Archivo de la etiqueta: Padres

‘Te dan unas monedas y te dejan embarazada’: 265 historias de niños haitianos abandonados por sus padres, los Cascos Azules

Arindambanerjee/Shutterstock.com

Las voces de las jóvenes víctimas de Haití pueden conocerse por primera vez gracias a un nuevo proyecto de investigación.

Marie* tenía 14 años y acudía a una escuela cristiana cuando conoció a Miguel, un soldado brasileño destinado en Haití como Casco Azul de la ONU. Pronto inició una relación con él. Cuando le dijo que estaba embarazada de su hijo, Miguel le aseguró que le ayudaría con el niño, pero volvió a Brasil. Marie trató de comunicarse con él vía Facebook, pero Miguel nunca respondió.

Al enterarse de que estaba embarazada, el padre de Marie la echó de casa y se fue a vivir con su hermana. Actualmente, su hijo tiene cuatro años y Marie continúa a la espera de recibir algún tipo de ayuda por parte del ejército brasileño, alguna ONG, las Naciones Unidas o el estado haitiano. Marie hace lo que puede para que al pequeño no le falte de nada, pero no se puede permitir escolarizarlo. Trabaja por un salario por hora de 25 gourdes (el equivalente a unos 26 céntimos de dólar estadounidense, 20 peniques británicos o 24 céntimos de euro) que cubre las necesidades alimenticias de ambos, pero necesita ayuda para pagar el alojamiento y las cuotas del colegio.

Desgraciadamente, la historia de Marie no es un caso aislado. En el verano de 2017, nuestro equipo de investigación preguntó a aproximadamente 2 500 haitianos sobre las experiencias de mujeres y niñas de lugares en los que actuaban las misiones de estabilización. Entre todos los entrevistados, 265 ofrecieron testimonios acerca de embarazos surgidos de relaciones con personal militar de la ONU. Ese 10 % mencionó las historias de estos niños, dignas de reseñar, como una realidad cotidiana.

Las narraciones revelan cómo niñas de tan solo 11 años sufrieron violaciones y quedaron embarazadas por los Cascos Azules para ser “abandonadas en la más absoluta miseria”, tal y como aseveró uno de los encuestados, teniendo que mantener solas a sus hijos porque los padres eran repatriados en cuanto se conocía el embarazo. Como Marie, multitud de mujeres quedaron desamparadas a cargo de sus hijos en condiciones de extrema pobreza y desigualdad, la mayoría sin recibir ningún tipo de ayuda.

Puerto Príncipe, la capital de Haití. Sylvie Corriveau/Shutterstock

Sigue…

Origen: theconversation

¿Es bueno que los niños abran redes sociales a tan corta edad?

 

La mayoría de redes sociales tienen una edad mínima para abrir su propia cuenta, ¿pero esto se aplica en la realidad?

Las redes sociales son plataformas relativamente nuevas con las que tal vez los padres de otras generaciones no tuvieron que lidiar. Las redes sociales se cocinaban en una época en la que los que hoy son padres en ese entonces hasta ahora pasaban por la adolescecia, así que los perfiles de MySpace y la mensajería instantánea de MSN eran cosa de estudiantes del colegio. Ahora, las redes sociales hacen parte de la vida de casi todas las personas, independientemente de su edad. Se usan no solo para hacer vida social sino también para establecer relaciones laborales o para encontrar amistades perdidas y reestablecer vínculos. Para los más jóvenes puede convertirse incluso en la única forma de relacionarse con los otros. ¿Desde qué edad, entonces, deben tener su propia cuenta los niños? ¿Qué precauciones deben tener? ¿Qué riesgos están corriendo?

Sigue…

Origen: Latinamericanpost.com

Leaving Neverland: ¿La culpa es de los padres?

 

El documental de Michael Jackson abre interrogantes sobre el papel de las familias en los casos de abuso

Begoña Gómez Urzaiz  @begogomezurzaiz  Uno de los aspectos más perturbadores (y ya es decir) de Leaving Neverlandel documental en dos capítulos en el que dos víctimas detallan los abusos sexuales que sufrieron por parte de Michael Jackon, es la sonrisa que todavía se dibuja en la cara de las madres de los dos chicos, Joy Robson y Stephanie Safechuck, cuando hablan de la vida que llevaban en el planeta Jacko. Cuando rememoran los fines de semana en Neverland, en la casa de invitados bien provista de vino y champán, los viajes a Hawai, las veces que Jackson iba a cenar a casa de los Safechuck, y se sentaba en el sofá de su discreto chalet en los suburbios. Ésta llega a describir la relación con el autor de Thriller como la respuesta a una plegaria.

