír y soñar.   

Una mujer bondadosa, humilde y sincera que siempre quise conocer que en agosto de este año me abrió un espacio en su vida para contarme sobre su decisión de hacer por Cuba todo lo necesario para que sea libre.

Nació en La Habana y vivió en Cuba hasta que fue liberada luego de doce años de cárcel por oponerse con ideas acciones y palabras al régimen tiránico y despótico que se instauró en Cuba a partir de 1959. Era hija del conocido abogado civil Octavio del Busto quien trabajaba en el despacho de su hermano Fernando, también abogado penalista y dueño del bufete, por eso en los fundamentos de su formación  estuvo bien definido el sentido del respeto a la…

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