Sigue…

Origen: Vogue.es

Una novia de ocho años

 

Según estadísticas oficiales iraníes, cada año se celebran allí 180.000 matrimonios infantiles. Aparte de los abusos físicos y sexuales que padecen las muchachas forzadas a casarse, muchas de ellas sufren también maltrato psicológico. (Imagen: iStock. La foto es ilustrativa y no es de persona alguna citada en el artículo).

por Majid Rafizadeh

“A los ocho años, mis padres me dijeron que nos sentáramos para tener una seria conversación”, dijo Nushin durante la entrevista. “Aún recuerdo cómo le temblaba la voz a mi madre. Me dijo que en dos días iba a ser parte de una bendición religiosa islámica. Mi padre me insistió en que me comportara, en que no montara una escena. Yo estaba confundida, pero confiaba en ellos, en que me estaban diciendo la verdad. Confié en ellos hasta el momento en que me pusieron una alianza en el dedo y me convertí en la esposa de un hombre de 43 años”. Nushin, que ahora tiene 19 años, es madre de tres hijos.

Sigue…

Origen:  es.gatestoneinstitute.org

¿Sabes cómo afecta al futuro de tu hijo que compartas fotos suyas en internet?

Compartir en redes sociales su primera foto de bebé, una imagen recuerdo de un bonito día en el campo, o incluso la primera ecografía. Para los padres puede ser una forma de mostrar al mundo lo orgullosos que están de sus hijos. Sin embargo, en un futuro, el ‘sharenting’ puede afectar en la reputación digital de los menores.

¿Pero qué es exactamente el ‘sharenting’? El término es una fusión entre dos palabras en inglés: sharing (compartir) + parenting (criar). Consiste, por tanto, en eso que tanto hacen los padres de hoy, que no es otra cosa que compartir fotos, vídeos e información sobre sus hijos e hijas en las redes sociales.

Fue en 2003, hace más de quince años, cuando The Wall Street Journal comenzó a utilizar esta expresión. Pero el fenómeno del ‘sharenting’ ha alcanzado tal dimensión que el diccionario británico Collins decidió incluir esta palabra en su diccionario en 2016.

Efectivamente, los datos confirman que existe una sobreexposición de los menores en internet. Así, al cumplir los seis meses de vida, el 81% de los menores ya están presentes en internet. Además, el 5% de los menores de dos años tiene incluso un perfil propio en Facebook creado por sus padres con su nombre.

¿Cómo es el contenido que se publica? Pues según un estudio elaborado por la Universidad de Michigan C.S. Mott Children’s Hospital, el 56% de los padrescuelga fotos potencialmente vergonzosas de sus hijos.

Internet y las redes sociales suponen, sin duda, un avance. Siempre y cuando se les dé un uso adecuado. Por ello, como nos recuerda la campaña Por un uso Love de la tecnología, iniciativa de Orange cuyo objetivo es sensibilizar a niños y mayores sobre el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, los padres deben hacer frente con responsabilidad a los retos que plantean las nuevas tecnologías y conocer cómo afecta realmente a sus hijos la exposición que se hace de ellos en internet.

En este sentido, cabe tener en cuenta que, como alerta la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños (NSPCC, por sus siglas en inglés) en Reino Unido, “cada vez que una foto o vídeo es publicada, se crea una huella digital del niño, que puede seguirlo en su vida adulta”.

De este modo, la identidad digital de los menores queda ya formada sin que estos lo hayan consentido ni puedan hacer nada por evitarlo. Una simple búsqueda en internet puede dar lugar a encontrar múltiples imágenes en situaciones incómodas o fotografías que esa persona nunca hubiera compartido de haber sido consciente de ello. Por ello, es importante hacer un uso responsable de las tecnologías y ser conscientes de que este tipo de contenidos pueden afectar a las personas que aparezcan en ellas, tanto en el presente como también en el futuro, porque lo que se publica en internet siempre queda ahí.

Los riesgos del ‘shareting’

Lo que muchos padres no saben o no son conscientes de ello es que eso que a priori parece una práctica totalmente inofensiva, puede acarrear ciertos riesgos para los menores.

Compartir, por ejemplo, imágenes suyas, su nombre completo, la ubicación, etc., supone un riesgo para el niño. Los padres, sin saberlo, están proporcionando tantos detalles de sus hijos que pueden poner en riesgo su seguridad o facilitar la comisión de delitos como el robo de identidad.

Por otro lado, las redes sociales se han convertido en una plataforma donde comentar públicamente cualquier problema sobre los hijos. Son muchos los padres que acuden a internet en busca de apoyo en internet ante ciertas situaciones, como pueden ser circunstancias académicas, mala conducta o problemas de salud. Los progenitores, en ese momento, no llegan a darse cuenta que esta información puede traer consecuencias negativas a la vida personal y profesional de sus hijos.

Aunque un padre publique, por ejemplo, una fotografía de su hijo en Instagram y su cuenta sea privada, nunca se sabe dónde puede terminar esa imagen. Una foto puede ser reproducida indefinidamente y acabar en lugares poco apropiados.

Además, dado que esas publicaciones quedan en internet, se pueden proyectar en el tiempo e impactar tiempo después sobre el honor y la reputación de los menores. Esa foto tan entrañable del bebé en su primer baño puede ser mal utilizada por terceros en el futuro y tener efectos perjudiciales en el entorno social o escolar del niño, llegando en algunos casos a sufrir bullying o cyberbullying.

Por todo ello, es fundamental ser conscientes de qué materiales se comparten en redes sociales y cómo pueden afectar al futuro de los menores.

Origen: ¿Sabes cómo afecta al futuro de tu hijo que compartas fotos suyas en internet?

Drogas – Socorro (SOS) padres

 

Un padre desesperado acude a mí, se combinan la culpa con la necesidad de socorro. Dos hijos están en riesgo cierto e inminente ya que consumen drogas y tienen a su vez hijos. El debe hacerse cargo de 5 chicos en edad de Jardín de Infantes y también de sus hijos en crisis superando el ya largamente los 60 años. Además él tiene de otras uniones 4 hijos más.

Una pareja de padres viene a verme porque sus dos hijos consumen drogas en la escuela secundaria. Los profesores no toman medidas preventivas educativas ante los vendedores que están afuera y adentro.
Todos parecemos estar impotentes ante lo que se despliega en nuestras narices. Un padre me trae a su hijo en carrera y éste me dice que todos en la casa consumen; siendo este es otro escenario crítico: familias en carrera adictiva; los padres todavía trabajan pero ya muestran deterioros en su conducta mientras los hijos abandonaron los estudios. Y así podemos seguir, de ahí el título Socorro (SOS) Padres. Esto es hoy común.
Familias desesperadas y en crisis. Hay una ayuda especial que necesitamos realizar a estas familias no solo a los consumidores juveniles sino a todo el ámbito familiar que en muchos casos se encuentran inundados por un contexto anómico o sea anémico de normas (escuelas que no tienen planes preventivos, barrios con gran venta de drogas y alcohol a menores).

CONSUMOS INICIALES DE DROGAS 

La adolescencia es central en donde el alcohol es la sustancia más consumida entre los jóvenes escolarizados. Así el 70,5% de los estudiantes lo ha probado y el 50% lo consume habitualmente. En la población no escolarizada esto sube dramáticamente (Observatorio Nacional de Drogas -Sedronar-2017).

La mitad de los estudiantes que consumieron alcohol, lo ha hecho de forma riesgosa o sea que pudieron tener accidentes, trastornos psico-tóxicos en donde se demandó ayuda de guardias de emergencia, golpizas, violencias, etc.

En la marihuana el 13,6 está en contacto con la marihuana y entre los 14 y 15 años sube el porcentaje de consumo un 200%. Parece ser estas edades un enclave de mayor incidencia en la evolución. Luego siguen los consumos de otras drogas. En los que consumen drogas la casa no es un lugar valorado, salvo para jugar a la PlayStation y la calle es lo más buscado.

La percepción del riesgo del consumo es baja en los que recién se inician en el consumo de sustancias y esto nos marca la falta de creencias, educación preventiva, información y formación a los niños-jóvenes sobre el daño que generan los estupefacientes y máxime en edades de alta vulnerabilidad biológica (desarrollo insuficiente del sistema nervioso especialmente de las áreas del cerebro ligadas al pensamiento y al control de impulsos) y de crisis en la consolidación de la identidad.

La percepción del riesgo sube cuando los jóvenes ya consumen habitualmente pero no lo pueden frenar siendo esto lógico ya que la adicción está ganando la partida y la compulsión y obsesión por el consumo supera cualquier situación de temor la salud.

Ya se está enfermando y no olvidemos que la adicción es un trastorno crónico, progresivo y terminal. Una regla sanitaria nos dice que a menor edad en el contacto con los estupefacientes aumenta la posibilidad de desarrollar conductas permanentes a lo largo de la vida.

AYUDA A LOS PADRES 

Los padres y todo el sistema familiar está en crisis cuando uno varios de sus hijos están en carrera y necesitamos recordar conceptos fundamentales:Las drogas y su consumo afectan y enferman a todos los miembros de la familia (noches de insomnio, concurrir a salas de hospital, intoxicaciones, violencias, robos en la casa, etc.). Se vive en un ambiente tóxico de tipo psicológico y con un alto grado de ansiedad.
Se van generando procesos de codependencia en la familia ya que uno o varios miembros deja de tener vida propia. Muchas familias participan del mantenimiento de la adicción ya que no actuaron desde los inicios del consumo y solo avalan tratamientos de desintoxicación pero no un tratamiento moderno con terapias familiares y sistemas de prevención de las recaídas.

Educar, educar a los padres y a la sociedad se hace necesario. Debemos para eso tener en cuenta la multitud de familias con multi-problemas en seno, las fragmentadas, las dispersas, las tóxicas. La tarea para los terapeutas es enorme dada la gran demanda de ayuda y la in-conciencia que parece existir salvo cuando aparece la gran crisis con una ambulancia, un llamado legal o situaciones aún más críticas.
Ayudarlos desde todos los puntos de vista con las escuelas y las instituciones barriales pero para ello hay que reforzar máximas del mundo sanitario de hoy: alerta temprana desde la infancia y detección precoz ante los primeros signos de consumo y consulta a especialistas en adicciones y que el problema hay que tomarlo desde una óptica familiar: auxiliar a todos.

Origen:  La Prensa 

Hacia el secuestro de la infancia

 

Los jardines de infancia y las escuelas se están introduciendo a los niños en un sistema de valores basados en la cosmovisión del ingeniero social.

Por

Frank Furedi

A diferencia del siglo XIX, en que la palabra Kulturkampf se asociaba al canciller alemán Otto von Bismarck, las guerras culturales de hoy se desarrollan como batallas muy pequeñas, aparentemente no políticas. Con frecuencia se centran en diferencias de opinión sobre la naturaleza de la vida familiar, la educación de los hijos o los vocablos que deben usarse o evitarse en la comunicación humana.

A veces da la impresión de que las Guerras Culturales Europeas comienzan en la guardería infantil, continúan en la escuela, donde se cuestiona la autoridad de los padres, especialmente en relación a los valores que deben inculcar a los niños y el estilo de vida que deben adoptar los jóvenes. El proyecto de ingeniería social se centra constantemente en los jóvenes y tiene como objetivo alejarlos de los valores y actitudes de sus padres y, especialmente, de los de sus abuelos.

Leer más …

Origen: Hacia el secuestro de la infancia – Disidentia

Los padres que ganaron un juicio para que su hijo de 30 años se fuera de casa(para los que siguen la historia)

 

Pese a las ofertas de dinero y de ayuda para que buscara un nuevo hogar para vivir, Michael Rotondo, de 30 años, se negaba a irse de la casa de sus padres. Finalmente, un juez ordenó desalojarlo y este viernes salió del hogar familiar.

Leer más…

Origen: Los padres que ganaron un juicio para que su hijo de 30 años se fuera de casa

Cuál fue la pregunta que le ayudó a una madre para dejar de sobreproteger a sus hijos

 

(iStock)

Por Susan Bonifant (Especial para The Washington Post)

Hace varios años, inscribimos a uno de nuestros hijos en una escuela privada que quedaba cerca. Era costosa, pero sus maestros nos alentaron a que lo pusiéramos allá donde más lo desafiara. Este centro da la opción de tener pocos alumnos por cada profesor, por lo que los chicos tienen un mejor acceso a sus instructores.

La misión de esta escuela era emular un entorno universitario. La autogestión era esencial. Sin mimos, sin ayudas.

A nuestro hijo le encantó este lugar, los otros estudiantes, los deportes, los instructores, todo. Y nosotros estábamos satisfechos por eso, hasta que sus informes de progreso mostraron una tendencia a la baja en todas las materias. Sabíamos que estaba trabajando por debajo de sus capacidades.

Lo sentamos. No hubo desilusión, ni enojo. No le pedimos que nos mostrara sus calificaciones. No nos reunimos con los maestros. Le dijimos que si él estaba haciendo todo lo que podía, a nosotros nos parecía bien, aunque si no estaba haciendo todo lo posible, considerar ahorrarnos algo de dinero y regresar a la escuela pública.

“¿Cómo te gustaría manejar esto?”, le preguntamos.

Lo manejó usando su tiempo libre antes de los exámenes importantes de las asignaturas difíciles. Iba a ver a los maestros en vez de ir a jugar a los aros. Sus compañeros de estudio cambiaron y los informes de calificaciones mejoraron. No tenía que saltarse las comidas o quedarse despierto hasta tarde. No hacía falta.

Después de tres décadas de crianza, mi nido vacío está cubierto con más plumas que palos. Sin embargo, fueron los palos los que me enseñaron lo mejor que sé sobre crianza de los hijos: los niños escuchan y responden a las declaraciones de nuestras preguntas, más que a las preguntas mismas. Preguntarles cómo manejarán un problema sugiere que pueden ser dueños de la solución y del problema.

¿Hay algún inconveniente en sugerir un nivel de competencia que los niños pueden no comprender que poseen?

“No”, dice Lynn Lyons, una psicoterapeuta de Concord y autora de Anxious Kids, Anxious Parents: 7 ways to stop the worry cycle and raise courageous and independent children. “Es lo que queremos hacer. Se llama ‘siembra’, plantar la semilla con la sugerencia de que tienes o descubrirás pronto los recursos que necesitas para resolver un problema“, agrega al respecto.

Según Lyons, preguntas o comentarios “útiles” como “Déjame cortar eso por ti” o “¿Quieres que te ayude con eso?” o “‘¡Eso se ve terriblemente peligroso!” puede entregar el mensaje opuesto y “la pregunta difícil y muy cargada de ‘¿Estás seguro?’ es la tarjeta de presentación de la ansiedad y detiene a los niños en seco“.

En su libro The Gift of Failure, la educadora Jessica Lahey habla sobre la motivación intrínseca con la que nacen nuestros hijos. “Todos los niños comienzan la vida motivados por su propio deseo de explorar, crear y construir. Cuando los bebés dan el primer paso, es porque se sienten impulsados a descubrir y dominar su entorno. Si hay algún truco para ser padres es mantener a nuestros hijos para lograr que pierdan ese impulso interno“, comenta Lahey.

Aquí hay un palo.

Cuando nuestros cuatro hijos tenían menos de nueve años asistieron a tres escuelas diferentes. Con nuestro hijo de 2 años en su asiento del automóvil, pasaban gran parte de las tardes esperando en una escuela u otra. Lo último que quería hacer después de acomodar a todos en casa con bocadillos y bebidas era tener que volver a ir al automóvil para buscar algún artículo que alguien se había olvidado.

¿Sabía que debería dejar que ellos tuvieran el problema? Sí. ¿Les di el regalo del fracaso y los dejé ir con las manos vacías a la escuela al día siguiente? No.

Hice una tabla porque era más fácil. Enumeré el nombre del niño en la parte superior, las materias en un costado y lo até a un portapapeles. Antes de salir, revisé la lista para asegurarme que “tenían todo”. Durante un par de semanas, ese sistema funcionó. Y luego el olvido comenzó de nuevo.

Ahora no solo les había robado la oportunidad de crear su propio sistema para recordar las cosas, había enviado el mensaje de que no serían capaces de manejar las consecuencias. Peor aún, elevé la gravedad de un simple descuido porque ahora, había un portapapeles que lo indicaba.

“Nunca pierdas la oportunidad de callarte”, nos dijo una vez un profesor de desarrollo infantil sobre el hecho de alejar a los niños del caos de sus propias soluciones. Hubo lágrimas por las tareas olvidadas, entre otras cosas.

Esta cultura de participación excesiva de los padres y la reasignación de la responsabilidad ha surgido de una mezcla de motivaciones, incluida la conformidad con la propia presión entre padres e hijos. Lyons dice: “Ya no se ve como ‘raro’ conectarse a Internet y hacer un seguimiento a las calificaciones y tareas de tu hijo, conocer todos los detalles del horario académico o asistir a las prácticas de los alumnos. Conocer todos los detalles no es tan visto como ‘crianza neurótica’, sino como una crianza ‘involucrada'”.

Según los expertos, nos sentimos impulsados por la creencia de que se trata de una relación causal entre mejores calificaciones y futuros exitosos. Sin embargo, dice Lahey, “lo que la investigación ha demostrado una y otra vez es que los niños cuyos padres no les permiten fracasar están menos comprometidos, menos entusiasmados con su educación, menos motivados y, en última instancia, son menos exitosos que los niños cuyos padres apoyan su autonomía”.

Aquí hay otro palo.

A pesar de las correcciones en mi propia crianza después del incidente con el portapapeles, recaí cuando nuestro hijo más joven tomó “decisión temprana” de la universidad, sin duda, un proceso caótico. Las despedidas se ciernen y los estudiantes se abrazan y lloran mientras los padres empujan, manejan y exigen más de lo que es justo.

“Me gustaría ver tus calificaciones”, dije.

No es necesario, no te preocupes por eso“, me contestó.

“Me preocupa” le dije señalándole la pantalla. “No eres la única persona a quién le importa tu solicitud de entrada a la universidad“.

Lamenté las palabras antes de que terminara de pronunciarlas. Pero el mensaje, que no sabía cómo manejarlo, me hizo sentir, por un momento, como si no reconociera a ninguno de los dos.

Me disculpé y fuimos a almorzar para despejar la situación. Cuando estábamos en la mesa, él propuso un trato:

Como sabía más que yo sobre todo lo que tenía que hacer, y sobre todo lo que le preocupaba, lo dejaría manejarlo como yo había dicho. Y dejaría de controlarlo.

“Te diré lo que está pasando. En el momento en que pienses que no lo estoy manejando bien”, dijo “puedes verificar todo lo que quieras y no voy a decir una sola palabra“.

Aquí estaba el hijo que me vio errar y solucionar las cosas desde su asiento de automóvil, y el mismo que me vio dejar el portapapeles en casa. Las cosas aprendidas estaban siendo devueltas.

“Puedo vivir con eso”, dije. Tres meses más tarde, fue aceptado en la universidad que quería.

Todo está volviendo, de eso va la “siembra”. El mes pasado, en una conversación con nuestra hija mayor, describí una elección que tenía que hacer entre ayudar a un amigo con algo y cumplir con un plazo que era importante para mí.

“¿Y cómo vas a manejar eso?”, preguntó ella. Había aprendido la lección.

Origen: Cuál fue la pregunta que le ayudó a una madre para dejar de sobreproteger a sus hijos

Cuca Casado-La protección de la infancia: una responsabilidad olvidada 

Según la Fundación ANAR, el maltrato infantil se cuadriplica desde 2009. En su estudio Evolución de la violencia a la infancia en España según las víctimas (2009-2016), 6 de cada 10 agresiones son diarias y se prolongan durante más de un año y 7 de cada 10 se producen en el hogar.

Existen determinados tipos de violencia que causan alarma social, sea justificada o manipulada, pero hay otra violencia de la que apenas se habla: el maltrato a los menores. Junto con la tercera edad, los niños son los miembros más vulnerablesde la estructura familiar. Padecen, generalmente en silencio, sin capacidad de denuncia o reacción: quienes deberían ser sus protectores son quienes perpetran el maltrato.

Los informes sobre infanticidios, mutilaciones, desamparo y otras formas de violencia contra los niños se remontan a las civilizaciones más antiguas. Aun así, el problema no recibió gran atención hasta 1962, con la publicación del trabajo de Henry Kempe y su equipo, The battered-child syndrome (El síndrome del niño golpeado). Ahora, más de 50 años después, el maltrato a los niños adquiere formas muy variadas y se encuentra profundamente arraigado en las prácticas culturales, económicas y sociales.

Leer nota completa

Origen: La protección de la infancia: una responsabilidad olvidada – Disidentia